Éupolis
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Biografía GER
Poeta ateniense (446-412 a. C.). Es el más destacado entre los autores de comedias contemporáneos de Aristófanes (v.) y su mayor rival, considerado por los antiguos igual a él en grandeza. Sólo se conservan fragmentos de su producción. Representó su primera comedia el a. 429 y hasta el 412 escribió 14, con las que obtuvo siete victorias. Fue primero amigo de Aristófanes y hasta parece que le ayudó en la composición de Los caballeros; luego se acusaron mutuamente de plagio (Nubes, verso 553) y sus relaciones dejaron de ser amistosas hasta convertirse en su mayor enemigo. M. joven, al parecer en un naufragio durante una expedición militar en defensa de Atenas.Del examen de fragmentos y noticias alusivas a él se deduce que fue un gran defensor de las costumbres de su ciudad natal; sus obras están lejos de los juegos de fantasía de alguna comedia antigua. Si acaso pueden recordarse Las cabras, con un coro de animales, en la que defendía las costumbres sencillas de la gente del campo y atacaba la educación corrompida de la ciudad. No parece que contuviera ataques personales.É. es, ante todo, un gran luchador político que coincide con Aristófanes en muchas cuestiones y temas; sentía una gran admiración hacia la generación de los combatientes de Maratón, con la que comparaba desfavorablemente a sus contemporáneos. En una de sus primeras obras, Los taxiarcos (a. 427), parece reconocerse a Pericles bajo la figura del afeminado Dioniso, a quien trata de convertir en soldado el instructor de reclutas Formión (tema ya tratado por Cratino). Del mismo asunto que Las avispas, pero con más espíritu guerrero, es Los prospalcios, a la que se atribuye un fragmento extenso de un papiro reciente (n° 275, R.. A. Pack, o. c. en bibl.). Los emboscados o Androgínai (Hombres-mujeres), cuyo título no necesita explicación, refleja preocupación por la capacidad militar de Atenas y critica a los que eludían ir a la guerra. É. atacó a Cleón, enemigo de Pericles, el mismo año (424) que Aristófanes, con La generación de oro, y a Hipérbolo el a. 421, con su Marikas; ésta fue la obra que provocó el intercambio de acusaciones con Aristófanes. En Los bautistas (fragmento 78 de T. Kock, o. c. en la bibl.), escrita contra Alcibíades (iniciado en ritos infames de la diosa tracia Cotito y entregado a vida escandalosa), afirma haber escrito Los caballeros en colaboración y haber regalado luego su parte a Aristófanes. Las ciudades presentaba coincidencias con Los babilonios de Aristófanes, en cuanto al problema del imperio marítimo en Atenas, y era un alegato en pro de un trato más generoso de los aliados. El coro se define por el título de la obra, aunque cada uno de sus componentes está caracterizado individualmente.También É., como Aristófanes, advirtió las novedades aportadas por los sofistas, aunque, a juzgar por los fragmentos conservados, se opuso no tanto al espíritu del movimiento como a los manejos de los ambientes colocados bajo sus banderas. Con Los aduladores (Kólakes), a. 421, atacó al rico Calias (descrito mucho más amistosamente en el Protágoras de Platón y el Banquete de Jenofonte) y a la nube de parásitos que lo rodeaban; con esta obra obtuvo un primer premio frente a Aristófanes, que consiguió el segundo con La paz. El año siguiente (420), en Autólico presentó al favorito de Calias, vencedor en el pancracio de las Panateneas del a. 422, como figura central de una comedia en la que atacaba el libertinaje de los círculos de Alcibíades. Nos quedan fragmentos de la última obra de É., Los demos (a. 412), en tres hojas de papiro egipcio con 100 versos; mejor que en otras obras, nos muestra una crítica de la política interior de Atenas después de la catástrofe de Sicilia; los grandes hombres de otro tiempo, Solón, Milcíades, Arístides, Pericles, preocupados por la situación actual, deciden en ultratumba (donde se desarrolla la acción antes de la parábasis, parte central de la obra) volver a la tierra para restaurar la justicia en Atenas. A esta parte seguían escenas sueltas en las que los enviados del otro mundo exhortaban, censuraban y castigaban a los representantes de los nuevos tiempos. Los fragmentos conservados de É. no bastan para restablecer ninguna trama completa; sin embargo, sabemos bastante de él pura lamentar lo perdido y aceptar como justo el juicio de la crítica antigua, recogida por Platonio (G. Kaibel, Comicorum Graecorum Fragmenta, Berlín 1899) que lo alababa por su riqueza de invención, la agresividad de sus burlas y su gracia, superior a la de Aristófanes.JUAN ZARAGOZA BOTELLA,
BIBL.: T. KOCK, Comicorum Atticorum Fragmenta, I, Leipzig 1880, 310-347; Fragments of Attic Comedy, ed. J. M. EDMONDS, Leiden 1957-61; D. L. PAGE, Greek Literary Papyri, I, Londres 1942, 202-221; G. KAIBEL, RE, VI,1 (1909) 1230-1235; W. SCHMIDJ. STÁHLIN, Geschichte der Griechischen Literatur, 1,4, Munich 1929, 111-137; R. A. PACK, The Greek and Latin Literary Texts lranc Greco-Rommn Egypt, University of Michigan Press 1952.
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