Demografía CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Concepto e historia. Ciencia que tiene como objeto el estudio de la población, no sólo en cuanto a sus efectivos numéricos, sino también en cuanto a su composición, estructura y dinámica de crecimiento.La D. comenzó a adquirir contenido científico a mediados del s. xviii con la aparición de tratados de economía en los que se hacía depender el crecimiento de la población de la mayor o menor abundancia de recursos. Los trabajos de Süssmilch y Achenwald fueron decisivos para el progreso de la D. Sin embargo, las bases sobre las que se asienta la ciencia demográfica -los censos de población- no se normalizaron hasta bien entrado el s. xtx. Con anterioridad a estas fechas, lo único que había eran recuentos de población, más o menos fiables en razón de la técnica empleada para la realización de los mismos, pero nunca exactos y casi siempre muy alejados de la realidad. Hasta tiempos muy recientes, la población ha estado muy poco interesada en figurar en los recuentos y padrones: el censo era fuente de obligaciones y de casi ningún derecho, ya que era el documento básico para conocer.el número de los que cargaban con los impuestos y sobre el que se establecían las levas militares.Los recuentos de población son muy antiguos. En Egipto se conservan indicios de censos realizados hacia el año 3000 a. C. En la Biblia se habla frecuentemente de los censos y recuentos de población, que no parece fuera práctica exclusiva del pueblo hebreo, sino de todos los pueblos del Oriente Medio. En Atenas, funcionaba una especie de registro civil donde se inscribían en fecha determinada, todos -los niños nacidos el año anterior. Famosísimos son los recuentos efectuados por los romanos en todo el Imperio; e incluso durante el ocaso cultural de la Edad Media hubo ciudades en Italia que llevaron cuenta exacta de las variaciones demográficas. Cada vez más, la D. ha ido adquiriendo un papel básico en la determinación de las condiciones de existencia y de los niveles de vida, hasta constituir una de las bases de toda política de desarrollo económico.Las cuestiones demográficas han sido tratadas ampliamente, desde diversos puntos de vista, por matemáticos, biólogos, sociólogos, economistas, geógrafos, técnicos en estrategia militar, etc., en un insatisfecho afán de ahondar en la naturaleza del fenómeno colectivo que ofrece la Humanidad. El campo de la D. es, pues, inmenso y los métodos de análisis variadísimos, en función del punto de vista previamente adoptado y la finalidad propuesta. Así, muchos estudios demográficos aparecen viciados en origen por posturas apriorísticas que pretenden demostrar objetivamente adhesiones previas a una determinada idea emanada de simples consideraciones filosóficas, políticas, culturales, de raza o civilización. No obstante, y cualesquiera que sean las consecuencias que del análisis demográfico se obtengan, existen unos denominadores comunes que constituyen el objeto inmediato de la investigación demográfica: el volumen total de la población, su estructura y composición (por sexo, edad, raza, cultura, ocupación, etc.) y su ritmo de crecimiento.Cálculos de población. La población mundial puede estimarse en unos 3.500.000.000 de hombres. Esta cifra, y otras que podrían darse, no son más que aproximadas. Hay muchas causas que dificultan el conocimiento exacto de la población mundial. En primer lugar, el hecho de que los recuentos (censos) no se hacen al mismo tiempo en todo el mundo, ni con la misma eficacia. En segundo lugar está el que con mucha frecuencia se producen ocultaciones o evaluciones falseadas de población, sea por motivos políticos, étnicos o económicos. Luego hay que tener en cuenta que se desconoce la población de las regiones de difícil acceso del mundo, o la de aquellas otras en que su primitiva organización socioeconómica no exige la inscripción personal en un registro civil.Los datos sobre la población mundial son los siguientes: en 1850, 1.000 millones de hab.; en algo más de cien años se dobló esa cifra y 25 años más tarde se llegó a 3.000 millones; este rápido crecimiento se ha visto favorecido por dos factores: notable disminución de la mortalidad infantil y prolongación de la longevidad, debidos ambos al espectacular avance de la medicina. Como estos dos factores están llegando a su tope, las previsiones de futuro sobre el crecimiento de la población son muy inexactas, a veces pura hipótesis; así, p. ej., la cifra de 7.000 millones de hab. que algunos calculan para el año 2000 carece de fundamento. Para un estudio más amplio del tema, V. NATALIDAD.A escala mundial el crecimiento de la población no es sino el resultado de la diferencia entre nacimientos y defunciones, lo cual se conoce como crecimiento vegetativo. Ambos fenómenos, natalidad, mortalidad, y consiguientemente el crecimiento vegetativo, se expresan habitualmente en tanto por mil, con referencia al total de la población. Así, en 1965 se produjeron en España 667.749 nacimientos y 267.407 defunciones. El crecimiento vegetativo fue, por tanto, de 400.342 personas. Las respectivas tasas de natalidad -Tn- y mortalidad -Tm-, siendo la población total de 32.106.474 hab., vendría dada por las siguientes fórmulas:667.749 X 1.000Tn. == 20,80%o; 32.106.474267.407 X 1.000Tm. ==8,33%o 32.106.474Estas son tasas brutas, que no dan más que una visión muy superficial de los fenómenos demográficos. Cuando se quiere profundizar en ellas se recurre a las tasas específicas.Natalidad. Evidentemente la natalidad se halla ligada al número de personas en edad de procrear, especialmente mujeres, y a la frecuencia de matrimonios. De igual modo, la mortalidad tiene distinta incidencia sobre la población menor de un año o de más de 60 años, que sobre el total de la misma. En el caso anterior los nacimientos podrían referirse no al total de la población, sino al número de personas comprendido entre dos edades límites, 15 y 65 años, p. ej., con lo que la tasa específica de natalidad en ese intervalo dado, para una población de 15 a 65 años de 20.199.791 personas, sería:667.749 X 1.000Te. =- 33,06 20.199.791Lo mismo cabría hacer con la población de un sector socioeconómico, clase social o modo de actividad previamente seleccionados.Cuando las tasas específicas de natalidad se refieren únicamente al número de mujeres en edad de procrear (15 a 49 años), se denominan tasas de fecundidad. Si no se hace distinción entre la natalidad legítima, se tiene la tasa global de fecundidad; pero si se diferencian ambos casos se habla de tasa de fecundidad legítima e ilegítima. Puede calcularse la natalidad en un intervalo de edades previamente seleccionado, 24-28 años, p. ej., y entonces se tendrá la tasa general de fecundidad en ese intervalo. Las tasas de fecundidad no permiten más que comparar el fenómeno de natalidad entre grupos de edad o áreas de población distintas. Pero en ocasiones es interesante conocer la proyección futura de ese fenómeno demográfico sostenido en el tiempo. En este caso se utilizan las tasas de reproducción, mucho más expresivas que las anteriores, cuando se trata de conocer la dinámica de las poblaciones. Hay una tasa bruta de reproducción que se obtiene sin tener en cuenta la mortalidad. Para ello se suman las fecundidades específicas, año por año, de las mujeres comprendidas entre 15 y 50 años. A continuación se calcula el tanto por mil de nacimientos femeninos en el total de nacimientos habidos. El número de nacimientos que correspondería a cada mujer constituye la tasa bruta de reproducción. Ejemplo: supongamos que 1.000 mujeres en cada uno de los 35 tramos de edad comprendidos entre 15 y 50 años, aplicándoles sus tasas específicas de fecundidad, dan 3.000 nacimientos, de los cuales el 450% o son niñas. El número total de niñas será, pues, de 450 X 3 =1.350, y a cada una de las mil mujeres le corresponderán, por tanto, 1,35 nacimientos femeninos. Para calcular la tasa neta de reproducción -Tnr- habría que tener en cuenta la supervivencia en cada tramo de edad de los niños nacidos hasta los 50 años. En el supuesto teórico de que la supervivencia fuera del 800%o, la tasa anterior se convertiría en800 X 1,35Tnr.= =1,08 1.000Cuando la tasa neta de reproducción es igual o superior a la unidad, cada generación asegura su reemplazamiento por otra, y la población permanece estable o tiende a aumentar. En caso contrario se produce el envejecimiento y a la larga la disminución de la población.Mortalidad. El segundo factor demográfico en orden de importancia es la mortalidad, cuyo análisis se hace atendiendo a particularidades que no se tienen en cuenta cuando se analiza la natalidad. Todas las especies animales tienen unas tasas específicas de natalidad máxima, que para el hombre se sitúa en torno al 60%o dadas sus peculiaridades genéticas y de organización socioeconómicas actuales. Pero no existe una mortalidad específica. Todos los individuos, cualquiera que sea su especie y organización social mueren antes o después. Lo que sí se da es una duración media de la vida propia para cada especie. Tratándose del hombre, la mortalidad hay que establecerla en función de las esperanzas de vida en el momento de nacer o en cada uno de los tramos de edad previamente seleccionados. En los países muy evolucionados, la tasa bruta de mortalidad no ha hecho más que disminuir en los últimos cien años, pero, en la medida en que esa mortalidad no se compense con una natalidad adecuada, llegará un momento en que se inicie un incremento de las tasas de mortalidad como consecuencia del envejecimiento progresivo de la población. Por eso, la exposición numérica de las tasas de mortalidad adquirirán mayor o menor valor según el tramo, de edad al que se refieren.Hay dos tasas de mortalidad que interesa destacar: la de mortalidad infantil y la de población por encima de una determinada edad. La mortalidad infantil varía de unos países a otros entre 15 ó 30%o de los países europeos, hasta más de 100 en los países subdesarrollados. Éste es quizá el campo donde la medicina moderna ha combatido más eficazmente la mortalidad. Hasta hace cien años, la mortalidad en el primer año de vida era igual en los países europeos a la mortalidad entre 1 y 20 años. No hay acuerdo para definir hasta dónde llega la edad infantil; pero teniendo en cuenta los peligros que acechan al infante en el primer año de vida, se tiende a distinguir dos niveles de mortalidad infantil, de 0 a 1 años y de 1 a 5. Cada vez se hace más hincapié en las causas de la mortalidad, especialmente en la infantil de 0 a 1 años. Así se habla de mortalidad endógena, debida a malformaciones congénitas, y mortalidad exógena o motivada por agentes exteriores. También se tiene en cuenta la mortalidad perinatal. Supongamos que se han dado 10.000 nacimientos, de los cuales 200 han nacido muertos; otros 160 fallecieron por malformaciones y 180 más por agentes exógenos. Las tasas que expresan las distintas mortalidades infantiles vendrán dadas por las fórmulas siguientes: 180) xTasa de mortalidad infantil1 (160-0.0001.000 =340ooTasa de mortalidad exógena180 X 1.000=189% 10.000Tasa de mortalidad endógena160 x1.000= 16%o 10.000Tasa de mortalidad al nacer200 X 1.000=209% 10.000Tasa de mortalidad perinatalX160-1-200)X 1.000 =360% 10.000La duración media de la vida es mucho más difícil de calcular y son muchas las fórmulas empleadas para ello. El punto de vista estrictamente biológico se estima que en una población estacionaria, las esperanzas de vida, excluidos los agentes exógenos, es la inversa de la tasa bruta de mortalidad, puesto que la tasa biológica de natalidad comúnmente aceptada para el hombre es del 60%, resulta que la mortalidad límite aceptable no debe ser superior al 60%o, pues en caso contrario la población desaparecería. La esperanza de vida al nacer vendría dada en este caso por 1/60X1.000=16,6 años. Este límite es excesivamente bajo y de hecho en todos los países del mundo, salvo circunstancias específicas, las esperanzas de vida son superiores a 25 años e inferiores a 75. En España, las esperanzas de vida al nacer, eran en 1960 de 69,9 años.Análisis demográficos. Éstas y otras fórmulas parecidas podrían emplearse para el análisis de la nupcialidad, de la natalidad subsiguiente a la misma, el tiempo transcurrido desde la fecha del matrimonio hasta el nacimiento del primer hijo, o del segundo respecto del primero, etc.Las fórmulas anteriores permiten un análisis superficial de los fenómenos demográficos antedichos y establecer comparaciones relativas entre ellos y entre áreas geográficas donde se producen con diferente intensidad. Gracias a fórmulas mucho más complejas es posible hacer estimaciones referentes a aquellos fenómenos y proyectarlas en el tiempo de acuerdo con la tendencia observada. Pero los fenómenos demográficos plantean siempre problemas de muy difícil análisis, especialmente cuando se intenta establecer correlaciones y considerarlas o proyectarlas en el futuro. Aquellos fenómenos son siempre posibles, pero el grado de probabilidad varía en cada caso. Todo análisis demográfico hay que realizarlo dé acuerdo con una estructura de la población y una organización socioeconómica dadas. Es así cómo la natalidad y la mortalidad, el crecimiento vegetativo, en último término, adquiere significado demográfico.La estructura de la población viene dada por el conjunto de categorías o estratos homogéneos que cabe individualizar en un cuerpo social, desde múltiples puntos de vista. Así, p. ej., la composición por edad, por sexo, por actividad profesional, por niveles de cultura, de renta, etc., no son más que componentes en la estructura de. mográfica. La composición por edad es, sin duda, el primer elemento con el que hay que contar en el análisis demográfico. Todos los demás elementos de la estructura de la población tienen que ser necesariamente referidos a él. La clasificación de la población por edad se obtiene a partir de los datos que constan en el padrón, o ficha de inscripción de habitantes. Según la finalidad a que se. dedique el análisis demográfico, los grupos de edad cubrirán intervalos mayores o menores. Disponiendo gráficamente los resultados, de manera que los estratos que representan los grupos de edad se superpongan unos a otros, comenzando por los más jóvenes, se obtiene una figura que se denomina pirámide de edades.Las pirámides de edades revelan, en su configuración, todas las vicisitudes, favorables o desfavorables, por las que ha pasado la población representada. Una pirámide es tanto más ancha por su base cuanto mayor es la natalidad, siempre que la mortalidad infantil no sea desproporcionada. En cambio, la altura de la pirámide está en relación con la duración media de la vida. Si la pirámide tiende a estrecharse por la base y los estratos superiores son cada vez más numerosos, la población representada tiende hacia un envejecimiento cada vez más rápido, que puede conducir hacia la desaparición del grupo, no sólo por razones puramente biológicas, sino también por condicionamientos socioeconómicos. Una masa de población en la que el % de jóvenes fuera muy pequeño respecto del total, vería comprometido seriamente su porvenir, ya que en un determinado momento las generaciones envejecidas pesarían sociológicamente sobre las generaciones jóvenes. Por eso, el análisis demográfico procura ahondar en la estructura y comportamiento de las poblaciones para deducir a largo plazo situaciones coyunturales de composición, estructura y dinámica.V. t.: POBLACIÓN; NATALIDAD.A. HIGUERAS ARNAL.
BIBL.: A. LANDRY, Traité de Démographie, París 1945; A. SAuvx, Teoría general de la población, Madrid 1957; R. PRESSAT, L’Analyse Démographique. Méthodes, résultats, aplications, París 1961; I. HUBNER, El mito de la explosión demográfica, Buenos Aires 1968; C. CLARK, Crecimiento demográfico y utilización del suelo, Madrid 1968; R. S.GMOND, 11 problema demográfico, Brescia 1958.
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