Especulacion. Economía. ECON.
Categoria:
Economía
La e. como fenómeno económico consiste, en esencia, en comprar algo en un momento determinado para venderlo en otro beneficiándose con la diferencia de precios. Los elementos que pudiéramos llamar constitutivos de la e. son: un bien económico, dos precios, un lapso de tiempo y un beneficio, que, en algunos casos, puede ser nulo e incluso negativo, pero que, de ordinario, suele ser grande.No todo lo que parece e. lo es en realidad. Cuando se está produciendo un proceso inflacionista (v. INFLACIÓN), o simplemente se espera que se va a producir, no interesa mantener el patrimonio en activos líquidos, ya que éstos se devalúan a medida que la unidad monetaria va perdiendo valor. Entonces conviene adquirir activos de valor intrínseco. Y la apariencia puede ser que el que compró un bien a un precio, al venderlo en un momento posterior a un precio superior, ha realizado un beneficio (v.), pero éste es ficticio, ya que, si se reducen a unidades monetarias del mismo valor real ambos valores, puede quedar patente la ausencia de beneficio real; se ha evitado simplemente, la pérdida que se hubiera derivado de la inflación.Por tanto, se considera e., en sentido estricto, aquella operación en la que se intenta obtener un verdadero beneficio; concretamente, toda operación financiera en la cual las ganancias, generalmente altas con respecto al capital empleado y a la duración de la operación, no derivan de una producción de bienes, sino de una excepcionalmente favorable oscilación de precios. El especulador se aprovecha de esa circunstancia, sabiendo preveerla (por sus conocimientos económicos, etc.), descubriéndola antes que los otros (por su perspicacia, por medios no lícitos, etc.) o determinándola él mismo de modo artificial o doloso. Estos últimos casos hacen que la palabra e. se use a menudo en un sentido peyorativo refiriéndose a las maniobras comerciales deshonestas, como la concurrencia ilícita, régimen de monopolio, bolsa negra, etc., o a la prestación de acciones, claramente ilícitas, tomando ocasión de la debilidad, de la pasión, del vicio o de la necesidad del prójimo (p. ej.: comercio de estupefacientes o de material pornográfico, procuración del aborto, etc.) donde se consiguen, por la naturaleza de tales situaciones (ilicitud, clandestinidad, riesgo de sanción penal, etc.), enormes beneficios económicos.Sin embargo, la e., fruto de la previsión de futuras fluctuaciones del mercado, no tiene en sí nada de deshonesta y puede ser lícita, cuando procede de la prudencia y reflexión de la persona y de su conocimiento y experiencia en materia comercial, y se realiza dentro de los límites de la ley. No conviene olvidar, además, que un cierto elemento "especulativo", compuesto de riesgo y esperanza, está implícito en toda iniciativa humana, especialmente en aquellas donde el espíritu emprendedor es parte esencial, como sucede en el mundo financiero. Todo ello hace difícil una valoración moral del tema (v. III). Las preferencias de los especuladores se canalizan sobre todo hacia la bolsa de valores, mercados de divisas, mercado inmobiliario y, a veces, hacia cierto tipo de primeras materias y productos agrícolas de ofertas y demandas fluctuantes a través del tiempo. Menor importancia económica tienen, aunque merece la pena citarlos como materia de e., los objetos de arte, antigüedades, etc. Efectos económicos de la especulación. Ventajas y peligros. 1) Los precios de aquellos bienes o productos, que conocen fluctuaciones en sus ofertas y demandas en el tiempo, están sujetos a variaciones, a veces de importancia, que suponen un elemento de incertidumbre de suyo nada beneficioso para el proceso económico. La e., al aumentar la demanda en épocas de precios bajos y la oferta cuando son altos, tiende, si no a eliminar totalmente, sí a atenuar aquellas variaciones. Éste es, sin duda, un efecto beneficioso que se produce sólo cuando las transacciones especulativas son una parte proporcionalmente no muy elevada de las totales, ya que, de otra forma, en lugar de nivelación de precios se produciría una desnivelación en sentido inverso.2) Una indiscutible ventaja que proporciona la e. es la de hacer más fluidos los mecados y, por tanto, más líquidos los bienes. En la bolsa (v.), p. ej., al concurrir, además de los inversores, los especuladores, los valores encuentran un mercado más fácil, ganando, por tanto, en liquidez.3) Ser propietario de cualquier bien cuyo precio futuro está sujeto a posibles fluctuaciones es correr un riesgo económico evidente, y que, a diferencia de otros riesgos basados en otro tipo de sucesos aleatorios, es difícilmente asegurable. Pero el propietario puede eludir el riesgo de un descenso futuro del precio si encuentra una persona que crea que ese precio va a subir o que, al menos, crea que merece la pena de arriesgarse, posición opuesta a la del propietario que prefiere la seguridad actual a la incertidumbre futura. Y esa persona es el especulador, que, al asumir los riesgos de las fluctuaciones futuras de los precios, asegura al propietario en su posición actual; y el asegurar riesgos ajenos, el repartirlos entre otras personas, es una función social interesante en economía.4) En coyunturas de inflación o de expectativas de inflación, disminuye el deseo de tener dinero y los manejos especulativos toman un auge desmesurado agravando la tensión del mercado. Habrá que achacar a la e. su tanto de culpa de todos los inconvenientes económicos, sociales y morales a que da paso la inflación.V. t.: BOLSA; COMERCIO; ECONOMÍA.J. M. SOLOZÁBAL BARRENA.
BIBL.: P. A. SAMUELSON, Curso de Economía moderna, 8 ed. Madrid 1960; J. M. SOLOZÁBAL BARRENA, Doctrina económica católica, en VARIOS, Curso de Doctrina social católica, Madrid 1968.
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