Diego, Gerardo
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Biografía GER
Poeta español n. en Santander el 3 oct. 1896. Pertenece a la generación del 27 (v.) y representa dentro de ella una lírica formal y arquitectónica, delicadamente romántica y clásica, que lo consagra como uno de los mejores poetas de la literatura española contemporánea.Vida. Tres han sido las facetas fundamentales de su capacidad creadora y existencial. Una labor pedagógica al servicio de la cátedra en los Institutos de Soria, Gijón, Santander y Madrid, trabajo desempeñado hasta 1966 en que obtuvo la jubilación. Un quehacer poético que se manifiesta desde su primera juventud y constituye la labor fundamental y la razón de su vida, y una tercera manifestación, la de conferenciante y crítico literario, donde muestra un depurado gusto clásico, complemento de su labor poética. Podríamos añadir sus aficiones musicales -es virtuoso del piano- de tanta influencia en su poesía, al menos en su primera etapa romántica y modernista. Desde 1947 es miembro de la Real Academia de la Lengua. Se formó en la univ. de Deusto, posteriormente en la de Salamanca y completó estudios en la de Madrid donde se graduó de doctor en Letras. Desde 1920, fecha de su primer libro de poesías, puede decirse que su vida la constituye toda una larga serie de publicaciones. Es el poeta más variado de su generación y el que ha compendiado mayor número de escuelas y tendencias poéticas. En 1925 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, en 1956 el José Antonio de poesía y en 1961 el de la Fundación March como recompensa a una vida entregada por entero al arte. Su inquietud le hizo fundar y dirigir dos revistas, "Carmen" y su suplemento, "Lola". Sus compromisos profesionales le han hecho viajar por todo el mundo. ,Obra. Su primer libro, El romancero de la novia (1920), fue el tributo pagado a un exceso de juventud. Es una obra romántica, delicada y sencilla, adivinadora del ambiente sugestivo con que el poeta suele estructurar sus versos. En la misma línea nace Nocturnos de Chopin, aunque sean la perfección formal modernista y el ritmo musical, los elementos fundamentales de los poemas. Pocos años después, D., animado por la audacia de los creacionistas (v. CREACIONISMO II), lanzará el ultraísmo (v. I), poesía metafórica y juguetona, en forma caligramática, donde campea la libertad creadora del artista. A esta etapa pertenecen Imagen (1922) y Manual de espumas (1924), experiencias vitales de lo mejor del surrealismo (v.) español.A partir de 1925 y con un breve paréntesis de homenaje a Góngora, se inicia la época fundamental, clásica, humana y divina, y hasta ahora la más lograda, del poeta. Versos humanos (1925) es una colección de sonetos, canciones y glosas, donde se ve la maestría del escritor. A este breviario poético pertenece el arquitectónico soneto El ciprés de Silos. Esta tendencia se continúa en las perfectas décimas de Viacrucis (1931) y en el popularísimo Versos divinos (1952), recreo del Lope más entrañable. El libro Soria (1948) es un homenaje a dos poetas, Bécquer y A. Machado; en él, el verso romance llega a una cima de perfección. Recordemos como botón de muestra el Romance del Duero. En torno a los años 40 publica Ángeles de Compostela (1940), Alondra de verdad (1941), el más logrado de todos sus libros, y Poemas adrede (1932; ed. completa, 1943), que remonta a la época neobarroca y gongorina, como la Fábula de Equis y Zeda (1932). Se hace difícil enumerar la gran variedad de libros poéticos aparecidos estos últimos años. Recordemos La suerte o la muerte (1963), de tema taurino, Variación, Amazona (1955), Amor solo (1962) y Primera Antología (1941) de sus versos, selección hecha por el autor de los poemas, en su opinión, más logrados. Aparte de sus poesías gongorinas, publicó una Antología poética (1927) en honor de Góngora y una colección, Poesía española (1934), de indudable valía para conocer a sus compañeros de generación y al mismo tiempo deducir sus gustos estéticos.Toda su obra poética es un prodigio de equilibrio entre lo culto y lo popular. Es imposible adscribirlo a una escuela fija. Va desde una lírica romántica levemente impresionista, musical y pictórica siempre, hasta la poesía de requiebro, saltarina y encantadora, popularmente andaluza, pasando por una etapa surrealista muy personal, la ultraísta, entroncada con el creacionismo de V. Huidobro (v.), y por otra neoculterana, barroquizante (v. BARROCO ni), y sólo explicable como tributo rendido a la memoria de Góngora cuyo tercer centenario tan calurosamente celebró la generación o grupo del 27. Su dominio de la técnica está fuera de toda duda. Junto a ese dominio surge una lírica humanísima abierta a dos vertientes, profana y divina, en reñida competencia con las Rimas de Lope. Es un maestro consumado en la arquitectura poemática. Lírica exquisitamente formal evocadora de los grandes genios del Siglo de Oro (Y.). No cabe la menor duda que sus conocimientos musicales condicionan su creación lírica produciendo efectos muy beneficiosos.El poeta no desdeña la poesía tradicional; sus romances sorianos son ecos del mejor Machado, sus villancicos navideños, las seguidillas taurinas, son el tributo pagado a los grandes poetas andaluces: a J. R. Jiménez (v.), el maestro por antonomasia, y a la influencia de los restantes compañeros de su generación. Hay en el primer D. un eco evanescente, modernista (v. MODERNISMO II), pronto superado. También se aparta de las novedades surrealistas. Sigue una línea de poesía eterna, no producto de una moda efímera, sino sentida, honda. El mismo poeta la ha definido como "la creación por la palabra mediante la oración, la efusión amorosa, la libre invención imaginativa o el pensamiento metafísico. Es el volumen de anhelo espiritual que automáticamente ocupa el espacio desalojado por un volumen equivalente, casi un alma entera, de pasión humana concreta. Es la luminosa sombra divina del hombre. Hace el relámpago, y el poeta se queda con el trueno atónito en las manos, su sonoro poema deslumbrado". Perfección y variedad son los rasgos más salientes de su lírica. También hay un valor conceptual puesto más de relieve en su etapa ultraísta, pero su temática queda en muy segundo plano oscurecida por las notas sensoriales y rítmicas.V. t.: CREACIONISMO II; ULTRAÍSMO I.P. CORREA RODRFGUEZ.
BIBL.: No hay ed. completa de sus obras: G. DIEGO, Primera antología de sus versos, Buenos Aires 1941’ tD, Antología (Primer cuaderno: 1918-1940), selección y prólogo del mismo autor, Salamanca 1958; A. GALLEGO MORELL, Vida y poesía de Gerardo Diego, Barcelona 1956; L. F. VIVANCO, La palabra artística y en peligro de Gerardo Diego, en Introducción a la poesía española contemporánea, Madrid 1957, 177-220; M. C. D’ARRioo, Gerardo Diego, il poeta di Versos humanos, Turín 1955; D. ALONSO, La poesía de Gerardo Diego, en Ensayos sobre poesía española, Madrid 1944, 313-340; C. ZARDOYA, Una insistencia temática: Castilla, en la obra de Gerardo Diego, en Poesía española contemporánea, Madrid 1961, 311-334; G. VIDELA, El Ultraísmo, Madrid 1963.
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