Editorial, Empresa ECON.
Categoria:
Economía
I Empresa. II. Editor.I. EMPRESA. 1. Concepto y clasificación. Una primera definición elemental de la empresa e. es muy sencilla: empresa dedicada a la producción de libros. Normalmente, la empresa e. se dedica también a la distribución. Pero esto no es dato esencial. Existen empresas e. que contratan la distribución con empresas distribuidoras. Dámaso Alonso ha dicho que el libro es un compuesto de cuerpo y alma. El alma del libro, su pensamiento, su contenido, lo da normalmente el autor. A partir de este contenido, materializado en un original, la empresa e. es la organización encargada de proporcionar un cuerpo físico, continente del mensaje intelectual o espiritual que el libro alberga.La empresa e. constituye una organización esencialmente puesta al servico de (a publicación de libros; es una unidad económica de producción. El editor (v. II) como tal, aunque a efectos fiscales está considerado como un industrial, desde el punto de vista de la organización no es más que la empresa que reúne factores diversos y heterogéneos para cumplir su fin: la producción de libros. Es decir, la empresa e. no necesita ser fabricante del papel que consume, ni tener unos talleres de imprenta, ni de encuadernación y ni siquiera necesita una organización de distribución ni de propaganda. Si tenemos en cuenta las clasificaciones habituales de las empresas, por su naturalezo o por la actividad económica creadora de utilidad, puede afirmarse que la empresa e., esencialmente, es una empresa de coordinación. Incluso aquellas empresas e. de libros que cuentan con organizaciones complicadas de distribución y con talleres industriales, tienden en su funcionamiento interno a separar, como de empresas distintas, los trabajos realizados por cada una de sus secciones industriales y comerciales. La creación de utilidad o de valor económico que realiza una empresa e. consiste esencialmente en poner en contacto todos los elementos intelectuales y económicos dispersos para producir los libros y conseguir que sean leídos.La imagen que resulta de desproveer a la empresa e. de toda circunstancia no específica no puede ser, en cambio, la de que la empresa e. es una empresa simple. Por el contrario, la empresa e. es compleja, tanto porque su misma condición de coordinadora le hace estar en contactos muy heterogéneos con otras organizaciones y personas, cuanto porque es una organización creadora de productos muy diversos. Una empresa fabricante de muebles puede producir en serie. En la empresa e. esto es imposible porque cada libro es un artículo distinto: requiere un tratamiento especial; incluso su papel, impresión, encuadernación, presentación, propaganda y distribución son diferentes a los de otros libros de la propia e. En la empresa e. no es fácil verificar una división de funciones como en otras empresas de mayor envergadura en las que la homologación de sus funciones resulte posible. La empresa e. que, por definición, ha de aplicar unos criterios racionales a la selección y a la creación de los libros, es quizá uno de los tipos de empresa que menos se presta a la racionalización. La edición de colecciones de bolsillo representa la excepción a esta regla.2. Planificación. Sin embargo, la empresa e. es una de las actividades económicas que más requieren de una planificación. Porque las decisiones en una empresa e. se toman en función de unas expectativas referidas simultáneamente: al conocimiento de la realidad cultural y económica del área para la cual los libros van destinados; a una previsión del futuro, que ha de rastrearse en virtud de la persistencia de unos factores económicos, de la trayectoria seguida por determinadas tendencias, de la repetición de unos determinados ciclos o de la analogía de cualquier situación con alguna de las ya producidas y estudiadas; finalmente, porque la empresa e., al ser una empresa de comunicación de masas (v. COMUNICACIÓN SOCIAL II), que realiza una industrialización de la cultura, tiene que disponer de una voluntad de influencia en el público o dejarse llevar por las apetencias de éste. La empresa e. necesita planificar todos sus elementos de conocimiento de la realidad y tener una idea muy clara de la misión que se señala a sí misma en el mundo cultural que la circunda para planificar sus objetivos y sus posibilidades. Todo ello sin olvidar que el libro es algo culturalmente valioso; pero económicamente es un producto marginal, nada urgente, pocas veces imprescindible y muy sensible, por tanto, a cualquier variación de la coyuntura económica; y que la actividad e. encontrará, en primer lugar, los obstáculos de la competencia.La planificación dinámica ha de hacerse sobre una estructura de la empresa e., que, si cuantitativamente puede variar desde las grandes potencias e. del mundo hasta la pequeña empresa e. individual o familiar, casi ártesana, cualitativamente ofrece unas constantes. El capital de la empresa e. depende naturalmente de su tamaño, pero puede observarse que siempre resulta pequeño en relación con su volumen de producción y de facturación, lo que obedece a distintas causas, entre ellas, a la de que la e. no es una empresa atractiva para el inversionista. Por eso en el balance de la empresa e., al capital real hay que añadir las cifras del capital complementario y auxiliar, constituido por los créditos de protección que, por su rotación periódica, pueden considerarse constantes. El fenómeno de concentración de empresas se realiza tan intensamente en la industria e. que, en estos últimos años, ha tenido, por distintas fórmulas jurídicas y financieras, ocasión de servir incluso de ejemplo para la concentración de otros tipos de empresas. Muchas veces la fusión o concentración de empresas no se ha hecho en sentido horizontal, entre e., sino vertical, entre empresas e., impresoras, distribuidoras, de publicidad o papeleras, e, incluso, en sentido inclinado: con otras empresas dedicadas también a la misión informativa, como las empresas de publicaciones periódicas. La inversión en capital de la empresa e. es poco atractiva, porque su rentabilidad económica es pequeña. (Para la rentabilidad social y cultural, v.II).Las tiradas medias de los libros en el área hispanoparlante son reducidas, mientras que la mayor parte de los gastos de preparación y explotación son constantes, sea cualquiera la cifra de tirada (v. LIBRO II). Este problema podría paliarse por las coediciones, que permiten reducir gastos comunes. Pero las coediciones no están lo suficientemente estructuradas jurídica y económicamente para que pueda decirse que han tenido pleno éxito. En este momento de la historia de la producción del libro, la única empresa que hace un negocio rentable es la promotora de la coedición, no las empresas que se adhieren a una coedición ya lanzada. El problema de la rentabilidad se agrava con las amortizaciones. La amortización de las existencias de almacén es uno de los pivotes fundamentales para asegurar el saneamiento de la empresa, dado que los libros sufren una progresiva devaluación a medida que va alejándose su fecha de edición y existe siempre el peligro de la destrucción física o de la falta de vigencia intelectual, que tiene distintas versiones según la clase del libro: en los libros científicos, porque surgen nuevas técnicas, nuevos experimentos o despubrimientos; en los jurídicos, porque quedan sin vigencia las normas a que se refieren; en los de reportajes, porque se hagan viejas las noticias que allí se expresan; en los pedagógicos, porque se hayan superado los planteamientos didácticos que en ellos se emplean, etc.Según el sistema alemán de amortización de almacén, debe calcularse que los libros tienen que estar amortizados a los tres años a partir de su fecha de edición. El sistema puede tener variantes según el tipo de libro, como ocurre en Francia, donde las amortizaciones oscilan desde los dos años para los libros de reportajes hasta los diez para los libros de arte. La venta rápida de los ejemplares de una edición evita su amortización, pero plantea el problema de la reedición, que supone una inversión muchas veces cuando no se ha recuperado totalmente la de la edición anterior; y que, por el fenómeno universal de la devaluación del poder adquisitivo de la moneda, supone siempre una cifra absoluta de dinero mayor que la de la edición anterior. El procedimiento fototipográfico puede paliar en ocasiones esta circunstancia, pero hay que contar con que la nueva edición tendrá una fluencia de venta menor que la anterior, y el problema de la amortización seguirá en pie. De Thomas Fuller es la siguiente frase: "La cultura ha progresado gracias a los libros que han producido pérdidas a sus editores".Esta panorámica estructural de las empresas e. produce dos consecuencias irreversibles: una penuria de tesorería que viene a ser crónica y que solamente con créditos puede la empresa superar; y, consecuentemente, unos graves riesgos de descapitalización.3. Estructura dinámica. La estructura estática de la empresa tiene que completarse con una panorámica de la estructura dinámica, es decir, el estudio de las cuentas circulantes de los balances. Entre otros sistemas, puede utilizarse el de calcular el periodo de maduración de la empresa, que viene dado por cuatro cantidades a las que llamaremos A, B, C y D. La cantidad A es el periodo de preparación desde que el original entra en la e. hasta que sale de la encuadernación completamente terminado: su cálculo lo da un quebrado cuyo numerador sea el promedio anual de cuenta en producción, multiplicado por los 365 días del año, y cuyo denominador sea el coste total de la producción anual. El periodo B es el dei almacenamiento, que puede determinarse por una fracción cuvo numerador sea el coste de lo vendido anualmente por los 365 días del año, y el denominador el promedio anual de existencias. El periodo C es el de liquidación, determinable también por un quebrado cuyo numerador sea el promedio anual de saldos de clientes por el número de días del año, partido por el total de las ventas netas anuales. Finalmente, el periodo D es el de pago y su cálculo puede hacerse dividiendo el promedio anual de deudas a corto plazo en balance, multiplicado por el número de días del año, por el total de la producción anual. El periodo total de maduración se obtiene con la fórmula A+B+C-D. Hasta con los cálculos más optimistas resulta un plazo muy dilatado, lo que viene a corroborar la falta de liquidez y los problemas de tesorcría que la empresa e. tiene.Un procedimiento de valoración de la empresa e. lo da la consideración de que las cuentas de la empresa no son otra cosa que la suma de las cuentas de cada uno de los ejemplares de sus libros. Pueden existir infinidad de formas de calcular el precio de venta al público; muchas veces, incluso convendrá huir de todo cálculo racional para señalar un precio político a la baja o al alza, porque interesa la difusión del libro económico o por asegurar una elevada rentabilidad en libros de poca tirada, como los de bibliófilo, p. ej. El cálculo más frecuente es el que se llama del módulo 4, que consiste simplemente en multiplicar por 4 el precio de coste material del libro. Esta multiplicación por 4 hace que el coste del libro represente un 25% de su precio total. El resto del porcentaje se distribuirá aproximadamente del siguiente modo: autor 10%, descuentos acumulados de librero v distribuidor 45%, publicidad 5%, gastos generales 10% y beneficio editorial 5%. El problema entonces consistirá en valorar la empresa viendo si estos porcentajes de inversión, de pagos de derechos de autor, de gastos de publicidad, de política de descuentos, de gastos generales y de beneficio industrial, se corresponden con tales porcentajes o con los que, efectivamente, la empresa aplique.4. Plan editorial. Si la empresa e. está orientada esencialmente a la producción de libros, la base de su política económica estriba en la buena realización y cumplimiento de su plan e. La empresa tiene un plan financiero, un plan económico, un plan de ventas, un plan de tesorería y un plan de inversiones, que son todos eslabones de una misma cadena. Pero no tienen más sentido que el de afluentes de un río en el que desembocan y que es el plan de producción de libros en un periodo dado, que suele ser anual. El plan e. es distinto en una empresa en desarrollo que en una estabilizada. En todo caso, en el plan e. global hay que conjugar un plan cuantitativo, otro cualitativo y otro cronológico. La conjugación de los tres: cuantitativo (cuántos libros pueden publicarse), cualitativo (qué libros deben publicarse) y cronológico (cuándo deben publicarse), da como resultante el plan e.El plan cuantitativo tiende al aprovechamiento óptimo de los recursos y hay que hacerlo a base de la financiación rotatoria de realización del circulante, la financiación interna y la financiación externa. La financiación rotatoria viene dada por la diferencia entre ingresos (saldos positivos del balance anterior más los cobros realizados durante el ejercicio) y desembolsos. La financiación interna consiste en las ampliaciones de capital y los beneficios destinados a nuevas inversiones después de satisfechas amortizaciones, reservas, pagos de impuestos y dividendos. La financiación externa viene dada por los créditos de todo tipo. Naturalmente, este presupuesto cuantitativo ha de adaptarse a unos límites estructurales: la capacidad de la empresa para producir y, en su caso, para vender; coyunturales: la situación económica general y el trabajo de la competencia; y económico-financieros: desde un mínimo, que es aquel capital circulante que la empresa e. ha de utilizar para mantenerse en un cierto nivel de ocupación, hasta un máximo, que es aquel en que el empleo de recursos sea excesivo, porque se aumenten los costes y se reduzca la rentabilidad. Al plan cuantitativo hay que ajustarle el plan cualitativo. Las inversiones desacertadas, aunque cuantitativamente estén bien calculadas, serán el origen de una crisis. Gardner denomina a la previsión cualitativa "la acrobacia del negocio". La previsión tiene que cifrarse en las existencias, en las nuevas ediciones, en la necesidad de no reeditar antes de hora, etc. El plan cualitativo tiene que conjugar, a su vez, unos determinados criterios. Unas veces son jurídicos: libros ya comprometidos contractualmente con un plazo determinado de publicación; otras veces de política e.: aquellas publicaciones que son continuadas, la necesidad de publicar las colecciones con una cierta cadencia, o la oportunidad de presentar colecciones nuevas, la ocasión de publicar el libro de un autor seguro, la necesidad de mantener suficiente número de títulos para ventas a plazos o clubs de libro, el criterio objetivo de los libros cuyo mercado está asegurado, como los libros de texto o libros subvencionados, o libros de encargo, las reediciones de aquellos libros que no han agotado aún toda la capacidad del mercado y las demás circunstancias inabarcables por vía de ejemplo.El último condicionamiento del plan es el cronológico. En él hay que tener en cuenta, para determinar la fecha de salida de los libros, los medios de pago con que la empresa va a contar, las posibilidades de mercado, las fechas en que podrán terminar su trabajo los servicios técnicos, los plazos normales de edición en caso de publicaciones que, aun cuando sean unitarias, tienen una cierta periodicidad; la- capacidad de los talleres de artes gráficas con los que se contrata, y, finalmente, los condicionamientos que a la estacionalidad de salida de los libros pueden oponer las mismas empresas distribuidoras con las que se contrata la comercialización de los productos que lanza la empresa e.5. Estatuto jurídico. El estatuto jurídico de la empresa e., es decir, el conjunto de normas legales que determinan la organización y el funcionamiento de la unidad constituida para la gestión de los medios materiales puestos en juego para la edición de libros puede ser de dos clases: a) un estatuto de Derecho común, cuyas normas aplicables a la empresa e. sean las mismas que las referentes a todo tipo de empresas; b) un estatuto especial en el que las reglas de constitución y funcionamiento de la empresa de prensa sean diferentes de las de otras empresas. Este estatuto presenta una variedad muy grande en los distintos países; pero se pueden generalizar tres sistemas, dos extremos y uno intermedio. Los extremos están caracterizados por aquellos regímenes fundados en la dependencia total de la empresa e. con relación al poder público; v por los regímenes fundados en la absoluta libertad e independencia de la empresa e. con relación a la Administración. El sistema intermedio, que es el más general, puesto que los dos sistemas puros apenas se aplican íntegramente, está constituido por aquellos regí3nenes cuyos principios generales se fundan en el Derecho común, pero paliados por un cierto número de reglas particulares. La caracterización de cada régimen especial intermedio ha de hacerse teniendo en cuenta la mayor o menor proximidad de sus normas jurídicas a cada uno de los dos extremos.La subordinación de la empresa e. al poder político se plantea, sobre todo, en los regímenes de economía totalitaria, en la que se somete a una dirección omnipotente el conjunto de las actividades económicas, y apenas se conoce el concepto de empresa privada. En todas ellas existen organismos de control e., bien sean del Estado, bien sean del partido.En los países occidentales, el régimen de las empresas e. es en general el de una sociedad privada, independiente del poder político y sometida a un estatuto de Derecho común basado en la libertad de constitución y en el carácter de propiedad particular de las empresas. En ninguno de estos sistemas está excluido el que coexistan con las empresas privadas otras estatificadas o nacionalizadas. Lo que caracteriza a estos sistemas es el amplio margen que dejan para la iniciativa libre, en la que la empresa puede y debe moverse. En todos ellos, repercute en la empresa e. el alcance que se dé a la concepción de la libertad de expresión escrita. Hasta en los regímenes más extremadamente fundados sobre el principio de libre empresa existe un cierto número de reglas aplicables, sea a la constitución, sea al funcionamiento de las empresas e., reglas que, sumadas a las normas de Derecho común, forman el estatuto peculiar de las e. El tipo de intervención que limita el principio de libertad de la empresa privada va desde el sistema de licencia y el de censura previas hasta el control enmascarado a través de medidas fiscales o financieras.En cuanto a la constitución, se exigen unos requisitos en las personas naturales o jurídicas que son propietarias de las empresas e. Las personas que intervengan en ellas deben estar en pleno ejercicio de sus derechos políticos; algunos países limitan la posibilidad de constituir empresas e. a los extranjeros, como ocurre en México; o a los no pertenecientes a ciertas áreas lingüísticas, como ocurre en España, donde un 50% del capital social puede ser de españoles no residentes en España o de personas naturales pertenecientes a los países de las áreas idiomáticas española y portuguesa. En algunos países, España entre ellos, existe un registro especial de empresas e. en el que habrán de inscribirse necesariamente antes de dar comienzo al ejercicio de sus actividades. El registro se lleva en una dependencia administrativa; exige la declaración de una serie de datos; otorga al registrador una capacidad calificadora más o menos grande; y concede un sistema de recursos contra los acuerdos que deniegan la inscripción o la cancelan, en su caso.Una vez inscrita en el registro, la empresa podrá funcionar normalmente y, además, participará de los beneficios de carácter tributario, económico, postal, de distribución, de comunicación y cuantos otros análogos se otorguen. Porque el estatuto jurídico de las empresas e. no consiste solamente en medidas de policía administrativa, de control o de intervención estatal, sino también en medidas de fomento que ayudan a las empresas e. a su desenvolvimiento, sobre todo teniendo en cuenta los débiles sustentáculos financieros y económicos que las e. tienen como sostén y el volumen relativo y absoluto de sus exportaciones en algunos países. En primer lugar, existen reducciones en las tarifas postales y de transporte, no solamente en las internas, sino también en las internacionales, ya por acuerdo bilateral entre países, ya por acuerdo multilateral o, incluso, por la labor de fomento de entidades internacionales, como la UNESCO. En ocasiones, las medidas de fomento consisten en proporcionar el papel que consumen las empresas e. en unas condiciones ventajosas frente a otros tipos de consumidores. Otras veces, en decidir que las cantidades empleadas en amortización de almacén no tienen que considerarse como beneficios a efectos fiscales. Otros estímulos son las concesiones de créditos a la producción, a la instalación o a la exportación, que tienen carácter preferencial sobre otros créditos cualesquiera; o también, las exenciones de impuestos, como ocurre en España con el impuesto de tráfico de empresas.6. Control editorial. Las empresas e. tienen también otros controles dirigidos, más que a la empresa misma, a las publicaciones que realiza. Así, aparte de la previa censura en donde subsiste, los Ministerios de Educación se reservan la facultad de aprobar los libros destinados a textos escolares y, por otra parte, se asegura y se protege, con una intensidad superior al común de los libros, los destinados a la infancia y juventud. Estos controles tienen, a veces, un carácter general, ya se ejerzan directamente, ya de una manera indirecta. El modo más efectivo y drástico de ejercer el control directo sobre las publicaciones de las empresas e. es la censura previa, existente tan sólo en algunos países de régimen extremadamente autoritario o totalitario, o establecida como posibilidad en otros países para situaciones de excepción. La censura previa en ocasiones, como el caso de España, es puramente voluntaria, y la resolución administrativa por la que se autoriza el texto de un libro exime al autor y a la empresa de toda responsabilidad administrativa. Otras veces esta censura previa está sustituida por un control posterior a la edición del libro, en forma de depósito previo, fundado en el principio de que la Administración es la primera que lo debe conocer. De ese modo la Administración se reserva el derecho a autorizar la circulación del libro, estableciendo un plazo de tiempo desde que el depósito se realiza hasta que es posible administrativamente su distribución. En este plazo la Administración puede ordenar el secuestro del libro o pasar el caso a los tribunales de justicia. Este sistema admite la variante de que el control se verifique por entidades corporativas a las que pertenecen los editores. El control indirecto se verifica a través de medidas de ayuda a las empresas e. o a determinados actos que realizan, como edición de libros, exportaciones, etc., cuando estas medidas se hacen discriminatorias, y de algún modo la Administración se reserva la concesión o denegación de las ayudas.V. t.: LIBRO; CENSURA I; PROPIEDAD INTELECTUAL.J. M. DESANTES GUANTER.
BIBL.: W. BAPPERT-F. MAUNZ, Verlagsrecht, Munich 1952; A. BIGNANI, L’Economia dell’impresa editoriale nel suo divenire storico, Milán 1957; P. CHAUVET, Les ouvriers du livre en France dès origines à la révolution de 1789, París 1959; ÍD, Les ouvriers du livre en France de 1789 à la constitution de la Fédération du Livre, París 1956; L. FEBURE y J. H. MARTIN, Vapparition du livre, París 1958; E. DE GROLLIER, Histoire du Livre, París 1954; A. DE CUPIS, 11 diritto del l’éditore, "Rivista del Diritto commerciale" 3-4, marzo-abril 1968, 85-106; V. ARANGIo Ruiz, Il Diritto di Stampa, Módena 1905; ÍD, La Tipografia e le arti affini nel sistema del diritto, Turín 1915; A. GONZÁLEZ PALENCIA, La censura gubernativa de libros en España de 1800 a 1833, Madrid 1934-41; J. M. DESANTES GUANTER, La relación contractual entre autor y editor, Pamplona 1970.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.