Fertilidad I. Biologia BIOL.
Categoria:
Biología
Deriva del vocablo latino fertilitas, calidad de fértil. Varias son las acepciones de f., entre otras: la propiedad que tiene una tierra de producir abundante fruto; es fértil el año de rica cosecha; la inspiración, imaginación e ingenio son fértiles cuando poseen elevada capacidad de producción. Por extensión, se aplica a los seres vivos cuando son fecundos. Una tierra o un campo es fértil, cuando en él hay muchas plantas fecundas. Por este motivo se llaman fecundas, y no fértiles, las hembras de los animales (cfr. V. García de la Huerta, en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico de la lengua española, 11, Barcelona 1879).Para el estudio de la f. en Botánica y Agricultura, f. de suelos, vegetales, plantas, etc., véase ABONOS Y FERTILIZANTES. En Zoología, f. es la resultante de una copiosa fecundidad, o la capacidad que tienen los animales para su reproducción (v.). En las especies diferenciadas de la escala zoológica, excluyendo las hermafroditas, la fecundidad es propia de la hembra, mientras que el poder fecundante es la capacidad que tiene el macho para que la hembra conciba el fruto (v. FECUNDACIÓN). El instinto sexual asegura la perpetuación de las especies (v. SEXUALIDAD).Se llama índice de fertilidad de una especie al que se expresa por la cifra promedio de descendencia de cada pareja en condiciones ambientales favorables. Existen especies altamente prolíficas, con índices de f. elevadísimos, como algunos insectos (termes) y peces (salmón). Unas especies son muy prolíficas a causa del elevado índice de f. de cada proceso generativo, otras lo son, debido al gran número de procesos generativos por unidad de tiempo. El ser unicelular, que se reproduce por bipartición, tiene un índice bajo de f., ya que cada individuo produce solamente dos células hijas; sin embargo, el número de actos generativos por año es muy superior al de la coneja, p. ej., cuyo índice de f. es de seis a ocho crías por cada ciclo reproductor. Por regla general, a medida que ascendemos en la escala zoológica, se observa que tanto el índice de f. como la velocidad de reproducción se van haciendo menores, en beneficio de una mejor diferenciación del individuo.Otro factor que influye sobre la f. de una especie es el grado de fertilidad individual. El cruce de un macho muy fértil con una hembra subfértil, o viceversa, suele ser fecundo; mientras que el cruce de macho y hembra, ambos subfértiles, es improductivo o estéril. Esta f. y esterilidad conjugadas se dan también en la especie humana. Su importancia estriba en que el aumento o disminución de la f. de uno de ellos puede representar la corrección de la esterilidad o de la f. de la pareja. En estricta terminología popular, el término esterilidad se emplea para designar la imposibilidad de fecundación de la mujer, ya sea por causa propia, o del varón. Se reserva la palabra infertilidad para cuando, habiendo existido fecundación, los fetos no alcanzan la viabilidad; el aborto involuntario habitual y la mortalidad fetal perinatal reiterada constituyen dos ejemplos característicos.Un aspecto interesante de la f. en los mamíferos es el de la fecundidad e infecundidad periódicas. El ciclo genital de la hembra, cuya duración es una constante biológica, distinta para cada especie, tiene una fase de celo en la que concurren las condiciones de fecundidad. En dicha fase, o periodo de celo, la hembra acepta instintivamente la cópula: Para propiciarla, emite estímulos que excitan el apetito sexual del macho. Así, la gata atrae al macho con maullidos especiales; la perra, con estímulos olfatorios de la secreción vulvovaginal; los pájaros, con modulaciones características del canto; la luciérnaga, exponiendo al macho la fosforescencia de su cola, etc. Fuera de la fase de celo, la hembra es fisiológicamente estéril y además rechaza la cópula.El ciclo genital de la mujer tiene una duración media de 28 días. En él se han borrado, tanto la fase de celo o de apetencia sexual, como la de rechazo instintivo de las relaciones sexuales. Sin embargo, en su ciclo genital, existe un periodo único de fecundidad (al igual que en ciclo reproductor de los animales), es el llamado periodo ovulatorio. Teóricamente la mujer es fecunda desde la pubertad a la menopausia; calculando un máximo de f., puede tener sucesivamente hasta 30 hijos, suponiendo que todos los embarazos sean de feto único. La Naturaleza es pródiga en facilitar la perpetuación de la especie. La niña, al nacer, lleva un potencial generativo de 400.000 óvulos en sus ovarios.El varón, al igual que el macho de la mayoría de los animales, posee un poder fecundante muy superior a la capacidad generativa de la hembra. El semen de cada eyaculación puede fecundar a varias hembras, lo cual se utiliza en zootecnia para la fecundación artificial. Durante la preñez, la hembra es infecunda; en cambio, el macho sigue conservando su poder fecundante.El embarazo múltiple es un factor de incremento de la f. humana. Según la fórmula de Hellin, el embarazo gemelar ocurre con una frecuencia aproximada de uno por cada 80 partos; el embarazo triple se da en uno por cada 6.400; el cuádruple en uno de cada 512.000; es decir, disminuye la probabilidad en progresión geométrica.Los antecedentes hereditarios de embarazo múltiple aumentan la probabilidad de gemelaridad, tanto si son de línea hereditaria materna como paterna. La historia de la obstetricia ofrece ejemplos bien demostrativos. El ruso Vasiliev tuvo 69 hijos de la primera mujer (en 27 partos) y 16 de la segunda (cinco partos dobles y dos triples). Una mujer de Viena en 11 partos tuvo 32 hijos (tres veces mellizos, seis veces trillizos y dos veces cuatrillizos), siendo ella producto de un embarazo cuadrigemelar y el marido de uno doble (W. Briepohl, citado por M. L. Pérez en Nubiola-Zárate, Tratado de Obstetricia, 1, Barcelona 1951).Ciertos agentes farmacológicos (hormonas gonadotropas de origen humano, citrato de clomifeno sexadieno, etc.), administrados por deseos de descendencia a mujeres que eran estériles por falta de ovulación, han desencadenado descargas ovulatorias exageradas. Ello ha dado lugar, con inusitada frecuencia, a embarazos múltiples en dichas pacientes (preferentemente gemelares y trillizos), incluso se han producido embarazos de siete, ocho y hasta 15 fetos. Los aludidos elementos farmacológicos se pueden considerar, en este sentido, como agentes fertilizantes, por analogía con los abonos agrícolas.La investigación de los problemas relacionados con la f. ha recibido en los últimos años un considerable impulso. En zootecnia se incrementa la f. por medio de la fecundación artificial, conservación y dilución del semen, y otros artificios. En algunas especies se ha conseguido eliminar en las crías el sexo que no interesa, desde el punto de vista comercial, por separación de los dos tipos de espermatozoides que determinan el sexo. Gracias a la diferencia de peso entre ambos espermatozoides, el centrifugado del semen consigue separar las dos fracciones que decidirán el sexo a voluntad (v. 1NSEMINACIóN ARTIFICIAL).En la especie humana . ha merecido especial atención el problema de la esterilidad conyugal. Del 10 al 15% de los matrimonios son estériles. Es preocupación de la Medicina tratar de satisfacer el deseo y el derecho del matrimonio a la procreación. Numerosas sociedades científicas de diferentes países y la IFA (International Fertility Association) estimulan y encauzan la investigación en este sentido, mediante reuniones y congresos. Desde 1953 viene celebrándose, cada dos años, el Congreso Mundial de Fertilidad; se editan varias revistas altamente especializadas; y algunas fundaciones subvencionan los gastos de investigación.Finalmente, otro problema derivado de la f. humana es el discutido tema de la superpoblación mundial. El incremento demográfico actual y el previsto para un futuro próximo es presentado de forma demagógica por algunos sociólogos, políticos y ensayistas, suscitando alarmismos y propagando muchas veces inmorales sistemas anticonceptivos, de acuerdo con una visión hedonística o egoísta de la vida. Otros especialistas se muestran más ecuánimes y, valorando quizá con mayor objetividad los datos socioeconómicos y los deberes morales de la humanidad (como el de la procreación), no consideran preocupante el aumento de la población, previendo que no afectará a la abundancia o escasez de medios alimenticios; otros afirman que en general favorecerá la abundancia; también se considera positivo ese aumento para la instrucción y formación moral de todos. En todo caso cualquier medio anticoncepcional que vicie el acto conyugal, suponga una mutilación corporal o atente contra la vida de un nuevo ser, repugna naturalmente a toda conciencia cristiana y aun a la misma ética humana del médico y de las familias honradas. Para todo este tema, V. NATALIDAD y PATERNIDAD RESPONSABLE.V. t.: REPRODUCCIÓN; ABONOS Y FERTILIZANTES;FECUNDACIÓN; NATALIDAD; ESTERILIDAD; EMBARAZO; etc.V. CÓNILL SERRA.
BIBL.: R. L. MEIER, Modern Science and the Human Fertility Problem, Nueva York 1959; E. J. FARRIS, Hulnan Fertility and Problems of the Mate, Nueva York 1950; H. KNAUS, Fisiología de la reproducción humana, Madrid 1955; J. BOTELLA y OTROS, Esterilidad e infertilidad humanas, Barcelona 1967; J. HUBNER GALLO, El mito de la explosión demográfica, Buenos Aires 1968; C. CLARK, Abondance ou farnine, París 1971.
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