Desarrollo Económico y Sociopolítico. Economia. POLÍTICA
Categoria:
Política
1. El desarrollo económico, objetivo de la política económica. El objetivo del d. e. ocupa desde el final de la 11 Guerra mundial un lugar preferente en el pensamiento y en la política económica de todos los países desarrollados o subdesarrollados, ricos o pobres. Ello no quiere decir que esta preocupación no haya atraído la curiosidad de los primeros economistas. Sólo habría que citar el título de la gran obra de Adam Smith, Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776) para ofrecer una muestra significativa de la orientación del pensamiento clásico. Sin embargo, a partir de John Stuart Mill (v.), la mayoría de los economistas se inclinaron preferentemente hacia el estudio abstracto de la formación de los precios y el equilibrio estático. El temor al estancamiento y al paro en los años treinta y los deseos crecientes y generalizados de los nuevos países independientes de fomentar el crecimiento económico con más rapidez que en años anteriores, hicieron volver la atención de los economistas a lo que originalmente fue el problema central de la economía política: el crecimiento económico.Al insistir en las fuerzas que se encuentran detrás del interés por el estudio del d. e. Myint distingue, en primer lugar, una larga tradición académica que ha tratado de delimitar y comprender las razones de las grandes diferencias del d. e. entre los países subdesarrollados y los desarrollados. En segundo lugar, subraya Myint, la situación real de un elevado número de países en los que la pobreza, conocida cada vez más cuantitativamente, y la creciente conciencia que de la misma se tiene han presionado hacia la adopción de medidas activas y urgentes. La extensión de este segundo enfoque induce a señalar algunas de las causas del interés por el objetivo del d. e.a) La realidad material tal como se refleja en las cifras de la renta nacional per cápita y la ampliación de la divergencia (gap) entre la renta de los países adelantados y los subdesarrollados tal como muestra el cuadro, resultado de tasas de crecimiento desiguales en favor de los primeros y, sobre todo, de la aplicación de esas tasas a cifras absolutas de renta nacional muy superiores en los segundos.Producto nacional bruto per cápita (1968) y tasa anual media de crecimiento (1961-68)PNBTasa de Paísesper cápita(dólares) crecimientoEstados Unidos ... ... ... ... ...3.9803,4Francia ..... .2.1303,7República Federal de Alemania.1.9703,4Reino Unido ... ... ... ... ...1.7902,0Italia ... ... ... ... ... ... ... ...1.2304,6URSS ... ... ... ... ... ... ... ...1.1105,8Argentina ... ... ... ... ... ... ...8201,0ESPAÑA ... ... ... ... ... ...7306,5México ... ... ... ... ... ... ...5303,4Portugal ... ... ... ... ... ... ...4605,0Nicaragua ... ... ... ... ... ...3703,8Ecuador ... ... ... ... ... ... ...2201,2Bolivia ... ... ... ... ...1501,8República de .Vietnam .........1301,9India .. ... ... ... ... ... ... ...1001,0Pakistán ... ... ... ... ... ... ...1003,1Haití ... ... ... ... ... ... ... ...70-3,3 Fuente: Atlas del Banco Mundial, 1969.b) Causas políticas e ideológicas que han configurado en el mundo económicamente adelantado grupos de países con sistemas económicos totalmente distintos y dispuestos a influir decisivamente sobre el llamado Tercer Mundo (v.).c) Los pueblos subdesarrollados son hoy conscientes de su pobreza, insisten en remediarla y además no bajo la tutela colonial, abierta o encubierta, de otras naciones. Como señala Samuelson, "en la antigua fórmula: felicidad=consumo material/deseo, el consejo de Thoreau de disminuir el denominador cede ahora el paso a la tendencia de aumentar el numerador de renta material real".d) Los países adelantados, aparte de las razones de solidaridad (v.) que en muchos casos puedan existir, son también conscientes de que el aumento de renta y riqueza y, en definitiva, de bienestar (v.) en los países atrasados asegura y amplía su propio d.e) Debe asimismo mencionarse el relevante papel jugado por los organismos internacionales como subraya, entre otros, Caircross. Sus responsabilidades económicas de ámbito mundial les ha hecho sentir la importancia del d. e. Gracias a la riqueza de estadísticas, informes y estudios elaborados por ellos ha sido posible "medir con algún grado de precisión la escala y ritmo de avance económico de los países subdesarrollados, diseñar sus aspectos principales y conocer las fuerzas económicas y sociales que los controlan".f) Finalmente, el d. e. de los países pobres ha devenido una obligación moral al proclamarlo documentos con un enfoque eminentemente ético como, p. ej., la enc. Populorum progressio, de Paulo VI.2. Concepto de desarrollo económico. Para Meier y Baldwin, el d. e. "es un proceso mediante el cual la renta nacional real de una economía aumenta durante un largo periodo de tiempo". Y si la tasa de d. es superior a la de crecimiento de la población, la renta real per capita aumentará. El crecimiento de la renta nacional (v.) es, pues, el resultado final del proceso de d., que implica además muchos cambios. Pueden éstos clasificarse, siguiendo también a Meier y Baldwin, como cambios en la oferta de factores productivos y en la estructura de la demanda de productos. Los cambios en la oferta de factores comprenden: 1) el descubrimiento de nuevos recursos; 2) la acumulación de capital; 3) el crecimiento de la población; 4) la introducción de nuevas y mejores técnicas de producción; 5) la mejora de la cualificación personal; 6) otras modificaciones institucionales y de organización. Los cambios en la estructura de la demanda de los productos están ligados a la evolución de: 1) el tamaño y la composición por edades.de la población; 2) el nivel y distribución de la renta; 3) los gustos; 4) otras condiciones institucionales y de organización.
El d. e. ha de entenderse, por tanto, no sólo como un aumento de la renta nacional, sino también en función de los cambios subyacentes que determinan este resultado final.El segundo elemento de la definición es la "renta nacional real", es decir: la expresión monetaria de la renta nacional debe ser corregida mediante un índice apropiado de precios. Asimismo, la renta nacional puede referirse al producto nacional (v.) neto o al producto nacional bruto, según se tenga o no en cuenta la reposición de capital. Finalmente, el incremento del producto nacional neto debe ser un incremento sostenido. Una expansión durante un periodo corto de tiempo, tal como ocurre dentro del ciclo económico (v.), es de importancia secundaria; lo relevante es la tendencia ascendente del producto nacional neto.Suele interpretarse también el d. no sólo como un simple aumento de la producción total, sino también del nivel de vida. En este último sentido, el d. e. se definiría como un proceso mediante el cual la renta real per capita de un país aumenta durante un largo periodo de tiempo. Es decir, el incremento de la producción nacional debe ser superior al de la población, de forma que el nivel resultante de la renta per capita sea más elevado.Una vez que se adopta la renta real per capita como indicador de d. suele darse un paso más e identificar d. e. e incremento de bienestar económico. Y es que la existencia de más bienes y servicios es condición necesaria para un incremento del bienestar económico, pero no es, en sí, condición suficiente. Cuando la renta real per capita aumenta, es posible que los ricos se hagan más ricos o los pobres más pobres, resultando una distribución de la renta (v.) que se considera, de acuerdo con determinados juicios de valor, menos deseable. No puede, por tanto, afirmarse definitivamente que el bienestar económico sea mayor, incluso aunque la renta nacional real y la renta real per capita hayan aumentado, a no ser que también se considere como buena la distribución resultante de la renta. Además, debe tenerse en cuenta también la composición del producto total. Una expansión del mismo podría verse acompañada por el agotamiento de los recursos naturales, o podría consistir solamente en una mayor acumulación de equipo militar, o en una producción más elevada de bienes capital, o por una distribución geográfica que implicase unos costes sociales elevados, etc. No debe valorarse, pues, tanto la cantidad de lo producido como su calidad. Igualmente, desde el punto de vista del bienestar, debe considerarse también no sólo lo que se produce, sino cómo se produce, es decir, habrán de tenerse en cuenta los cambios en las condiciones de trabajo. Los costes reales -el "dolor y sacrificio"- y los costes sociales que implica la producción de un mayor producto deben, por consiguiente, considerarse a la hora de definir adecuadamente el d. e. Finalmente, concluyen Meier y Baldwin, es muy posible que, incluso aunque el d. satisfaga todas las condiciones necesarias para promover el bienestar económico, este último no tenga por qué promover necesariamente el bienestar social. El bienestar económico es sólo una parte del bienestar social y el proceso de d. produce un profundo impacto sobre las instituciones, hábitos y ciencias sociales, con lo cual es probable que se registren causas poderosas de descontento.Resumiendo, podemos decir que el análisis del d. e. se centra en el incremento de la renta nacional real y en los cambios particulares que acompañan a dicho incremento global. Una vez medido el d. por el aumento de la renta nacional real, puede después confrontarse con las variaciones de la población y considerar la renta real per capita. Aunque el incremento del producto per capita supone en sí un logro significativo, no puede, empero, identificarse con un aumento del bienestar económico, ni mucho menos del bienestar social, sin efectuar consideraciones adicionales. Para concretar un ritmo óptimo de d. deben fijarse juicios de valor relativos a la distribución de la renta (V. DISTRIBUCIÓN DE BIENES), COmpOsición de la producción, gustos, costos reales y sociales y otros cambios particulares ligados al incremento global de la renta real.3. Características generales de las áreas subdesarrolladas. El estudio del d. e. se ha ligado al análisis de las características de las áreas subdesarrolladas (v. suBDESARROLLO), ya que es el aumento de bienestar de éstas el objetivo fundamental de la política de aquél. Tal vez ha sido Leibenstein quien ha sistematizado de forma más completa dichas características. Distingue este autor, entre otras, las siguientes:Características económicas. 1) Gran parte de la población es agrícola (70 a 90%). La economía es, pues, muy dependiente del sector agrario. La industria y los servicios, excepto los comerciales, se encuentran en una fase atrasada de d. 2) Paro encubierto y falta de oportunidades fuera de la agricultura. Es decir, la productividad de la población es muy baja: si una parte de dicha población se retirase del sector agrario, la producción no se alteraría. 3) Escaso capital por habitante. Es, asimismo, baja la proporción de los recursos que se dedica a la inversión. 4) Renta real muy baja, que casi coincide con el nivel de subsistencia. Las posibilidades de recursos que no se dediquen al consumo son bajas. De ahí la siguiente característica. 5) Nivel de ahorro escaso. Nos encontramos, por tanto, ante el llamado círculo vicioso de la pobreza, en términos de R. Nurkse: Los países pobres son pobres porque son pobres, o la pobreza engendra la pobreza. 6) Gran parte del presupuesto de los consumidores se emplea en la alimentación, que además es baja en proteínas y productos alimenticios. 7) Exportación de materias primas. Además de depender básicamente de la agricultura, ésta se encuentra muy poco diversificada, y sometida, por tanto, a las vicisitudes de la economía mundial. 8) Organización monetaria y crediticia incipiente y defectuosa.Características demográficas. 1) Tasas elevadas de natalidad. 2) Tasas elevadas de mortalidad y baja expectativa de vida al nacimiento. 3) Nutrición inadecuada. 4) Higiene y sanidad rudimentarias.Características culturales y políticas. 1) Educación rudimentaria y alto grado de analfabetismo. 2) Trabajo infantil. Las escasas oportunidades de educación y la pobreza exigen que una gran parte de la población activa ingrese en el trabajo a edades bajas. 3) Conducta de la mayoría de la población determinada por hábitos tradicionales.Características tecnológicas. 1) Bajos rendimientos por unidad de superficie. La escasa inversión y la tecnología atrasada hacen que la productividad sea baja. 2) Adiestramiento técnico pobre. 3) Servicios rudimentarios de transporte y comunicación como consecuencia también de la escasa inversión y de la demanda reducida de este tipo de servicios.Todas estas características, estrechamente interrelacionadas, ayudan a comprender la naturaleza y la magnitud del problema del d., pero su exposición no libera de la necesidad de analizar las causas de este estado de subdesarrollo y, mucho menos, proporciona una fórmula uniforme para adoptar una política económica adecuada. Como afirma Lipsey, el subdesarrollo tiene muchos aspectos debido precisamente a toda esa variedad de características que acaban de señalarse, y los países que son subdesarrollados en unos aspectos pueden no serlo en otros. Un país, p. ej., puede tener una renta por habitante inferior a otros, pero un mayor porcentaje de utilización de los recursos existentes. Por esta razón, prosigue Lipsey, es fútil tratar de lograr una ordenación de los países en términos de grado de d. De otra parte, el problema de aumentar la renta de un país que tiene bajo capital per capita, mucho trabajador en situación de paro, pero sin recursos naturales, es muy distinto al de otro con escasez de población y recursos sin explotar. En definitiva, en vez de tratar de definir el problema del subdesarrollo deben buscarse problemas comunes en varios grupos de países y prepararse para encontrar diferencias tanto en dichos problemas como en las soluciones correspondientes.4. Política de desarrollo económico. El d. e. implica el aprovechamiento racional de todos los recursos humanos, reales y financieros disponibles. Concretamente, el proceso de formación de capital (v.), principal factor de producción (englobando en dicha formación de capital las inversiones en el sector educativo, para formación y perfeccionamiento de la persona humana y el adelanto tecnológico), supone tres actividades interdependientes: 1) un incremento del volumen de ahorro (v.) real, de forma que los recursos que se habrían consumido puedan liberarse para dedicarlos a la inversión (v.); 2) la canalización del ahorro a través de una, estructura financiera y crediticia formada por diferentes tipos de instituciones y activos, de modo que los fondos invertibles puedan ser recogidos por los inversores de una gama amplia de fuentes diferentes; y 3) el acto mismo de inversión mediante el cual los recursos se emplean en el incremento del capital existente en aquellos sectores que reúnan las mejores condiciones desde el punto de vista de la estrategia del d.El primer requisito (incremento del volumen de ahorro real) reviste importancia fundamental si ha de lograrse una tasa más elevada de inversión sin generar inflación (v.). Aunque la existencia de intermediarios financieros y de un mercado de capitales más desarrollado ayuda a la recogida y distribución de fondos invertibles, no aminora la necesidad de ahorro real: la creación de nuevas instituciones financieras no es nunca un sustitutivo del ahorro real. Por tanto, la tasa de inversión que es físicamente posible se encuentra limitada por el ahorro.Es, por consiguiente, importante analizar las diferentes fuentes que proporcionan el ahorro necesario para llevar a cabo la financiación de la formación de capital. Desde el punto de vista interno, el incremento de ahorro puede ser generado voluntariamente a través de una reducción del consumo; de forma no voluntaria a través de la política de préstamos obligatorios al Gobierno, y de inflación; finalmente, zabe considerar, con Nurkse, la absorción de recursos de mano de obra ociosos en trabajo productivo. Desde el punto de vista exterior, la financiación del d. puede realizarse mediante el capital extran ero, en sus diversas formas, la restricción de importaciones y la mejora de las relaciones reales de intercambio. Todos estos aspectos requieren una política específica. Asimismo, la política financiera se ocupa de lo referente a la canalización del ahorro y la planificación económica de la distribución niás racional de los recursos en sectores y proyectes concretos. Todas estas políticas constituyen la política general de d.J. IRASTORZA REVUELTA.
BIBL.: G. METER y R. BALDWIN, Desarrollo económico, Madrid 1964; B. IGGINs, Desarrollo económico, 2 ed Madrid 1970; A. HIRSCHMANN, La estrategia del desarrollo económicicc, México 1961; W. A. LEWis, Teoría del desarrollo económico, México 1958; W. W. ROSTOW, Las etapas del crecimiento económico, México 1961; H. MVINT, Economía de los países en desarrollo, Madrid 1965; R. NURKSE, Problemas de formación de capital, México 1955; J. L. GUTIÉRREZ GARCIA, Desarrollo económico, en Conceptos fundamentales en la Doctrina social de la Iglesia, 1, Madrid 1971, 423-430.
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