Feuerbach, Ludwig Andreas
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Biografía GER
Nació en Landshut (Baviera, Alemania) el 29 jul. 1804, y comenzó a estudiar teología en Heidelberg en 1823 y filosofía en Berlín en 1824, donde escuchó a Hegel, de quien se convertiría en entusiasta seguidor, interpretando su pensamiento en sentido no teísta, y cuando menos, semi-materialista. Al publicar en 1830 su escrito Gedanken über Tod und Unsterblickheit (Pensamientos sobre la muerte y la inmortalidad) se convirtió en el más característico representante de la llamada "izquierda hegeliana" (v. HEGELIANOS), llegando su crítica de la religión a influir decisivamente en el pensamiento de Marx (v.) y Engels (v.); el primero recordaría más tarde el carácter de "revelación" que tuvo para ellos el conocimiento de la filosofía de Feuerbach. Pero, pocos años después (1836), F. se retiraría a Bruckberg, donde vivió consagrado a sus especulaciones filosóficas, históricas y teológicas.Aparte del escrito antes citado, sus obras más importantes son: Gescrichte der neuren Philosophie (Historia de la filosofía moderna, 1833); Darstellung, Entwicklung und Kritik der Leibnizschen Philosophie (Exposición, evolución y crítica de la filosofía de Leibniz, 1837); Das Wesen des Christentums (La esencia del Cristianismo, 1841); Vorláufige Thesen zur Reform der Philosophie (Tesis preliminares para la reforma de la filosofía, 1842); Gründsátze der Philosophie der Zukunft (Principios de la filosofía del futuro, 1843); Das Wesen der Religion (La esencia de la religión, 1845); y Vorlesungen über das Wesen der Religion (Lecciones sobre la esencia de la religión, 1857).La línea dialéctica del pensamiento de F. puede resumirse en lo que él mismo escribió entre 1843-44: "Mi primer pensamiento fue Dios; el segundo, la razón; el tercero y último, el hombre". Desde este último estudio y desde bien temprano (antes de 1830), F. intenta comprender toda la realidad a través de un solo y universal instrumento, la razón (v.), cuyo sujeto exclusivo es el hombre. Por tanto, la teología y la filosofía sólo tienen sentido si se convierten en una antropología si no se reducen a ser, según él, meras "creencias en fantasmas", o "discursos sobre abstracciones". El principio de la filosofía no es Dios, ni un Absoluto trascendente, ni el Ser como predicado de lo absoluto, ni la idea, sino lo finito, lo determinado, que es lo único real: el hombre. La verdadera filosofía sería la ciencia del hombre como única realidad absoluta. Esta especulación filosófica de F. se designa a veces como "humanismo ateo".El origen de esta concepción reside en Hegel (v.); pero el pensamiento de éste se encuentra subterráneamente atravesado, según F., por los "fantasmas teológicos" que es preciso desterrar definitivamente. El supuesto "Espíritu" hegeliano productor del mundo, no es ninguna entidad real, sino un mero "nombre" que expresa a la totalidad fenoménica histórica. El único término real primario es la Naturaleza (v.), en la cual acaecen aquellos fenómenos; lo que llamamos "espíritu" es sólo la última y más alta manifestación fenomenal de la Naturaleza, que brota del hombre en tanto ser natural. Es cierto que el ser humano presenta la peculiaridad de poder pensar entes no finitos e incluso la infinitud; pero no porque existan, según F., per se fuera de la mente, sino a partir de nuestras propias cualidades.Así los dioses no son otra cosa que la proyección de nuestros deseos, temores y necesidades; las entidades trascendentales son, según F., estrictas hipóstasis de nuestros conceptos mentales (v. DIOS Iv,1,2a). De aquí, a la vez, la falsedad y el valor de los hechos religiosos; falsedad porque los dioses, Dios o el Absoluto no tienen un correlato real; valor, porque las formas históricas de la divinidad sirven para conocer la historia íntima de las necesidades humanas. El análisis crítico-comprensivo de los hechos religiosos y de la evolución de la divinidad conducen al ateísmo (v.), que no consiste simplemente en la supresión de la religión, sino en la reducción de la religión a antropología. Cuando el hombre alcanza este estado definitivo llega al mismo tiempo a la conciencia plena de su autolimitación; pero sólo esta autoconciencia puede proporcionarle su más alto poder, al liberarle de las ataduras con un hipotético trascendente y poder actuar de acuerdo con un verdadero ideal ético. Esta sería, según F., la auténtica interpretación del cristianismo, aunque en realidad lo destruye y malentiende.Esta equívoca y desafortunada concepción del hombre condujo a F. al sensualismo del conocimiento y a una peculiar concepción materialista influida por Jakob Moleschott (1827-93) y Karl Vogt (1817-95). Su influencia alcanzó a toda la izquierda hegeliana, a Marx y Engels, a Max Stirner y a la teología protestante (v. PROTESTANTISMO 11,4-5).V. t.: MATERIALISMO; HEGELIANOS; DIOS IV,1(2a).M. CRUZ HERNÁNDEZ.
BIBL.: La mejor ed. de los escritos de F. es la Sámtliche Werke, de W. BOLIN y F. IODL, Berlín 1903-11, reimpresa con pról. de K. LáWITH en 1960, en 10 vol. y con 3 más de escritos inéditos (de juventud, y cartas) en 1962 y 1963; en el t. XI se recoge toda la bibl. hasta 1961. C. FERNÁNDEZ, Los filósofos modernos (selección de textos), Madrid 1970; K. LówITH, Von Hegel zu Nietzsche, Stuttgart 1941; F. LOMBARDI, Ludwig Feuerbach, Florencia 1935; H. A. WESER, S. Freuds und L. Feuerbachs Religionsphilosophie, Die Auflósung der Theologie in Antropologie, Paderborn 1938; F. GRÉGOIRE, Aux sources de la pensée de Marx: Hegel, Feuerbach, Lovaina-París 1947; L. ARVON, Feuerbach ou la transformation du sacré, París 1957; G. A. WETTER, El materialismo dialéctico, Madrid 1963; ÍD, La ideología soviética, Barcelona 1964; É. GILSON, La unidad de la experiencia filosófica, 2 ed. Madrid 1966, 309-339; C. FABRO, en Historia de la Filosofía, 11, Madrid 1965, 515-523; ÍD, Introduzione all’ateismo contemporaneo, 2 ed. Roma 1964, cap. 5; M. CAGADA, El humanismo premarxista de L. Feuerbach, Madrid 1975; C. FABRO, Ludwig Feuerbach: "La esencia del cristianismo", Madrid 1977.
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