Ebro, Rio GEOG.
Categoria:
Geografía
Es el segundo de los ríos de la península Ibérica por su longitud (928 Km.), por la extensión de su cuenca (85.997 Km²), y por su caudal absoluto (615 m³/seg. en su desembocadura); es más largo el Tajo, y el Duero tiene mayor cuenca y lleva al mar muy probablemente mayor caudal de agua. Pero el E. es el de mayor caudal relativo y el que presenta el régimen más complejo de los ríos peninsulares. Ello se debe a que sirve de arteria colectora del agua caída en el NE español, tan variado topográfica y climatológicamente: vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica en su sector oriental, de las Montañas Vascas y del Pirineo y vertiente NE del Sistema Ibérico.El análisis y comentario de los datos suministrados por las estaciones de aforo radicadas en Miranda, Zaragoza y Tortosa va a servirnos de base, siguiendo a Masachs, para- la caracterización hidrológica del E. en su tramo superior, medio y bajo.El Ebro hasta Miranda. Suele decirse que el E. nace en el manantial cárstico de Fontibre (Fons Iberi), cerca de Reinosa (Santander), aunque hay argumentos morfológicos suficientes para señalar su nacimiento en el del Híjar, 20 Km. al O de Reinosa. A su paso por Miranda, el E. se nos presenta como un río caudaloso, no tanto, claro está, por su caudal absoluto, que es modesto (81,63 m³/seg.), cuanto por su caudal relativo (15,03 litros/Km²), con una irregularidad pequeña (3,6) y con una curva de variaciones mensuales de caudal de tipo pluvial oceánico o, aguas arriba, en Arroyo, pluvio-nival oceánico; del mismo tipo es, como cabía esperar, el régimen de los pequeños ríos que concluyen en el E. aguas arriba de Miranda. Hidrológicamente este trozo del E. podría incluirse, pues, en la provincia atlántica septentrional, porque los caracteres de su régimen y los factores que lo condicionan son parecidos a los de los ríos cántabro-galaicos.El Ebro medio. En Zaragoza el E., que sirve de colector a una cuenca de 40.145 Km², es ya un río grueso, puesto que lleva de promedio 264,50 m³/seg. Sin embargo, el caudal relativo (6,58 1/Km²) manifiesta una abundancia o caudalosidad empobrecida, en comparación con la correspondiente al tramo superior; sobre todo el caudal del E. se empobrece a partir de Castejón. Antes de esta localidad navarra, en efecto, el E. ha recibido, por un lado, los aportes del Tirón, Najerilla e Iregua, procedentes de las sierras de la Demanda, Urbión y Cebollera, que recogen abundantes precipitaciones, y por otro, los más importantes del Ega, Arga y Aragón que avenan regiones igualmente o mejor irrigadas: así, en Castejón el E. lleva 322 m³/seg. o 12,94 1/Km², por consiguiente más que en Zaragoza, aun contando aquí el agua derivada por los canales de riego. Esto es debido a que, entre una y otra localidad, el E. atraviesa una región de pequeña pluviosidad y gran evaporación y a que sólo recibe afluentes poco caudalosos: el jalón, el más importante de todos, le presta muy escasas aguas, ya que antes de su desembocadura ha sido intensamente aprovechado para el riego, y el Gállego, caudaloso río pirenaico, desemboca en el E.aguas abajo de la estación aforo de Zaragoza. Este hecho explica igualmente que la irregularidad del E. en la ciudad aragonesa (4,08) sea superior a la de Miranda y Tortosa. El E. medio, finalmente, tiene un régimen (ateniéndonos a la curva de coeficientes de caudal construida con datos de Zaragoza) de tipo pluvio-nival, sin duda, debido a la influencia que sobre él ejercen sus afluentes logroñeses y el Aragón, procedentes -sobre todo el último- de montañas con fuerte innivación.El tramo final del Ebro. Presenta una hidrología distinta y más compleja, por la influencia que sobre él ejerce la gran arteria del Segre (con ambos Noguera, el Pallaresa y el Ribagorzana) y el Cinca. Estos y también el Gállego, engrosan considerablemente al E., que a su paso por Tortosa lleva 614,64 m³/seg., esto es, 350 m³/seg. más que en Zaragoza. El mismo módulo relativo tortosino (7,39 1/Kmz) manifiesta una abundancia muy grande, puesto que la cuenca hidrográfica del E. medio, hasta Tortosa, es de 83.093 Kmz, o sea, doble que hasta Zaragoza. En aquella ciudad el E. tiene un coeficiente de irregularidad de 2,92, inferior, por tanto, al de ésta y comparable al correspondiente a su tramo superior, lo cual se explica por la influencia del Segre.A ésta debemos recurrir también para explicar el sesgo de la curva de coeficientes mensuales de caudal referente a la estación de aforo que hay en Tortosa: además del pico pluvio-nival de marzo, igual que el correspondiente a la curva de Zaragoza, tiene otro nivo-pluvial de mayo; junio mantiene todavía, aunque ligeramente, altas aguas, y en enero se esboza una inflexión que es reflejo del lógico estiaje de los afluentes pirenaicos en ese mes.En resumen, el E. es un organismo fluvial cuyos caracteres hidrológicos vienen determinados mucho más por los afluentes que recibe en su orilla izquierda que por los procedentes del Sistema Ibérico. Entre los primeros, los pirenaicos son los más importantes,: Aragón-Arga, Gállego y Cinca-Segre hacen que la arteria evacuadora de la gran cuenca ibérica sea un caudaloso río, que tenga una irregularidad menor y unos estiajes (verano) menos acusados que los restantes grandes ríos españoles. Ellos son igualmente los responsables (fusión de las nieves) de las voluminosas crecidas que experimenta el E. en primavera, particularmente en su tramo final, aunque las más frecuentes crecidas se den en la estación fría y tengan filiación oceánica. El E. es, para la cuenca de su nombre, como el Nilo para Egipto.FLORISTÁN SAMANES.
BIBL.: V. MASACHS, El régimen de los ríos peninsulares, Barcelona 1948; E. HERNÁNDEZ-PACHECO, Fisiografia del solar hispano, Madrid 1955; H. LAUTENSACH, Geografía de España y Portugal, Barcelona 1967.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.