Gremios II. Historia Del Derecho. DER.
Categoria:
Derecho
Corporación de base profesional y ámbito local, de carácter obligatorio exclusivo y privilegiado, reconocida oficialmente por el poder público. Los g. se formaron en Europa occidental durante los s. XI-XIII y constituyeron la organización normal de la industria artesana y de la sociedad urbana hasta las postrimerías del s. XVIII. Debido a su formación espontánea y autónoma existía una amplia diversidad de corporaciones, manifestada incluso en su nomenclatura.Organización. El g. se basaba en la existencia de tres grados: aprendizaje, oficialía y maestría. El aprendiz trabajaba gratuitamente en un taller a cambio de manutención y de enseñanza laboral. Una vez cumplido el tiempo reglamentario ingresaba en la categoría superior de oficial, a sueldo de un maestro, en cuya casa debía vivir. Transcurridos los años de oficialía, podía realizarse el examen de maestría, en presencia de los dirigentes de la corporación, quienes conferían el derecho de regir taller. Los exámenes gremiales, con la ejecución de una "obra maestra" se han considerado un ejemplo de corruptelas, puesto que existían disposiciones discriminatorias en favor de los hijos de los agremiados, mientras los demás aspirantes debían pagar cuantiosos gastos de ingreso. Todos los maestros de un g. gozaban de igualdad de derechos económicos y sociales, si bien en la práctica tal igualdad quedaba desvirtuada.Como estructura económica, el g. correspondía al régimen de la pequeña industria artesana, que fue general en la mayor parte de Europa hasta la revolución industrial. No deben confundirse los conceptos de industria artesana y de industria corporativa agremiada, reducida de hecho a las principales ciudades y que nunca pudo impedir las numerosas formas del trabajo libre. El g. trataba de reglamentar el trabajo, basándose en el privilegio exclusivo de fabricación y venta que le correspondía. Se empleaban formas cooperativas (control de la materia prima, talleres comunitarios) con vistas a una producción cualitativa, asegurada por ordenanzas de fabricación. También existían formas coercitivas: marcas y sellos en las piezas, rondas de inspección en talleres, tiendas y ferias, multas y confiscaciones de productos considerados ilegales, etc.Como estructura social y política, el g. se hallaba en la misma base de la sociedad y del poder de los municipios. En ciertas ciudades, la pertenencia a un g. era condición ineludible para gozar de los derechos de ciudadanía. Tanto bajo la administración municipal autónoma, como bajo las monarquías modernas, los g. se convirtieron en unidades fiscales, militares y políticas. A partir del s. XV, bastantes corporaciones pudieron participar, en distinta medida, en las administraciones de las ciudades, pero durante los s. XVII y XVIII se convirtieron en ramas subordinadas de la burocracia monárquica, sin que se perdiera el paralelismo existente entre los gobiernos de las ciudades y de los g., fundamentados en los mismos principios. Asimismo, el g. fue una entidad religiosa con atribuciones específicas, en especial en el periodo originario.Tensiones internas. La realidad de la vida corporativa contradecía los principios de la mesocracia gremial e imponía la dualidad entre patronos y asalariados. Desde el s. XV, los oficiales, excluidos de la maestría, formaron asociaciones secretas (compagnonnages) que conservaron su actividad, a pesar de la legislación represiva de los Estados. Entre los mismos maestros había importantes desniveles, puesto que el derecho de maestría no confería el capital preciso para establecerse. Los maestros se dividían, de hecho, en "pocos ricos y muchos pobres" que, de una forma u otra, trabajaban para los primeros o para mercaderes. Se produjeron numerosos conflictos laborales, huelgas y verdaderas rebeliones, sobre todo en las épocas de depresión económica.El gobierno de los g. correspondía a una asamblea general de maestros y a una comisión de prohombres, elegidos anualmente. El verdadero poder radicaba en los consejos restringidos, que agrupaban a los maestros más poderosos. Hubo tendencia a suprimir las asambleas generales. Esta línea, apenas esbozada en España, fue especialmente dura en la oligarquía de Londres, que se reservaba el poder de una forma rigurosísima. No reinaba buena armonía entre las distintas corporaciones, sino más bien un espíritu de fuerte rivalidad, agudizado por la tenaz defensa de los respectivos campos de trabajo. Rivalidades y procesos llevaban a continuas fusiones y divisiones de g., a pleitos agotadores y estériles que acabaron con la esperanza y el dinero de los agremiados. Algunos de dichos procesos duraron más de un siglo y constituyeron, a la vez, causa y consecuencia de la decadencia gremial.Dentro del conjunto gremial existía una verdadera aristocracia de las corporaciones, una jerarquía legal delimitada por las autoridades, sobre todo durante los s. XV y XVI. En todas las ciudades los g. o artes mayores, colegios o corps de marchands, no sólo disfrutaban de una superior estima social, sino también de una mayor participación en el poder político. Esencialmente, integraban los grupos superiores las profesiones mercantiles (pañeros, merceros, especieros, peleteros, orfebres), junto con el artesanado superior (impresores, sombrereros, curtidores, sederos). Estas profesiones formaban los Gremios Mayores de Madrid y Valladolid, los Six Corps de París, las Artes Mayores de Florencia, las Doce Grandes Compañías de Londres, etc. Todos ellos desarrollaron un extraordinario orgullo social, que les llevaba a menospreciar el trabajo manual "mecánico" de los artesanos y a afirmar la dignidad y el honor de las actividades burguesas frente al desdén de los nobles. A su vez, los artesanos desarrollaron la idea del "honor menestral" y de la dignidad del trabajo (s. XVIII).Evolución histórica. El g. no constituyó un sistema completamente organizado y completo desde su fundación. El mundo artesanal estuvo en constante transformación. Los g. europeos atravesaron tres etapas: formación durante los s. XIII a XV, desarrollo en los s. XVI y XVII y decadencia desde fines del XVII hasta los primeros años del XIX. El origen y desarrollo de la organización corporativa están ligados a la revolución urbana y al renacimiento de la artesanía. Es indiscutible la importancia del factor religioso en la formación de las corporaciones de oficios, muchas de las cuales llevaron el título de cofradías. Las repercusiones de la crisis bajomedieval incidieron en la evolución de los gremios peninsulares, sobre todo, de los catalanes, puesto que en Castilla, los monarcas prohibieron cotos y cofradías. Los Reyes Católicos, como los Avís en Portugal, llevaron a cabo una verdadera estabilización gremial, consolidando las corporaciones en la Corona de Aragón y fomentando su desarrollo en Castilla.La moderna historiografía considera los s. XVI y XVII como la edad de oro de los g. Las corporaciones aumentaron en número, por un proceso no muy afortunado de especialización excesiva, por el establecimiento del g. en ciudades de segundo orden, con caracteres propios y por la organización de nuevas industrias (imprenta y sedería). Al mismo tiempo se acentuaba la consolidación de la oligarquía artesana y de los mecanismos de defensa.El Estado tendió a someter las corporaciones a una ordenación rigurosa y uniforme, para que colaboraran eficazmente con él y fueran prenda de estabilidad social y política. Inglaterra promulgó en 1563 el estatuto de los artífices. En Francia se inició el proceso centralizador con los últimos Valois. Colbert y sus sucesores lo desarrollaron sistemáticamente y crearon una serie de prácticas fiscales odiosas, que ocasionaron la ruina de los g. En España, los modelos centralistas, lo mismo antes que después del advenimiento de los Borbones, fueron aplicados con mayor moderación por Patiño y la Junta General de Comercio y Moneda.Durante el s.XVIII se precipitó la decadencia de los g. causada por sus propios desequilibrios internos, por la política reformista de los Estados y, especialmente, por su inadaptación a los cambios económicos y sociales que constituyeron las revoluciones industrial y burguesa. Los g. fueron suprimidos en Francia entre 1776 (Turgot) y 1791. España hizo lo propio en 1813 (Cortes de Cádiz), aun cuando la extinción definitiva no tuvo lugar hasta 1836, y con peculiares características, distintas de las radicales medidas francesas. Los g. ingleses desaparecieron en 1835. Los demás países europeos proclamaron la libertad de industria y de trabajo a medida que se implantaba el liberalismo.V. t.:I ; CORPORACIÓN.P. MOLAS RIBALTA.
BIBL.: H. L. PARIAS, Historia general del Trabajo, II. La época del artesanado, México-Barcelona 1965; J. UÑA SARTHOU, Las asociaciones obreras en España, Madrid 1900; MARQUÉS DE LOZOYA, Historia de las corporaciones de menestrales de Segovia, Segovia 1921; P. MOLAS RIBALTA, Los gremios barceloneses del siglo XVIII, Madrid 1970; É. COORNAERT, Les corporations en France avant 1789, 2 ed. París 1968.
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