Galicismos
Categoria:
Cultura
Concepto. Es g. cualquier préstamo directo del francés, sea lexical, gramatical o semántico. Este fenómeno supone un tipo de bilingüismo, o por lo menos un contacto bastante estrecho entre las civilizaciones. Desde hace siglos las relaciones entre España y Francia son múltiples y variadas.En la Edad Media, se casaron algunos reyes españoles con princesas francesas, y muchos caballeros galos intervinieron en la Reconquista de la Península. Existían varios barrios francos en las poblaciones, y el camino francés es un testigo de la afluencia de los peregrinos del otro lado del Pirineo. También fue importante la influencía de los monjes de Cluny, y luego de Citeaux, en la formación de los artes románico y gótico, y, por tanto, en la difusión de términos técnicos. En el campo de la literatura, se conocen frecuentes traducciones o adaptaciones de textos franceses al castellano (Historia Troyana, Apolonio, Santa María Egipciaca, Milagros, Crónica de Morea, cte.).En los S. XVI y XVII los autores utilizan gran número de palabras o expresiones de origen francés, muchas de ellas relativas a la vida cortesana, a los juegos y a la milicia. Vale la pena citar este texto de Quevedo: "Si quieres saber... francés, en diciendo bu [fr. vous, ’Vd.’], como niño que hace el coco; y añadiendo bon compere, y nombrando macarelaje, sin descuidarte de decir la Francia, rnusiur y madama, está acabado". En los s. xvttt y XIX, los g. son aún más numerosos, como se nota al leer a Cadalso, Mesonero Romanos, el Padre Isla, o Fernán Caballero. Es la época en que "todo elegante estropea el francés barajándolo en mal castellano", como dice un crítico de mediados del s. xtx. Es típico el caso del general Simón Bolívar, quien hablaba francés con bastante fluidez, y a quien había impresionado mucho la Revolución francesa. Lo mismo empleaba giros españoles en francés, que expresiones francesas cuando hablaba en castellano. En sus escritos se encuentran formas en vía de integración, y otras propias de él. Así aparecen palabras como "monarquista" (monarchiste), "salud" (salut) con el sentido de `salvación’, "extradición" (extradición), "panfleto" (pamphlet), "el bajo pueblo" (le bas-peuple), "voltígeros" (Voltigeurs de Napoleón), "espión" (espion) por `espía’, etc. Son g. sintácticos: "llenar funciones" (remplir des fonctions), "de peor en peor" (de pire en pire), "una carrera la más ilustre" (la carriére la plus i Il ustre) .En estos últimos años, la influencia francesa no ha menguado. He aquí unos ejemplos sacados de la prensa madrileña: "plisado" (plissé), "tazón", "bols" (bol), "talle de avispa" (taille de guépe), "poner en juego" (rnettre en jeu un titre), "broché" (íd.), "glasé" (glasé), "tournée triunfal" (íd.), etc. En Hispanoamérica, la moda galicista es mucho mayor. A continuación, algunos ejemplos argentinos, aunque también se usan en España: hacer la "permanente" (peluquería), un "bouquet" de violetas de Parma, modelo en "chiffon", "moutton doré" (corderito), "rasé", "al bies" (en biais), vestidos sin "breteles" (bretelle), la "cooche" y el "fichú" complementan el "tailleur", los vestidos de "soir", tonos "pastel", en tamaño "dégradé", modelos "de media estación" (de derni-saison). Naturalmente, no todos los g. se imponen en la lengua. El éxito de un préstamo depende de su utilidad, de la permanencia del concepto o del objeto que designa, de su aspecto fónico o morfológico. En un primer tiempo, la palabra se destaca entré comillas en los textos, y poco a poco se va incorporando al idioma v se adapta en su forma. Primero se encuentra touriste. Jy años más tarde "turista", que es ahora una palabra totalmente española. En ciertos casos, no se puede saber a punto fijo si una forma procede del francés o del inglés, como en "cheque". La uniformización del léxico europeo es un hecho patente en la actualidad y resulta difícil seguir la historia de cada palabra.El sistema fonémico del francés es bastante diferente del español, y, según las épocas, fueron necesarias diversas adaptaciones: la ü pasó a u (obus: "obús"), la z sonora a s (fraise: "fresa"), la sh fricativa a ch africada (douche: "ducha"), y en la morfología -eau pasó a -eo (manteau: "manteo") o bien a o (bureau: "buró"), -ant a -án (galant: "galán") o a -ante (restaurant: "restaurante").En sintaxis, resulta más delicado observar los g., porque puede haber coincidencia en la evolución de los dos idiomas. Quizá sea el caso de "cocina a gas" o "barco a vapor", que se escribe en los periódicos. Es más evidente la influencia en textos como "es de seda natural mate y el detalle en faya rosa". Otro tipo de g. es el que modifica el sentido de una palabra: "abonar" como `suscribir’ (de abonner), "rodar" un coche (de roder). A veces una misma palabra francesa fue introducida en dos épocas, con valores distintos: "etiqueta" (de étiquette) significó en el s. xvtt "protocolo escrito", y se volvió a tomar en el s. XIX con el sentido de `marbete’. Un caso particular de préstamo es el calco, o imitación al nivel de una expresión idiomática: "caldo de cultivo" (bouilIon de culture), "orugas de tractor" (chenilles de tracteur), "batir un record" (battre un record).Principales galicismos del español. Desde hace unos diez siglos, más de un millar de g. han penetrado en el español. Citaremos ahora los que todavía se emplean o se comprenden en España. Damos la palabra francesa en la forma correspondiente a la época del préstamo.Edad Media. Vida militar: "arnés" (harneis), "flecha" (fléche), "corcel" (corsier), "brida" (bride), "botín" (butín), "galope" (galop), "trotar" (trotter), "cable" (íd.), "borde" (bord). Vida cortesana: "duque" (duc), "bachiller" (bachelier), "dama" (dame), "paje", (page), "danzar" (dancier), "desmayar" (esmaiier), "joya" (joye), "lonja" (longe, tira de cuero), "jamón" (jambon), "chimenea" (cheminée), "ligero" (légier), "galán" (galant), "jardín" (jardín), "franja" (franje), "maleta" (malette), "mecha" (méche), "forjar" (forgier).Siglos XVI-XVII. Vida militar: "carabina" (carabine), "bagaje" (bagage), "convoy" (convoy), "calibre" (íd.), "asamblea" (assemblée), "rancho" (y "ranchar" de ranger), "marchar" (marchar), "babor" (babord), "estribor" (estribord), "izar" (hisser). Vida cortesana: "conserje" (concierge), "banquete" (banquet), "parque" (pare), "moda" (mode), "billete" (billet, ’esquela’),-"broche:, (íd.), "carmín" (íd), "peluca" (antes "perruca", de perruque), "ocre" (íd.). Vida pública: "baúl" (bahur), "taburete" (tabouret), "marmita" (marmite), "carpeta" (carpette), "servilleta" (serviette), "paquete" (paquet), "clarete" (claret), "fresa" (fraise), "crema" (créme), "pepitoria" (petite-oie, contaminado por `pepita’), "blasón" (íd.).Siglo XVIII. Vida militar: "jefe" (chef), "cadete" (cadet), "fusil" (íd.), "desertar" (déserter), "goleta" (goéletie), "rada" (rade). Vida civil: "edredón" (édredon), "canapé" (íd.), "corsé" (corset), "bucle" (boucle), "batista" (batiste), "boga" (vogue), "pantalón" (íd.), "muselina" (mousseline), "tul" (tulle), "cacerola" (casserole), "abonar" (abonner), "botella" (bouteille), "compota" (compote), "frambuesa" (framboise), "grosella" (groseille), "silueta" (silhouette). Tecnicismos: "catastro" (catastro, ant.), "bisturí" (bistouri), "billar" (billard), "lingote" (lingot), "lisera" (lisiére), "basalto" (basalto), "hulla" (houille), "pingüino" (pingouin), "marmota" (marmotte).Siglos XIX y XX. Vida familiar: "chal" (chale), "frac" (íd.), "levita" (lévito), "paletó" (paletot), "blusa" (blouse), "chaqueta" (jaquette), "bretel" (bretelee), "brassieres" (íd.), "babucha" (babouche), "maquillaje" (maquillage), "tafetá", "tafetán" (taffetas), "pana" (panne), "percal" (percale), "franela" (flanelle), "astracán" (astrakan), "faya" (faille), "brochado" (de broché), "plisado" (de plissé), "marrón" (íd.), "toilette" (íd.), "chalet" (íd.), "bol" (íd), "hotel" (íd.),, "escalope" (íd.), "consomé" (consommé), "volován" (vol-au-vent), "flan" (íd.), "bombón" (bonbon), "coñac" (cognac), "biberón" (íd.), "carnet" (íd.), "nicotina" (nicotine). Vida política: "complot" (íd.), "patriota" (patriote), "burocracia" (bureaucratie), "comité" (íd.), "quiosco" (kiosque), "bulevar" (boulevard), "lote" (lot), "rutina" (routine), "chance" (íd.), "entrenar" (entrainer), "higiene" (hygiéne), "kilometraje" (kilométrage), "cabina" (cabine), "esquí" (ski), "avión" (íd.), "aterrizaje" (aterrissage), "rodaje" (rodage), "pilotaje" (pilotage) "garaje" (garage), "bicicleta" (bicyclette), "pelotón" (íd.), "filmar" (f ilmer), "doblaje" (doublage), "debutar" (débuter), "ruleta" (roulette), "acordeón" (íd.), "buganvilla" (Bougainville), "chimpancé (chimpanzé), "bujía" (bougie), "resorte" (ressort), "bloque" (bloc), "chasis" (chassis), "cremallera" (cremaillére), "engranar" (engrener), "croquis" (íd.), "gripe" (grippe), "camión" (íd.), "cabotaje" (cabotage), "ficha" (fiche).Se ve, a través de esta selección, que asistimos a una renovación constante del caudal de voces de origen francés en español. Actualmente, las condiciones económicas son las que dominan (comercio, turismo, cooperación industrial). Una visión completa del fenómeno lingüístico que resulta de los intercambios entre los dos países debería incluir el proceso inverso, el de la integración de palabras españolas en la lengua francesa.BERNARD POTTIER.
BIBL.: Historia del g. frente al casticismo: A. RUBIO, La crítica del galicismo en España (1726-1832), México 1937; F. LÁZARO CARRETER, Las ideas lingüísticas en España durante el siglo XVIII, Madrid 1949; R. M. BARALT, Diccionario de galicismos, Madrid 1855; M. DE TORO Y GISBERT, Los nuevos derroteros del idioma, París 1918.-Estudios generales: B. POTTIER, Los galicismos, en Enciclopedia lingüística hispánica, Madrid 1966, II,127-151.-Estudios particulares: 1. B. DE FOREST, Old French Borrowed Words in the Old Spanish of the Twelfth and Thirteenth Centuries, "Romanic Rev." VII (1916) 369-413; H. SERIS, Los nuevos galicismos, "Hispania" VI (1923) 167-174; O. PFi1NDLER, Wortschatz der Sportsprache Spaniens, Berna 1954; M. HILDEBRANDT, Los galicismos, en La lengua de Bolívar. 1. Léxico, Caracas 1961, 22-147; L. FL6REZ, Muestras de anglicismos y galicismos en el español de Bogotá, 1964, "Bol. de la Academia Colombiana" XIV (1964), 260-278.
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