Henríquez Ureña, Pedro y Max
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Biografía GER
Escritores, poetas y críticos dominicanos. Pedro Henríquez Ureña perteneció a la segunda generación del modernismo (v.). N. en Santo Domingo el 29 jun. 1884 y m. en La Plata (Argentina) en 1946. Hijo de la poetisa Salomé Ureña de Henríquez (1850-97). Se inició con su libro Ensayos críticos (1905), donde a la vez que estudió la obra de algunos escritores europeos contemporáneos, como D’Annunzio y Oscar Wilde, hizo un interesante análisis de la obra de Rubén Darío. Se doctoró en Filosofía y Letras y fue profesor de literatura en distintas universidades de México, donde comenzó su actividad literaria, y luego en Minnesota (Estados Unidos); vivió muchos años (cerca de veinte) en Argentina, ejerciendo también la docencia. Estudios griegos (1908), Horas de estudio (1910), La enseñanza de la literatura (1913), Tablas cronológicas de la literatura española (1913), siguieron a sus primeros ensayos y consolidaron su prestigio.Su prosa, que en D’Annunzio, el poeta y otros de sus primeros ensayos se presenta florida, rica en imágenes, evoluciona prontamente hacia una más sencilla y armónica elegancia. En Días Alcióneos, página inicial de Horas de Estudio, ya puede señalarse el cambio, aunque todavía la estructura de sus párrafos revela el influjo de D’Annunzio (v.). En los albores de su juventud, se manifestó como poeta. A él se debe la primera composición de tipo francamente modernista que lleva la firma de un poeta dominicano: Flores de otoño (1901), a la cual siguieron Mariposas negras (1902), Lux (1905), Ensueño (1907), y otras que han sido recogidas por Emilio Rodríguez Demorizi en un volumen (Poesías juveniles, 1949).Su obra como crítico continuó a pesar de su abandono prematuro como poeta. Un estudio sobre Literatura dominicana es de 1917. Siguieron a este volumen, Seis ensayos en busca de nuestra expresión (1928), tal vez su obra más completa, La versificación irregular en la poesía castellana (1933), La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo (1936), Don Juan Ruiz de Alarcón y otras obras de tono menor, pero que revelan su madurez crítica y su finura literaria. Colaboró en muchas y prestigiosas revistas, y durante su estancia en México contribuyó a la creación y renombre de Savia moderna (1906), revista que fue vocero mexicano de la nueva generación de poetas modernistas y que sirvió de aglutinante a un joven e inquieto grupo de poetas como Alfonso Cravioto (1884-1955), Luis Castillo Ledón (1879-1944) y su propio hermano Max Henríquez Ureña, cuyo nombre es también significativo de las letras dominicanas. En las obras La utopía de América (1925) y Plenitud de América (1952), Pedro H. U. expone su pensamiento acerca de la cultura hispanoamericana. Piensa que América ha sido buscada como una utopía, como un ideal, como una edad de oro en la que se cumpliera la perfecta adecuación entre el hombre individual y el hombre social. Sus "fórmulas del Americanismo" son una llamada a los temas nativos, a los sentimientos telúricos y ancestrales de la tierra americana que el hombre, y sobre todo el escritor del continente, debe potenciar y profundizar. Pero su visión general es de síntesis entre lo instintivo y primordial y lo culto y civilizado. Afianza lo criollo, pero se declara, a la vez, heredero de las corrientes literarias y culturales europeas.Max Henríquez Ureña n. en 1885 en Santo Domingo, donde m. en 1968. Muy joven marchó a Cuba, donde fue profesor de la Escuela Normal de Santiago. Cultivó la poesía modernista desde 1901, año en que escribió En alta mar y Marina mística. Influido por Jaimes Freyre (v.) siguió la técnica metrolibrista en Alma pagana y El ritmo de la vida. Otros libros de versos suyos son: Ánforas (1914), Fosf orescencias (1930), Garra de luz (1958). Tradujo el libro de sonetos de J. M. Heredia Los Trofeos (1936). Comenzó su obra crítica con una serie de trabajos en torno al modernismo y las tendencias literarias relacionadas con ese movimiento: Leyes de la versificación castellana (1914), La enseñanza de la literatura cubana (1915), José Enrique Rodó y Rubén Darío (1919), El ocaso del dogmatismo literario (1919), Páginas escogidas de José Martí (1921), El intercambio de influencias literarias entre España y América (1926, incluido después en El retorno de los galeones, Madrid 1930), Las influencias francesas sobre la poesía hispanoamericana (París 1937). Se interesó vivamente por la literatura francesa, estudiando el teatro francés contemporáneo y los Poetas cubanos de expresión francesa (1941). Su interés por el teatro contemporáneo le llevó a pronunciar múltiples conferencias sobre escritores como Ibsen, Strindberg, Maeterlinck, Bjórnson, Hauptmann, etc., todos ellos innovadores y progresistas en su época.Para José Enrique Rodó, El nacimiento de Dionisos, de Pedro H. U., "es lo más hermoso que ha salido de su pluma y una de las cosas más bellas de la literatura hispanoamericana". Para Cejador, Max H. U. es un "escritor de varia cultura, sereno de abierto criterio y clásico por temperamento".L. NÚÑEZ LADEVÉZE.
BIBL.: M. HENRÍQUEZ UREÑA, Breve historia del Modernismo, México 1962; A. MEIíA, Historia de la Literatura Dominicana, Santiago (República Dominicana) 1943; A. REYES, Evocación de P. Hureña. Buenos Aires 1947.
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