Gran Bretaña (great Britain) VII. Historia de la Lengua. LIT.
Categoria:
Literatura
La lengua inglesa (v.) pertenece por su origen a la rama germánica del conjunto de lenguas indoeuropeas (v. GERMÁNICAS, LENGUA Y LITERATURA). Dentro de esta rama, el inglés en su primera época (antiguo inglés o anglosajón, v. ANGLOSAJONES II), está todavía estrechamente emparentado con el grupo llamado germánico occidental, al que también pertenecen, entre las lenguas y dialectos modernos, el alto alemán o alemán propiamente dicho, el bajo alemán, el holandés y el frisón.El inglés no cobra personalidad de lengua nacional hasta fines de la Edad Media. Durante el periodo antiguo (desde la llegada de anglos, sajones y jutos a G. B. en el s. V hasta la batalla de Hastings el 1066), hay dos grandes dialectos dominantes en la isla: el sajón occidental, hablado en el sudoeste del Támesis principalmente, y el mércido, dividido en ánglico, hablado al norte del Támesis hasta el río Humber y northumbrio, al norte del río; el primero deja una considerable tradición literaria; el ánglico es decisivo en la configuración fonética del inglés moderno. En la morfología conservan estos dialectos las características del germánico; la fonética, en cambio, sigue derroteros propios, algunos iniciados ya en el Continente antes de la invasión, otros adoptados ya en la isla.Dentro del grupo germánico occidental, los contrastes más notables se observan comparando el inglés con el alemán; en al. schlafen, machen, Valer, Mund, uns, Fuss, fünf, ander, corresponden hoy en inglés a sleep, make, f ather, mouth, us, f oot, f ive, other. Casi todas estas divergencias consonánticas se producen en el periodo que conocemos como inglés antiguo, bien por evolución del inglés, bien a consecuencia de la llamada segunda mutación consonántica del alemán. La flexión, tanto nominal como verbal, está muy desarrollada en antiguo inglés, aunque revela ya notables pérdidas con respecto al indoeuropeo. De los dos tipos de conjugación (fuerte y débil), el primero domina todavía, pero el segundo es el más utilizado a la hora de crear nuevos verbos. Con el tiempo, los verbos fuertes serán sólo un grupo importante de los considerados verbos irregulares y los verbos débiles darán las características de los denominados verbos regulares.En la sintaxis, la abundancia de textos traducidos del latín no permite determinar cuáles son las estructuras típicamente germánicas y cuáles las calcadas del latín, pero puede afirmarse que, por la capacidad expresiva de las desinencias nominales, el orden de palabras en la oración era más flexible que en la actualidad. En el terreno léxico son pocas y dudosas las huellas imputables a los celtas (v.) de G. B., que dejan, sin embargo, importantes y numerosos topónimos; tampoco de la Britania dominada por los romanos han quedado pruebas concluyentes del vocabulario común (pero permanecen asimismo en la toponimia, donde forman un grupo importante los descendientes de castra: Rochester, Manchester, Glocester, etc.). Sin embargo, probablemente antes de la invasión, en sus contactos bélicos o pacíficos con las legiones romanas, los tres grupos germánicos habían adoptado voces latinas que se conservan hasta hoy: mint (moneta), mill (molina), chest (cista), avine (vinum), inch (uncia), dish (discus), cook (coquus) y otros.La cristianización de G. B. (ca. 600) tiene importantes consecuencias en la evolución ulterior del inglés. Antes de la cristianización debían de ser términos usuales las voces que en moderno inglés conocemos como church, devil, angel (tomados del griego eclesiástico), así como minster (como Westminster) del lat. monasterium. La influencia del cristianismo no se limitó a promover la adopción y adaptación de voces griegas o latinas, sino a dotar al vocabulario vernáculo de nuevos contenidos acordes con la nueva doctrina.Con posterioridad a la expansión del cristianismo; pero con afectos devastadores, se inicia hacia el 790 una serie casi ininterrumpida de incursiones a la costa oriental de la isla, llevada a cabo por atrevidos grupos de escandinavos, predominantemente daneses, pero también noruegos, que primero por el saqueo y luego con el objetivo de asentarse permanentemente en la isla, acaban obteniendo en 878 del rey Alfredo (paz de Wedmore) el dominio de más de media Inglaterra, territorio conocido con el nombre de Danelaw. La presencia de estos invasores entre habitantes de lengua afín, facilita notablemente la simbiosis de las dos lenguas, cuyo resultado fue luego la adopción de muchas voces y expresiones de neto cuño escandinavo. La influencia escandinava se revela también en palabras que por tratamiento fonético no regular, acusan inmediatamente la influencia extranjera; así la conservación del sonido antiguo en verbos como get y give, en nombres como skirt, screak; en otros casos vemos cómo una palabra anglosajona ha adquirido valor semántico procedente de la correspondiente escandinava: así en las voces dream `sueño’ (en antiguo inglés `alegría’), plough `arado’ (antiguo inglés `medida de superficie’). En el campo de la morfología las más importantes innovaciones son la adopción del pronombre de tercera persona del plural they (objeto them) que resuelve homónimos del sistema nativo.Más persistente y revolucionaria es la influencia del francés después de la invasión normanda (v. ANGLONORMANDO). La influencia del francés, que abarca la mayor parte del periodo conocido como inglés medio (1066-1500 aprox.), empieza a decaer a finales del s. XIV, pero sin extinguirse en absoluto hasta el día de hoy.Entretanto la lengua vernácula sigue su proceso evolutivo sobre dos líneas principales: la eliminación paulatina de las flexiones y el desarrollo consiguiente del sistema preposicional, y la modificación de la cantidad vocálica en las sílabas tónicas y átonas; dos hechos que han de afectar considerablemente la evolución posterior de la sintaxis y vocalismo. Al mismo tiempo las fronteras dialectales se van desvaneciendo y una variedad geográfica del inglés, la de Londres y sus cercanías, va imponiéndose como norma del buen hablar y escribir, y va a ser el punto de arranque de una lengua que el esplendor literario, la expansión política de Isabel I y sus seguidores van a hacer universal. Para el inglés antiguo y medio, v. respectivamente ANGLOSAJONES II Y ANGLONORMANDO. Para las características lingüísticas del inglés, su expansión y rasgos dialectales, v. INGLESA, LENGUA. Para las otras lenguas habladas en G. B., v. XIV, 5; GALES III y CELTAS. IV.E. LORENZO CRIADO.
BIBL.:O. JESPERSEN, Growth and Structure of the English Language, 9 ed. Oxford 1967; íD, A Modern English Grammar, 7 vol., Londres 1965; F. Mossé, Esquisse d’une histoire de la langue anglaise, Lyon 1947; A. BAUGH, A History of the English Language, Nueva York 1957; G. L. BROOK, A History of the English Language, Londres 1958.
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