Gómez de Mora, Juan
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Biografía GER
Vida. Arquitecto español del s. XVII, educado en el estilo de su tío Francisco de Mora, quien continuó el rígido canon posclasicista de J. de Herrera (v.) como sucesor suyo en la dirección de las obras reales. N. ca. 1586, fueron sus padres Juan Gómez, pintor de cámara de Felipe II, y Francisca de Mora, hermana, al parecer, de F. de Mora. Al morir éste en 1610, su sobrino fue designado inmediatamente maestro mayor de las obras del Alcázar madrileño, y poco después primer trazador y arquitecto de Felipe III. Enemistado con el conde-duque de Olivares, quien en los primeros años del reinado de Felipe IV intentó situar en dicho puesto a su protegido A. Carbonell (v.), fue desterrado en 1637 a Murcia. Vuelto a la corte en 1643, fue repuesto en su antiguo cargo en el que permaneció hasta su muerte, ocurrida en Madrid a principios de febrero de 1648. Como primer arquitecto áulico, G. de M. no sólo obtuvo numerosos encargos, sino también desempeñó una función directiva de la arquitectura española en la primera mitad del s. XVII. Si no logró desembarazarla totalmente de la fuerte tradición herreriana, sí la encauzó hacia las primeras manifestaciones de un incipiente barroquismo.Arquitectura religiosa. Entre sus obras de carácter religioso fue la primera el convento de la Encarnación de Madrid, fundado por la reina Margarita de Austria (1611-16), que el arquitecto enlazó por medio de un pasadizo con el vecino Alcázar. La fachada de la iglesia, al fondo de un recogido atrio, se inspira en la de la iglesia de S. José de Ávila, concebida por F. de Mora, con un pórtico de triple hueco bajo el coro, dentro de la simplicidad decorativa que exigía la regla carmelitana. Su sobrino supo cristalizar el tipo a base de molduras geométricas poco proyectadas, situadas en un solo plano, dándoles una soberana unidad. El tipo de esta fachada fue repetido luego innumerables veces no sólo en Castilla, sino por toda España. Fundación también de la reina Margarita de Austria, secundada infatigablemente por Felipe III, fue el Colegio Real de la Compañía de jesús en Salamanca. Gigantesco edificio de 7.000 mz, émulo de El Escorial, fue proyectado en 1617 por G. de M., quien utilizó una retícula de pilastras e impostas poco resaltadas para animar la monótona sucesión de ventanas de las fachadas; a esto añadió motivos palladianos de dobles frontones en las galerías y en los testeros. La iglesia, de planta jesuítica como la del Colegio de Alcalá de Henares, diseñada quizá por el mismo artista, se anima barrocamente en su interior gracias al poderoso entablamento dórico, con grandes florones sustituyendo a las metopas, y a la cornisa muy volada y decorada con dibujo de carácter orgánico. La fachada de la iglesia, así como la cúpula, fueron continuadas en un estilo más avanzado por el jesuita Pedro Mato, y en el s. XVIII A. García de Quiñones completó las torres y el patio. G. de M. construyó además el desaparecido convento madrileño de S. Gil, y en 1629 presentó un primer proyecto para la capilla de S. Isidro en la parroquia de S. Andrés, que fue sustituido por otro de P. de la Torre.Arquitectura civil. Por lo que toca a la arquitectura civil, se puede decir que intervino en casi todas las obras de su tiempo que dependían más o menos de la Corona. Entre 1619-27 unificó las primitivas construcciones que integraban el Alcázar madrileño mediante una larga fachada flanqueada por torreones. Como en el Colegio jesuítico salmantino utilizó una red de pilastras e impostas para enmarcar los balcones, pero el almohadillado del zócalo y las hiladas de aparejo rústico entre los pisos aseguraban su antiguo aspecto de fortaleza militar. Sobre la puerta principal elevó un empinado hastial entre aletones, decorado con un enorme escudo de la monarquía. El Alcázar se incendió en 1734 y en sus terrenos se construyó posteriormente el actual Palacio Real. Dos años antes (1617-19) había presentado los planos de la Plaza Mayor de Madrid, iniciada por Felipe II y J. de Herrera, primer intento de ordenación urbanística en la capital de los Austrias. La obra se realizó en sólo dos años, sin ningún lujo arquitectónico, pero con grandeza y desahogo, imitando las plazas porticadas castellanas sin cerrar por todos sus lados. Dañada diversas veces por el fuego, las reformas a que la sometieron Jiménez Donoso en 1762 y J. de Villanueva en 1790 le dieron la bella y monumental fisonomía que hoy tiene. Aún así sobreviven las solemnes arcadas de piedra con columnas toscanas adosadas correspondientes al pórtico de la Casa de la Panadería, que luego repitió su autor en el claustro de la catedral de Zamora (1621). Mucho se ha discutido sobre si la Cárcel de Corte, hoy Palacio de Santa Cruz y uno de los edificios más característicos del Madrid de los Austrias, es obra suya o de A. Carbonell. Recientes estudios la asignan a G. de M., aunque sin absoluta certeza. El diseño toma como modelo el Hospital Tavera de Toledo, dirigido por B. de Bustamante (v.), cosa que se hace patente en el doble patio comunicado por una galería de arcos dispuestos en dos pisos; sólo el ático con estípites y decoración manierista pudiera atribuirse a Crescenzi. La fachada, con torres angulares rematadas en chapiteles, es de ladrillo excepto los marcos de las ventanas de piedra almohadillada. También es de piedra el cuerpo central, que recibe una articulación más barroca, parecida a la de la fachada de la iglesia jesuítica de Alcalá, obra segura de G. de M.: los dos pisos de columnas avanzan y retroceden rítmicamente, mientras el entablamento superior se rompe para dar paso al enorme escudo que decora el ático. El último proyecto de G. de M. fue para el Ayuntamiento de Madrid (1640-44), donde, sin salirse demasiado de la senda herreriana, el arquitecto dispuso los marcos y frontones de las ventanas con un perfil muy acusado. Luego J. de Villarreal alteró las trazas y en 1670 T. Ardemans (v.) añadió las torres y la barroca pincelada de las puertas.RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS.
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