Estructuralismo. Lingüística.
Categoria:
Cultura
Concepto. Esta corriente actual, dominante en los estudios del lenguaje, trata, fundamentalmente, de sujetar a un modelo científico riguroso los análisis de la lengua. El e. como teoría (v. i) tiene su origen en el e. lingüístico y, más concretamente, en la lingüística estructural del profesor suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913), cuyo Cours de linguistique générale, obra póstuma aparecida en 1916, redactada por los alumnos oyentes de sus explicaciones, es el punto de partida de un movimiento intelectual de amplias perspectivas que trata de sujetar las diversas ciencias humanas a modelos teóricos, inspirados en los elaborados por los continuadores de la lingüística estructural.Aunque es difícil y está sujeto a controversia precisar con exactitud las ideas de Saussure, está claro que su método se apoya en dos puntos capitales: el concepto de signo lingüístico (v.) y la disociación entre sincronía y diacronía de la lengua. No se puede entender el concepto de signo sin referirlo a la disociación entre los dos planos sincrónico y diacrónico en que puede ser analizado el lenguaje. Y, por otro lado, no sería eficaz el estudio del signo si no es realizado desde una perspectiva sincrónica. En la referencia mutua de ambas cuestiones reside el núcleo de la aportación de Saussure a los estudios de la lengua. Para el desarrollo del tema, el entendimiento de la disociación entre sincronía y diacronía es previo al estudio del concepto del signo.Sincronía y diacronía. Por diacronía entiende Saussure y, sobre todo, sus continuadores, como Jakobson (n. 1896) y Hjelmslev (1899-1965) principalmente, el plano temporal y evolutivo del lenguaje (v.); la lengua cambia históricamente, evoluciona. La Lingüística tradicional estudiaba principalmente la evolución de la lengua, pero al hacerlo no contaba con los mecanismos internos, puramente lingüísticos, que explican, desde el lenguaje mismo, prescindiendo de posterior apelación, su propia razón formal que los constituye en un sistema de signos. Para llegar a esta naturaleza del lenguaje es necesario, según estos autores, estudiarlo en un nivel sincrónico, es decir, pararlo, fijarlo, detenerlo, estatizarlo. Ello significa, según Lévi-Strauss (v.) una abstracción justificada por razones de método; sólo mediante una abstracción intelectual es posible estudiar el lenguaje como un sistema independiente y cerrado. Esto significa que el e. es un formalismo, pero no un formalismo absoluto: no un idealismo. Es un formalismo relativo, resultado de una conveniencia metódica; pero no es un irracionalismo filosófico, puesto que, olvidada la abstracción, el estudio del lenguaje deja de ser sincrónico para insertarse en una perspectiva diacrónica o, si se quiere, dialéctica. Este tema es definitivo; porque si no se entiende la naturaleza de dicha abstracción, el e. se constituye en una ideología o en un pensamiento filosófico independiente; pero si se acepta la legitimidad y la naturaleza de la abstracción, el e. es sólo un método, conciliable con otras posturas filosóficas; sobre este tema hay una amplia polémica de vasta literatura y extensa bibliografía (v. i).-En lo fundamental queda claro que el estudio sincrónico del lenguaje es sólo un momento del estudio diacrónico, o un medio para tal estudio. Ahora bien, aunque sea un momento 0 un medio, es el momento puramente científico. Detenido o abstraído de su evolución histórica, el lenguaje puede estudiarse como un sistema de signos relacionados entre sí. Estudiar los mecanismos y las relaciones del sistema constituye el contenido concreto de la Lingüística estructural, cuyo objetivo inmediato estriba en averiguar las leyes que rigen tal sistema, que lo explican y que permiten planificarlo. En este sentido los estructuralistas construyen un modelo y no pretenden afirmar que tal modelo sea la realidad del lenguaje, puesto que operan siempre sobre la abstracción sincrónica; se trata sencillamente de construir o elaborar el modelo de las relaciones de los distintos elementos o signos. De este modo es necesario llegar al signo, elemento principal del sistema.El signo lingüístico. No extrañará, si tenemos en cuenta la abstracción metodológica que siempre opera en el tratamiento del tema, que según Saussure el signo (v.) sea siempre arbitrario. Se puede definir el signo lingüístico como la fusión de una imagen acústica y de un contenido conceptual, es decir, de un significante y de un significado. Pero no se trata de la unión de una forma arbitraria y de una materia real, como si a una realidad se le impusiera un vestido. La imagen no es un vehículo del concepto. La arbitrariedad alcanza a la unión entre imagen y concepto. Es el signo, que es la unión de ambos elementos, quien es arbitrario y no uno de los elementos del signo. Esta concepción supone un giro del e. lingüístico respecto de la Lingüística anterior; la fonética queda transformada ahora en fonología (v. FONÉTICA y FONOLOGíA), lo cual significa que prescinde, en el primer momento del análisis, de la consideración física de los sonidos verbales, para estudiar únicamente las relaciones sistemáticas entre los sonidos; la morfología queda transformada en morfémica (V. MORFOLOGÍA; MORFEMAS), puesto que se interesa, en el primer momento del análisis, de estudiar el sistema de elementos en cuanto solamente son elementos de un sistema, prescindiendo de su significación real.Es importante observar, pues, con detenimiento que tanto la imagen acústica como el concepto son, ambos, igualmente y en la misma razón, "abstracciones". Esto significa que toda lengua es un sistema de signos independiente y sin relación con otra, desde el punto de vista sincrónico. Por otro lado, el concepto es una unidad de contenido (significado) y la imagen acústica es una unidad de expresión (significante o palabra). Pero esta unidad de expresión se resuelve en unidades elementales menores que Hjelmselv denomina "figuras"; según este lingüista, la originalidad del lenguaje humano consiste en que no es un sistema de signos sino un sistema de figuras, llegando incluso a establecer la existencia de "figuras de contenido" correlativas a las figuras de expresión o fonemas.Otros aspectos del estructuralismo lingüístico. En este punto se diferencian dos direcciones de la Lingüística estructural. Ambas consideran como definitivo del lenguaje una doble articulación. La de los signos, o primera articulación, que es análoga a la de cualquier otro sistema significativo o simbólico, y que permite estudiar el lenguaje en el marco de una ciencia general, muy amplia, que se denominaría semiótica: la ciencia de los diversos sistemas simbólicos (v. SEMIOLOGÍA; SIMBOLISMO). Y Una segunda articulación, o la de las figuras, signos menores, fonemas, raíces de palabras, morfemas, terminaciones, etc. Pero mientras Hjelmslev, inspirador de la escuela glosemática, piensa que esta segunda articulación alcanza tanto al concepto como a la imagen acústica, es decir, al significado y al significante saussurianos, el francés Martinet (n. 1908) considera que tal articulación es privativa de la imagen acústica. Un sistema de señales de banderas, p. ej., sólo tiene una articulación, es un sistema de símbolos independientes que se combinan y se interrelacionan. Pero en el lenguaje tal interrelación alcanza a las unidades elementales no significativas, es decir, constitutivas de la unidad del signo.Hay otros temas fundamentales del e. lingüístico como el estudio de las relaciones paradigmáticas y sintagmáticas o el concepto de rasgo distintivo; las distintas maneras de estudiar y entender estos aspectos dan lugar a distintas clases de e. La eficacia demostrada en medio siglo de aplicación de tales ideas al campo de la Lingüística ha atraído el interés de otros sectores de las ciencias humanas (v. i).V. t.: LINGÜíSTICA I; LENGUA; LENGUAJE I-I1; CRÍTICA LITERARIA.L. NÚÑEZ LADEVÉZE.
BIBL.: E. SAPIR, El lenguaje, México 1954; F. DE SAUSSURE, Curso de lingüística general, Buenos Aires 1964; L. HJELMSLEV, El lenguaje, Madrid 1968; A. MARTINET, La lingüística sincrónica, Madrid 1968; fD, Elementos de lingüística general, Madrid 1970; íD, El lenguaje desde el punto de vista funcional, Madrid 1971; B. MALMBERG, Lingüística estructural y comunicación humana, Madrid 1969; 1. B. FAGES, Para comprender el estructuralismo, Buenos Aires 1970; EIKHENBAUM, TINIANOV, CHKLOVSKI, Formalismo y vanguardismo, Madrid 1970; T. TODOROV, Literatura y significación, Barcelona 1971; M. BIERWISCH, El estructuralismo: historia, problemas y métodos, Barcelona 1971.
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