Energia. Industria de la Energia. TECNOL.
Categoria:
Tecnología
La civilización actual necesita para su desarrollo consumir cada vez mayores cantidades de energía en múltiples formas. Uno de los mejores índices del desarrollo económico de una nación es el consumo de e. por habitante, que para efectos comparativos se suele expresar en toneladas equivalentes de carbón (tec). El aumento de consumo de e. por habitante es general en todos los países y, en algunos de ellos, elevadísimo.Tipos de energía. La e. que necesita la humanidad se presenta en formas diversas; la primera tipificación sería distinguir entre e. primaria y e. derivada, o secundaria, sin que esta expresión signifique una e. de menor importancia. La e. primaria, aunque tenga sus verdaderos orígenes en la e. solar, puede considerarse como la que se obtiene de los desniveles de la corteza terrestre en relación con los cursos de agua superficiales, de la energía concentrada en los combustibles convencionales, sólidos, líquidos y gaseosos, la producida por el viento y las mareas, la e. geotérmica, la e. solar directa, la e. nuclear de determinados minerales. La e. primaria potencial de los cursos de agua se transforma en e. mecánica directamente aplicable a un trabajo útil, como en los molinos de agua, o bien de un modo indirecto para accionamiento de otros mecanismos y, muy especialmente, grupos de turbinas hidráulicas-alternadores, que producen e. eléctrica y constituyen la base de la poderosa industria hidroeléctrica de producción, transporte y distribución de esta forma de e. La e. hidroeléctrica presenta en general el grave inconveniente de su irregularidad e inseguridad, dependientes de la meteorología, en contraste con la regularidad y seguridad que necesita el usuario.La e. calorífica contenida en los combustibles sólidos, líquidos y gaseosos da origen a la industria de extracción de hullas, antracitas y lignitos, a la de investigación, explotación y refino de combustibles líquidos y su transporte y distribución, y a la de investigación, explotación, transporte y distribución de gas natural, con las posibles derivaciones a las industrias carboquímicas, petroquímicas, fertilizantes, etc.Una parte de la e. calorífica contenida en estos combustibles se emplea en hornos directamente, para diversos procesos en los que es necesario elevar la temperatura; otra parte muy importante se utiliza para producir vapor de agua en condiciones adecuadas de presión y temperatura, para a su vez accionar grupos turbo-alternadores de las centrales termoeléctricas, lo que da origen a la potente industria de producción, transporte y distribución de e. termoeléctrica, en proporción, mayor (salvo algunos casos de países muy favorecidos por la e. hidráulica, como Noruega, Suecia, Canadá y algún otro) que la e. eléctrica producida por el régimen hidráulico.En España, durante muchos años, ha predominado la e. eléctrica de origen hidráulico; hoy se aproximan los porcentajes de la e. de origen térmico a los de la e. hidroeléctrica, y en un próximo futuro ésta irá cediendo en relación con las demás fuentes de e. eléctrica.La participación importantísima que en la producción de e. eléctrica representaban hace pocos años los combustibles sólidos va perdiendo importancia en favor principalmente de los combustibles gaseosos y, en las próximas décadas, lo será en favor de la eléctrica producida en reactores nucleares. No obstante esta pérdida importante de porcentaje, sigue representando un volumen absoluto considerable y creciente, debido a la gran demanda general y en ascenso de e. eléctrica en el mundo, aunque en unos países con un ritmo mayor que en otros. Los combustibles sólidos se ven también progresivamente desplazados por otros que concurren en casi todos los mercados, como los empleados en navegación, ferrocarriles, industrias varias como del cemento, cerámica, etc., por lo que el porvenir de los combustibles sólidos se centra sobre dos consumos importantes: la industria siderúrgica y la producción de e. eléctrica en grandes centrales situadas a bocamina. Incluso en estos dos campos en que todavía pueden tener un futuro importante, los combustibles sólidos, sobre todo en el volumen global, demandado como consecuencia del incremento constante que experimentan estas actividades, se prevé un freno para su expansión en la industria siderúrgica por el empleo creciente de inyecciones de combustibles líquidos o gaseosos por las toberas de los hornos altos, lo que reducirá de forma importante el consumo de coque por tonelada de arrabio y la producción de e. eléctrica a bocamina y su transporte hasta los centros de consumo, que se sustituirá, en proporción cada vez mayor, por la e. eléctrica producida en reactores nucleares situados más cerca de los centros de consumo.Una gran parte de la e. hidráulica y térmica, de los combustibles y de los minerales radiactivos, se transforma en e. eléctrica, que es la forma más práctica y útil de la e. a disposición de la humanidad.La e. hidráulica se transforma en e. mecánica y ésta, a su vez, en e. eléctrica; las otras dos producen vapor de agua en condiciones convenientes de presión y temperatura que accionan grupos turbo-alternadores.Este paso intermedio de producción de vapor se intenta eliminar mediante el empleo de turbinas de gas, en el caso ’de los combustibles o células termoeléctricas, y mediante la producción directa de e. eléctrica de los materiales radiactivos, en cuyos objetivos se están haciendo esfuerzos considerables de investigación (v. II).Desarrollo y perspectivas. La versatilidad y la sencillez de la e. eléctrica han hecho que su producción se incremente en mayor proporción que las otras formas de e. En los países más desarrollados, que tienen ya un fuerte consumo por habitante, las necesidades de e. eléctrica se duplican cada 10 años, aprox.; en otros, con niveles más bajos de desarrollo, la duplicación del consumo se produce cada seis o siete años, por lo que las inversiones de capital que anualmente demanda esta industria son colosales.En España, solamente los productores y distribuidores, sin contar los fabricantes de equipo o de aparatos electrodomésticos, necesitan hacer inversiones superiores a los 30.000 millones de pts. al año. Otra de las características especiales de esta forma de e. es que con la tecnología actual no es posible almacenarla (salvo los casos de poca importancia de acumuladores y baterías), por lo que la producción no puede ser regular, sino que en cada momento debe adaptarse a las necesidades del consumo, el cual se caracteriza por fuertes irregularidades diarias, semanales y mensuales, lo que origina la necesidad de disponer de elementos de producción de reserva.La economicidad tanto de la e. eléctrica como del gas natural exige superar el ámbito de las compañías privadas y llegar al de las nacionales o, incluso, continentales, pues parece evidente que en un futuro próximo haya que llegar a redes internacionles de e. eléctrica y de gasoductos.Aunque existen otras posibilidades de aprovechamiento de e., o se encuentran en estado de investigación o tienen poca importancia ante los gigantes industriales que hemos mencionado.En este variado grupo pueden incluirse la e. eólica, la de las mareas, la producida por diferencias de temperatura del agua marina a distintas profundidades, la e. geotérmica aprovechando el calor terrestre en determinados lugares, la e. solar directa para calentamiento o producción de e. eléctrica por los fenómenos de termoelectricidad entre pares metálicos, la producción directa de e. eléctrica por calentamiento de gases hasta la formación de plasma (ionización) y paso de éste a través de un campo magnético, y la posible fusión de elementos radiactivos.V. t.: II; CARBÓN III; CODIBUSTIBLES II; PETRÓLEO III.F. ARANGUREN SABAS.
BIBL.: MINISTERIO DE INDUSTRIA, La energía en España, Madrid; OCDE, Politique Énergétique, París 1966; MINISTERIO DE INDUSTRIA, "Economía Industrial", Madrid.
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