Filipinas, X. Medios de Información y Comunicacion Social. MEDIOS
Categoria:
Medios de Información
Prensa. Los 19 diarios que se publicaban en junio de 1966 tenían una tirada conjunta de 486.000 ejemplares; el índice de circulación es de 1,6 por cada 100 hab. Además se editan 917 periódicos no diarios de información general, especializada y de carácter diverso, con periodicidades superiores a los dos días hasta un mes. La tirada total de estas publicaciones supone 5:653.970 ejemplares.Historia y estructura. El primer impreso informativo se publicó el 8 ag. 1811, bajo el título Del Superior Gobierno, en español. Entre esta fecha y fines de siglo aparecieron numerosos periódicos en casi todas las lenguas del país; los más importantes fueron los de habla española e inglesa. En 1898 comenzó la publicación de El Heraldo de la Revolución Filipina, que más tarde tomó el nombre de Heraldo Filipino. Uno de los mayores problemas de la prensa filipina, si no el mayor, es la gran variedad de idiomas y dialectos. En 1927 se publicaban periódicos en diez idiomas distintos; incluso en 1967 seguían editándose diarios y periódicos en dos idiomas (español-inglés, tagalo-inglés, chino-inglés, etc.). La evolución de la prensa filipina, pese a ello, ha sido rápida. En 1927 había 81 publicaciones (diarias y periódicas); en 1940 el número subió hasta 215 en Manila, y 145 en provincias. Desde entonces el crecimiento ha sido más lento, pero siempre ascendente. En 1956 podían contarse 622 publicaciones de todo tipo, con una tirada de 3.785.000 ejemplares, que en 1966 alcanzaban un total de 936 títulos y 6.149.970 ejemplares.Entre otros, los problemas de la prensa filipina son:a) El alto coste de producción, especialmente en lo referente a equipamiento e impresión. La necesidad de modernización de la maquinaria se ha planteado con la progresiva disminución del número de analfabetos y la consiguiente alza en las tiradas; de otra parte, la mano de obra especializada para este tipo de industria es muy difícil de encontrar y se paga cara, de acuerdo con el nivel de vida del país. b) Limitación de la publicidad. Dado el estado económico de la nación, las empresas anunciadoras con capacidad para desarrollar campañas regulares de publicidad en prensa son pocas; la incipiente televisión se ha llevado, también, muchos de los antiguos clientes de la prensa. c) Dificultad de comunicaciones y, por tanto, de distribución de la prensa periódica y diaria. d) Producción nula del papel prensa; todo el consumido (36.600 t. en 1964) debe ser importado, con la consiguiente alza en los precios del producto terminado.
En estas condiciones, la prensa se concentra, casi en un 90%, en la capital. En Manila se publican todos los diarios. En provincias la actividad es escasa, ya que no es un negocio lucrativo. Por término medio el periódico de provincia suele ser semanal, apareciendo los sábados o domingos. Su tirada máxima alcanza los 3.500 ejemplares con gran dificultad. El tamaño predominante es el tabloide, y el número de páginas no excede de seis (cuatro en muchos casos). Dentro del área provincial los centros de publicación van unidos a la capital de la provincia. En el grupo de prensa de Manila hay que destacar la de habla inglesa, española y la oficial. La prensa inglesa diaria es la de mayor circulación, y se considera también como la más influyente. Entre sus títulos cuenta con la publicación más antigua del país: The Manila Times, que se fundó en 1898 como semanario. La tirada de este diario asciende a 125.000 ejemplares; el mismo periódico lanza una edición fin de semana con el título The Sunday Times. Siguen Manila Chronicle, con 65.000 ejemplares, Philippines Herald con aprox. 90.000 y Manila Bulletin, diario comercial, 35.000.El grupo de prensa española, antes el más potente, ha perdido terreno durante los últimos años. El número de títulos se ha reducido considerablemente y también la tirada; ocupa el cuarto lugar en el país. De todos modos, uno de los diarios en español, La Voz de Manila, detenta la mayor tirada del país, junto con The Manila Times. Los periódicos, diarios o no, en tagalo y en otros idiomas o dialectos, son fundamentalmente de entretenimiento. Incluyen gran número de ilustraciones, historietas dibujadas y chistes. Algunos de estos periódicos utilizan el color para las ilustraciones. El más importante de todos ellos es Liwayway con cerca de 90.000 ejemplares; le siguen Mabuhay, 35.000, y Bagong Buhay con 40.000. El más importante de los títulos en chino es Fookien Times, fundado en 1930, cuya tirada asciende a 19.800 ejemplares.Agencias de noticias. La única agencia nacional, Philippine News Service (PNS), fue fundada por los editores de periódicos de Manila en 1950. Su objetivo principal es proporcionar noticias nacionales y provinciales a los diarios y periódicos de Manila; suministra también un servicio de noticias del extranjero que recibe de Kyodo y DPA. La mayor parte de las noticias internacionales son transmitidas directamente a los diarios por las agencias con las que han establecido contratos, o que tienen oficina en la ciudad. El servicio de PNS es de unas 15.000 palabras diarias. Además de la PNS funcionan otras tres agencias de menor importancia: Wireless News Agency (fundada en 1961), Philippine Press International (1962) y National News Service. Los servicios de las tres agencias están destinados fundamentalmente a los periódicos de provincias.Legislación de prensa. La libertad de prensa está asegurada en la Constitución. La prensa filipina, después de épocas de control y estrecha censura, es una de las más libres de todo el Extremo Oriente. Sin embargo, la llegada al poder del presidente Fernando Marcos (1965) supuso una serie de restricciones, sin llegar a la censura previa.Organizaciones profesionales. La Philippines Newspaper Guild, fundada en 1945, agrupa a todos los profesionales preocupados por los problemas de la información. También existe una oficina de control de la circulación de los diarios y periódicos, la Philippines Bureau of Audited Circulations.Radio y Televisión. Radio. Cuenta con 192 emisores, de los cuales 13 son de frecuencia modulada, y 600.000 receptores; el índice de audiencia teórica es de 2,2 por cada 100 hab.; dado que el Estado no percibe ningún impuesto sobre radiodifusión, es posible que el número de receptores sea mayor que el declarado. En su estatuto legal, la radiodifusión se organiza sobre un principio de participación entre el Estado y los particulares, que reciben concesiones de instalación y emisión. Forman también parte de este status las universidades, las organizaciones de educación y cultura, y las sociedades religiosas. La mayoría de emisores son privados, pero las tres estaciones más potentes son estatales, con 1.119 Kw. Las emisiones se transmiten en los idiomas más importantes de la nación. La estación estatal Philippine Broadcasting Service transmite 126 h. semanales de programación. Las emisoras privadas superan ampliamente esa cifra a través de varios emisores, radiando incluso programas con destino al extranjero. Además hay dos emisores que explica la Voz de América y otro que utilizan las fuerzas aéreas de EE. UU.Televisión. Dispone de 13 emisores, de los cuales dos los utilizan las fuerzas de EE. UU., y un total de 150.000 receptores. El índice es de 0,6 por cada 100 hab. Las emisiones experimentales dieron comienzo en 1953, regularizándose un año más tarde sobre la definición de 525 líneas. Al igual que en el caso de la radio, los emisores de televisión se reparten entre el Estado y sociedades particulares de explotación. El Estado cuenta con una sola estación a la que subvenciona y en la que se admite un tiempo limitado de publicidad. El resto son emisoras totalmente comerciales. Las más importantes son las siguientes: Associated Broadcasting Corporation; Bolinao Electronics Corporation; Chronicle Broadcasting Network;- Republic Broadcasting System; Philippine Broadcasting Service (estatal); Metropolitan Broadcasting Co. En 1967 comenzó la instalación de nueve emisores más por cuenta de sociedades privadas. El tiempo normal de emisión suele ser de ocho h. diarias, a excepción de una estación que difunde 14 h. diarias. Las transmisiones se realizan en los distintos idiomas de la nación.Cine y otros aspectos. Cine. A 776 se eleva el número de salas de proyección para 35 y 16 mm.; la capacidad total de las mismas es de 613.000 localidades, lo que da un índice de 2,6 por cada 100 hab.; la tasa de frecuentación es de 0,6 por habitante y año, habiendo aumentado desde 1959. Introducido hace 40 años, el cine como industria no se ha desarrollado prácticamente hasta después de la II Guerra mundial. Desde entonces la producción ha sido creciente, pasando de 80 largometrajes en 1950 a 112 en 1960; durante los-años 1962-64 se estabilizó la producción, manteniéndose las cifras. Pese al notable número de filmaciones, el cine filipino no ha alcanzado éxitos en la cinematografía mundial, debido fundamentalmente a su escasa calidad técnica. No existe actividad notable en la producción de documentales (si se exceptúan los educativos) y es inexistente la filmación de noticiarios de actualidades, que son importados, procedentes del extranjero, se exhiben anualmente unos 210 títulos, en su mayor parte norteamericanos.Otros aspectos. No existe actividad notable en el teatro, dado el corto número de salas, 50, y la baja tasa de asistencia, 0,05 por habitante y año. La edición de libros se encuentra en estado precario debido a las mismas dificultades que la prensa diaria. Por término medio, ninguna edición supera los 2.000 ejemplares; la mayor parte de la producción es traducida del inglés. La limitación de las tiradas encarece notablemente el precio de los ejemplares, con lo que se inicia un proceso en cadena de difícil solución.Pese a no llegar en ningún caso a cubrir unos mínimos informativos, los medios de comunicación, juegan un importante papel en la vida política del país. Y aunque favorecidos por la libertad de establecimiento, se ven limitados por la baja rentabilidad.A. FAUS BELAU.
BIBL.: MERRILL, BRYAN, ALISKY, The FOreign Press, LDuislana 1964; UNESCO, Vinformation á travers le monde, París 1966; BREDOW INSTITUT, Handbuch für Rundfunk und Fernsehen, Hamburgo 1965.
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