Fe REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Introducción. Como ocurre con muchos términos teológicos la palabra fe se usa tanto en sentido religioso como profano para indicar, en general, un conocimiento basado en el testimonio.En el sentido más genérico, la fe tiene una cierta relación con la ciencia o conocimiento, puesto que introduce verdades y transmite hechos e ideas al espíritu humano. Lo propio de la fe es que al hecho intelectual se añade una particular actividad de la voluntad y del sentimiento, exagerada o mal entendida por algunas corrientes de la filosofía moderna (v. MODERNISMO TEOLÓGICO), pero necesaria, sin embargo, para poder creer. S. Agustín lo expresa con estas palabras: credere non potest nisi volens (no se puede creer si no se quiere) y S. Tomás pone de relieve esa unión entre pensamiento y voluntad al afirmar que la fe es retener por seguramente verdaderas ciertas afirmaciones intelectuales, bajo el influjo y la adhesión de la voluntad (Sum. Th. 2-2 q4 al).Así, pues, la fe, en su sentido más amplio, es un conocimiento, una adquisición de verdades, basado en el testimonio de otra persona; tiene, pues, un aspecto de adhesión a otra persona. Se trata de verdades que no se muestran objetivamente a la mente del que las recibe, pero en las que se deposita seguridad porque hay un testigo que las garantiza y una confianza, o entrega, en o a la persona de ese testigo.Como enseña la teoría del conocimiento (v.) existen diferentes formas de tomar posición frente a la verdad (v.); la mente, en relación con ésta, puede estar en: nesciencia (carencia de conocimiento no debido), ignorancia (v.), error (v.), duda (v.), opinión y certeza (v.). Esta certeza se da en la ciencia y también -de modo diferente- en la fe. Es sabido que la certeza, o sea, la plena adhesión de la mente a la verdad se funda: a) bien en la evidencia del objeto, b) bien en la autoridad de un testimonio. En el primer caso el entendimiento es movido por su objeto propio que es la verdad (es el conocimiento propio de las ciencias humanas y experimentales) y la certeza se basa en la intuición o en la deducción lógica o racional; en el segundo caso lo evidente no es el objeto, sino su credibilidad, y se llega a la certeza porque el entendimiento es movido por la voluntad de modo que no habiendo evidencia objetiva puede haber certeza, sin embargo. Recuérdese que el saber basado en el testimonio es el más frecuente de la vida; hasta en las mismas ciencias llamadas experimentales se aceptan verdades por un acto de confianza en el testimonio o autoridad de otros investigadores.Para la certeza no es, pues, absolutamente necesario que el fundamento de la adhesión de la mente a la verdad sea la evidencia intrínseca de la misma; así sucede en la fe, asentimiento inmutable a una verdad no evidente a la razón, que no es visión de la verdad, sino tener por verdadera una cosa por influjo de la voluntad: se cree, dice S. Tomás, no por la facultad dei conocimiento sino por la voluntad (Sum. Th. 2-2 q2 al ad3). Téngase en cuenta que la fe fundada en el testimonio humano, aunque no da la evidencia del objeto, no es mera opinión, porque no da sólo probabilidad, sino certeza moral, auténtica certeza, de lo que se cree. Así se creen, p. ej., muchos hechos históricos que no se conocen de visu, sino sólo por el testimonio de los hombres dignos de fe (Sum. Th. 2-2 ql a4; q2 al).Hay, pues, dos hechos característicos en la fe: se tratra de aceptar un objeto no evidente (si hubiese evidencia ya no habría fe), pero al que se da, sin embargo, un asentimiento incondicional por influjo de la voluntad, movida a su vez por la autoridad del testigo. Se dan siempre en la fe dos elementos conceptuales: asentimiento a un contenido y asentimiento a una persona. S. Tomás expresa esa unión personal del elemento intelectual y del volitivo con la afirmación de que la fe es siempre creer algo a alguien (aliquid et alicui credere, Sum. Th. 2-2 8129 a6). De quien sea ese alguien (su autoridad, la fuerza de su testimonio, etc.) dependerá la mayor o menor intensidad y seguridad de la fe. En la fe sobrenatural ese alguien es Dios, revelado en Jesucristo, el Testigo por antonomasia, al cual se debe dar la mayor credibilidad.Después de esta introducción, el estudio que sigue se centra en la fe que se otorga al testimonio divino y a la persona divina en la Revelación (fe sobrenatural). Este tema debe ser completado con otras voces de la Enciclopedia: REVELACIÓN; CREDENTIDAD, MOTIVOS DE; APOLOGÉTICA.M. A. MONGE SÁNCHEZ.
BIBL.: 1. MAUSBACH y G. EMERCKE, Teología Moral Católica, II, Pamplona 1972; 1. PIEPER, La Fe, Madrid 1966; M. GARCfA MORENTE, Análisis ontológico de la fe, en Ideas para una Filosofía de la Historia, Madrid 1957; T. URDANOZ, Suma Teológica bilingüe, VII, Madrid 1959, 33 ss.; R. BRINI, Dalle certezze della ragione alle certezze della Pede, Turín 1949; VARIOS, La fe, hoy, Madrid 1969; P. WUST, Incertidumbre y riesgo, reimpr. Madrid 1970.
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