Focenses HIST.
Categoria:
Historia
La historia de Focea y la de sus habitantes, los f., la resume así Heródoto: "Para decir algo de Focea, conviene saber que los primeros griegos que hicieron largos viajes por mar fueron los focenses, quienes descubrieron el mar Adriático, el Tirreno, Iberia y Tartessos, no utilizando naves redondas sino pentecónteras o naves de cincuenta remos" (1,163). El texto de Heródoto resalta el principal rasgo de los f.: su espíritu marinero y colonizador que les llevará a dominar el "Mare Nostrum" prácticamente durante 44 años, aproximadamente desde el 584 al 540 a. C., y a ser los monopolizadores del comercio del estaño en Grecia.Focea está situada en el norte del golfo de Esmirna. Como esta ciudad, y como otras ciudades situadas a lo largo de la costa de Asia Menor, que un día fueron florecientes colonias jonias, estaba emplazada sobre un promontorio con un puerto ’bien defendido. Sus habitantes, los f., irrumpen en el concierto de la azarosa vida mediterránea en la última fase del periodo conocido en la historia de Grecia como "época de las colonizaciones". Sus antecesores colonizadores, entre ellos los calcidios y los samios, les precedieron en las navegaciones marítimas hasta las costas de Italia y Sicilia. Fue precisamente su alianza con Samos (v.) lo que permitió a los f. desarrollar su expansión comercial, debido a que los calcidios, que controlaban el mercado de Etruria frente a los demás griegos, permitieron a Samos y sus aliados el paso por el estrecho de Messina, camino, en definitiva, hacia los mercados del ámbar y el estaño, conocidos ya desde muy antiguo. Fueron primero los samios los que, teniendo libre la navegación por el estrecho, llegaron hasta el extremo occidental del Mediterráneo, según se sabe por la narración sobre el navegante Kolaios (Heródoto, IV,152). Pero no fueron ellos, los samios, sino los habitantes de Focea, los que explotaron el descubrimiento, llevándolo hasta sus últimas consecuencias tanto en el campo de la exploración marinera como en el de la fundación de colonias y factorías helénicas, que llegarían a convertirse en bases clave para la expansión griega en Occidente. Los f. no utilizaron la ruta norteafricana o fenicia, como su antecesor Kolaios, sino la de las islas, inaugurada por los rodios, que les llevaría a Tartessos (v.) y a la fundación de Massalia (ca. 600 a. C.), en las bocas del Ródano. El secreto de la eficacia y rapidez de las naves f. residía, como señalan Heródoto y Tucídides, en sus series de remos, dispuestos en número de 25 a cada lado de las naves, que aunque tenían menos cabotaje eran mucho más veloces.Relaciones con Tartessos. Las relaciones de los f. con Tartessos fueron continuadas y favorables, siempre dentro de un clima de amistad y entendimiento. Tal entendimiento se dio a nivel de reyes, según describe Heródoto: "Habiendo llegado a Tartessos (sic los f.), supieron ganarse toda la confianza y amistad de su rey Arganthonios, el cual hacía ochenta años que era señor de Tartessos y vivió hasta la edad de los ciento veinte; y era tanto lo que este príncipe les amaba que, cuando por primera vez abandonaron lonia, les invitó a su territorio para que se instalasen allí y escogiesen el lugar que más les conviniese. Pero viendo que no les podía persuadir y sabiendo por ellos el aumento que progresivamente alcanzaban los persas, tuvo la generosidad de darles plata en abundancia para que fortificasen su metrópoli y lo hizo con tal abundancia que, siendo el circuito de sus murallas de no pocos estadios, bastó la suma para fabricarlas con grandes y bien labradas piedras." Se desconocen los motivos y medios de tan excelentes relaciones. Schulten sugirió que los reyes de Tartessos apoyaron a los f. para neutralizar la excesiva influencia de los mercaderes fenicios. Puede, no obstante, que no sea ésta la única causa, y haya que pensar, sencillamente, en el mismo "estilo" comerciante de los griegos.Fundaciones. La empresa más importante de los f. fue la fundación de Massalia (Marsella), enclave de perfectas condiciones geoeconómicas para servir de vía de penetración comercial (y cultural) hacia las Galias y la Europa central. De tal forma que, durante el s. vi, Massalia se convirtió en el primer mercado griego occidental, controlando las zonas mineras de la costa atlántica y las rutas del oro y del ámbar. Massalia fue, a su vez, metrópoli. Massaliotas-f. fundaron nuevas factorías, tanto en la costa sur gala (Nikaia, Niza), como en el Levante español, en un intento de unir sus dos fundaciones extremas: Mainake (cerca de Málaga) y la propia Massalia. Así nacieron Emporion (Ampurias), Hemeroskopeion, Alonai, Molybdon, etc., de enorme importancia para la helenización del mundo ibérico.Pero el campo de interés f. no acaba aquí y pone sus objetivos en las islas de Córcega y Cerdeña. En la primera de estas islas, los f. fundan Alalia, frente a Etruria, punto de unión y escala entre el estrecho de Messina y Massalia. A Alalia llegaron hacia el 540 nuevos colonos f. procedentes de la metrópoli, cuando ésta fue sitiada por Ciro, que acabó con ella (Heródoto, 1,164), y lo hicieron así, "por haber muerto ya su bienhechor Arganthonios", según cuenta Heródoto. Si no, ¿se hubieran establecido en Tartessos? "Después de su llegada a Alalia -sigue narrando el historiador griego- vivieron allí cinco años en compañía de los antiguos colonos y edificaron allí sus templos" (1,166).Fin de la expansión focense. Los f., con su rápida conquista de mercados e influencias, despertaron, por un lado, viejas rivalidades entre griegos (Samos no podía aprovecharse de su "descubrimiento" de Tartessos por la rivalidad de Corinto en los mercados asiáticos), y por otro, hicieron nacer en los cartagineses (sobre todo a partir del establecimiento y fundación de Alalia, que era una intromisión en sus posibilidades de influencia en Etruria) el sentido nacionalista y la competencia comercial. Estos hechos desembocaron en la batalla de Alalia (535 a. C.), de la que Heródoto ha dejado fiel relato: "... Pero como no dejasen en paz (los f. de Alalia) a sus vecinos, a quienes despojaban de todo lo que tenían, les hicieron guerra, unidos de común acuerdo Etruscos y Cartagineses, armando cada una de estas naciones un número de sesenta naves. Los focenses, por su parte, ...les salieron al encuentro en el mar de Cerdeña (frente a la propia ciudad). Diose un combate naval y se declaró la victoria a favor de los focenses; pero fue una victoria que llaman cadmea, por haber perdido cuarenta naves y quedando inútiles las otras veinte, cuyos espolones se torcieron por el choque. Después del combate volvieron a Alalia, tomando sus hijos y mujeres, con todos los enseres que las naves podían llevar, dejaron Córcega y navegaron hacia Regio" (1,166-167). Estos refugiados fundaron, al sur del golfo de Nápoles, la colonia de Velia. Los prisioneros de Alalia fueron muertos a pedradas, interviniendo especialmente, según Heródoto, los etruscos.Alalia representa el fin de la expansión f. y también el comienzo del fin de la expansión griega en Occidente. Porque, efectivamente, hasta el 508 no se puede hablar de un pleno colapso del comercio y navegación griegos en esta parte del Mediterráneo. En ese año, el tratado de Roma con Cartago prohibía a los romanos y sus aliados, los griegos massaliotas, la navegación hacia Occidente más allá de las costas de Cerdeña. Pero, por otra . parte, Massalia y sus colonias continuaron su vida de forma independiente. Los púnicos volverán a tomar las riendas de su dominio político y económico en el Mediterráneo occidental. Sólo Roma, siglos más tarde, se lo arrebatará.J, ARCE MARTÍNEZ.
BIBL.: La bibliografía sobre este tema es muy extensa. Haremos sólo un resumen: A. GARCIA Y BELLIDO, Hispania Graeca, Barcelona 1948; J. BERARD, L’expansion et la colonisation grecques jusqu’aux guerres médiques, París 1960; T. J. DUNBABIN, The Western Greeks, Oxford 1948; C. ROEBUCK, lonian Trade and Colonization, Nueva York 1959; J. P. MOREL, Velia e i Focei in Occidente, 1966; J. M. BLÁZQUEZ, Tartessos y la colonización fenicia en Occidente, Salamanca 1968; F. BENOIT, Le rayonnement des civilisations grecques et romaines sur les cultures périphériques, París 1965, 653 ss.; J. P. MOREL, Les phocéens en Occident: Certitudes et hypothéses, en La parola del passato, CVIII-CX: Velia e i Focei in Occidente, Roma 1966.
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