Felipe IV de Francia, el Hermoso
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Biografía GER
N. en Fontainebleau en 1268, m. en París en 1314, rey en 1285. Es el primer rey de Francia del cual no se sabe con exactitud si es el autor verdadero de todos los actos de su reino, hecho significativo que denota una innovación: el poder deja de ser ejercido únicamente por la persona real y se pasa de un reino personal a una institución. No se conoce muy bien al rey; subió al trono a los 18 años, es atleta, taciturno y piadoso. Los historiadores conocen mejor a sus consejeros: los legistas. Estos especialistas en Derecho insisten en las prerrogativas soberanas. "El rey es emperador en su reino", dicen. Para ellos los medios no importan: no dudan en emplear la violencia, la calumnia y las presiones de todas clases. Los principales son: Guillermo de Nogaret, Pedro de la Flote y Guillermo de Plaisians.La obra interior. Estos consejeros aumentan considerablemente los medios de acción del rey. La administración local es cada vez más eficaz y minuciosa; está llevada por hombres que luchan por todas partes contra las tradiciones feudales, multiplicando las intervenciones del poder real. Se desarrollan los servicios centrales de la monarquía: el Parlamento con varias sesiones regulares durante el año, se divide en cámaras especializadas; se organiza la Cámara de los Condes; el ejército se refuerza: la soldada se generaliza; se tiende a reemplazar el viejo ejército feudal por una fuerza militar directamente vinculada al rey.Política exterior. Hijo de Isabel de Aragón, primera mujer de Felipe 111, F. el Hermoso no reemprende la "cruzada de Aragón" llevada a cabo por su padre. Se llega a un acuerdo en 1295 por el tratado de Anagni: Carlos de Valois (v. VALOIS, CASA DE) abandona sus pretensiones sobre Aragón. A pesar de esta reconciliación, el Valle de Arán permanece bajo la ocupación francesa hasta 1312, fecha en la cual una orden del Papa lo devuelve a Aragón. El rey aprovecha las dificultades del Emperador para apoderarse de los territorios del antiguo reino Lotario: la frontera en lo sucesivo se fija en el Escalda y el Mosa; la soberanía capeta se extiende por el Lionesado y al aceptar el obispo de Viviers ser súbdito del rey, se extiende también hasta el Ródano. Por el lado de los Pirineos, Bigorre y Soule son incorporadas al dominio real. El rey encontró las mayores dificultades del lado de Flandes y de la Guyena.1) La cuestión de la Guyena. A continuación de múltiples incidentes acerca de los límites de Aquitania, F. el Hermoso citó al rey de Inglaterra, Eduardo 1 (v.), para comparecer ante la Corte. Ante la negativa de este último, Carlos de Valois ocupó el ducado en tres victoriosas campañas (1294-95-96). En 1299 se logró un modus vivendi, el ducado fue restituido y el príncipe de Gales, hijo de Eduardo 1, debía casarse con Isabel, hija de F. el H.2) La cuestión de Flandes. Flandes estaba envuelta en luchas sociales que enfrentaban a los ricos burgueses con los obreros de la industria de los paños. Ante la llamada de los burgueses, guarniciones reales se instalan en las principales ciudades flamencas (1289); el conde Guido de Dampierre, exasperado, se subleva; su condado es totalmente ocupado por los franceses (1300), pero la gente del pueblo se levanta, hace una matanza entre la guarnición capeta (Maitines de Brujas, 18 mayo 1302) y aplasta al ejército francés enviado de refuerzo (batalla de Courtrai, 2 jul. 1302). El 18 ag. F. el H. interviene en persona (batalla de Mons en Pévéle), pero el resultado es indeciso. En 1305 se negocia una reconciliación entre el rey y el conde de Flandes, y a pesar de las numerosas y costosas expediciones, los franceses no pueden nunca hacer realizar las decisiones tomadas.La política financiera. Esta ambiciosa política exterior y los pagos a funcionarios en número creciente, explican las dificultades financieras del rey que todavía se agravan por una coyuntura económica desfavorable (cambio en las grandes rutas de comercio, declive de las ferias de Champagne, provisión monetaria insuficiente en comparación con la amplitud de las transacciones). Para resolver estas dificultades el rey utiliza diversos procedimientos: préstamos obligatorios, "donaciones" pedidas a las ciudades y a los vasallos, confiscación de bienes a los banqueros lombardos y a los judíos, etc.; a partir de 1296, el rey devalúa la moneda y, sobre todo, tiene que hacer reaparecer los impuestos regulares, pero los diversos impuestos que intenta aumentar, encuentran una fuerte oposición; se ve obligado a negociar con los representantes de las comunidades urbanas y con la nobleza. El derecho de los contribuyentes a consentir los impuestos tiende así a instaurarse.Las relaciones con el Papa. El gran drama del reino es la lucha del rey y del papa Bonifacio VIII (v.). Esta lucha se inicia por el arresto de Bernardo Saisseti, obispo de Pamiers, sospechoso de haber tomado parte en un complot contra el rey con los reyes de Inglaterra y de Aragón (1301). El Papa protesta y convoca a Roma a los obispos franceses para deliberar con ellos acerca de las medidas a tomar para el bien del reino. El rey y sus legistas reaccionan violentamente: una asamblea reunida en París el 10 abr. 1302 y, a la que son convocados barones, burgueses y prelados, afirma la solidaridad del rey y de sus vasallos (esta clase de reunión servirá de modelo para lo que se llamará las "asambleas de Estado"). Mediante la bula Unam Sanctam, Bonifacio VIII afirma el derecho del Papa a deponer a los soberanos (18 nov. 1302). Pero Guillermo de Nogaret se pone a la cabeza de un pequeño ejército encargado de presionar al Papa para que convoque un concilio general de la cristiandad en el que se le acuse (atentado de Agnani, 7 sept. 1303). El Papa resiste, pero muere unos pocos meses después. Tras el corto pontificado de Benedicto XI (v.) y de que el solio pontificio estuviera vacante durante largo tiempo, agentes del rey intrigan para conseguir la elección de un Papa favorable a la política francesa: el arzobispo de Burdeos Beltrán de Got, Papa bajo el nombre de Clemente V (v.), que abandonando Roma se instala en los límites del reino, en Aviñón. Clemente V anula la bula Unam Sanctam y acuerda la absolución de F. el H. y Guillermo de Nogaret. El rey presiona de nuevo al Papa en la cuestión de los Templarios. Después de la caída de San Juan de Acre, último jirón de la Siria francesa (1297), los Templarios eran muy impopulares. Se les reprochaba su orgullo en particular, y su afición al lucro, pues hacían oficio de banqueros. El 13 oct. 1307, el rey ordena el arresto de todos los Templarios del reino; bajo la presión del rey, el Papa extiende este arresto al conjunto de la cristiandad, pero se reserva el proceso de la Orden. En 1311 se reunió un concilio en Viena para debatir el asunto. Pero este proceso no da los resultados esperados por el rey; éste marcha a Lyon para impresionar al concilio y el papa Clemente V decreta la supresión de la orden y la disolución del concilio (abril 1312). El 18 mar. 1314 el gran Maestre de la Orden, Jacques de Molai, fue conducido a la hoguera.Fin del reinado. Se ve ensombrecido por el escándalo de las hijas políticas del rey, declaradas culpables de adulterio (1314) y por una gran oposición a su política fiscal. Los contribuyentes nobles, burgueses y clérigos se agrupan en Borgoña, Picardía, Normandía o en el Languedoc. Dos días antes de su muerte (29 mar. 1314) el rey se ve obligado a capitular ordenando cesar la recaudación de impuestos.El reinado de F. el H. señala un cambio en la historia de la Edad Media. El aumento de las responsabilidades administrativas de la monarquía, la afirmación de la soberanía real, la humillación del Papado, la matanza de la caballería francesa por los tejedores flamencos en Courtrai, las primeras devaluaciones monetarias, la resurrección de los impuestos regulares y los comienzos de un diálogo entre el rey y los representantes de la nación, son todos ellos signos que anuncian el fin del antiguo orden político y social, la cristiandad feudal, y traducen el comienzo de una grave crisis.PAUL LABAL.
BIBL.: M. BLOCH, La France sous les derniers capétiens, París 1964; E. BOUTARIC, La France sous Philippe le Bel: études sur les institutions politiques et administratives du Moyen Age, París 1861; G. DIGARD, Philippe le Bel et le Saint Siége de 1285 á 1314, París 1936; G. DE LAGARDE, La naissance de 1’esprit laique au déclin du Moyen flge, París 1956; CH. V. LANGLOIs, en L’Histoire de France, dir. LAVISSE, París 1902; A. Lévls MIREPoix, Philippe le Bel, 2 ed. París 1942; F. FUNCK-BRENTANO, Philippe le Bel et la Flandre, París 1897.
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