Glíptica ARTE
Categoria:
Arte
Arte de tallar y grabar las piedras finas. Sus técnicas son: en hueco, excavando el fondo (entalle) y en relieve, quitando capas diversas hasta dejar el tema elegido sobresaliendo del fondo (camafeo). Las piedras más usadas son ónices y sardónices que tienen su colorido a capas superpuestas; ágatas o calcedonias, obsidianas, cristal de roca, etc., y por excepción amatistas, esmeraldas y granates. El grabado se realizaba con un trépano de arquillo con punta de hierro endurecida y con polvo de esmeril y aceite.El deseo de adorno personal es innato en el hombre: primero usó piedrecillas, conchas, huesos; pronto aprendió a grabar toscamente figuras geométricas, símbolos y animales que conferían a las piedras caracteres mágicos (amuletos), naciendo así la g. en Egipto, y de las tumbas, se han hallado figurillas de dioses y de animales referidos a dioses (halcón, gato, hipopótamo, escarabajo) en las clases de piedra citadas. En Caldea y Asiria se hicieron sobre todo sellos cilíndricos con escenas mitológicas, jaculatorias o nombre del dueño, resultando su huella rectangular; iban perforados longitudinalmente para llevarlos colgados. Los fenicios introdujeron la g. en los pueblos mediterráneos, siendo muy hábiles ellos mismos. Desde el s. v a. C. Grecia desarrolló mucho la g.: predomina en sus producciones la forma de chatón, oval o circular, con un lado plano en el que se tallaba el asunto y el exterior, convexo; las piedras iban perforadas longitudinalmente para agregarles montura metálica; se representaban dioses y héroes, esculturas famosas, y retratos, como el de Alejandro Magno por Pyrgoteles; pues aparecen firmas de grabadores. Alejandría fue gran centro artístico: son famosos los camafeos ¡cónicos de Ptolomeo II y Arsinoe (Ermitage) y de Ptolomeo III y Berenice (Museo Viena). La g. hizo también vasos tallados como la Taza Farnesio (Museo Nápoles) y la Copa con asas de Ptolomeo (Gabinete de Medallas, París). Los etruscos produjeron mucho, en especial anillos signatarios, lo que pasó a Roma, donde la g. tuvo una extraordinaria aceptación a partir de César y sobre todo, en el Imperio, predominando los camafeos, usadísimos como adornos, y se producen numerosos retratos: los más famosos ejemplares y los mayores son la Glorificación de Augusto (20X22,5 cm.) por Dioscórides (Museo Viena) y Tiberio y Livia con Germánico (30X26 cm., Gabinete de Medallas, París). Aspasios copió la cabeza de la Atenea Parthenos de Fidias (v.) (Viena), etc. La decadencia comienza a partir de los Antoninos y los productos adquieren carácter industrial; al s. iii corresponden dos géneros: con representaciones grotescas (grylli) y las abraxas, como amuletos y talismanes; entre los cristianos se usaron piedras grabadas con símbolos religiosos. Los Museos que poseen buenas colecciones de g. antigua, además de los citados, son el Británico y los de Nápoles, Berlín, Dresde y Florencia: el Museo Arqueológico Nacional (Madrid) posee la pieza capital de g. antigua conservada en España: el vaso de ágata ovoide y achatado que figura una cabeza báquica cuya enorme boca es la del vaso, producto de Alejandría hallado en un sepulcro de Mérida.En la Edad Media no se interrumpe el uso de los entalles en los anillos signatorios, que vienen a constituir uno de los atributos de la realeza, y apreciados como verdaderas joyas, los ejemplares antiguos. El resurgimiento de la g. en época de Constantino y sucesores, es sobre todo con camafeos, joya de adorno. Aunque Bizancio no cultivó la g. tanto como otras artes decorativas, en los países de Europa se produjeron aisladamente notables obras: la Anunciación, entalle en una esmeralda en bruto del tesoro visigodo de Guarrazar, Toledo, s. vii, en el Joyero del Palacio Real, Madrid; el Sello de Lotario en cristal de roca en la Cruz de Lotario, en el Tesoro de Aquisgrán y el Disco de Lotario (Museo Británico), s. ix; el Vaso del Tesoro de S. Marcos en cristal de roca, s. x; el Vaso del Louvre, s. x; una Crucifixión, entalle en cristal de roca en el Tesoro de Conques, s. x; el cáliz de D° Urraca (hija de Fernando 1 de Castilla), ónice montado en oro, s. xi (Colegiata de S. Isidoro, León); el anillo de San Luis (Louvre), s. xiii; los inventarios de reyes y señores señalan a veces piezas de esta clase.El Renacimiento hace resurgir la g. con gran desarrollo y comienzan a reunirse ejemplares antiguos por Paulo II o por los Médicis, que estimularon a los artistas; no sólo se hicieron retratos sino temas religiosos, profanos y mitológicos. En los s. xvi y xvii Roma, Florencia y sobre todo Milán, son centros de excepcional actividad; los artistas italianos son los mejores de Europa y trabajan en y para todas sus Cortes; el cristal de roca se pone de moda y la vajilla de gran lujo en este material alcanza el máximo florecimiento; también se hacen cruces, arquetas y piezas de adorno como aparatosos barcos y vasos en forma de pájaros y dragones, todo ello decorado con follajes renacentistas y complicadas historias paganas o bíblicas. Artistas famosos son Pier M. da Pescia que trabajó para León X; Valerio Belli (t 1546) y Giovanni dei Berardi (n. 1496), los de más fama trabajaron para Clemente VII y Paulo III. Mateo del Nassaro pasó a Francia llamado por Francisco I y creó la escuela francesa de g. de la que sobresale Julián de Fontenay llamado Coldoré (Camafeo de Enrique IV, Louvre); Gian Giacomo Caraglio pasó a Polonia; en Roma, es el mejor Alessandro Cesati; en la segunda mitad del siglo sobresale Antonio dei Rossi, el más fecundo; Jacome Trezzo que marchó a España llamado por Felipe 11; Francisco Tortorino (vasos en el Tesoro del Delfín, Prado, Madrid); Alessandro y G. A. Masnago y en especial el escultor Anibal Fontana (1540-87), que influyó sobre todos los demás. Talleres muy importantes son el de los Saracchi, de los cuales se conserva en el Palacio Real de Madrid una arqueta llamada de la Infanta Isabel Clara Eugenia; y de los Miseroni, que pasaron a la Corte del emperador Rodolfo II de Sajonia y dieron origen a su escuela; también pasaron a Madrid a trabajar para Felipe II; en el Museo Lázaro Galdiano, Madrid, se conservan piezas notables de cristal de roca como la jarra y plato de los Reyes de la Casa de Sajonia y la Copa de ágata de Rodolfo II. Colección excepcional es la denominada Tesoro del Delfín en el Museo del Prado (Madrid); el Louvre posee otra y los Museos de Florencia, no faltando piezas de esta clase, aunque sueltas, en casi todos los Museos de Europa y Norteamérica.El s. xviii se limita a los entalles y camafeos, afines con el gusto neoclásico de la época. Sobresalen Becker, Dorsch y Natter en Alemania; Marchan y Burch en Inglaterra; y sobre todo Francia con Jacques Guay, grabador de Luis XVI, que hizo muchos retratos (Gabinete de Medallas, París).En el s. xix decae mucho la g.; sobresale el alemán Luis Pichler y en Italia Girometti, Santarelli y Pistrucci. Modernamente es arte muy restringido, pero con originales maestros como Lalique en Francia y Ravasco en Italia.M. LÓPEZ SERRANO.
BIBL.: E. BABELÓN, La gravure en pierres fines, camées et intailles, París 1894; íD, Catalogue des camées antiques et modernes, París 1897; 1. LABARTE, Histoire des arts industriels du Moyen Áge, París 1872; O. M. DALTON, Catalogue of the engraved Gems in the British Museum, Londres 1927; EICHLERKRISS, Meister una Meisterwerke der Steinschneidekunst in der italianischen Renaissance, Viena 1929; E. KRiss, Die Kameen in Kunsthistorischen Museum, Viena 1927; D. ANGULO IÑIGUEZ, Catálogo de las alhajas del Delfín, Madrid 1944; 1. R. MÉLIDA, Arqueología española, Barcelona s. a.
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