Escocia (scotland). Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Si se entiende por literatura escocesa la escrita por autores nacidos en E. y con una temática más o menos relacionada con dicho país, conviene distinguir tres literaturas según cuál sea la lengua empleada:1. Literatura gaélica-escocesa. Es la escrita en la lengua celta que se hablaba en los Highlands, en las islas y en el sudoeste de E., y cuya lengua literaria hasta 1745 es, con pocas excepciones, el irlandés (v. CELTAS IV). La poesía gaélica-escocesa (lírica, religiosa y satírica) tuvo un gran florecimiento en el s. XVII y llegó a despertar el interés de la Europa literaria tras la publicación de las falsas obras osiánicas "traducidas" por J. Macpherson entre 1760-h3. La tradición poética gaélica-escocesa se mantuvo viva en el s. XIX, pero decayó en el XX. No sólo no hubo influencia mutua alguna entre la tradición literaria gaélica y la escocesa, sino que poetas escoceses como W. Dunbar y A. Montgomerie hablan con abierta hostilidad de los "irlandizantes".
2. Literatura escocesa. Está escrita en el dialecto inglés que en la Edad Media se habla desde el río Humber hasta el estuario de Forth. Desde el s. XII este dialecto se diferencia bastante del inglés standard de Londres, sobre todo en el léxico. Sin embargo, los primeros escritores llaman `inglés’ a este dialecto, para distinguirlo del gaélico-escocés, y el poeta Gavin Douglas (1474?-1522) es el primero en calificar de `escocés’ a la lengua por él empleada.Poesía escocesa. Las primeras muestras son de espíritu nacionalista: tanto The Brus (1376) de J. Barbout (131695), que puede considerarse la epopeya nacional de E., como Wallace (1460) de Enrique el Trovador (cuya procedencia se centra entre 1470-92), ensalzan las virtudes de los héroes escoceses que dan título a estas obras. Los s. XV y XVI atestiguan el florecimiento de una rica gama poética a cargo de los llamados imitadores de Chaucer (v.); Jaime I de Escocia (1394-1437), en The Kingis Quair (El libro del rey), 1423-24, introduce en el marco del ideal francés del amor cortés los acentos de una pasión real y sincera; Robert Henryson (1430?-1506), en su Testament of Cresseid (El testamento de Criseida), impreso en 1593, dota de austeridad y realismo escocés a un tema ya tratado por Chaucer, y aprovecha su obra maestra, que es una traducción de las Fábulas de Esopo (impresa en 1621), para retratar los rasgos más característicos de sus compatriotas; William Dunbar (1465?1530?) destaca por su maestría lingüística y por la variedad de los temas tratados en su obra: escribe poesía religiosa y moral, como Ballat of Our Lady (La balada de Nuestra Señora), The Dance of the Sevin Deidly Synnis (El baile de los siete pecados capitales), 1503-1508; cortés, en The Goldin Targe (El escudo de oro); satírica y escabrosa, como The Tua Mariit Wemen and the Wedo (Las dos casadas y la viuda), 1508, sin olvidar la hermosa y conmovedora elegía Lament for the Makaris (Lamento por los poetas), 1508, en la que pasa revista a los poetas ya desaparecidos y piensa en su propia muerte; de menor envergadura es la obra de Gavin Douglas, aunque The Palice of Honour (El palacio del honor), publicada en 1553 y King Hart (El rey ciervo), impresa en 1786, son poemas alegóricos que revelan una gran maestría métrica; presentan especial interés lingüístico los prólogos a los distintos libros de la Eneida que, traducida por él, fue impresa en 1553.Otros poetas escoceses dignos de mención son: Sir David Lyndsay (1499-1555), autor de poemas satíricos y del conocido entremés, Ane plesant Satyre of the Thrie Estatis (Una divertida sátira de los tres Estados), 1540, es decir, sobre la nobleza, el pueblo y el clero. Alexander Scott (1525?-84?) y Alexander Montgomerie (1556?_ 1610) se asemejan en cierto modo por la sencilla elegancia de su poesía lírica, la del último derivada en cierta medida de la poesía francesa cortés del s. XIII; de Montgomerie es el poema alegórico, The Cherry and the Slae (La cereza y el endrino), publicado en 1597, cuyo metro fue muy admirado por los poetas escoceses del s. XVIII. Ya en el s. XV se publica con gran éxito, por los hermanos Wedderburn, y como fruto de la Reforma en E., una colección de baladas escocesas, The Gude and Godlie Ballatis (Baladas buenas y sacras), que, al cambiarles la letra, aparecen convertidas en himnos religiosos.En el s. XVIII hay un renacido interés por la temprana poesía escocesa, debido en parte a la publicación por J. Watson de su Choice Collection of Scots Poems both ancient and modern (Selección de poemas escoceses antiguos y modernos), en 1706, que contiene no sólo poesía en inglés y en escocés de poetas escoceses del s. XVII, sino también muestras de poesía más antigua como, p. ej., The Cherry and the Slae. Poetas de gran talla como Alan Ramsay (1686-1758) y Robert Burns (v.) llegan a probar su inspiración con la métrica de esta poesía antigua, y el mismo Ramsay publica, entre 1724 y 1737, dos antologías poéticas que contienen muestras de poesía lírica y popular escocesa, además de sus propias composiciones satíricas, humorísticas y descriptivas en escocés. Robert Fergusson (1750-74) canta las penas y las glorias de su ciudad natal, Edimburgo, en versos escoceses de gran vigor y realismo.El panorama literario escocés del s. XVIII, sin embargo, está dominado por la figura de Robert Burns, hijo de campesinos, que llega a ser el más famoso de todos los poetas de su país. Burns pone su pluma al servicio de todos los géneros poéticos que gozan de tradición en E.: poesía dedicada a ensalzar las alegrías del buen vivir y sobre todo del buen beber, como Scotch Drink (La bebida escocesa), Tam O’ Shanter, The Jolly Beggars (Los alegres mendigos); poesía satírica, de la que muy frecuentemente es el blanco el austero puritanismo de la Iglesia escocesa, como Holy Willie’s Prayer (La oración del santo Willie), The Ordination (La ordenación), The Twa Herds (Los dos rebaños); poesía humorística y epistolar, como Address to the Deil (Discurso ante el diablo), etc. Inspirándose en la lírica popular escocesa representada en las antologías de Watson y Ramsay, Burns compone une serie de poesías líricas y canciones en escocés de un alcance artístico sin igual desde el s. XVI. Después de la muerte de Burns, y hasta fines del s. XIX, la poesía escocesa entra en un periodo de decadencia en el cual representa una excepción la Border Minstrelsy, colección de baladas de la zona fronteriza anglo-escocesa, publicada por Walter Scott en 1802-03.En el s. XIX, la publicación de la elegante e ingeniosa poesía escocesa de Robert L. Stevenson (v.) viene a ser el punto de partida del moderno renacimiento escocés, del que es el principal portavoz C. M. Grieve (n. 1892), conocido como Hugh McDiarmid, autor de una serie de poemas líricos muy hermosos en el escocés de los Lowlands.Prosa escocesa. Son obras dignas de mención: el tratado didáctico de John of Ireland, Rule of Princes (Regla de príncipes), 1490; la versión escocesa del N. T. (basada en la traducción inglesa de J. Wycliffe, 1382 y 1388), de Murdoch Nisbet y The Complaynte of Scotland (El lamento de Escocia), impreso en 1549 de autor anónimo, que en un bello y rico estilo muestra la hostilidad tradicional escocesa hacia Inglaterra.3. Literatura anglo-escocesa. Es la escrita en el inglés standard y culto de la región de Londres. En poesía, cabe destacar los nombres de William Drummond of Hawthornden (1585-1649), cuya delicada poesía lírica, religiosa y filosófica, revela sus afinidades con los poetas cortesanos ingleses contemporáneos; Robert Aytoun (1570-1638), autor de poemas epigramáticos y cortesanos; James Hogg (1770-1835), el pastor de Ettrick, que hace gala de una sorprendente flexibilidad artística en todos los géneros que aborda: poesía, novela y obras polémicas; y, modernamente, Edwin Muir (1882-1959), cuya obra poética revela una sinceridad y profundidad de calidad emotiva poco común.Destacan en la prosa: History of the Reformation in Scotland (Historia de la Reforma en Escocia), 1566-67, dei intolerante pero valiente predicador reformista John Knox (v.); la biografía de Walter Scott, 1838, escrita por su yerno, John G. Lockhart (1794-1854); y las obras del filósofo e historiador, Thomas Carlyle (v.), Sartor Resartus (El sastre remendado), 1833-34; The French Revolution (La Revolución francesa), 1837, etc. Novela. El novelista escocés más célebre es indudablemente Walter Scott (v.), precursor del romanticismo inglés. Sus 30 novelas, de temática muy variada, revelan la profundidad de su erudición, la agudeza de su sentido artístico y la fertilidad de su espíritu creador. En ellas trata temas escoceses, como en Rob Roy (1817), de historia medieval, en Ivanhoe (1819), de historia renacentista y moderna, en Kenilworth (1821) y Red gauntlet (1824); etc. La sombra de Scott ha tendido a ocultar el valor real de novelistas escoceses contemporáneos suyos como John Galt (17791839), autor de The Entail (La herencia), 1823, y J. G. Lockhart, autor de The Life of Adam Blair (La vida de A. Blair), 1822. Entre los escritores modernos, cabe destacar los nombres de R. L. Stevenson, cuyas novelas también han alcanzado fama internacional: Treasure Island (La isla del tesoro), 1883, The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde (El extraño caso del Dr. Jekill y del Sr. Hyde), 1886, cte., y entre los que aún viven, los de Eric Linklater (n. 1899), Neil Gunn (n. 1891) y Compton Mackenzie (n. 1883), que se inspiran en la vida escocesa para su temática novelística. Teatro. En contraste con Irlanda, E. ha producido pocos dramaturgos; cabe destacar, sin embargo, las obras de lames Barrie (18601937), autor de Peter Pan (1904), y de lames Bridie (1888-1951).V. t.: CELTAS IV.P. SHAW FAIRMAN.
BIBL.: M. MACLEAN, The literature of the Celts, Londres 1902; H. HARVEY WOOD, Scottish Literature, Londres 1952; J. BOCHAN, The Northsrn Muse, and Anthology of Scots Vernacular Poetry, Londres 1924; M. MACLEAN, The Literature of the Highlands, Londres 1904; M. J. C. HODGART, The Ballad, Londres 1950; Robert Burns: The Poetry, ed. W. E. HENLEY Y T. F. HENDERSON, 4 vol., Edimburgo 1896-97; E. JOHNSON, Sir Walter Scott: The Great Unknown, 2 vol., Londres 1970; H. GRIERSON, Sir Walter Scott, Bart. A New Life, Londres 1938; L. MAIGNON, Le Roman Historique... Essai sur 1’influence de Walter Scott, París 1912.
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