Estimulo Psicológico MEDICINA
Categoria:
Medicina
Definición. En general se define como estímulo cualquier energía física capaz de excitar un receptor adecuado. Psicológicamente han de considerarse como e. aquellos elementos de la realidad, cosas u objetos concretos, capaces de modificar una vivencia (v.) o de inducir determinados contenidos vivenciales.Para el hombre, igual que para los demás seres vivos, el ambiente o realidad, de las que parten los e. están constituidas tanto por factores externos como por condiciones procedentes del propio organismo. Los receptores estimulados desde el exterior constituyen la organización sensorial incluida en el tradicional catálogo de los órganos de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). Los e. internos actúan sobre otra serie de órganos cuya función se ordena fundamentalmente a la economía total del organismo. Así, p. ej., mientras un sonido permite captar un sentido de la realidad y establece una referencia concreta con esta misma realidad, una alteración de la presión arterial o una modificación brusca de la ppstura del cuerpo o de la posición relativa de los miembros es captada por los órganos del equilibrio alojados en el interior del oído, con una significación más abarcadora para el sujeto que la anterior.Clasificación. Los e. fueron uno de los lugares comunes de estudio de la Psicología experimental (v.) de los primeros tiempos y, más tarde, de la Reflexología (v.). En el laboratorio se entiende como e. actual el que es capaz de provocar una respuesta prevista. El e. se considera adecuado si la respuesta es incoada a través de la actividad normal de un receptor conocido, ya sean los órganos sensoriales, o bien se trate de la sensibilidad interna. El e. se califica de inadecuado cuando su acción se realiza directamente sobre cualquier territorio de la economía orgánica o incluso sobre los propios receptores, interrumpiendo su actividad normal.En relación con su intensidad los e. se clasifican en supra-liminales, liminales y subliminales. Los primeros actúan por encima del umbral o límite de excitación, siendo percibidos fácilmente por el sujeto; los segundos se encuentran en la vecindad del umbral de excitación, provocando casi siempre la respuesta específica; y los terceros son los que inciden por debajo de los niveles de excitación, no siendo capaces de provocar la respuesta, aun cuando a veces pueden producirse efectos indirectos.Estado de la cuestión. El desarrollo de la doctrina del e. y su importancia psicológica se debe, sobre todo, a la Reflexología; para su fundador Pavlov (v.), el concepto de e. es inseparable del de reflejo (v.). Descartes manejó por vez primera el término reflejo y la hipótesis de la reactividad de los organismos determinada por influencias exteriores. Según Pavlov, la idea de reflejo significa el nexo regular de un agente cualquiera del mundo exterior, o interior por intermedio del sistema nervioso, con una u otra actividad del organismo. El agente desencadenante del fenómeno reflejo es, propiamente, el e.Para la doctrina de los reflejos es interesante la distinción entre los e. indiferentes o neutros y los e. específicos. Los específicos son los anteriormente descritos como adecuados. El e. neutro es aquel que por coincidir en su acción con algún e. específico llegar a ser capaz de provocar la respuesta correspondiente a éste, fenómeno conocido con el nombre de reflejo condicionado. Los e. neutros no es que sean en absoluto indiferentes específicamente para el organismo; p. ej., un e. acústico, siendo indiferente en lo relativo a la fisiología de la nutrición, puede, por el mero hecho de actuar como señal de aviso, incoar el proceso en tanto provoque una reacción de alerta. Esta noción es distinta, aunque fenomenológicamente próxima a la de e. condicionado o condicionante, según la cual un e. originariamente ineficaz, por actuar simultánea o casi simultáneamente con un e. adecuado, llega a ser capaz por sí solo de provocar la respuesta en el sentido de los reflejos condicionados. Tal fue la famosa experiencia realizada por Pavlov con perros y que sirvió de punto de partida de sus tesis.En rigor no existen e. neutros. De acuerdo con la Reflexología, todo agente cuya acción es percibida por el sujeto actúa motivando el efecto correspondiente a sus particularidades.Una última cuestión es la relativa a los e. nuevos, es decir, aquellos que, de algún modo, inciden por vez primera en el ámbito sensorial del sujeto. Al igual que en los animales, la reacción más inmediata y general que producen tales e. es la de desencadenar el reflejo de orientación que ya Pavlov designaba como reflejo del "qué es esto". El sentido psicobiológico del fenómeno es claro por cuanto orienta al sujeto acerca de los cambios que se producen en su espacio vital.Más allá de la simplificación conceptual de la Reflexología, algunas direcciones de la Psicología experimental (el asociacionismo del americano Warren; 1876-1934, p. ej.) defendieron la doctrina de que la totalidad de los fenómenos psicológicos podían ser descritos en términos relativos a la ecuación "respuesta-estímulo". La moderna psicofisiología ha superado tales supuestos al sancionar positivamente la vieja tesis del fisiólogo suizo A. von Haller, según la cual el fundamental carácter de la célula viva está determinado por el hecho de que junto a la excitabilidad cuenta con la facultad de ser irritable; es decir, de actuar sin pregunta o e. previo. Aun en el caso de la verificación experimental de una respuesta a un determinado e. la existencia de un proceso de elaboración central resulta siempre evidente. Hoy ya no se considera el acto instintivo como una cadena complicada de reflejos, sino que más bien tiende a interpretarse la respuesta refleja como una reducción o expresión primordial de lo instintivo (v. INSTINTOS).Las aportaciones de la Psicopatología (v.), que tanto han influido en la evolución,del pensamiento psicológico, vienen contribuyendo, igualmente, tanto a la reducción del concepto de e., como a la de su realidad fenoménica. En las hipótesis sobre la motivación (v.) apenas si pueden encontrarse vestigios de una teoría, cuyo inicial desarrollo fue posible a partir de un esquema anatomofisiológico del sistema nervioso (v.) también rebasado.1. M. POVEDA ARI.
BIBL.: E. R. HILGARD, Introducción a la Psicología, Madrid 1969; A. Q. SARTAIN, A. 1. NORTH y OTROS, Psicología, Barcelona 1965; E. G. VATSURO, La doctrina de Pavlov sobre la actividad nerviosa superior, Barcelona 1959.
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