Guillén, Jorge
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Biografía GER
Poeta español, perteneciente a la llamada generación del 27 (v.), y dentro de ella a los llamados "poetas profesores", como Salinas (v.) y Dámaso Alonso (v.). Nace en Valladolid, el 18 en. 1893. Reside en Suiza (1909-11) y cursa Filosofía y Letras en Madrid y Granada. Después de viajar por Alemania y de su lectorado en París (191723), se doctora en 1924. Obtiene la cátedra de Literatura de la Univ. de Murcia (1925-28), un paréntesis como lector en Oxford (1929-31) y de nuevo continúa su labor docente en la Univ. de Sevilla (1932-39) y Madrid. Durante la guerra civil está en el lado nacional, pero se marcha a Estados Unidos antes de finalizar la contienda.En Norteamérica se adscribe como profesor de literatura al Wellesley College y visita otros centros universitari,,s y da ciclos de conferencias en Puerto Rico, México v Colombia. En 1957-58 ocupa la cátedra Charles Eliot Nurton de Harvard, donde dicta un curso de poesía. Traslada su residencia a Italia y en sus últimos años a España. l ue Premio Cervantes 1977. M. en Málaga el 6 feb. 1984.Profundo conocedor de la poesía francesa, sobre todo de la época surrealista (v. SURREALISMO), ha sido un traductor muy significado de la obra de Valéry, Supervielle, Cassou, Claudel, así como su compañero Salinas de la obra de Proust. Este último y Valéry han influido notablemente en estos poetas profesores. G. es un poeta de elaboración lenta y formación tardía. "El autor de estas poesías no ha sido precoz -ha dicho G. de sí mismo-: empezó a versificar cuando tenía 25 años. Era en París y en 1918. ¿Por qué no lo había intentado antes? Porque no se atrevía." Alguna vez dijo: "Lo daría todo por escribir un libro de versos". Pensaba ya en una obra como unidad orgánica. Le fascinaba la construcción rigurosa de Les Fleurs du Mal. En 1919, annus mirabilis, durante el verano, en una playa de la Bretaña francesa, comenzó a surgir la obra que llamaría Cántico, cuando apareciese en Madrid 1928. El volumen fue creciendo poco a poco, 1936, 1945; la cuarta edición, primera completa, se publicó en Buenos Aires 1950; la componen 334 poesías. En la obra de G., que se reduce únicamente a dos libros de poesía y algunos artículos de crítica literaria, la reflexión laboriosa tiene una importancia indudable. Por eso, el dato de las sucesivas ediciones no carece de interés, y todos sus críticos han estudiado las posteriores en comparación con las primeras, señalando a la vez la maduración y la evolución poética del escritor. El trabajo lento del poeta marchaba espontáneamente en una constante dirección. Su poesía crece sobre sí misma, consciente desde el primer momento del fin único que invariablemente persigue en sus sucesivas expresiones. La edición de 1936 (Madrid) contiene 125 poemas; y la de México (1945), 270 poemas. Cuando el poeta consideró cerrado su Cántico, prosiguió su quehacer con una nueva obra que no señalaba ninguna ruptura con la anterior. A Cántico tenía, pues, que proseguir Clamor, donde se desarrollan los elementos negativos. Clamor es la aclaración y el complemento de Cántico. Se inició este segundo volumen de poesías en 1957 con la publicación de Maremagnum (Buenos Aires); una segunda parte Que van a dar a la mar es de 1960 y la tercera, A la altura de las circunstancias, es de 1963 (ambas en Buenos Aires). A Cántico y Clamor sucederá una tercera serie: Homenaje. Estas tres series formarán una sola obra esencialmente unitaria con amplitud y variedad, y bajo un título común: Aire nuestro. Así el poeta llevaría a cabo -mejor o peor- el sueño de su juventud. Unos versos de Dante serán el lema de Aire nuestro: Legato con amore in un volume / ció che per 1’universo si squaderna.Aparte de esta obra poética, deja una bella escena lírica, El huerto de Melibea, representada en 1955. También ha publicado un volumen de ensayos, Lenguaje y poesía (Madrid 1962), fruto de unas conferencias dadas en Harvard (la edición inglesa, Language and Poetry, es de 1961). Tienen como punto de partida la idea de que "poesía es lenguaje" (como para Aleixandre, v., "poesía es comunicación"). El problema a considerar es cómo el poeta elabora su material lingüístico para convertir la palabra bruta en bruñido poema. "G., dice Emilia de Zuleta, ha preferido buscar la respuesta en el análisis de ’algunos casos españoles’: el lenguaje prosaico de Berceo; el lenguaje poético de Góngora; el lenguaje insuficiente de San Juan de la Cruz y Bécquer -uno por inefable místico y otro por inefable soñado-; el lenguaje suficiente de Miró y, finalmente, el ’lenguaje poema’ que la generación del 20 al 36 crea iluminando toda clase de materia verbal. Tales ejemplos aducidos por G. le permiten plantear la totalidad de una problemática: tradición e innovación en la lírica española; el equilibrio entre poesía inspirada y poesía construida." La obra crítica de G. no desmerece ante su obra poética aunque haya tenido menos repercusión. Puede interpretarse como un intento de elaborar un programa poético, una teoría de la poesía, a partir del estudio de determinados autores. Algo parecido se puede observar en la obra crítica de otro poeta coetáneo, Dámaso Alonso.La poesía de G. pertenece a la corriente que se ha llamado "poesía pura" (v.), practicada por las primeras tentativas de la generación del 27, inspirada, con motivo de su centenario, en la obra de Góngora (v.). Como la poesía de Salinas, la de G. ha sido muy estudiada por los críticos (Casalduero, Gullón, Blecua, Debicki, Cernuda, Castellet, Dámaso Alonso). Es imposible no advertir múltiples variantes, a veces contradictorias, en la interpretación de una poesía, señaladamente conceptual e intencionalmente unívoca y monocorde, como la de G. Pero ello puede dar una idea de su grandeza expresiva. Ante la variedad exegética, elegimos como juicio más garantizado el que el propio poeta ha expresado sobre sí mismo: "Cántico supone una relación relativamente equilibrada entre un protagonista sano y libre y un mundo a plomo. Esta clase de relación normal se halla sujeta a crisis. Un acompañamiento de claroscuro acaba de situar aquellas correspondencias. El azar y el desorden, el mal y el dolor, el tiempo y la muerte, dañan, trastornan. Todas esas influencias deformadoras o anuladoras constituyen el coro de Cántico, coro menor de voces, secundarias respecto a la voz cantante. Aquí basta su existencia dentro del conjunto. Sólo así, el conjunto lo es, sin mutilaciones que alterarían la verdad." Respecto a su segundo poemario, Clamor, el propio poeta se expresa así: "se abre camino en Cántico, [en él] la nota clara suena también entre las más graves de la segunda serie, no resultado de una evolución sino complemento objetivo. Clamor lleva un subtítulo: ’Tiempo histórico’, porque permanece inmerso en el fluir histórico de nuestra época, no como Cántico, más atento a la vida elemental y general. Sátira y elegía, desde muy cortos epigramas hasta poemas relativamente extensos".V.1.: POESíA PURA I; GENERACIÓN DEL 27.L. NÚÑEZ LADEVÉZE.
BIBL.: R. GULLÓN y J. M. BLECUA, La poesía de Jorge Guillén, Zaragoza 1949; J. M. CASTELLET, Veinte años de poesía española, 3 ed. Barcelona 1962; J. GONZÁLEZ, La realidad y Jorge Guillén, Madrid 1962; E. DE ZULETA, Historia de la crítica española contemporánea, Madrid 1966; A. P. DEBICKI, Estudios sobre poesía española contemporánea, Madrid 1968; J. GIL DE BIEDMA, Cántico: el mundo y la poesía de Jorge Guillén, Barcelona 1960; A. VILANOVA, Lenguaje y poesía de Jorge Guillén, Barcelona 1962; J. CANO, La poesía española entre pureza y revolución (1930-1936), Madrid 1972.
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