Fielding, Henry
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Biografía GER
Biografía. N. en Sharpham Park, Somerset, el 27 abr. 1707; m. en Lisboa, el 8 oct. 1754. Dramaturgo y novelista inglés; autor de la célebre novela Tom Eones y uno de los iniciadores de este género literario en Inglaterra. F. se educó en el Colegio de Eton y estudió derecho en la Univ. de Leiden.Aunque hoy día es famoso como novelista, se dedicó antes al teatro; consiguió ganarse la vida en Londres como director teatral y autor de 24 comedias y farsas, entre las cuales cabe mencionar The Tragedy of Tragedies, or Tom Thumb (La tragedia de las tragedias o Pulgarcito), 1730, donde se burla de los dramaturgos populares de la época; Pasquin (1736) y The Historical Register for 1736 (Anales de 1736), 1737, en las que satiriza la vida política y social de mediados del s. xvtit. Cabe notar que en estas dos últimas obras la acción desarrollada en el escenario va acompañada de comentarios críticos dichos entre bastidores, recurso en que tal vez se inspiró al escribir los capítulos introductorios a cada uno de los primeros 18 libros de Tom lones. El éxito alcanzado por estas dos obras y la mordacidad de su sátira fueron en gran parte la causa de que se promulgase en 1737 el Licensig Act, que le impidió a F. volver a dedicarse al teatro. Entre 1739 y 1741 era uno de los escritores que publicaban The Champion (El campeón), periódico dedicado a la crítica política y en el que F. colaboró con varios ensayos de gran interés. Por boca del capitán Hércules Vinegar, F. comentaba en dichos ensayos las cuestiones morales, sociales y políticas más candentes del momento, amenizándolos con anécdotas y retratos de los tipos más característicos de la sociedad dieciochista. Tal actividad literaria tiene que haber constituido un buen aprendizaje para su futura labor de novelista.En 1742, tras la publicación y consiguiente éxito de la novela de Richardson (v.), Pamela, or Virtue Rewarded (Pamela o la virtud recompensada), 1741, F. publicó su primera novela The History of the Adventures of Joseph Andrews and his friend Mr. Abraham Adams (Historia y aventuras de Joseph Andrews y su amigo el sr. Abraham Adams), escrita "a imitación de la manera de Cervantes"; su objetivo original era parodiar la obra de Richardson, presentando como protagonista al hermano de Pamela, un casto José, siempre dispuesto a defender su virtud contra el repetido asedio de mujeres de todas las clases sociales.A F. se le atribuye también otra parodia de Pamela, An Apology for the Lile of Mrs. Shamela Andrews (Apología de la vida de Da Shamela Andrews) que apareció en 1741. En 1743 publicó tres tomos de Miscellanies (Obras misceláneas) entre las que figuraba Jonathan Wild the Great (Jonathan Wild el Grande) relato satírico de gran intensidad, donde analiza los elementos que contribuyen a hacer grande a un hombre sin escrúpulos: Jonathan Wild es tal vez el primer auténtico ejemplo de antihéroe en la literatura inglesa, y el ambiente rufianesco que le sirve de fondo recuerda mucho el de las novelas de Defoe (v.). En las Miscellanies apareció también una narración lucianesca llamada A lourney from this World to the Next (Viaje al otro mundo), donde hace una descripción satírica del viaje emprendido por su espíritu a los Campos Elíseos en una diligencia, acompañado por los de otros recién fallecidos. Por esta época, F. fue nombrado juez de paz del distrito de Westminster, donde se hizo célebre por las eficaces medidas que adoptó para combatir la violencia callejera.En 1749 publicó su novela más célebre, Tom (ones, y en 1751 su última novela, Amelia: los protagonistas femeninos de estas dos novelas, Sophia Western y Amelia Booth, tuvieron probablemente por modelo a la primera mujer de F., muerta en 1744. En 1752 F. fundó "The Covent Garden Journal" (La revista de Covent Garden), en la que colaboró con gran número de artículos y ensayos bajo el seudónimo de Sir Alexander Drawcansir. Tras el agotamiento físico que le produjo una nueva campaña en pro del orden público, su salud se vio muy quebrantada, y en 1754, y por consejo de su médico, hizo un viaje a Portugal donde murió al cabo de dos meses. De este viaje por mar escribió un delicioso relato que fue publicado después de su muerte bajo el título de lournal of a Voyage to Lisbon (Diario de un viaje a Lisboa).Estudio de su obra. Como la mayoría de los literatos del s. xviit, F. tiene vocación de moralista y aspira a instruir deleitando. Los vicios que fustiga con más dureza son la hipocresía, la mezquindad, el egoísmo y la vanidad, así como la afectación que suele acompañar a ésta. Mucho del humor de las novelas de F. depende del contraste que existe entre lo que sus personajes fingen ser y lo que realmente son. Los pecados de la carne los miró F. con tolerancia, con los del espíritu era despiadado. Fue el carácter calculador e hipócrita de Pamela, así lo veía él, lo que le movió a escribir la parodia de la obra de Richardson. Joseph Andrews es, sin embargo, mucho más que una simple parodia: inspirándose también en el Quijote, F. creó uno de los personajes más entrañables de la literatura inglesa: el sr. Adams, caritativo, ingenuo, distraído, erudito, dispuesto siempre a deshacer entuertos, hasta con los puños si necesario fuera, y humanizado por su pequeña vanidad de autor, constituye con el tío Toby (v. STERNE) y el vicario de Wakefield (v. GOLDSMITH) un inolvidable triunvirato de hombres de buen natural.En cuanto a su estructura, loseph Andrews tiene mucho de novela picaresca: la acción se localiza en la carretera y en las posadas, y la mayoría de los episodios en los que se ven envueltos Joseph o el sr. Adams son independientes unos de otros. F. introduce tales episodios, así como las narraciones intercaladas, para poner de relieve y satirizar la conducta interesada e hipócrita que impera en todas las capas de la sociedad. Como Chaucer (v.) cuando escribió los Cuentos de Canlerburv, F. se dio cuenta de que no hay lugar más democrático que los caminos, y ante sus protagonistas desfila toda una galería de aristócratas, terratenientes, clérigos, médices, abogados, actores, cocheros y venteros. La estructura de Tom Jones se parece bastante a la de Joseph Andrews, pero es una novela mucho más extensa, que incluye evocaciones de la vida campestre y escenas de la vida londinense. En el prólogo de Joseph Andrews, F. observa que él ve la novela como "un poema épico en tono burlesco y en prosa". El poema épico representaba una forma narrativa consagrada por la tradición en la que un autor podía inspirarse, sin temor a la crítica, a la hora de crear un nuevo tipo de obra literaria.Tom Jones es una novela extraordinariamente bien planeada, por apoyarse precisamente en la estructura del poema épico: una acción central que avanza a pasos regulares hacia un objetivo final y cuyos episodios contribuyen en algún modo al conjunto de la narración. Tom Jones, cual un nuevo Ulises, se ve obligado a abandonar el hogar y, después de numerosísimas aventuras que depuran su carácter y someten a prueba sus cualidades, regresa por fin a él para reunirse con su Penélope, la fiel Sophia Western. El periodo de aventuras recuerda mucho el ambiente picaresco de Joseph Andrews y, como en ésta, las hazañas bélicas tienen lugar en las posadas. Para ayudarse en tales percances, Tom cuenta además con los servicios de un Sancho Panza en la persona de Partridge, el ex maestro de escuela, víctima del destino, que, como el propio Tom, se ha visto desterrado por un delito del que no es culpable. Como indica su propio nombre, Mr. Allworthy, protector de Tom, encarna al hombre ideal de F.: es inteligente, virtuoso, caritativo, compasivo y prudente. Tom es bueno, generoso y honrado; sólo le faltan prudencia y una fe religiosa viva que sirva de freno a las tentaciones de la carne, para llegar a ser, él también, un nuevo Mr. Allworthy.Última novela. En Amelia, F. nos presenta al capitán Booth, víctima, como Tom Jones, de sus propias imprudencias; Booth se enfrenta denodadamente con las consecuencias de ellas y por fin ve recompensados sus esfuerzos por un final feliz, que en forma de inesperada herencia le permite dedicarse a una tranquila vida de campo. Amelia, el personaje favorito de su autor, que reúne todas las cualidades más admiradas por él, supone un constante apoyo para su marido en todas las incertidumbres que éste atraviesa. Se echan de menos en esta novela las escenas de caminos y posadas que tantas oportunidades le brindaron a F. en sus otras novelas para juzgar a la sociedad contemporánea. Como es natural, la vida de un matrimonio no se presta con la misma facilidad a servir de fondo para las aventuras de corte picaresco. No obstante, las lúgubres escenas de la cárcel de Newgate recuerdan el ambiente de Jonathan Wild, y el periodo que pasa Booth en dicho lugar y los amores ilícitos que allí tiene, equivalen en términos épicos al equívoco episodio entre Dido y Eneas. F., el moralista, aprovecha las escenas de Newgate para presentarnos la cárcel como un microcosmos de la sociedad del s. xvi i i. Al salir de Newgate, Booth comprueba que la corrupción allí imperante reina también en la sociedad londinense, donde el dinero y las buenas relaciones valen más que la bondad y el mérito.Ideas literarias. Además de ser, como dice Walter Scott, "el padre de la novela inglesa", F. puede ser considerado como el primer crítico inglés que se ocupa de este género; como en el caso de Dryden (v.), sus comentarios críticos acompañan a sus obras de creación y aparecen principalmente en los tres prefacios y el primer capítulo del tercer libro de Joseph Andrews, y en los capítulos de introducción a los primeros 18 libros de Tom Iones. La inclusión de tales capítulos, en los que F. explica sus opiniones y expone las reglas que le han servido a él de guía para componer sus novelas, se debe al hecho de que las consideraba obras de un género totalmente nuevo dentro de la tradición literaria inglesa. Los puntos en que más insiste F. en sus comentarios críticos son éstos: que el tema principal de una novela debe ser la naturaleza humana en todas sus inagotables manifestaciones; que la novela ha de entretener y divertir al lector, puesto que es éste, en último término, el único crítico valedero, por todo lo cual el novelista ha de saber elegir tramas y escenas que sean interesantes y entretenidas, pero no inverosímiles, como eran, p. ej., las de las novelas de caballería; que el novelista tiene completa libertad para manejar el elemento temporal a su antojo; que no se puede aspirar a establecer reglas fijas para ningún género literario, debido a la naturaleza tornadiza del arte, pues lo que satisface a una generación no es necesariamente aceptable para la siguiente; que el novelista ha de poseer genio (es decir, inventiva y buen juicio) una buena dosis de erudición, experiencia en el trato de gentes de todo tipo y de todas las clases sociales y un corazón capaz de recoger los sentimientos del prójimo. El conocer bien a las gentes le será de suma utilidad al novelista a la hora de crear a sus personajes, cada uno de los cuales debe obrar siempre de acuerdo con los rasgos de que el autor le ha dotado. Tal novelista sabrá también distinguir entre dos personajes dominados por el mismo vicio o la misma locura; los personajes, además, no deberán ser ni completamente buenos ni completamente malos, pues en la naturaleza humana caben todos los matices. Al mostrarnos sus imperfecciones, la obra literaria nos instruye a la vez que nos deleita.Al hablar de la concepción de sus propias novelas, F. explica que se ha propuesto describir las costumbres más bien que a los hombres y a la especie más bien que a los individuos. Sus personajes, por tanto, representan tipos, y el abogado que presenta, p. ej., en Joseph Andrews pertenece a todos los países y a todas las épocas. El autor satírico se distingue del calumniador, añade F. agudamente, por hablar de tipos y no de individuos. F. considera sus novelas como poemas épicos en prosa, porque contienen todos los elementos que entran en la epopeya: argumento, acción, personajes, sentimientos y elocuencia, aunque no estén sujetos a cánones métricos. La crítica de F. ocupa un lugar insólito en la historia de la literatura inglesa; no creó escuela y puede afirmarse que, con la excepción de sus comentarios y algunos artículos de George Eliot (v.), no puede hablarse de una crítica seria de la novela hasta los célebres prefacios (19071909) de otro novelista: Henri lames (v.).P. SHAW FAIRMAN.
BIBL.: H. FIELDING, Works, ed. G. SAINTSBURY, 12 vol., Londres 1893; H. FIELDING, Complete Works, ed. W. E. HENLEY, 16 vol., Londres 1903; W. C. CROss, The history ol Fielding, 3 vol., New Haven 1918; F. T. BLANCHARD, Fielding the Novelist, New Haven 1926; E. M. THORNBURY, Henry Fielding’s Theory of tire Comic Prose Epic, Madison 1931.
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