Hadiz (hadit) REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Término técnico con que los musulmanes designan las anécdotas y relatos que hacen referencia a Mahoma, conservándonos sus dichos y hechos. Fijan la norma por que debe regirse la comunidad de los creyentes en los casos no previstos por el Corán (v.).El conjunto de h. constituye la sunna o azuna (camino transitado). Cada h. se presenta de un modo estereotipado y comienza con las expresiones "oí", "me contó" u otras semejantes; sigue una enumeración (isn¿td, ’apoyo’), más o menos larga, de personajes que se han ido trasmitiendo de generación en generación la anécdota propiamente dicha (matn) hasta enlazar con un discípulo o compañero de Mahoma, que asegura haber visto u oído lo que se refiere. En caso de que la cita sea dudosa o se sospeche la existencia de vacíos en el isnad, el h. se llama mu’annan (es decir, que se ha trasmitido a base del empleo de la partícula `an que indica la procedencia, pero no garantiza de modo suficiente la cadena de trasmisores). Para asegurar la autenticidad del _h., la doctrina musulmana requiere que no existan vacíos en el isnúd y conste que todos sus trasmisores fueron personas pías y verídicas. Para poder atestiguar estos extremos no quedó más remedio que escribir diccionarios biográficos en que constaran los principales rasgos de cada uno de los trasmisores de tradiciones conocidos. Estos diccionarios se ordenaron alfabéticamente o, también, por generaciones (tabagat) .Según la mayor o menor autenticidad que se les atribuía, los h. recibieron los nombres de sahíh (sano), basan (hermoso) y da’if o sagim (enfermo). Los que carecían de isnád recibieron el nombre de matrúk (abandonado) y los supuestos falsos, el de mawdit` (apócrifos). A pesar de todas las precauciones que adoptaron los musulmanes para garantizar la conservación de los _h., manifestada en la terminología técnica que acabamos de exponer, su número no cesó de acrecentarse de modo muy rápido con el transcurso de las generaciones, gracias a la inventiva de los trasmisores; inventiva estimulada muchas veces por sus particulares convicciones políticas, jurídicas o religiosas. Por eso en el s. Ix se planteó el problema de impedir esta proliferación anárquica de h. mediante la fijación de los mismos por escrito, seleccionando aquellos que, verosímilmente, remontaran a la época y ambiente de Mahoma. Estas summas recibieron dos nombres: musnad en que los _h. se agrupan según los trasmisores y musannaf, ordenados por materias. Así se compusieron los seis libros que hoy se consideran como canónicos: los dos Sahih de al-Bujári (m.870) y de Muslim (m.875) que, como su nombre indica, sólo contienen, en principio, tradiciones sanas, y los cuatro sunan: los de Abú Dáwúd (m.888), de al-Tirmidi (m.892), de al-Nasá’i (m.915) y el de Ibn Máya (m.886). El éxito de estas obras fue tal que en el s. xIII se consideraban ya como sagradas y se utilizaban en la polémica cristianoislámica con tanta autoridad como el propio Corán.Desde el punto de vista piadoso existen dos series de tradiciones que presentan un interés especial. Las que reciben el nombre genérico de arba’in (los cuarenta), colecciones de 40 h. sobre un tema determinado, y las llamadas qudsi, que contienen las palabras pronunciadas por Dios y que no encontraron asiento en el Corán. Con estas palabras se habría dirigido en determinadas ocasiones (sueños, visiones, etc.) a Mahoma, y una tradición asegura que fueron pronunciadas en su mayoría con motivo del mi `ráy o viaje nocturno de Mahoma al mundo de ultratumba.La fiabilidad de los h. depende del grado de certeza de que gocen y, como es lógico, los da’if son los menos utilizados por la exégesis, aunque se les tenga en cuenta cuando no se trata de cuestiones fundamentales del dogma o de la jurisprudencia. Como puede verse, los exegetas musulmanes hicieron un esfuerzo loable para distinguir entre los h. verdaderos y falsos. Pero, a pesar de ello, su éxito, visto con ojos del s. xx, fue sólo relativo. Goldziher observó ya que frases y doctrinas bíblicas (incluso el mismo Padre Nuestro) se han trasmitido como h.; que algunos de éstos citan ciudades fundadas después de la muerte de Mahoma y hacen alusión a acontecimientos que ocurrieron incluso a principios de la época abbasí y, lo que es más importante: cadenas de isnád que van a confluir en la persona de un mismo discípulo hacen decir a éste, sobre un mismo asunto, cosas distintas y hasta contradictorias. La exégesis tradicional solucionó este problema dando validez al matn que tenía un isnád de mayor garantía.J. VERNET GINÉS.
BIBL.:J. ROBSON, Had7lh, Encyclopédie de l’lslam, vol. III, 2 ed. París-Leiden 1965, 24-30; I. GOLDZIHER, Le dogme et la lo¡ de l’Islam, París 1920; íD, Études sur la tradition islamique, París 1952; A. G. GUILLAUME, The traditions ot Islam. An introduction to the study ot the hadith literature, Oxford 1924.
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