Gama, Vasco de
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Biografía GER
N. en Sines, en el Alemtejo portugués, hacia 1450. Llega a su cima en tiempo de Manuel I el Afortunado la gesta descubridora portuguesa, iniciada propiamente al superarse el cabo Bojador.Conocemos detalladamente las circunstancias del viaje descubridor de V. de G. por el Diario o roteiro de Alvaro Velho, soldado o marinero que sirvió a bordo del San Gabriel. La flota de V. de G. se componía de cuatro navíos: el San Gabriel, capitaneado por él mismo; el San Rafael, por Pablo de Gama; el Berrio, por Nicolás Coelho; y un barco auxiliar o almacén. Leva anclas en Lisboa el 8 jul. 1497. Su primera escala fue en una de las islas de Cabo Verde, isla de Santiago. Desde aquí la flota pierde de vista el litoral africano. Hasta entonces en las rutas portuguesas por aguas africanas no se dejaba de ver en todo su recorrido la costa del continente; V. de G. inicia un nuevo estilo que hace escuela:>el impuesto por consejo del judío español Abraham Zacuto. Esta aconsejada occidentalización de la ruta africana tenía como fin atravesar la zona de calmas ecuatoriales, calmas chichas, por su zona más estrecha, que estaba bastante alejada de la costa. Hasta la bahía de Santa Elena (32° lat. S), no alcanza de nuevo el litoral africano la flota de V. de G.; durante una escala de ocho días entabla relación amistosa con los bosquimanos, con la consabida entrega de baratijas. Doblar el cabo fue difícil, a causa de los vientos contrarios; por fin, los vientos del oeste hicieron posible la empresa.En la Navidad de 1497 avistaron la tierra que llaman de Natal; pasan de largo sin encontrar sitio que pareciera bueno para hacer escala a fin de reponerse de agua y alimentos. Se encuentra lo deseado en la que llaman torra da Boa Gente, en la desembocadura del pegr^ño río Cobre, llamado así por la abundancia de objetos de este metal entre los indígenas que allí encuentran. Siguiendo adelante, alcanzan la desembocadura del río Zambeze, o rio das Boas Sinaes. Un mes se detiene la flota en Quilimane; la tripulación estaba muy castigada por el escorbuto. "Aconteció, dice Alvaro Velho, que a muchos se les hinchaban los pies y las manos, y les crecían tanto las encías que cubrían los dientes, y así no podían comer". Nueva detención en la isla de Mozambique, en la que los portugueses pudieron observar señales de hostilidad por parte de los moros (árabes); era natural miraran con malos ojos a quienes presentían como competidores peligrosos. Después de otra semana de detención en Mombasa alcanzan V. de G. y los suyos la ciudad de Melinde. Desde aquí un célebre piloto, Ahmed ben Madjid -identificado por el sabio orientalista Gabriel Ferrand-, autor de varios volúmenes sobre la navegación por el índico, condujo felizmente a los portugueses a la India. Fondearon en Calicut.En los tres meses que dura la estancia de los portugueses en esta ciudad, V. de G. se mueve diligentemente para establecer buenas relaciones comerciales y políticas con el zamorín. En un principio se entablan tratos amistosos; pero después las relaciones se tensan y hasta se convierten en hostiles por manejos de los moros. Esto obliga a V. de G. a algunos actos de violencia y precipita la salida de la flota. Todo lo que tuvo de feliz la travesía del índico fue angustiosa la tornatravesía. Dura tres meses, sufriendo calmas, vientos contrarios y, especialmente, recrudecimiento del escorbuto. La nueva estancia en Melinde, donde de nuevo cuentan con el favor de su rey, fue harto beneficiosa. Sin accidentes mayores, aunque reducida la flota al Berrio y al San Gabriel, fondea en la actual Guinea portuguesa, y, por ruta de la isla de Santiago, arriba a Lisboa.La segunda expedición de V. de G. a las Indias, provocada por lo acaecido en la de Cabral, tuvo carácter militar, de castigo de ocupación de posiciones, al objeto de asegurar el monopolio del comercio portugués. En 1524 vuelve V. de G. a la India, como tercer virrey, tras los mandos de Almeida y Alburquerque. Muere en Cochín el 24 de diciembre de ese mismo año.V. de G., en su primer y gran viaje (1497-1499), alcanzó la meta perseguida durante varios años por Portugal, que hizo posible al abrir la ruta de Asia el imperio portugués. (Bien defendido por otra parte, y, en lo que a su legitimidad jurídico-política se refiere, por el eminente jesuita Serafín de Frietas en su famoso libro De justo imperium lusitanorum). La gestión de V. de G. como descubridor y como virrey lo acreditó de hombre con condiciones para el mando: duro hasta la crueldad con los indisciplinados y enemigos, cauteloso siempre, y flexible cuando convenía.GAMALIEL 1 - GAMBERRISMOAMANDO MELÓN.
BIBL.: K. G. JAYNE, Vasco da Gama and his Successors, Londres 1910; J. P. ALAUX, Vasco de Gama ou l’épopée des portugais aux Indes, París 1931; J. BARROS, Decadas de Asia, Lisboa 1778-88.
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