Éluard, Paul (eugéne Grindel)
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Biografía GER
Poeta surrealista francés, n. en Saint-Denis (Sena) el 14 dic. 1895 y m. en Charenton-le-Pont (Sena), el 8 nov. 1952.Siendo muy joven enfermó de tuberculosis y estuvo recluido en un sanatorio de Davos (Suiza), donde sus lecturas preferidas fueron los poetas unanimistas (v. UNANIMISMO) y Walt Whitman (v.). La I Guerra mundial en la que tuvo que participar, le condujo a preocuparse por la miseria humana. De este momento de su labor poética son: Le devoir et 1’inquiétude (El deber y la inquietud), 1917, y Poèmes pour la paix (Poemas por la paz), 1918. Desmovilizado, entra en relación con Reverdy, A. Breton (v.), L. Aragon (v.) y Soupault, se une al movimiento dadaísta y, en seguida, se adhiere al grupo de la revista Littérature. Sigue publicando libros, entre los que destacan Répétitions (Repeticiones), 1922, y Mourir de ne pas mourir (Morir de no morir), 1924, en los que ya se encuentran patentes la musicalidad y el lirismo que no faltarán nunca en sus obras posteriores. Viaja por Europa y Oceanía y a partir de 1926 se le conoce unánimemente como uno de los portavoces del surrealismo (v.). A la etapa de surrealismo puro pertenecen A défaut du silente (A falta de silencio), 1926; Capitale de la douleur (1926); Défense de savoir (Prohibición de saber), 1928; L’amour, la poésie (El amor, la poesía), 1929; La vie immédiate (La vida inmediata), 1932, y La rose publique (1934). Es muy importante un libro de 1926: Les dessous d’ une vie ou la pyramide humaine (El trasfondo de una vida o la pirámide humana), uno de los primeros tratados en los que se establecen las diferencias entre los famosos "textos surrealistas" y "poemas propiamente dichos"; es decir, entre la poesía involuntaria, o relatos de sueños, y la poesía intencional, consciente.Como otros poetas surrealistas, É. tuvo que considerar el problema que planteaba el hecho de servirse de un hermetismo simbólico, cargado de imágenes oníricas, que, naturalmente, aleja al artista del mundo circundante o, por lo menos, obstaculiza su comunicación con el lector. La sociedad se encontraba, entonces, en periodo de crisis axiológica, ante la proximidad de un cataclismo histórico, por lo que resultaba impensable una literatura desligada de su contorno humano. Era éticamente ineludible decidirse: É. tomó posición -lo mismo que Aragon- y se separó del surrealismo para adherirse a la literatura con preocupaciones sociales. En Les yeux fertiles (Los ojos fértiles), 1936, se deja percibir su esfuerzo por abandonar las imágenes oscuras y por establecer una conexión íntima entre Poesía y Hombre. En Cours naturel (1938), sobre el bombardeo de Guernica, y Chanson complète (1939), aparece la poesía política y la orientación comunista. Sin embargo, no llega nunca a ser panfletario, como le ocurre a Aragon (quizá por conservar un rasgo característico del dadaísmo: el afán de destrucción). La potente vena poética de É. le revela la belleza del mundo, que el poeta acepta. Belleza de lo cotidiano, perceptible a través de los sentidos, que impresiona al poeta, quien transmite sus descubrimientos a los que no están en situación de realizar el hallazgo de ver y gozar de lo que se encuentra ante sus ojos: "el sol, / el sol entero, el que respira / en cada pecho y en todos los ojos / la gota de candor que brilla tras las lágrimas". Quiere comunicar la maravilla de lo banal (gran descubrimiento del surrealismo). Livre ouvert I y Livre ouvert II, ambos de 1940, Poésie et vérité (1942), son todavía obras comprometidas. Pero Sept poémes d’ amour en guerre (1943), Poésie ininterrompue (1946), Poèmes politiques (1948), y, sobre todo, Derniers poèmes d’amour (publicación póstuma), conceden preponderancia al subjetivismo lírico, sin abandonar totalmente la inquietud social.El grupo dadá, los pintores cubistas, los primeros surrealistas, afirmaban la necesidad de destruir los medios usuales de expresión, por considerarlos ya tópicos. Eluard participó de esas doctrinas, pero comprendió que la palabra era el único medio que el poeta poseía para construir: "Las palabras destruyen, las palabras predicen... las palabras cuentan el mundo y las palabras cuentan al hombre, lo que el hombre ve y siente, lo que existe, lo que ha existido y existirá". De ahí que buscara un lenguaje personal, adecuado a la expresión de lo que para él era la misión fundamental del escritor: la transmisión poética de la experiencia humana.C. ALONSO BLANCO.
BIBL.: L. PARROT, Paul Éluard, París 1947; R. M. ALBÉRES, L’aventure intellectuelle du XX, siècle, París 1950; "Europe", números especiales, 91-92 (1953).
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