Fenómenos Psíquicos y Fenómenos Físicos FÍS.
Categoria:
Física
La distinción entre los fenómenos o hechos psíquicos y los físicos se ha convertido, a partir del filósofo W. Dilthey (v.) especialmente, en el lugar común más importante del tránsito de la Psicología empírica y experimental y las corrientes de ella dependientes, el asociacionismo (v.), p. ej., a las modernas y diversificadas escuelas de la Psicología comprensiva (v.) y dinámica (v.), y su proyección en las doctrinas antropológicas del tiempo presente. Se trata, ante todo, de una cuestión de tan indudable rango filosófico como psicológico y psicopatológico.La actual Psicopatología (v.) debe su desarrollo, en gran parte, al método fenomenológico (v. FENOMENOLOGíA) y a sus aplicaciones clínicas en manos de K. Jaspers, K. Schneider y López Ibor principalmente, pues ha sido en el campo de las perturbaciones mentales donde la Psicología científico-natural se ha mostrado menos fecunda, a pesar de que el auge alcanzado por los conocimientos naturales a fines del s. XIX había marcado su impronta en loss de la Psiquiatría académica. Kraepelin funda su nosología siguiendo a Wundt, y Bleuler se apoya en el asociacionismo.En rigor, la diferencia entre f. psíquicos y f. físicos responde a actitudes mentales históricamente determinadas. El proceso comienza en el Renacimiento. La radical separación entre la res cogitans y la res extensa propuesta por Descartes aboca, con el primado del naturalismo, a la reducción de toda posibilidad de conocimiento a las realidades del orden sensible. Lo que la Fenomenología de Husserl y la postura de Dilthey pueden suponer como reacción filosófica, en la Psicopatología es una necesidad surgida de la insuficiencia del positivismo psicológico.La Psicología, actual trata simplemente de distinguir. Los f. físicos son, sin duda, la expresión de las realidades sensibles. Su registro se realiza a través de los órganos de los sentidos. Las llamadas ciencias de la naturaleza fundan su desarrollo en la pesquisa de la legalidad que rige el conjunto de tales fenómenos. Su método propio es la inducción (v.), partiendo de la observación y la prueba experimental. Las relaciones entre los f. físicos están regidos por el principio de causalidad (v.): todo f. físico es determinado y determinante, a la vez, de otros. Las hipótesis y teorías científicas son simplemente explicativas de la realidad física. Los f. psíquicos, en cambio, corresponden a las realidades tradicionalmente entendidas como metafísicas. Su registro se verifica a través de la intuición intelectual. Las leyes correspondientes a este orden de fenómenos se alcanza por la deducción (v.).La delimitación de esta serie de conocimientos frente al conjunto de las correspondientes a las ciencias de la naturaleza no puede hacerse ni empírica ni experimentalmente. Los hechos psíquicos o espirituales son, en cierta forma, únicos e irrepetibles, pero contienen un valor específico para el sujeto que los capta o los realiza (v. VIVENCIA; TIEMPO PSÍQUICO), por eso están dotados de una dirección o sentido cuyo significado sólo puede alcanzarse a través de hipótesis o teorías comprensivas. Las causas son aquí sustituidas por los motivos.
Fenomenológicamente, una psicología explicativa es una contradicción, y no porque haya de servirse de hipótesis. Tampoco la psicología que trata de describir lo anímico refiriéndolo a un orden de motivaciones ha podido prescindir de las hipótesis (valgan, p. ej., los modelos y esquemas utilizados por el Psicoanálisis [v.] o cualquier escuela de la Psicología profunda [v.] ). La importancia de la distinción aquí contemplada y de la ventaja de la metodología de las ciencias de la cultura frente a la de las de la naturaleza al estudiar los procesos psíquicos, estriba en el rescate y renovación de la doctrina del alma como principio superior y de la interpretación de la naturaleza humana como unión sustancial de cuerpo y espíritu.JOSÉ M’ POVEDA.
BIBL.: W. DILTHEY, Psicología y teoría del conocimiento, 2 ed. México 1951, 286 ss.; K. JASPERS, Las conexiones comprensibles de la vida psíquica, en Psicopatología General, Buenos Aires 1950, 351 ss.
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