Foro
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Varios
En el sentido más amplio, f. era una plaza al descubierto, situada generalmente a la vera de los caminos que comunicaban distintos centros de población, en la que se reunían los habitantes de éstos para intercambiar productos y tratar sus asuntos económicos y políticos. Tal fue el origen del f. de Roma, situado al pie de las colinas constitutivas del primer núcleo urbano de la ciudad. Con el tiempo, el f. se convirtió en centro de la vida pública de la ciudad, en él se comerciaba, se administraba justicia y servía, asimismo, de lugar de reposo, idóneo para conversar e intercambiar ideas, algo parecido a lo que sucedía con las ágoras o plazas públicas griegas.Sucedió luego que, a medida que la ciudad crecía, se hacía insostenible la dualidad mercado público-centro administrativo, por lo que se construyeron los grandes mercados o macellae, separados de los f. judiciales y públicos propiamente dichos. Tales fueron los macellum magnum sobre el Caelio y el macellum Líviae, sobre el Esquilino. El f. por antonomasia, copiado por el resto del Imperio, fue el de Roma, donde se levantaron los grandes edificios públicos necesarios para albergar la máquina administrativa del Estado (V. ROMA II). Entre otros edificios, el f. romano poseyó los templos de Saturno y gano, cuyas puertas permanecían abiertas en tiempo de guerra; el Senaculum, lugar de reunión de los senadores; las distintas basílicas, como la Sempronia, la Opimia, la Julia, comenzada por César y acabada por Augusto, donde se administraba justicia; y las curias, donde se reunía la Asamblea; de ellas, la mejor conocida es la de César, ampliada por Diocleciano. Con el tiempo, al aumentar las funciones administrativas, se precisaron nuevas ampliaciones a las que corresponden el f. de Augusto, el de Nerva y el de Trajano, realizado este último por el arquitecto Apolodoro de Damasco.Una vez convertida Roma en capital del mundo, todas las ciudades provinciales quisieron tener su f. al estilo de la metrópoli, por lo que el f. romano se convirtió en un prototipo al que estuvo de moda imitar. La imitación del prototipo romano fue viable en aquellas ocasiones en que se construía una ciudad ex novo; tal es el caso de la ciudad africana de Timgad o de la colonia de Ampurias (v.). El f. se construía entonces de una manera matemática en la intersección de las dos vías principales, el cardo maximo y el decumanus maximus. La construcción ofrecía mayores dificultades en el caso de que se debiera adaptar el f. a una ciudad preexistente; de esta manera había que ingeniar soluciones de compromiso que difícilmente hacían que la plaza alcanzara perfecta regularidad. Tal fue el caso de Pompeya (v.), ciudad en la que hubo que transformar la antigua ágora samnita, de tradición griega, en un f. romano de características parecidas al de la capital del Imperio. Tanto la ciudad africana como la itálica son buenos ejemplos de f. con todos los elementos necesarios para la vida pública. Ambos poseen los templos, la curia, la basílica, el aerarium y la prisión, como señala Vitrubio al referirse a los edificios que necesita una plaza pública para ser un verdadero f. El f. de Timgad sólo posee un pequeño templo, dedicado a una divinidad desconocida. En Pompeya, por el contrario, el f. está dominado por el templo de Júpiter.Los f. en las ciudades romanas antiguas eran muy frecuentados, y los ciudadanos llegaban a pasar en ellos casi toda la jornada, ya que eran los centros de la vida pública; por esto no es de extrañar la presencia en ellos de letrinas públicas, las mejores de las cuales son las de Timgad. Los monumentos del f. tenían con frecuencia inscripciones referentes a los ciudadanos que los habían hecho construir, embellecer o reparar; gracias a lo cual, en muchas ocasiones es bien conocida la onomástica antigua de las ciudades romanas donde han aparecido dichas inscripciones.El f. romano es el centro de la vida ciudadana, como lo prueba el hecho de que en la plaza los magistrados juran su cargo, se celebran sacrificios, se adjudican las obras públicas, se pagan los impuestos, se juzga y se comercia. Además de los actos y ceremonias propias de la vida oficial de la ciudad, el f. era también el lugar donde se daban cita las personas desocupadas y donde encontraban anunciadas en el album las ventas, las adjudicaciones y los programas de festejos.En uno de los edificios del f. se guardaba el tesoro de la ciudad. Este edificio se denominaba aerarium, y en ocasiones se hallaba instalado en la cripta de algún templo. La basílica (v.), por su parte, era un edificio suntuoso en el que tenían lugar muchos de los actos públicos, especialmente el de administrar justicia. La curia era lo que hoy llamaríamos ayuntamiento, donde se reunían los decuriones o miembros del senado municipal. La prisión también era uno de los edificios de que debía constar el conjunto del f. No sólo el f. de Roma poseía gran número de estatuas, sino que también los f. provinciales las tenían. Estas estatuas representaban a Emperadores, a grandes hombres y a los héroes que habían contribuido a la grandeza de Roma. También había estatuas de divinidades, pagadas por personajes ricos e influyentes, situados frecuentemente en edículos. Las estatuas de Emperadores y miembros de la familia imperial eran votadas, erigidas o autorizadas por el consejo de los decuriones. La estatua de Marsias significaba,que la ciudad gozaba del Derecho itálico.E. RIPOLL PERELLÓ E. SANMARTÍ GREGO.
BIBL.: VITRUBIO, De Architectura, Roma 1486; L. B. ALBERTI, De re aedificatoria, Roma 1485; A. GARCÍA Y BELLIDO, Urbanística del mundo antiguo, Madrid 1967; D. S. ROBERTSON, A Handbook of Greek and Rommn Architecture, Cambridge 1945.
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