Didáctica. Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
La literatura didáctica como género literario. Tradicionalmente se ha admitido que los tres grandes géneros literarios son la lírica (v.), la épica (v.), y la dramática (V. TEATRO), cuya finalidad, eminentemente artística, les otorga un lugar de privilegio en la teoría literaria. Pero, junto a ellos, existen otros géneros en que, a la finalidad artística se añade algún otro objetivo, generalmente de tipo práctico. Son géneros que podrían considerarse como híbridos. Entre ellos, la d. ocupa un lugar destacado, agrupando las obras cuya finalidad, además de la artística, es la de enseñar. Si bien modernamente se tiende a subestimar el valor literario de la d., a lo largo de la historia es fácil encontrar épocas en que este género ha gozado de singular estimación, e incluso se ha exigido, para toda obra literaria, un cierto contenido didáctico que parecía dignificarla. En efecto, hasta el s. xvlil fue muy común la opinión de que toda obra literaria debía desempeñar una cierta función docente. En el mismo s. xvlii exigían los tratadistas de poética que el núcleo generador de la obra literaria fuera una idea abstracta, incluso moralizadora (la tesis), para cuya expresión concreta habría que hallar luego la forma adecuada. Ésta fue la opinión de Pope (v.), Gottsched (1700-66), Boileau (v.), Luzán (1702-54), entre otros. Sólo más tarde, con la mentalidad y el gusto románticos, se consideró que la d., al estar ordenada a un fin no específicamente artístico, quedaba en cierto modo al margen de la literatura más pura, formando un género especial y mestizo. Tal es, recientemente, la opinión de Wolfgang Kayser, en Interpretación y análisis de la obra literaria.Definición de la didáctica. Así, pues, la literatura d. se caracterizará esencialmente por su fin primario, que es el de enseñar (etimológicamente, ése es el significado del verbo griego didaskein, de donde deriva también el adjetivo y sinónimo didascálico). Se designa, por consiguiente, con el nombre de d. un género literario que abarca las obras que exponen, a través de la palabra, conocimientos o doctrinas, ya sea con una explícita intencionalidad docente, ya con el simple objeto de exponer por escrito cualquier tipo de saber.El elemento literario en la literatura didáctica. La d. es, por consiguiente, un tipo de literatura que tiene como objeto formal la exposición de conocimientos. En ella, la finalidad artística, cuando existe, es solamente secundaria. No es su instrumento creador la fantasía ni la imaginación, sino la inteligencia. Y su objetivo, más que la belleza, es la exactitud, el rigor y la eficacia informativa. Así, pues, hay en la d. algo que atenúa su posible dimensión estrictamente literaria, y este algo es la debilitación de la simple búsqueda de la belleza. Por eso, frecuentemente no resplandece en ella, desde el punto de vista estético, más que la forma pulcramente estructurada. Su belleza será algo que aparece, en ocasiones, por añadidura, pero no es el objetivo perseguido primordialmente por el que cultiva este género literario. Es más, con frecuencia, cuando el escritor didáctico quiere dotar a su obra de calidad artística, esa misma belleza conscientemente buscada tiene sólo un papel instrumental: servirá para dar mayor eficacia a la transmisión del mensaje ideológico, para hacerlo más atrayente o accesible. Es la idea de Juan Manuel (v.), en el prólogo del Conde Lucanor: "Et porque cada home aprende mejor aquello de que se más paga, por ende, el que alguna cosa quiere. mostrar a otro, débegela mostrar en la manera que entendiere que será más pagado el que la ha de aprender".Ahora bien, el simple mensaje ideológico, objeto específico de la literatura d., interesa menos desde el punto de vista estético. Por tanto, en tales obras lo literario encarnará fundamentalmente en lo artístico de la forma. Todo lo demás, en especial cuando la carga ideológica resulta demasiado grande, corre el peligro de ser una traba que condicione su belleza. La precisa y escueta delimitación de perfiles, que introduce siempre la estructuración intelectual, hace perder a la obra d. esa "incomensurabilidad" que caracteriza a la obra de arte. El predominio de la idea introduce un desequilibrio que disminuye, o incluso arruina, la perfecta y equilibrada compenetración que debe haber siempre entre forma y contenido. Pese a todo lo dicho, es innegable que a veces se produce una feliz exaltación que enciende la idea, que la llena de dinamismo entusiasta, arrebatándola hacia alturas de auténtica belleza. El concepto se transfigura en imagen, en metáfora deslumbradora o en intuición llena de alusiones y vislumbres poéticas. Tal es el caso, entre otras, de muchas de las mejores obras de los escritores de ascética y mística (V. ESPIRITUALIDAD, LITERATURA DE).Formas de la didáctica. Tradicionalmente, la literatura d. se ha servido de la prosa y del verso indistintamente. Es muy copioso el número de poemas didácticos que conocemos en todas las literaturas, desde las épocas clásicas, con obras como Los fenómenos de Arato (ca. 315-ca. 240 a. C.), De rerum natura de Lucrecio (v.) o Las Geórgicas de Virgilio (v.). El valor de esta poesía, desde el punto de vista literario, no debe juzgarse por la calidad de su acervo intelectual, sino por su grado -de integración y por la intensidad artística que refleja. Por lo demás, la literatura d., tanto en verso como en prosa, emplea todas las formas de elocución: la enunciativa (muy propia de las obras morales), la narrativa (común en la fábula), la descriptiva (tan usada en las ciencias naturales), la dialogada, la epistolar, etc. El símbolo, la alegoría (v.) y las ficciones novelescas son recursos muy usados por este tipo de literatura. Característico de la literatura científica, capítulo especial de la d., es el empleo de los tecnicismos, que dan a lo que se expone la precisión indispensable, aunque no siempre estén escogidos con el debido conocimiento de las exigencias del lenguaje. Por lo demás, la retórica (v.) tradicional exigía una rigurosa estructuración de la obra d., que había de distribuir su materia en las partes clásicas: introducción, definición, división, clasificación, deducción, demostración y conclusión.Clasificación de la literatura didáctica. Los criterios clasificatorios son muy diversos, según el punto de vista que se adopte. Por el tema, puede ser filosófica, religiosa, política, histórica, literaria, etc. Por la extensión, magistral y elemental. Por su carácter o finalidad, puramente científica y de divulgación. Dentro de estos grupos fundamentales se han establecido, a su vez, subdivisiones que atienden a formas peculiares de la d. Así, la exposición científica abarca las monografías, o tratados especializados de una parte del saber; las memorias didácticas, o escritos que exponen el resultado de una investigación personal; los tratados, que se dirigen a personas ya iniciadas en la ciencia o arte de que se trate; las obras de divulgación, que, por su destino, han de buscar la amenidad y el atractivo de forma, por lo que será uno de los tipos de literatura d. que más se preste a la belleza puramente literaria, tanto en cuanto a la concepción como en cuanto al estilo y al enfoque general del tema.Tradicionalmente han ocupado un lugar destacado en la literatura d. el diálogo doctrinal, el ensayo (v.), la epístola y la fábula (v.). El primero se cultivó desde la Antigüedad grecolatina, articulando una conversación entre personajes diversos, en la que uno de ellos expone una tesis y responde a las objeciones que los demás le hacen (v. DIÁLOGO II). Son célebres los diálogos doctrinales de Platón (v.), Cicerón (v.), etc. En España destacan en este género los hermanos Valdés (v. VALDÉS, ALFONSO Y JUAN DE) Pérez de Oliva (ca. 1494-1531), y, sobre todos, fray Luis de León (v.) con ese portento de doctrina y belleza literaria que son sus Nombres de Cristo. Modernamente, el ensayo ha venido a ocupar, en cierto modo, el lugar del diálogo, y constituye el subgénero didáctico más extendido. Consiste en una breve exposición en prosa de un asunto científico, filosófico, artístico, etc., hecha de una manera original, sin un aparato crítico exhaustivo, de manera que pueda ser comprendido y gustado por un lector normal sin especial preparación científica. Por la libertad de enfoque y por la amplitud que este género admite, la calidad literaria del ensayo ha alcanzado con frecuencia, y en numerosos países, importantes cimas. En cuanto a la epístola, puede usar del verso y de la prosa, y expone un problema de interés general en forma de carta (v.). En la historia literaria se hallan con frecuencia epístolas de tema moral o literario, destacando entre aquéllas las que adoptan un tono censorio, satírico o gravemente doctrinal. Por lo demás, la fábula es una narración que admite, como la epístola, la prosa y el verso, y en ella se desarrolla un pequeño núcleo anecdótico, con protagonistas frecuentemente encarnados por animales, todo lo cual da pie para deducir una enseñanza de moral práctica que por . este motivo recibe el nombre de moraleja.C. CUEVAS GARCÍA.
BIBL.: A. REGALADO GONZÁLEZ, Teoría de la literatura, 2 ed. Madrid 1934; R. LAPESA, Introducción a los estudios literarios, Barcelona 1947; L. GÓMEZ CATALÁN, Didáctica general, San José de Puerto Rico 1955; W. KAYSER, Interpretación y análisis de la obra literaria, 2 ed. Madrid 1958; R. WELLEK y A. WARREN, Teoría literaria, 2 ed. Madrid 1959; A. y J. SCHNEIDER, Didáctica general, Buenos Aires 1963.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.