Dermatología MEDICINA
Categoria:
Medicina
Tratado de las enfermedades de la piel. Del griego derma, piel, y logos, tratado.Las enfermedades de la piel o dermatosis, consideradas en general, se dividen en dos grupos: afecciones de causa conocida y afecciones de causa desconocida o reacciones cutáneas. Las reacciones cutáneas constituyen un grupo de síndromes cuya unidad reside, en cada caso, en la morfología clínica de las lesiones; pueden estar producidas por causas múltiples (constelación etiológica), variables de un enfermo a otro o en los distintos brotes de un mismo enfermo, y en algunos casos de causa desconocida.Ante una enfermedad dermatológica es preciso valorar tres elementos fundamentales: el aspecto morfológico de la lesión, que de por sí puede orientar un diagnóstico; la topografía o localización de las mismas, y la evolución de las lesiones, dato que se recoge del interrogatorio que, como en el resto de la Medicina, nos proporciona datos más interesantes que la propia observación de la lesión.La morfología de las lesiones cutáneas constituye la base de la exploración dermatológica y con este fin se clasifican en una serie de lesiones elementales, que constituyen, en cierto modo, "el alfabeto mediante el cual el clínico lee sobre la piel del enfermo la expresión morfológica de su dermatosis" (A. García Pérez); su conocimiento es fundamental, no sólo para conocer la morfología de cualquier cuadro cutáneo, sino para poder entender la compleja nomenclatura dermatológica. Tradicionalmente se han clasificado en lesiones elementales primitivas o eflorescencias que son las que brotan en una piel hasta entonces normal y secundarias, siendo estas últimas las que aparecían como modificación o evolución de las primitivas.Se consideran lesiones elementales primitivas las siguientes: mácula. Lesión plana, en las que solamente cambia la coloración normal de la piel. Pueden ser por modificaciones cuantitativas del color normal de la piel, máculas pigmentarias, hipocrómicas, acrómicas, o por modificaciones cualitativas, p. ej.: máculas eritematosas si el color es rosado o rojo. Pápula. Lesión elevada, circunscrita, de tamaño desde pocos milímetros, capaz de curar totalmente sin dejar cicatriz. Tubérculo. Lesión generalmente elevada, circunscrita, infiltrada, de tamaño variable, de evolución crónica, que al curar deja cicatriz. Ejemplos serían los lupomas, lepromas (v. LEPRA I). Nódulo. Lesión circunscrita que asienta en zona profunda del dermis o en el hipodermis, que produce escasa repercusión sobre los planos superficiales de la piel, identificándose muchas veces mejor por palpación que por simple observación. Goma. Lesión semejante al nódulo, que evoluciona hacia el reblandecimiento adhiriéndose a la superficie de la piel a la que ulcera abriéndose al exterior. Existen gomas de muchas etiologías, p. ej.: gomas sifilíticos, tuberculosos, etc. Tumor. Lesión elevada e infiltrante, con tendencia a crecer indefinidamente. Este criterio de clasificación no es universal, existiendo diversidad de criterio entre las escuelas europeas y americanas, p. ej.: autores americanos denominan al tubérculo nódulo superficial, frente al nódulo que llaman nódulo profundo.Las lesiones elementales de contenido líquido son: la vesícula: lesión elevada de pequeño tamaño, de contenido líquido, habitualmente seroso, a veces hemorrágico. La ampolla o f lictena: lesión elevada de contenido líquido, de tamaño mayor que la vesícula. Y la pústula: lesión elevada de contenido purulento. Existiría otro grupo de lesiones por pérdida de sustancia (v. ÚLCERAS).Se consideran lesiones elementales secundarias las siguientes: Escamas. Constituidas por la eliminación de la capa córnea, que se desprende espontáneamente o al raspado. Pueden ser laminares, furfuráceas (o en polvo), etc. Costras. Constituidas por la desecación de exudados sobre la superficie de una lesión primitiva. Pueden ser melicéricas (de aspecto de miel seca, p. ej., en el impétigo), rupiáceas (como la concha de una ostra), hemorrágicas, etc. Escara. Placa de tejido necrosado por causas diversas (quemaduras, radionecrosis, gangrenas cutáneas, etc.), que tiende a delimitarse y eliminarse.Por último, en Clínica Dermatológica es preciso -en muchos casos- completar la exploración con investigaciones especiales, bien mediante la biopsia, investigación directa sobre productos (pelos, escamas), p. ej., observación de pelos en las tiñas, bien pruebas de sensibilidad alérgica (en la eccema de contacto), citología de algunas lesiones, etc. Del mismo modo que existen lesiones elementales macroscópicas, pueden identificarse también una serie de lesiones elementales microscópicas o histopatológicas, de gran interés y de complemento para el conocimiento de un determinado cuadro dermatológico.V. t.: PIEL.A. MARTÍN PASCUAL
BIBL.: J. DARIER, A. CIVATTE, A. TZANK, Compendio de dermatología, 6 ed. Barcelona 1953; G. C. ANDREWS, F. KERDEL-VEGAS y A. N. DomONKOS, Tratado de dermatología, Barcelona 1965.
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