Cuervo, Rufino José
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Biografía GER
Filólogo colombiano, n. en Bogotá el 19 sept. 1845 y m. en París el 17 jul. 1911. Fue, en el s. XlX, una de las figuras más eminentes del mundo hispánico en los estudios del lenguaje. Con una educación debida, ante todo, al esfuerzo propio, se destacó pronto como un sabio lingüista, pues en 1867 publicó en Bogotá, en asociación con su coterráneo, el filólogo Miguel Antonio Caro (v.), traductor de Virgilio, una Gramática de la lengua latina que, por su exposición pedagógica, doctrina y documentación científica, se situó entre las más modernas y completas de su tiempo. En ese mismo año, y también en Bogotá, publicó su libro Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, que había de convertirse en obra clásica de la lingüística hispanoamericana y en la que, tomando como pretexto el habla de su ciudad, estudió en realidad la lengua general dominante en los países del Nuevo Mundo, contrastada con la lengua de España y, a veces, de sus provincias. Es un ensayo fundamental, el primero en su tiempo y el más valioso, de dialectología hispanoamericana, cuya vigencia, todavía hoy, se conserva poco menos que íntegra, no obstante los evidentes progresos logrados por esta disciplina lingüística.En 1874, e igualmente en Bogotá, editó la Gramática de la lengua castellana de A. Bello (v.), acompañada de unas Notas que, yendo más allá de este modesto título, son el comentario más sólido, penetrante y rigurosamente crítico con que se ha visto enriquecido el texto del ilustre venezolano. En París, donde había fijado su residencia en compañía de su hermano Ángel desde mediados de 1882, publicó el t. I, AB, del Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, obra que había concebido y adelantado en su ciudad natal y para cuya ejecución y posible remate se trasladó a la capital francesa. Esta enorme empresa lexicográfica (primer intento de una lexicografía sintáctica aplicada al español) quedó, por desgracia, inconclusa, pues C. solamente alcanzó a publicar (1893) un segundo t., CD, y legó los materiales reunidos, si bien incompletos, a la Biblioteca Nacional de Bogotá (el Departamento de Lexicografía del Instituto Caro y Cuervo, de esta ciudad, tiene la misión de completar dichos materiales y terminar la obra). Mientras trabajaba en semejante tarea, C., con quien mantuvieron correspondencia los más destacados filólogos de la época, redactó y publicó otros trabajos que tenían que ver directamente con la filología española.Desde el punto de vista de la historia de la lengua, son importantes sus monografías Las segundas personas de plural en la conjugación castellana ("Romania" XXII [1893], 7186), Los casos enclíticos y proclíticos del pronombre de tercera persona en castellano ("Romania" XXIV [1895], 95113 y 219263) y, sobre todo, las Disquisiciones sobre antigua ortografía y pronunciación castellanas("Rev. Hispanique" 11 [1895], 169 y V [1898], 273307). Sin embargo, el tema que constantemente preocupó a C. fue el de la lengua española en América, sus orígenes, su estado real y su porvenir y a él dedicó varios trabajos (fuera, naturalmente, de las Apuntaciones que en cierto modo ya lo anunciaban), entre otros El castellano en América ("Bulletin Hispanique" III [1901], 3562 y V [1903], 5877), que despertó una aguda polémica con Juan Valera (v.) y El español en Costa Rica, pról. al Diccionario de costarriqueñismos (2 ed., S. José de Costa Rica 1919), de Carlos Gagini.El sentimiento pesimista que, como consecuencia de un examen minucioso, amplio y enteramente lingüístico, mostró C. en esos trabajos con relación a la unidad del español de América, parece con los años tener menos justificación. La unidad de lengua, embebida en la unidad cultural, se ha hecho cada vez más fuerte en Hispanoamérica, Pero, por otra parte, aunque C. temiera por la fragmentación del español en este continente, no es menos cierto que con su obra total, y esto es lo positivo, contribuyó como el que más a reforzar esa unidad. Apoyarla desde todos los lados (el literario, el gramatical, el científico) fue su gran ideal, ideal no sólo de sabio sino de hombre, dos cosas que rara vez se acoplan tan honesta y consecuentemente. Pues no hay que olvidar que si como filólogo y lingüista es admirable, no lo es menos como individuo, cuya vida, profundamente cristiana, es ejemplo a un tiempo de consagración a la ciencia y de amor a la verdad.FERNANDO ANTONIO MARTÍNEZ.
BIBL.: La mejor edición, hoy, es la publicada por el Instituto Caro y Cuervo en su colección de Clásicos Colombianos: R. I. CUERVO, Obras, Bogotá 1954. Un estudio de conjunto sobre C. puede verse allí, t. I,XICXLVI. Una bibliografía de C. y sobre C. puede verse igualmente allí, t. II,17411817. No forman parte de estas Obras la Gramática de la lengua latina (1 ed. Bogotá 1867), el Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, t. I, AB y II, CD (París 1886 y 1893, respectivamente: nueva edición del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1, 1953, y II, 1954, Friburgo de Brisgovia) y el epistolario, del que alcanzaron a publicarse, entre 1941 y 1947, con el título Cartas de su archivo, cinco tomos, pero que ha comenzado a editarse en forma sistemática por el Instituto Caro y Cuervo (Archivo Epistolar Colombiano, I, Epistolario de Rufino José Cuervo y Emilio Teza, Bogotá 1965; II, Epistolario de Rufino José Cuervo y Hugo Schuchardt, Bogotá 1968).
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