De Sica, Vittorio
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Biografía GER
Actor y realizador cinematográfico italiano, uno de los más brillantes representantes del neorrealismo (v.) entre los años 1946 y 1952.N. en Sora el 7 jul. 1902. Después de estudiar Derecho, empezó a interpretar papeles en el teatro como galán de comedias. Desde 1930 empezó a encarnar en el cine papeles semejantes, aunque había hecho ya algunas salidas a la pantalla a partir de 1918 con El proceso Clemenceau de Edoardo Bencivega. ¡Qué sinvergüenzas son los hombres! (1932), de Mario Camerini, concreta en De S. el tipo de protagonista joven y simpático, sentimental y pícaro, que apareció en numerosas comedias de Camerini: Pero no es una cosa seria (1936), El señor Max (1937), Grandes almacenes (1939). Con evidentes influencias de Camerini, De S. comenzó a dirigirse a sí mismo en Rosas escarlatas (1940), Magdalena, cero en conducta (1940), y Teresa Viernes (1941). Realiza con escasa fortuna Un garibaldino en el convento (1941) y sorprende con Los niños nos miran (1942), filme con el que De S. se enfrenta por primera vez con un tema serio: el efecto psicológico, sobre un niño de cuatro años, del suicidio del padre, provocado por el adulterio de la madre. Dirigida con minucioso cuidado, las reacciones del pequeño son examinadas con precisión casi clínica.Después de la guerra, y del poco éxito de su realización La puerta del cielo (1946), De S. hizo El limpiabotas (1946), un lamento trágico sobre la abandonada infancia de la posguerra. Con guión de su asiduo colaborador Cesare Zavattini, trató con ternura y lirismo la trágica historia de dos golfillos romanos como símbolo de "la indiferencia de los hombres para con las necesidades de los demás". Para De S. los niños son víctimas de los hombres, y éstos son, a su vez, destrozados por el monstruo complejo y ciego de la ambición, que engendra la miseria. En Italia, dominada otra vez por el cine americano, el film no tuvo el mismo éxito que en el extranjero.En 1948 De S. filmó por sus propios medios un guión de Zavattini que ningún productor había querido: Ladrón de bicicletas. La odisea del obrero Antonio Ricci y su hijito Bruno en busca de la bicicleta robada que permitirá al padre conseguir trabajo, es una patética maravilla de ternura dramática, relatada con una notable sobriedad visual. El film fue premiado en Bélgica, Locarno y Roma, pero De S. hubo de invertir sus beneficios en Milagro en Milán (1951), una fábula social contada con realismo fantástico, triunfadora en el Festival de Cannes. La irresistible belleza de sus imágenes fue unánimemente elogiada, pero no sucedió así con Humberto D (1952), el triste drama de un jubilado, que fue un total fracaso de público y se vio rechazada por parte de la crítica. El filme siguió la definición de Zavattini: "el realismo es tener el coraie de mirar durante hora y media -la duración de un film- los ejemplos de las injusticias cotidianas entre las que vivimos".A partir de ese momento, De S. vio declinar su carrera de realizador, con algunos destellos aislados, mientras crecía su fama de actor cómico, ampuloso y exuberante. Estación Termini (1952) se vio mediatizada por las imposiciones del coproductor americano David O’Selznick. El oro de Nápoles (1955), una serie de cuentos napolitanos, combina neorrealismo y teatralidad. El techo (1955), es un maravilloso regreso a las constantes neorrealistas, con ternura y sencillez en sus fragmentos de vida. Después dirigió la tragicomedia El juicio universal (1960), Dos mujeres (1961), una tremenda historia de guerra que valió a la ciociara Sofía Loren el Oscar de interpretación; un episodio de Boccaccio 70 con la Loren; Los secuestrados de Altona (1963) de Jean-Paul Sartre; de nuevo Sofía Loren en Ayer, hoy y mañana (1964) y en la farsa Matrimonio a la italiana (1964). Uno de sus recientes filmes ha sido la amarga sátira El especulador (1965), con Alberto Sordi, y en 1966 hizo Tras la pista del zorro, una disparatada peripecia de Peter Sellers coproducida con EE. UU. Su última interpretación ha sido de un prelado romano en Las sandalias del pescador (1968). Y como director, Amantes (1968), Los girasoles (1969) y El jardín de los Finzi-Contini (1970). M. en París, 13 nov. 1974.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: P. G. HOVALD, El neorrealismo y sus creadores, Madrid 1962; H. AGEL, Vittorio de Sica, Madrid 1960; 1. MITRY, Dictionnaire du Cinéma, París 1963; G. SADOUL, Dictionnaire des Cinéastes, París 1965.
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