Filipinas (pilipinas). I. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
Pertenecen al compartimentado mundo insular del sudoeste asiático, en el extremo N del llamado triángulo insulindio. Once islas: Luzón (v.), Mindanao (v.), Samar, Negros, Palawan, Panay, Mindoro (v.), Leyte, Cebú (v.), Bohol y Masbate, ocupan el 95% de la superficie del archipiélago que suma unos 300.000 Km2 aprox.; la mayoría de las restantes 7.000 islas, son apuntamientos rocosos, a veces coralinos, de escasísima entidad territorial.Cuentan con una población de 37,9 millones de hab. (1970), de raza mongoloide, cuyo estrato más reciente y numeroso es el neo-indonesio (malayos), superpuesto al más antiguo paleoindonesio (Punan). La colonización española, iniciada en 1565, llevó el cristianismo (v. V) -el islamismo se halla relegado a Mindanao-, y la lengua (v. VI), aunque los inmigrantes chinos (126.000 en 1965) y, sobre todo, la conquista norteamericana (9.000 americanos en 1965) ocasionaron un notable cambio en la cultura del país, donde la lengua castellana se halla en proceso de desaparición. Téngase en cuenta que la colonización española dejó en F. huellas abundantes, aunque hoy día sólo la profesión católica de la mayoría de la población y algunos restos arquitectónicos y urbanos recuerdan este pasado. La mayoría de sus habitantes, por otro lado, son mestizos de españoles o chinos, siendo F. el único país de Asia donde la mezcla de razas se ha llevado a cabo.Sus casi 200 dólares per capita revelan que es uno de los países más avanzados de Asia, pero a la vez indican la situación de subdesarrollo económico. La agricultura, es, con mucha diferencia, el sector económico más importante de la economía y comprende diversidad de cultivos tropicales y una explotación forestal prometedora. Por el contrario, la industria, que ha experimentado recientemente un lanzamiento vigoroso, no tiene por el momento muchas posibilidades de expansión y consolidamiento. La explotación de ciertos minerales posee un carácter casi exclusivamente colonial.1. Medio físico. Sobre un relieve joven y atormentado, el clima cálido y lluvioso ha ocasionado una vegetación de selva ecuatorial a pesar de la gran extensión latitudinal (5° N a 20° N).Relieve. Separadas del continente por profundas fosas oceánicas, forman parte del área pacífica de mayor inestabilidad. Los plegamientos oligomiocénicos se produjeron con arreglo a una tectónica meridiana (cuya terminación es la fosa de Mindanao, a menos de 10.400 m.) que afectó a materiales terciarios de calizas, margas y areniscas; al final del proceso se formó una penillanura que fue fosilizada por el plioceno marino. Nuevos movimientos cuaternarios plegaron y dislocaron la penillanura; las dislocaciones se llevaron a cabo de acuerdo con la llamada falla de Filipinas, también en dirección meridiana.De acuerdo con una historia geológica tan atormentada, los caracteres morfológicos más sobresalientes son los siguientes. Las 11 islas citadas contienen altos relieves en su interior, de formas accidentadas, salvo en las cumbres del macizo nordeste de Luzón (monte Pulog, 2.930 metros). Tanto las llanuras litorales como las interiores ocupan extensiones mucho menores; destacan, entre estas últimas, las desarrolladas sobre fosas tectónicas (Cagayán en Luzón y Davao en Mindanao); las llanuras litorales son en general bastante estrechas, destacando con mucho la de Manila. Al sur abundan los volcanes a lo largo de un eje estructural que continúa el de Borneo, y cuya formación empezó en el Terciario para continuar algunos en plena actividad: destaca el monte Apo (2.955 m.), en Mindanao, por su altitud; y el Taal, en Luzón, y el Canlaón, en Negros, por su actividad. Finalmente, cabe resaltar que las islas se hallan rodeadas por líneas de arrecifes y terrazas marinas de coral.Clima y vegetación. La insularidad y la latitud combinadas ocasionan temperaturas medias anuales más frecuentes del orden de los 20-22°, y amplitudes anuales que alcanzan mínimos de 0,6° y máximos de 3°; p. ej., la isla de Basco, al N de Luzón, posee una media de enero de 22,4°. Mucho más contrastado es el régimen pluviométrico. Las masas de aire tropical septentrionales y meridionales actúan aquí de forma diferente a como lo hacen en el continente. Las masas del norte actúan de octubre a abril; mayo es el mes de las calmas ecuatoriales; de julio a agosto, las masas de mediodía actúan con especial énfasis ocasionando los máximos pluviométricos del año, especialmente a occidente. De acuerdo con la situación y el relieve insulares, se distinguen cuatro tipos de regímenes: alternancia de estación seca y húmeda (veranootoño), al O de Luzón, Mindoro, Negros, Panay y Palawan; estación seca con un máximo invernal, al S de Luzón, E de Samar, Leyte y E de Mindanao; lluvias importantes todo el año salvo dos meses primaverales, en el valle de Cagayán, las llanuras que rodean el mar Visaya y el centro-norte de Mindanao; y por fin, uniformidad estacional en la costa NE de Luzón, SO de Bicol y E. de Mindoro, O de Leyte y la mayor parte del centro y O de Mindanao. En conjunto, las lluvias superan los 2.000 mm. de media anual, y las regiones más secas registran por lo menos 1.300 mm. Un elemento más que también define la personalidad climática es la abundancia de tifones, al N de la isla de Mindanao, bastante frecuentes de mayo a diciembre, y de consecuencias a veces funestas.Debido a la acción del hombre, la selva ecuatorial, que corresponde a un medio tan cálido y húmedo, ha desaparecido sólo en parte. Ha sido sustituida por la sabana de cogonales y los bosques magros de molave (Vitex parviflora). La selva perdura sobre todo al nordeste de Luzón, Samar, sur de Negros, Palawan y Mindanao. Resultan sorprendentes los amplios y hermosos pinares de los altos relieves que forman la cordillera central de Luzón. Y en fin, el cozón, o bosque secundario, ocupa también amplias áreas en la propia Luzón, en Panay y Masbate, así como en algunos distritos de Cagayán y Cotabato en Mindanao.Los suelos. Sobre una gran variedad de suelos, el carácter más importante de éstos radica en el proceso de lateritización. Sin embargo, en las llanuras de suelos detríticos o volcánicos, así como en las formadas por sedimentos coralinos, se encuentran suelos aprovechables que han permitido el desarrollo de la agricultura; su baja calidad entraña graves dificultades para el cultivo, mientras éste no se realice de acuerdo con la tecnología moderna; añadamos a lo anterior una escasa proporción de tierra cultivada (sólo un 15%).2. Poblamiento y población. F. coincide con la mayoría de los países del sudeste asiático en la velocidad de su crecimiento demográfico. De los 16.350.000 hab. de 1940, se ha pasado a 23.612.000 en 1960 y a 35.883.000 en 1968. La media de crecimiento del periodo 1963-67 ha sido de un 3,5%, una de las más altas del mundo. Una densidad media de 116 hab/Km² encierra grandes contrastes entre unas áreas densamente pobladas y otras vacías o casi vacías. Un primerísimo lugar ocupan las llanuras arroceras, presididas por la de Rizal, que, excluida Manila, tiene una densidad de 275 hab/Km²; siguen Laguna, con 392; Cavite, 295 y Cebú, 275; la influencia de la proximidad de Manila es patente en estos dos últimos casos. Las densidades más bajas se encuentran en Palawall, con 11 hab/Km²; Mindoro oeste, con 14; Nueva Vizcaya, 20; Bukidron y Agusán, 27 (censo de 1960).Pocas diferencias regionales existen, sin embargo, en la fecundidad, a pesar de que las provincias más densas son a la vez las que tienen un crecimiento anual más fuerte, en lo que incide la inmigración desde las restantes. Parece que- la tasa anual de natalidad se mantiene todavía por encima del 40%o. Mientras tanto, la mortalidad ha caído vertiginosamente a partir de la terminación de la 11 Guerra mundial, que tantos estragos produjo en las islas, de forma que en 1960 era de un 7%o aprox. En 1960, más de un 45% de la población total estaba compuesto por menores de 15 años.La presión demográfica, que puede ser contrapesada con las grandes posibilidades del crecimiento de la productividad agraria y con la conquista de nuevos territorios (sobre todo en Mindanao), lleva consigo un crecimiento superacelerado de las ciudades, en una sociedad agraria todavía poco urbanizada y que encuentra serias dificultades para asimilar a la gente que se marcha del campo. Las 21 ciudades más significativas (excluida Manila) contenían en 1940 un 5,6% de la población, y un 6,4% en 1948, que se mantenía en 1960; de hecho, más significativo es el dato de que, entre la primera y la última fecha, estas ciudades han aumentado su población absoluta en 537.340 personas, cantidad equivalente a un 43,8% del crecimiento. En el caso de la Gran Manila (v.), entre 1948 y 1960, el crecimiento ha sido superior al medio millón de personas, equivalente a un porcentaje de un 55,9%.3. Economía. Dotada de medianas posibilidades mineras, salvo contadas excepciones, y de un proceso de industrialización incipiente, el sector agrario ocupa un lugar de prioridad en la estructura económica.Sector primario. Más del 65% de la población activa está formada por trabajadores del campo. La superficie cultivada es de 8.330.000 Ha. (27,8% de la superficie territorial), a los que hay que añadir 2.988.000 Ha. de prados y pastos permanentes (10%), más 14.603.000 Ha. (48,7%) de superficie forestal.Entre los cereales predomina el arroz (3.304.000 Ha. en 1967) que es la base de la alimentación indígena; alrededor de millón y medio de Ha. correspondían en dicho año al arrozal inundado. Le sigue el maíz (2.255.000 hectáreas) y otros productos, tales como la batata y la mandioca, también de consumo interior. Entre los productos de exportación destacan las bananas (58.000 Ha. y 7 millones de q. en 1967), y la caña de azúcar (306.000 hectáreas de plantaciones de caña y 16 millones de q. en 1967-68); ésta se encuentra en manos de grandes empresas, que tras las devastaciones de la guerra han logrado impulsar la producción y lanzar de nuevo al mercado exterior. Con el abacá (171.000 Ha. y 809.000 q. en 1967) se obtiene el cáñamo de Manila. También es importante la cosecha de tabaco (83.000 Ha. y 512.000 q. en 1967).La distribución regional de éstos y otros productos tropicales (diversos productos de la palmera, textiles como el sisal y el magüey, cacao, café, agrios, etc.) es muy variada y resulta de las diferencias provocadas por la insolación y la mayor o menor fertilidad y aptitud de los suelos. En general, el arroz se cultiva en todas las islas; el abacá en las áreas muy húmedas de Davao, que coinciden con suelos volcánicos; los cocoteros, cuya personalidad deriva de su condición de adorno de las márgenes fluviales, se han desarrollado especialmente en un clima tan propicio como el del sur de Luzón. Esta última isla, por ser la mayor, puede dar una idea de la diversidad de paisajes y regiones agrícolas de F.: en el centro, preside el arrozal seguido de la caña de azúcar; en el valle de Cagayán predomina también el arrozal seguido del tabaco y el maíz; en las llanuras costeras que marginan las montañas Mocos, al nordeste, también el arroz es el primer cultivo seguido del maíz y las patatas; mientras que al sudeste y al mediodía de Laguna, incluyendo las Tayabas, el arroz pasa a ser cultivo secundario frente a la prioridad de los cocoteros. En el extremo más meridional, donde aparecen los suelos volcánicos, las especialidades dominantes son los cocoteros y el abacá. Las islas Visayas destacan por una gran actividad agrícola, presidida en Panay por sus arrozales, en el oeste de Negros por las plantaciones de azúcar, en Cebú por sus maizales; las restantes islas cuentan con una agricultura muy pobre basada en el maíz. Mindanao, finalmente, es una isla extraordinariamente atrasada donde sólo en algunas estrechas llanuras litorales aparecen pobres cultivos de abacá y cocoteros.Esta agricultura se desenvuelve todavía con arreglo a técnicas pretéritas, en un marco de explotación esencialmente familiar, al que no han sido incorporados los métodos actuales. Solamente algunas áreas pioneras de Mindoro, Mindanao, Negros y Masbate cuentan con plantaciones modernas. Así se explica que éste sea el país del sudeste asiático con más bajos rendimientos de arroz.Como objetivo agrario a destacar en la actual política de desarrollo regional del Gobierno filipino se encuentra la lucha contra esta agricultura de autosuficiencia, y el fortalecimiento de las grandes expectativas exportadoras. Sin embargo, los resultados conseguidos por el momento no son demasiado optimistas aunque la planificación es muy reciente y el peso de la agricultura tradicional es aún demasiado fuerte.A pesar de los grandes recursos forestales, éste es un sector poco desarrollado. Lo mismo cabe decir de la pesca (944.000 t. desembarcadas en 1968), de consumo estrictamente local. Un retraso parecido presenta la ganadería (4.173.000 búfalos, 1.644.000 bovinos, 624.000 caprinos, 12.000 ovinos, 282.000 caballos, 6.090.000 cerdos y 71 millones de aves de corral en 1967-68), de explotación también familiar.Ciertamente, el panorama tampoco es muy halagüeño en lo que respecta a la minería. Hay que destacar la riqueza aurífera (15.565 Kg. en 1967), que se explota principalmente en las colinas de Baguio, ocupando un buen lugar en la producción mundial. El potencial de mineral de hierro (1 millón de t. en 1967) localizado en Camarines, Surigao y en Mindanao, especialmente, de cobre, en las montañas de Luzón, de cromo (155.800 t.), en Zambales, Mansinloc en Luzón, y los yacimientos existentes en la isla de Dinagat, de plomo y cinc, manganeso, mercurio, molibdeno, no se halla debidamente aprovechado por las insuficiencias de la industrialización. Hay que tener en cuenta, sin embargo, la mala calidad y escasa cantidad de carbón (70.000 t. en Cebú) como freno al desarrollo, aunque suponga una base para la producción eléctrica (1.222.000 Kw. de potencia instalada en 1967); ésta procede también de explotaciones hidráulicas (cataratas del Agús, desaguadero del lago Lanao).Industria. Un potencial minero tan bajo ha incidido en la escasa densidad industrial. Esta actividad se halla sobre todo polarizada en torno al desarrollo de industrias que permitan la modernización agrícola, en especial, la fabricación de fertilizantes. Y sobre todo, se basa en la industrialización de los propios productos agrarios: azúcar, refinerías de aceite de coco, tratamiento del arroz, tabaco. La industria textil ha experimentado en los últimos años un fuerte incremento (683.000 husos y 16.859 telares automáticos en 1967), destacando una fábrica estatal en Manila; se pone especial énfasis en el tejido e hilatura del algodón. El sector químico cuenta con producciones de ácido sulfúrico (72.000 t. en 1967), sosa cáustica, materias plásticas, y son importantes las esperanzas que el país ha colocado en la producción de petróleo, con refinerías existentes en Limay, Rosario, Bauan y Tabangao. Hay incluso una planta de montaje de automóviles y vehículos comerciales y otra de fabricación de neumáticos. Por último, en 1968, tuvo lugar el montaje de una pequeña siderurgia cuya financiación procede del propio Estado y del Banco de Exportación e Importación.Infraestructura y servicios. En un mundo insular tan compartimentado, es lógico que el problema de las comunicaciones sea fundamental. Estas todavía no han podido conseguir una integración regional. Tal afirmación se comprueba por la función de los escasos puertos modernos existentes, de actividades esencialmente exportadoras: Manila, Cebú, Iloilo (v.). Zamboanga; y por el escaso tonelaje de la marina mercante (854.256 t. de navíos con más de 100 t., de propulsión mecánica). La longitud de las carreteras apenas supera los 50.000 Km., siendo muy desigual su distribución y dejando al margen gran cantidad del territorio; aún resulta más ínfimo el bagaje ferroviario, con apenas 1.000 Km. de vías.Con una polarización excesiva hacia el comercio con EE. UU. (lo que se explica por los privilegios aduaneros concedidos a F. hasta 1964, y los deseos de EE. UU. de que el país se mantenga, por razones culturales y políticas, en la esfera de influencia norteamericana), F. se esfuerza actualmente por conquistar mercados en lapón, Alemania Occidental, Gran Bretaña y Holanda. Estos intentos se hallan emparentados con una política que busca aligerar el exceso de tutela americana (que incluye inversiones financieras y ayuda técnica) y abrirse a otros países avanzados que puedan cooperar en el desarrollo del país. El comercio exterior resulta ampliamente deficitario y sigue siendo colonialista, es decir, se exportan materias primas y productos agrícolas y se importan bienes manufacturados. Por fortuna, la balanza de pagos (200 millones de dólares en 1967) es positiva, lo cual se explica por los pagos que el Gobierno de EE. UU. hace á las fuerzas militares que disfrutan de bases. El turismo, en proceso continuo de crecimiento, es un instrumento de mejora de la balanza, cada vez mejor atendido.Un obstáculo más para el progreso económico puede residir en el malestar social (v. II). A pesar de la reforma agraria hace años emprendida, todavía queda mucha miseria e injusticia en el campo, a lo cual hay que añadir la existencia de guerrilleros en la selva, que plantean a veces problemas serios en las ciudades o en el propio campo. Quizá la política nacionalista emprendida por el Gobierno pueda ser la contrarréplica a estas acciones, aunque la dependencia técnica y financiera del exterior limita sobremanera las acciones emprendidas en este campo concreto de la actuación gubernamental (sustitución, por ej., de los comerciantes chinos por filipinos).4. División regional. De acuerdo con Dobby pueden distinguirse cuatro regiones, aunque sólo dos, Luzón y Mindanao (108.172 y 99.311 Km2, respectivamente), son suficientemente amplias para poder distinguir en ellas matices regionales. La isla de Luzón, la más poblada, está situada en el extremo norte. El valle de Cagayán es una fosa tectónica situada al norte, entre las montañas de sierra Madre al E y la cordillera central al O, que constituye el accidente más importante (culmina cerca de los 3.000 m.) de la isla; la sierra se ve interrumpida al sur por la llanura de Manila que comprende amplios espacios abiertos al mar, para después continuar hacia el S, en que una fosa dibuja su terminación meridional ocupada por la provincia de Laguna; a partir de esta última, la isla cambia su dirección hacia el SE, a la vez que se estrecha en una región sembrada de volcanes. Dentro de una atmósfera extraordinariamente húmeda, todas las variedades climáticas existentes en F. se localizan en esta isla: invierno y primavera secos en la mitad oriental; carencia de estación seca con un máximo invernal de lluvias muy pronunciado al sudeste; pequeña estación seca de uno a tres meses con máximo pluviométrico poco pronunciado en el valle de Cagayán, y, finalmente, un área en que ni la estación seca ni la húmeda se hallan muy pronunciadas. Bajo estas diversas condiciones, la cordillera central se define por el bosque que la cubre y hace casi inaccesible, aunque en él se oponga la selva ecuatorial al nordeste, las grandes masas de pinares del centro y el bosque secundario que ocupa grandes áreas en los flancos de la cordillera.Todas las mejores tierras, llanuras costeras e interiores, más áreas volcánicas bajas, han sido conquistadas por una agricultura en que los aspectos rudimentarios de las técnicas se contrapesan por la intensidad y dedicación del trabajo campesino, el valor del arrozal regado y la importancia de los cultivos de exportación: tabaco y caña de azúcar en el norte y centro, y abacá y cocoteros al sudeste. En la montaña, la riqueza aurífera ha sido una base de penetración y conquistas aisladas, sobre todo en Baguio y Bontok; es importante también la explotación del mercurio.Es Luzón la isla más urbanizada, sobre todo por ser la sede de la capital nacional que constituye una gran aglomeración urbana (Gran Manila), formada por tres núcleos de los que uno de ellos, Quezón City (v.), es la capital. Otras ciudades importantes son Tarlac (121.400 hab. en 1966) y Batangas (102.100). Resulta interesante constatar que en éstas, como en otras ciudades de F., los centros urbanos conservan su carácter hispánico, así como algunos barrios antiguos.En torno al mar Visaya, que ocupa un lugar central en F., se encuentran las islas del mismo nombre formadas por Masbate al norte, Samar y Leyte al este, Panay al oeste, y Negros, Cebú y Bohol al sur. Salvo Masbate y Samar, donde el bosque ecuatorial y el secundario apenas dejan espacio para el cultivo, las demás disponen de llanuras relativamente amplias donde prospera el arrozal (norte y sur de Panay, sur de Bohol), caña de azúcar (nordeste de Negros) y el maizal (norte de Cebú y centro-este de Leyte); el cocotero en contadas áreas de todas ellas, y el maizal en algunas islas menores, completan el cuadro de la extraordinaria actividad agrícola por la que destacan estas islas entre las demás del archipiélago. En una de las islas secundarias, la de Sequijor, se explota el manganeso, y en Cebú unos pobres yacimientos de carbón. La vida urbana se limita prácticamente a las capitales insulares, destacando Bacolod (v.) en Negros occidental, y sobre todo Iloilo, la capital de Panay (187.300 hab. en 1966), importante centro portuario, así como Cebú (310.100). Mindoro pertenece todavía al norte de F., suponiendo la continuación hacia el sur, estructural y morfológica, de la sierra central de Luzón.Al SE de las Visayas se halla la otra gran isla de F., Mindanao. Toda la porción este pertenece a los montes Diuata, de dirección meridiana, que están separados por el valle de Agusán del área montañosa septentrional de Lanao-Bukidnon, sembrada de volcanes extinguidos; otra depresión separa este conjunto de las montañas meridionales de Zamboanga (monte Apo, a 2.931 m. es la máxima altitud de F.). Toda esta zona meridional está drenada por el río Cotabato, de curso muy complicado. Bastante más del 90% del territorio insular se halla cubierto por la selva ecuatorial, el bosque ecuatorial o por áreas cenagosas (valle de Agusán). La vida agrícola se reduce a algunas porciones de las llanuras costeras (maíz y cocoteros, sobre todo). La capital, Davao (v.), es el único centro urbano importante; Cagayán de Oro (78.000 hab. en 1964) e Illigan (67.000 hab.) son ciudades de tipo medio.Palawan y las islas Joló o Sulu forman la última unidad, situadas entre las F. y Borneo. La primera, de dirección NE-SO,. alargada y estrecha, es una pequeña isla (14.896 Km2) muy poco poblada (209.000 hab.), con uno de los grados de ocupación del suelo más bajos (14 hab. Km2); el arrozal y el cocotero son sus especialidades agrícolas más caracterizadas. La capital, Puerto Princesa (23.125 hab. en 1960), es un centro marítimo poco animado. Por el contrario, las islas Joló son mucho más ricas, puesto que las mejores calidades de los suelos han permitido conquistas agrícolas más extensas, dentro de un sistema de cultivos análogo al de Palawan; prueba de esta mayor actividad es que, ocupando una superficie bastante pequeña (2.688 Km2), la densidad es relativamente elevada (156 hab/Km2); de todas formas, la vida urbana es reducidísima (Joló, la capital, con sólo 33.259 habitantes en 1960).5. División político-administrativa. F. se divide en las siguientes provincias con sus capitales respectivas, según datos estadísticos de 1960-64:Abra (Bangued, 19.368 hab.); Albay (Legazpi, 69.000); Bataan (Balañga, 18.143); Batangas (Batangas 102.100 en 1966); Benguet (La Trinidad); Bulacan (Malolos, 48.968); Cagayán (Tuguegardo, 43.074); Camarines Norte (Daet, 35.434); Camarines Sur (Naga, 63.000); Cavite (Trece Mártires); Ifugao (Lagawe); Ilocos Norte (Laoag, 50.198); Ilocos Sur (Vigán, 25.990); Isabela (llagan, 48.251); Kalinga-Apayao (Tabuk); Laguna (Santa Cruz, 32.850); La Unión (San Fernando, 37.836); Manila (Manila, 1.402.000 en 1966); Mountain (Bontoc, 16.301); Nueva Ecija (Palayán); Nueva Vizcaya (Bayombong, 17.499); Pampanga (S. Fernando, 56.861); Pangasinan (Lingayen, 45.321); Quezón (Lucena, 56.000); Rizal (Pasig, 62.130); Sorsogon (Sorsogon, 35.542); Tarlac (Tarlac 121.400 en 1966); Zambales (Iba, 14.555); Agusán (Butuán, 102.400 en 1966); Bukidnon (Malaybalay, 34.008); Camiguin (Mambajao); Cotabato (Pagalungan); Davao del Norte (Tagum); Davao del Sur (Digos); Davao Oriental (Mati); Lanao del Norte (Migan, 67.000); Lanao del Sur (Marawi, 31.000); Misamis Occidental (Oroquieta, 29.477); Misamis Oriental (Cagayán de Oro, 78.000); South Cotabato (Koronadal); Surigao del Norte (Surigao, 37.439); Surigao del Sur (Tandag); Zamboanga del Norte (Dipolog, 32.236); Zamboanga del Sur (Pagadian, 41.810); Aklan (Kalibo, 21.303); Antique (San José de Buenavista, 17.124); Batanes (Basco, 2.868); Bohol (Tagbilaran, 20.250); Capiz (Roxas, 57.000); Catanduanes (Virac, 34.417); Cebú (Cebú, 310.100); Iloilo (Iloilo, 187.300); Leyte (Tacloban, 61.000); Marinduque (Boac 26.712); Masbate (Masbate, 31.613); Mindoro Occidental (Mamburao, 5.822); Mindoro Oriental (Calapan, 33.060); Negros Occidental (Bacolod, 146.800 en 1966); Negros Oriental (Dumaguete, 40.000); Palawan (Puerto Princesa, 23.125); Romblón (Romblón, 16.708); Eastern Samar (Catarman); Western Sainar (Catbalogan, 34.873); Southern Leyte (Maasin); Sulu (loló, 33.259).
M. FERRER REGALES.
BIBL.: E. HUKE, Shadows on the land: an economic Geography, oj the Philippines, Makati 1963; CHARLEs E. FISHER, South-East Asia. A social, economic and political geography, Londres 1964; E. H. G. DOBBY, Southeast Asia, Londres 1966; ln/ormation about the Philippines, Asia Letter, 177 y 178, noviembre 1967 (Embajada de Filipinas en Madrid).
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