Güiraldes, Ricardo
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Biografía GER
Poeta y novelista argentino, Ricardo Guillermo Güiraldes Goñi, n. en San Antonio de Areco (provincia de Buenos Aires) el 13 feb. 1886. Hombre de tradición campesina, de familia de abolengo y fortuna, pasó largas temporadas en Europa, en París, ciudad en la que fallecería el 8 oct. 1927. Su ingreso en la vida literaria acontece en el momento en que comenzaba la crisis del modernismo (v.) y se barruntaban los primeros síntomas de las algaradas del vanguardismo (v.). En este ambiente aparece el primer y único libro en verso que publicaría en vida: El cencerro de cristal, en 1915. Dentro de un posmodernismo acusadamente personal, sus imágenes avanzadas, aunque todavía coherentes e inteligibles, el rompimiento deliberado de los moldes estróficos, un recóndito sentido trascendental en la aparente gracia puramente exterior de un verso muy trabajado y rico en imágenes, dieron la noción de que una veta profunda y soterrada del modernismo estaba en vías de imponerse y ganar la superficie. El volumen sólo tuvo resonancia dentro de un ámbito muy limitado; quizá fue ello lo que le impulsó a no repetir, por lo menos editorialmente, la aventura lírica, mas al imponerse la nueva generación fue considerado como un maestro, aunque, como veremos, la popularidad le llegó por otro camino.Cuando irrumpieron las vanguardias en los famosos grupos de "Florida y Boedo", G., un poco paternalmente, y quizá más por espíritu de aventura que por convencimiento, se sumó al grupo de "Florida", el de los martinfierristas por el nombre de su revista de combate: "Martín Fierro", aunque sin llegar en ningún momento a considerarse como un militante activo. Ello no consiguió que su obra literaria alcanzara tampoco mayor resonancia. Apenas fueron éxitos de cenáculo sus Cuentos de muerte y de sangre, aparecidos en 1915, hechos de truculencia esteticista y, anticipadamente, su poco de humor negro; Raucho, de 1917, novela escrita con material autobiográfico; Rosaura, en 1922, historia sencilla de amores provincianos en la que la crítica ha visto manifiestas influencias de Laforgue en la lengua impresionista y en el tratamiento irónico de la ternura; y finalmente Xaimaca, editada en 1923, narración de un viaje a la isla de Jamaica, escrita en cuidada prosa poemática. Todos estos libros respondían a ese modernismo con nuevos atisbos y al indudable deseo de no aparecer fosilizado frente a la nueva generación agresiva y revolucionaria. Tanto los martinfierristas como los muchachos de "Boedo", preocupados como buenos herederos del ultraísmo por la ciudad "tentacular", centro o suburbio, se desentendieron del tema gaucho, seguramente por considerarlo de una tradicionalidad folklórica que repugnaba a sus más íntimas convicciones de una literatura creacionista y desrealizada. Pero el considerado precursor o, si se prefiere y quizá sea más exacto, lejano camarada de ruta, G., satisfizo a todos con el tema al publicar, en 1926, su hoy famoso Don Segundo Sombra.Gaucho fue el mismo autor, señor de los pagos de Areco en su estancia La Porteña, donde se dice que un día arrojó al pozo de la misma la edición casi íntegra de los libros que no le habían dado fama. Una extraña mezcla de autobiografía disimulada (el libro, en efecto, escrito en primera persona, narra la historia de un reserito a quien educa para su dura vida campesina el viejo Don Segundo, hasta que un azar de la fortuna le convierte en patrón), cuadros sueltos de la vida cimarrona en la faena pastoril y recursos folklóricos integran una novela que, en rigor, no es tal, sino el desarrollo de unas memorias en episodios desarticulados, al modo de las viejas narraciones orientales, que, sin estorbo, pueden leerse fragmentariamente, y cuya unidad está dada por las figuras centrales de Don Segundo y el aprendiz de resero; todo ello en una pampa sin topografía ni toponimia rigurosas y en un tiempo abstracto, a fin de permitir que el relato y su instrumentación literaria vayan dando los valores esenciales de aquel medio y aquellos hombres rurales. Un doble mérito, en consecuencia, tiene Don Segundo Sombra, quizá hoy no tan devotamente ensalzado como lo fuera hasta hace 10 ó 20 años; su verdad campesina tan ceñida, elocuente y plástica, y el que esa misma verdad no tenga el valor épico de toda la literatura gaucha anterior, sino que esté como sublimada a un plano por momentos casi metafísico, como si el autor hubiera conseguido aislar las ideas puras de todo lo sustantivo y real de aquellos hombres y aquel paisaje. Este proceso, además, está servido por una lengua literaria que ha sido objeto de los más variados análisis estilísticos:vocabulario, imágenes, recursos, etc., una lengua rica, vibrante, colorida, de un modernismo sutilizado, de notoria avanzada, en muchos aspectos, sobre las fórmulas ya consagradas; una lengua densa y transparente a la vez, cultivadamente rústica, que deja entrever símbolos, adivinaciones, el misterio, en suma, del universo gaucho (tierra y hombre), cuyas últimas esencias llegaban a esta prosa narrativa y lírica al mismo tiempo.Premio Nacional de Literatura el año de su aparición, Don Segundo Sombra dejó en el olvido toda la obra anterior de G., y el autor se encontró popular repentinamente. Este éxito tan rápido y que hizo del libro apenas nacido un clásico argentino, había tomado de la novela la anécdota y su aparente realismo folklórico; en rigor, era un fracaso desde el momento que dejaba intacto lo más hondo y trascendental de la misma: G. lo sabía y dicen que comentaba irónicamente: "Cualquier cosa hubiera esperado yo de la vida menos un asentimiento general a una obra mía." El gran escritor, antes escasamente cotizado, apenas pudo disfrutar de tan notorio y positivo triunfo; moría en París, al año siguiente de aparecer Don Segundo, a los 41 años. La renitencia del público le obligó a guardar silenciosamente buena parte de su obra; ésta apareció póstuma aunque sin lograr el triunfo de su obra ejemplar, quizá porque en ésta había puesto lo más entrañable de su modo de ser, educación y de su más auténtica raíz humana: Poemas místicos salió en 1928; Seis relatos, en 1929; después El sendero (1932), y otros dos libros de poemas, El libro bravo (1936) y Pampa (1954).Finalmente otro valor singular contiene Don Segundo Sombra: es el haber puesto, en cierto modo, punto final a toda la literatura gaucha o gauchesca (v. CRIOLLOS II), desarrollada desde los folklóricos orígenes anónimos a los grandes poemas del s. xix; la misma sublimación del tema, su lirismo, su esencialidad hacían imposible, o por lo menos, muy difícil, seguir la trayectoria que, por otra parte, había perdido el mismo material humano en que se inspiraba. Prueba casi concluyente de este aserto es que desde la novela de G. ningún otro libro en prosa o verso con esa motivación ha conseguido una resonancia equivalente, y que en la bibliografía sobre el tema no pueda hablarse de un texto gaucho que tenga la relevancia, la significación, el valor intrínseco y trascendente que para las letras argentinas tuvo y sigue teniendo Don Segundo Sombra.A. BERENGUER CARISOMO.
BIBL.: l. COLLANTES DE TERAN, Las novelas de Ricardo Güiraldes, Sevilla 1959; G. PREVITALI, Ricardo Güiraldes: biografía y crítica, México 1965; 1. C. GHIANo, Ricardo Güiraldes, Buenos Aires 1966; 1. BoRDELOts, Genio y figura de Ricardo Güiraldes, Buenos Aires 1967.
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