Hayyan, Ibn
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Biografía GER
Abu Marwan Hayyan b. Jalaf b. Hayyan, el príncipe de los historiadores hispano-musulmanes, n. en Córdoba en el 987-988. (355 Hégira). Su padre Jalaf fue secretario de Almanzor, y tuvo, según Ibn al-Abbar, gran influencia sobre la formación intelectual de su hijo; se sabe que éste estudió con el famoso gramático Ibn Abi 1-Hubbab (discípulo del gran Abu 1-`Alí al-Qali), el excéntrico literato Abu 1-’Ala’ Sa’id de Bagdad y el tradicionista Ibn Nabil. Parece errónea la afirmación de que 1.H. fuera zabalsorta de Córdoba, ya que su entusiasta admirador Ibn Bassam (v.) no habla de ello. A este último debemos algunos de los pocos datos biográficos conocidos: su pobreza, lo acerado de su pluma, lo amargo y poco manso de su carácter que le valió enemigos peligrosos; parece que se consideraban tan malos sus versos como excelente su prosa, y que sus contemporáneos, ya fuesen reyes de taifas (v.), ya sabios como Ibn Hazm (v. HAZAN, BEN), le tenían en sumo aprecio como historiador. M. en Córdoba el domingo 28 rabi` al-wwal 1076 (469 Hégira).Se atribuyen a I.H. siete obras, de las cuales sólo dos parecen haber tenido vida plenamente autónoma: Ta’ rij fuqaha’ Qurtuba (Historia de los alfaquíes de Córdoba) y al-Kitab alladi yama ` a fihi bayna Kitaby al-Qubbasi wa Ibn ’Afif (Libro que reúne los libros de al-Qubbasi e Ibn `Afif), a los que quizá habría que añadir Intijab al-yami’ li-maatir Bani Jattab; las demás partes o secciones de éste, al-Ta’ rij al-Kabir (La Gran Historia), es lo único que citan Ibn Hazm, al-Humaydi, al-Dabbi, Ibn Baskuwal y el propio Ibn Bassam.Algunos autores, entre ellos Ibn Sa’id, afirman taxativamente que escribió al-Mugtabis (El que desea conocer), en 10 vol., y al-Main (Lo sólido), en 60 vol., obras que compaginó no sólo con La Gran Historia, sino también con una monografía sobre los `ámiríes, al Maútir al-`ámirtya, y otra sobre la caída de los Banú Yawhar cordobeses, al-Batsa al-Kubrá. Con toda probabilidad, las dos últimas no son más que secciones (que pueden haber tenido en algún momento existencia independiente) de al-Ta’ rif al-Kabir. Hasta La Gran Historia se dividía (¿ya en vida del autor?) en dos: al-Mugtabis, reedición de la historiografía hispano-musulmana anterior, y al-Matin, obra original y personal de 1. H., probablemente con muy pocos datos que no fueran suyos, donde historiaba los sucesos que habían ocurrido en al-Andalus, durante su propia existencia.Los historiadores posteriores citaron copiosamente la obra de 1. H. y la tuvieron en gran aprecio. En lo referente a la primera parte de La Gran Historia suscribo plenamente el acertado juicio de E. García Gómez. "El Mugtabis no es una obra original, sino sencillamente una edición de la historiografía arábigo-andaluza precedente, y no hay en él suyo mucho más de lo que suele poner un erudito moderno en la publicación de un texto anterior a él, con la diferencia de que en aquellos tiempos no se ponían, naturalmente, notas al pie de página, ni se hacían escolios en distintos caracteres tipográficos. La labor de Ibn Hayyán en el Mugtabis es de pura edición de los cronistas anteriores: reunión, y no siempre, de los pasajes concordantes o discordantes de los diferentes autores: indicación de lagunas; alguna nota, aclaración o comentario" (A propósito de lbn Hayyan, o. c. en bibl. 414-415). Es decir, que gran parte de su fama (ya que el Mugtabis fue lo más aprovechado) descansa en su labor de compilador, en cierto modo como el renombre del P. Flórez (v.) con la España Sagrada. Esto explica también los extraordinarios cambios de estilo que se advierten entre diversos fragmentos que se han conservado, y muy especialmente entre el Mugtabis y el Matzn. Unas precisiones acerca del primero: Lévi-Provencal no editó, pues se perdió el manuscrito, los emiratos de al-Hakam I y `Abd al-Rahmán 11, en colaboración con `Abd al-Hamid Bey al-`Abbádi (Alejandría 1950), aunque esta edición aparece a veces citada. Mahmúd ’Al-] Makki ha publicado el gobierno del emir Muhammad, del que anuncia la traducción castellana. M. Martínez Antuña editó el emirato de `Abd Alláh, traduciéndolo J. Guraieb; alHayyi publicó la parte que se conserva del califato de al-Hakam II, vertida al castellano por E. García Gómez.Del Matin conocemos bastante (aunque se está muy lejos de llegar a los 60 vol. de que constaba la obra), a través de los numerosísimos pasajes incluidos en la Dajtra de Ibn Bassám, cuya edición se inició en El Cairo en 1942. Consta asimismo que la aprovecharon Ibn Baskuwál, Ibn al-Abbár, Ibn `Idári y ’Abd al-Malik al-Marrákusi. De Ibn al-Jatib (v.) sabemos que dispuso del Mugtabis y del Matin, y asimismo Ibn Jaldún (v.), para su famosa Historia, y al-Magqari (v.), en su Nttfh al-tíb, ya que cita repetidamente al gran historiador.Ahora bien, dejando de lado el indudable talento e importancia histórica de la obra de 1. H., se cae en el defecto común que afecta a casi todos los estudios críticos españoles de historiografía musulmana. Por haberse perdido las fuentes primitivas, se atribuye a sus compiladores los méritos que corresponden realmente a sus lejanos autores y es buena muestra de ello I. H., ya que lo que se valora de él no es sino lo que ha conservado de la obra del gran `Isá b. Ahmad al-R-zi.P. CHALAMETA GENDRON.
BIBL.: M. MARTÍNEZ ANTUÑA, Kitirb al-mugtabis... Chronique du régne du calife umaiyade Abd Allah á Cordoue, París 1937; M. A. MAKKI, Al-Muq,tabas min anbá’ ahl al-Andalus, El Cairo 1971; ’A. ’A. AL-HAYSI, al-Miultabis f? aibár balad al-Andalus (al-Hakam 11), Beirut 1965; al-Mugtabis, trad. 1. GURAIEB, "Cuadernos de Historia de España" 1950-60; E. GARCIA GÓMEZ, Anales palatinos del califa de Córdoba al-,Hakam 11 por ’7sa b. Ahmad al-RJz (360-4 H.=971-5 l. C.), Madrid 1967; M. MARTÍNEZ ANTUÑA, Ibn Uayyán de Córdoba y su Historia de la España musulmana, "Cuadernos de Historia de España), V (1946) 5-72; E. GARCíA GÓMEZ, A propósito de Ibn Hayycln. Resumen del estado actual de los estudios ayyáníes con motivo de una publicación reciente, "Al-Andalus" XI (1946) 395-423; C. SÁNCHEz ALBORNOZ, Fuentes de la historia hispanornusulmana del siglo VIII, Mendoza 1942, 257-268.
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