Didáctica. Unidades Didácticas. EDUC.
Categoria:
Educación
Conjunto de hábitos, actividades y conocimientos que, constituyendo un todo homogéneo dentro de estructuras más complejas, tienden a educar a un sujeto, en el doble sentido de instrucción y formación. No debe confundirse u. d. con capítulos o lecciones. Aun cuando tienen un contenido concreto (más vivencia¡ que teórico, sin embargo), su desarrollo se realiza en un tiempo variable (una o varias sesiones) y conectando aspectos diversos de las antiguas disciplinas o asignaturas. En realidad, se trata de una vuelta a la naturaleza, que podría relacionarse con la psicología estructural y su antecesora, la teoría de la Gestalt; de un modo más específico, el método de las u. d. está inspirado en la Escuela Nueva y, particularmente en O. Decroly (v.). Responde también a lo que Morrison llamó u. de aprendizaje, frente a las viejas u. de materia.Las unidades didácticas en la escuela primaria española. Aunque ya en 1957 se establecía para la enseñanza media la organización de las clases en u. d., este término estaba tomado en un sentido restringido, equivalente a duración de una clase. El actual concepto de u. d. data de 1965, año en que se aprobaron los nuevos cuestionarios nacionales para la enseñanza primaria. En ellos se definía: "La unidad didáctica se entiende como un grupo de conocimientos y actividades instructivas, aprendidas y realizadas en la escuela, en torno a un tema central de gran significación y utilidad para el niño. Se aspira con su establecimiento a que, ante un motivo muy concreto, se realicen por el escolar una serie de actividades y asociaciones de observaciones e ideas que le lleven ineludiblemente a una noción o concepto, ante todo, apropiado a sus capacidades psicológicas e intereses afectivos". A. 1. Pulpillo ha concretado así esta idea: u. d. son "bloques o porciones de actividades con significación propia y unitaria, ideados para hacer el aprendizaje más concreto y práctico".El nuevo planteamiento ha dado lugar a una reestructuración general de la enseñanza. En cierto modo, la Ley General de Educación de 1970 vino condicionada y exigida por el método de las u. d. También, desde el punto de vista de la programación y preparación de las u. d., la publicación de los cuestionarios nacionales citados movilizó el campo editorial pedagógico y, por tanto, la investigación y experimentación. Había que adaptar los manuales escolares a esta nueva situación, convirtiendo las viejas enciclopedias en varios modernos manuales de u. d. Por desgracia, en muchos casos la adaptación se limitó a una ordenación o redistribución externa del viejo contenido. La enciclopedia quedaba rota en varios cuadernillos, y el espíritu renovador no llegó mucho más allá de las portadas, el color, o la mejor impresión material; las u. d. corrían el grave riesgo de perpetuar y aun acentuar la división del saber en compartimentos estancos, en asignaturas. Sin embargo, la nueva etapa entrañaba un importante cambio de orientación en todo el quehacer docente. A una situación pasiva, receptiva, ante un conjunto acabado del saber, venía a sustituir la instancia de que el alumno observase, realizase una serie de actividades, es decir, llegase por su propia cuenta a unas conclusiones, a una maduración. El papel del maestro, más trascendental si cabe como estimulador y orientador, quedaba, sin embargo, más discreto: el acento estaba puesto ahora en el niño.Fundamentos psicopedagógicos del método de las unidades didácticas. Hay tres posibilidades de educar o preparar al niño para la vida: a) enfrentarle a un concienzudo análisis y estudio de la vida adulta; b) dejar que sus intereses le lleven paulatinamente a insertarse en ese mundo de los adultos; c) introducirle gradualmente en la vida, pero entendiendo por "vida" lo que realmente es: tanto el mundo de los mayores cuanto, evidentemente, el infantil. En esta tercera se basa el método de las u. d., que trata de colocar al niño ante situaciones vivas, cada una de las cuales constituye una u. de conocimiento que no debe descomponerse artificialmente en partes. Como quiera que en la vida se dan situaciones muy diversas, que afectan a diferentes aspectos de la personalidad, a ellas corresponden distintas clases de u. d.: de estudio, de "centro de interés" y de adaptación personal. Desde el punto de vista psicológico, la globalización está fundamentada sobre todo en la vida mental del escolar en sus primeros años, en su método natural de descubrimiento del mundo. Más adelante, sobre todo desde la pubertad, su disposición para captar contenidos más estructurados es progresivamente mayor. El método de u. d. es, pues, adecuado ante todo a la enseñanza general básica, y está originado por un planteamiento básico, realista, funcional y ambientado.Se apoya psicológicamente, como queda expuesto, en el acercamiento global del niño a la realidad; parte de lo concreto para conceptualizar después, por abstracción; parte del interés y las necesidades individuales y sociales; sustituye en gran parte el verbalismo por la acción; sigue el curso de maduración (psíquica, expresiva, social) del niño, al que inserta progresivamente en la vida humana en todas sus facetas. El niño, aunque tiene una personalidad y hasta una lógica diferentes a las del adulto en muchas ocasiones, no admite que los contenidos de, aprendizaje le sean ofrecidos "infantilizados", desvirtuados; él ha de captar, de acuerdo con sus fuerzas, el sector de la realidad que le sea accesible.Si los requisitos de todo aprendizaje (v.) son, principalmente, determinación clara del objetivo propuesto y de las metas parciales que conducirán a su consecución, así como una motivación que estimule e interese para alcanzar ese objetivo, de estos requisitos surgirá el proceso de trabajo de una u. d. Debe contar con las siguientes fases: observación, acopio de material, manipulación, comparación y relación, análisis y síntesis, expresión oral y escrita de lo estudiado, evaluación o control. Como ha señalado 1. M. Moreno, hasta este momento la u. d. había sido entendida solamente como un "medio de organizar el contenido del aprendizaje". Ahora, se trata de responder al nuevo concepto de aprendizaje, fundamentalmente activo y creador, con arreglo a los siguientes rasgos: a) la u. d. es un nuevo sistema de enseñanza, lejos del verbalismo y la memorización; b) se pretende la educación integral: aprendizaje, habituación y adquisición de actitudes; c) se basa en la actividad como virtud pedagógica clave; d) satisface los intereses y necesidades del alumno; e) a la vez, le inserta en la comunidad y le hace participar en los problemas sociales.Las unidades didácticas y los "centros de interés" de Decroly. Como puede comprobarse fácilmente, por estos rasgos, el método de u. d. tiene muchas coincidencias con el de globalización o "centros de interés" creado por el gran pedagogo O. Decroly, cuyo lema era "la escuela por medio de la vida y para la vida". La base científica de su método está en considerar al niño tal cual es. Desde este fundamento establece las normas racionales y lógicas de proporcionar al niño los conocimientos que precisa para la vida, mediante la observación del ambiente que le rodea, la asociación en el tiempo y en el espacio, y la expresión concreta y abstracta de las ideas elaboradas (A. Hamaide). El propio Decroly justificaba su programa de ideas asociadas, analizando los defectos de la enseñanza tradicional, que él corregía mediante los centros de interés; la división de las materias de enseñanza, atendiendo a las grandes funciones psicológicas de observación, asociación y expresión; preferencia por los procedimientos intuitivos, activos, constructivos, y la actividad individual con ocupaciones diversas y juegos educativos. De esta reorientación surgía su modificación del programa, en el que no variaba apenas el contenido sino la distribución y coordinación de los asuntos que respondía al riguroso giro copernicano del paidocentrismo. Se concentraba la atención en el niño y sus necesidades (de alimentación, de lucha contra las intemperies, de defensa contra enemigos y peligros, y de acción, trabajo y alegría), para abrirle luego al medio ambiente (desde el humano, familiar, escolar y social, al animal, vegetal y mineral, es decir, del yo al universo). Acaso el fallo o la insuficiencia de este plan fuera su excesivo pragmatismo, como destaca L. Filho, que hacía depender todo de aquello que significase utilidad inmediata para el niño. Como escribiera el mismo Decroly: "Las necesidades del niño sirven de eje: todo lo que la Naturaleza y la sociedad realizan para satisfacerles, puede ser objeto de conocimiento, en la medida, claro es, de lo que el cerebro infantil pueda asimilar".La principal diferencia entre u. d. globalizadas y "centros de interés" está en que las primeras no vinculan los sectores instrumentales (lenguaje y cálculo) de modo exclusivo a las u. de naturaleza y vida social. El proceso de apertura a lo concreto, en el método de las u. d., sigue las cuatro fases siguientes: 1) mundo concreto del niño; 2) u. d. globalizadas (cursos elementales); 3) u. d. diferenciadas (naturaleza y vida social, como dos grandes áreas de conocimientos), para cursos medios; 4) u. d. sistematizadas (analizando cada parte, cuyos contenidos son prácticamente ya idénticos a las "asignaturas"), para cursos superiores de enseñanza general básica. La razón de esto radica en que el niño posee ya una buena cantidad de conocimientos, experiencias, actitudes, cuando entra por primera vez en la escuela. A ésta le corresponde ahora orientar esos conocimientos, seleccionar los contenidos, sistematizar ideas. Esto, en el terreno de Náturaleza y sociedad. En cambio, en las técnicas instrumentales, lo normal es que sea la escuela, casi en exclusiva, la encargada de impartir su enseñanza. De ahí la distinción más arriba señalada.Elaboración de las unidades didácticas. Es necesariamente minuciosa y complicada. Se impone un estudio ordenado del contenido, de los pasos a seguir en su desarrolla, de las conexiones con todo tipo de aprendizaje y, también, de su graduación a lo largo de toda la vida escolar. Hay que planificar igualmente las actividades que habrán de surgir de cada u. d. Lavara Gros ha estudiado los aspectos psicodidácticos más importantes de cada u. d.: u. de contenido (equilibrando los contenidos nocionales y los de habituación y formativos, adecuados al nivel correspondiente; en conexión con otras disciplinas, puestos al día, organizados sistemática y globalmente); u. de método (visión sintética, análisis, síntesis final; referencia situacional; relación con la experiencia e intereses del alumno); u. de tiempo (es fundamental permitir el desarrollo con desahogo del cuestionario; el tiempo requerido por una u. d. depende de su propia estructura y del nivel a que corresponda); y u. de trabajo (los ejercicios deben ser numerosos y frecuentes; previos: de observación y recuerdo, sobre la marcha y finales; y ello no sólo por escrito, sino en conversación, actividades, etc.). Además, el manual de u. d. "debe ofrecer necesariamente síntesis nocionales que faciliten la integración de las adquisiciones que se van logrando".Las áreas. Con posterioridad a las reformas parciales iniciadas en 1965, diversas circunstancias han llevado a modificar aquellos supuestos. La Ley de Educación de 1970 invierte la situación, haciendo hincapié en los aspectos expresivos, en la habituación y el dominio instrumental que, como hemos visto, no entraba en la globalización realizada por las u. d.; en cambio, los objetivos y actividades del trabajo escolar se centran ahora en estas áreas fundamentales, o áreas de expresión (lenguaje, matemáticas, expresión plástica y dinámica), sin perjuicio de que las áreas de experiencia (social y cultural, de Ciencias y Religión), que coinciden con las u. d., tengan una atención paralela.V. t.: I, 1; PEDAGOGÍA III; APRENDIZAJE; PSICOLOGÍA PEDAGÓGICA.E. FERNÁNDEZ CLEMENTE.
BIBL.: "Vida Escolar" IX, Madird 1967, 93-94; E. LAVARA GROS, Cómo seleccionar y cómo utilizar los modernos manuales de unidades didácticas, y ¿Qué son y cómo pueden programarse las unidades didácticas globalizadas?, "Tiempo y Educación" II, Madrid 1968, 33-48, 353-368; M. T. LÓPEZ DEL CASTILLO, Método de unidades didácticas, en Diccionario de Pedagogía Labor, II, Barcelona 1964, 862-864; A. J. JONES y OTROS, El sistema de unidades de trabajo escolar, México 1946; A. ECHEGOYEN y G. SUÁREZ, La unidad de trabajo y el programa, 2 vol., La Habana s. L; H. C. MORRISON, La práctica del método en la Enseñanza Secundaria, Madrid 1930; L. FILHO, La escuela nueva, 2 ed. Barcelona 1936A. HAMAIDE, El método Decroly, Madrid 1936; G. BOOM, Aplicación del método Decroly a la Enseñanza primaria, 2 ed. Madrid 1926; C. GUILLÉN DE REZZANO, Los Centros de interés en la escuela, Publicaciones de la "Rev. de Pedagogía", s. a.
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