Diabetes MEDICINA
Categoria:
Medicina
Generalidades. En un sentido amplio y etimológico (del gr. diabetes, pasar a través) se aplica este término a las enfermedades que cursan con una eliminación aumentada de orina, es decir, con poliuria. Para distinguirlas entre sí, se añade un calificativo según el tipo y la causa: así se habla de insípida, en los casos en que se elimina orina muy diluida como agua casi, frente a la sacarina o mellitus en la que la orina contiene glucosa y por ello tiene un sabor dulce, hallazgo que llevó al descubrimiento de la enfermedad por Thomas Willis en 1674. Cuando se habla corrientemente de d. sin más, se alude a la sacarina, que es la más importante.Se trata de una afección frecuente, hasta el punto que algunos autores suponen que la sufre alrededor del 10% de la población en los países occidentales. En Estados Unidos se calcula que la padecen más del 4% de las mujeres y el 2% de los varones. El problema sanitario que implica crece, si se tiene en cuenta que no existe, hoy por hoy, curación radical de la misma, sino sólo tratamiento de suplencia para toda la vida y que las complicaciones de la enfermedad amplían la morbilidad a variados capítulos de la Patología y distintas especialidades médicas.La d. sacarina genuina es de origen pancreático y es evidente que obedece a una predisposición heredo-familiar. A partir de los experimentos de Mering y Minkowski que demostraron la posibilidad de provocar en el perro un cuadro parecido, al extirpar el páncreas, pronto se evidenció la relación del proceso con los islotes de Langerhans de este órgano; Banting y Best en 1921, aislaron la insulina, hormona producida normalmente por las células de aquellos islotes y deficitaria en la enfermedad que nos ocupa. De esta forma puede definirse la d. como una enfermedad metabólica en la que está interferido el aprovechamiento de los hidratos de carbono por una insuficiencia absoluta o relativa de insulina. La primera constituye la d. primaria o pancreática, mientras que un déficit relativo de insulina corresponde a las disglucosis de regulación en las que el desequilibrio se debe a un predominio de los factores contra-insulares: hormonas diabetógenas de la hipófisis -ACTH y STH- corticoides suprarrenales, tiroxina o adrenalina. Un tipo aparte está representado por la d. renal en la que la presencia de azúcar en la orina se debe a una afección nefropática y no depende de enfermedad propiamente metabólica.Manifestaciones clínicas. La d. genuina se caracteriza por una tríada clásica: polifagia, polidipsia y poliuria, es decir, aumento del apetito, de la sed y de la cantidad de orina. Las determinaciones analíticas comprueban el sustrato humoral típico del proceso: hiperglucemia y glucosuria, o sea, aumento de la concentración de glucosa en la sangre y presencia del mismo azúcar en la orina. Para medir, en cierto modo, el grado del trastorno, se recurre a una prueba de "sobrecarga", administrando glucosa -50 ó 100 g.- y determinando la "curva de glucemia", mediante extracciones de sangre cada media hora, durante dos o más, en cuyas muestras se valora el contenido en glucosa. Debido a las interrelaciones del metabolismo, además del hidrocarbonado, también el proteico y el de los lípidos presenta alteraciones en la d.: así aparece, p. ej., acetona en la orina en las formas graves y aumenta la colesterina en la sangre: por otra parte, la destrucción es frecuente, constituyendo la "magra" o juvenil, de pronóstico más serio que la "grasa" o del adulto.Las complicaciones de la d. son múltiples y abarcan desde la facilidad para las infecciones hasta la degeneración vascular (con arteriosclerosis más o menos universal, pero preferentemente retiniana, cerebral, coronaria o de extremidades, con amenaza de gangrena), la lesión renal (glomerulosclerosis, nefrosclerosis o pielonefritis crónica) o la pblineuritis también de extremidades. El coma acidótico constituye la forma aguda, grave, de descompensación de la enfermedad.Tratamiento. Consiste en la aplicación de un régimen dietético adecuado a las necesidades calóricas del individuo, calculadas para el peso teórico que le corresponde. Las calorías deben cubrirse con hidratos de carbono -preferentemente en forma de frutas, verduras y ensaladas, pero suprimiendo azúcares y féculas-, proteínas, en cantidad de uno o dos gramos por kilo de peso, y el resto grasas. Es recomendable el ejercicio físico ya que el trabajo muscular favorece el consumo periférico de la glucosa. Desde el punto de vista medicamentoso, el tratamiento de suplencia consiste en la administración de insulina por inyección subcutánea diariamente y por vía intravenosa en las formas graves y en el coma diabético. Actualmente se dispone de tres tipos principales de insulina: la rápida, la lenta y la ultra-lenta. La primera es la clásica o cristalina y requiere inyecciones más frecuentes, dos o tres al día en el tratamiento ordinario, siendo su verdadera indicación actual el coma o pre-coma diabético. Es preferible utilizar los tipos lentos o las mezclas para la terapéutica de mantenimiento. Modernamente se han descubierto una serie de antidiabéticos orales, agentes hipoglucemiantes que ahorran total o parcialmente la insulinoterapia: son derivados de la sulfonilurea, de la tolbutamida o de las biguanidas y han encontrado amplia difusión, sobre todo en el tratamiento de la d. en pacientes de más de 40 años.V. t.: PÁNCREAS; DIETÉTICA.A. BALCELLS GORINA.
BIBL.: L. F. PALLARDO, Diabetes, Madrid 1964; E. P. JOSLIN y OTROS, The treatment ol diabetes mellitus, Filadelfia 1965; M. G. GOODNER, Newer concepts in diabetes mellitus, Chicago 1965.
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