D´azeglio, Massimo Taparelli
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Biografía GER
Escritor, político y pintor italiano. N. en Turín el 24 oct. 1798 de una noble y prestigiosa familia piamontesa. Su padre era el marqués Cesar Taparelli D. y, su madre, Cristina Morozzo di Bianzé. Desde su infancia, su vida senos ofrece como una imagen específica de un personaje típico del Risorgimento italiano, de aquel laborioso periodo que implica el proceso de la unidad de Italia y los italianos en un Estado y una nación comunes. Durante la ocupación napoleónica de Piamonte, su familia se exilia en Florencia, donde el niño permanece hasta la caída de Napoleón. Recibe su primera educación en Florencia y los estudios universitarios los realiza en Turín a la vuelta de su familia a la capital de los Saboya. Inmediatamente después sigue a su padre a Roma, como funcionario a sus órdenes en la representación de Piamonte ante el Papa. De nuevo en Turín, es oficial de caballería hasta 1820, en que abandona el Ejército. El mismo año vuelve a Roma, donde estudia pintura con Veustappen. Paralelamente se despierta su vocación literaria como discípulo de Alfieri y su escuela. Su carrera como pintor es notable, en la línea de los veduttisti, especialmente venecianos del estilo de Canaletto y Guardi. Es pintor naturalista atraído por los temas históricos, en un proceso de formación mental que lo llevará poco más tarde hacia el cultivo de la novela histórica muy en boga en la Italia de su tiempo, en la línea de Manzoni, Grossi, Campligi, Guerazzi y Tommaseo. Al gran Alessandro Manzoni le une una gran admiración y lazos de parentesco por casarse con la hija de aquél, Giulia Manzoni.El Cinquecento en su obra. Tanto en la pintura como en la literatura épica, D. se siente atraído por los temas de la historia del Cinquecento italiano, en los cuales busca un fin aleccionador para sus contemporáneos en la lucha por la liberación de Italia del yugo extranjero y por la unidad nacional. En 1831 lo encontramos en Milán, donde publica su primera novela La disfida di Barletta, en la que dominan los elementos descriptivos y la técnica pictórica. También en Milán aparecerá en 1841 su segunda novela histórica Niccoló de Lapi, inspirada, como de costumbre, en la vida del Cinquecento. Viaja incansablemente por toda Italia en busca de lugares, monumentos y recuerdos históricos al servicio de su obra literaria. Recibe un gran estímulo de su primo el historiador Cesare Balbo y al propio Manzoni le impresiona la facilidad con que D. escribe sus novelas. Cuando, años más tarde, el político D. lea su principal novela Ettore Fieramosca a Manzoni y a Grossi, el primero dirá: "Extraño oficio el de los literatos. Lo puede hacer quien quiera de hoy a mañana. He aquí a Máximo, que se le ocurre escribir una novela y resulta que no lo hace tan mal".El político. A las cualidades de escritor y artista, D. unirá virtudes de político realista y prudente. En plena madurez le vemos interesado en la política de Piamonte y su lucha contra Austria, primero, y en el consejo y la colaboración directa con los reyes Carlo Alberto y Víctor Manuel 11, más tarde. Por temperamento, es contrario al sistema de lucha de los carbonarios, los mazzinianos y las conjuras secretas. Así lo manifestará en su primer escrito político Gli ultimi casi di Romagna (1846). Lanza la idea de una "conspiración pública", de una política abierta, destinada a conseguir la unidad de Italia por vías de realismo y prudencia política. Primero, en una de sus estancias en Roma, ve en el Papa Pío IX la persona adecuada para poner en marcha sus ideas políticas: una Italia liberal, moderada, cuyo programa traza en el opúsculo Proposta di un programma per I’opinione nazionale italiana (1847). Defraudado por el Papa, se dirige en Turín al rey Carlos Alberto, al cual propone también planes de reformas. Combate a Austria con la pluma, en la obra Lutti in Lombardia, y en el frente, donde cae herido el 10 jun. 1848. Otra vez es exiliado a Florencia después del desastre de Custozza, pero tras de Novara el nuevo rey Víctor Manuel le ofrece el cargo de presidente del Consejo de ministros que desempeñará desde mayo de 1849 hasta noviembre de 1852. Tendrá entre sus colaboradores a Cavour (v ), uno de los grandes artífices de la unidad de Italia.Como gobernante es partidario de la paz con Austria y de un acuerdo con Inglaterra y Francia. Su política es firme y realista, dedicada a hondas reformas internas. Recomienda al rey a su sucesor, Cavour, y se retira unos años de la política activa. Viaja por Francia e Inglaterra, colabora con Cavour y escribe en el londinense Morning Chronicle contra Austria. Es partidario de la participación de Piamonte en la guerra de Crimea, que favorecerá la política italiana con el apoyo de Napoleón III. Vive algún tiempo retirado en su villa del lago Maggiore, pero en 1859 acepta ser enviado como plenipotenciario a París y Londres. En el mismo año es comisario del rey para Romaña y en 1860 gobernador de Milán. Durante los últimos años se convierte en adversario de la política de Cavour, por su audacia y rapidez en quemar etapas, por la síntesis que pretende conseguir en su política, entre los elementos de Gobierno y las fuerzas revolucionarias. En un opúsculo último, Questioni urgenti, ataca la idea de Roma capital de Italia y se mantiene en una actitud retraída, de excesiva prudencia crítica. La misma actitud de prudencia la mantiene en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Al laicismo y liberalismo avanzados de Cavour, D. opone la idea de una posible, aunque difícil, armonía entre el nuevo Estado italiano y la Roma papal. M. el 15 en. 1866 cuando redactaba su obra autobiográfica, sin acabar, I miei ricordi, que se publicará un año más tarde.La personalidad de este político, que representa una de las facetas del Risorgimento italiano, se combina muy bien con sus dotes de artista y literato. La pintura, que practica con talento, le abre el camino hacia la literatura. Sus novelas históricas, la más famosa entre ellas Ettore Fieramosca o La disfida di Barletta, cuyo argumento servirá en 1940 para una película de exaltación patriótica, sirven para desplegar su imaginación apasionada y para estimular la lucha nacional de sus contemporáneos animados por ideales románticos y patrióticos. Todo, como decía, "para poner un poco de fuego en los cuerpos de los italianos". Su obra, de rasgos elementales, ofrece en realidad la "fórmula" de la novela histórica italiana, que será cultivada ampliamente y tendrá una singular aco. gida en el público de la época e incluso de las generaciones sucesivas.J. USCATESCU RADA.
BIBL.: A. VISMARA, Bibliogratia di Massimo d’Azeglio, Milán 1878; M. T. D’AZEGLIO, I miel ricordi e scritti politici e lettere, ed. N. VACCALUZZO, Milán 1921; N. VACCALUZZO, Massimo D’Azeglio, Roma 1930; A. POMPEATI, D’Azeglio, Milán 1946; G. GENTILE, La cultura piemontese. "La Crítica" 20,1922.
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