Cuerpo Humano II. Medicina y Biología. MEDICINA
Categoria:
Medicina
Biológicamente, el cuerpo es el conjunto de estructuras armónicamente integradas en una unidad morfológica y funcional que constituye el soporte físico de nuestra persona durante la vida, específicamente diferenciado en dos únicos tipos, masculino y femenino, según el carácter de nuestro propio sexo.1. Concepto. Como cuerpo físico que es, supone una masa que ocupa un volumen, está limitado en el espacio e impresiona nuestros sentidos. Cuando tratamos de conocer un cuerpo u objeto cualquiera de la naturaleza, ponemos en marcha un juego discursivo fijándonos en las diferentes facetas que nos ofrece; a las diferentes preguntas que nos hacemos vamos dando respuestas adecuadas, y es entonces, despejadas las interrogantes, cuando estamos en condiciones de conocer el cuerpo analizado. Vamos, pues, a seguir este proceder en el análisis del c. h., haciéndonos unas preguntas ordenadas y tratando de dar las respuestas adecuadas según el conocimiento que de él disponemos. Nos preguntaremos, en primer lugar, ’¿cuál es su origen y cómo se forma?; una vez constituido, ¿cómo es su aspecto exterior y si éste se modifica?; ¿qué hay en su interior?; ¿qué función tiene y para qué sirve?; ¿qué interés científico y social nos ofrece?; ¿qué nos sugiere su conocimiento? Estas y muchas preguntas más todas ellas interesantes, se hacen de continuo los científicos que día a día progresan y profundizan en la intimidad de nuestro ser; tendríamos que, revisar todas las ciencias, cada vez más prolíferas, que estudian al hombre para poderlas responder.2. Formación del cuerpo humano. El origen primario de todo hombre se establece en el crítico momento de la fecundación, fenómeno que tiene lugar dentro del aparato genital de la madre y que requiere la acción previa de la cópula entre hombre y mujer fértiles. El varón, como productor de células espermáticas en sus órganos genitales, deposita éstas dentro de los genitales internos de la hembra; una célula espermática en contacto con un óvulo maduro liberado del ovario y en condiciones favorables le fecunda; ambas células masculina y femenino se fusionan en una célula única u óvulo fecundado que reagrupa los caudales hereditarios paterno y materno, constituyéndose un nuevo ser perfectamente definido y tipificado ante el futuro, con un sexo que ya le es propio; es el principio inmediato de todo hombre, el momento oculto y trascendental de la concepción. Ocurrida la fecundación, la primera célula se divide al cabo de unas horas y se sitúa en el útero de la madre, donde estará alojada mientras dura el embarazo; las células primitivas se van dividiendo cada una en otras dos, incesantemente, con lo que éstas se multiplican y modifican de modo adecuada. Al final del primer mes, lo que empezó siendo de un tamaño solamente reconocible por el microscopio se ha transformado en un embrión de ocho milímetros de longitud, un tercio del cual está ocupado por la cabeza, con tres vesículas cerebrales y dos salientes ópticos, y el resto presenta un tubo cardíaco que late a razón de 90 veces por minuto y unas yemas que serán las futuras extremidades. Terminado el segundo mes, los relieves anuncian las facciones de la cara y se distinguen cuello y dedos. Al cuarto mes la cara tiene un sello individual y los músculos se contraen bruscamente. En estas transformaciones que suponen unos cambios de volumen considerables se requiere un intenso metabolismo; la sangre de la madre es portada desde el útero a la placenta y de ésta al feto a través del conducto o cordón umbilical; por este mecanismo el nuevo ser respira, se nutre y recibe las vitaminas y hormonas necesarias. Transcurridos nueve meses a partir de la fecundación, el feto adquiere los caracteres de madurez con una longitud de 4951 cm., un peso de 3,4 Kg. en el varón y de 3,2 Kg. en la hembra, y una configuración tanto externa como interna definida; en este momento la madre da a luz y la nueva criatura entra en contacto con el medio ambiente.3. Configuración externa. Con la ayuda de nuestros sentidos y el uso de nuestras facultades mentales dispuestos para la observación, todos tenemos un juicio claro a modo de impresión fotográfica acerca de la forma de nuestroc. y de todos los aspectos externos que comprende; y nos basta recordar o contemplar nuevamente las figuras de hombre y mujer fielmente plasmadas en el lienzo o esculpidas en la piedra por el arte de pintores y escultores, para tener una impresión de conjunto del c. h. en su aspecto morfológico que superaría a la más versada definición del mismo. Y si pensamos en los periodos vitales que desarrollamos: infancia, desarrollo, madurez y envejecimiento, habremos matizado todavía más el aspecto que nos ocupa. Desde que nacemos hasta el desarrollo sexual o pubertad, hombres y mujeres ofrecemos una morfología externa como conjunto: cabeza, cuello, tronco y extremidades, superponible por su semejanza, diferenciada sólo por la forma de los órganos genitales externos, característica individual del sexo. En la pubertad se van a hacer patentes los matices que distinguirán de modo definitivo al varón de la hembra. El varón desarrolla progresivamente la caja torácica y su musculatura general, mientras que el vello se difunde por la superficie de su c. La hembra matiza el suyo de un mocio más rápido; se desarrollan las mamas que se preparan para una futura maternidad y se ensancha la pelvis con el mismo fin, a la vez que se experimenta un aumento del panículo adiposo o grasa subcutánea, lo que, juntamente con la ausencia o escasez de vello, da a la piel de la hembra un aspecto más liso y terso. Tanto el hombre como la mujer denotan un crecimiento en sus órganos genitales externos que se disponen para la procreación. Con el envejecimiento, los distintos matices de conjunto van perdiendo progresivamente su especificidad.Todo ser humano presenta una morfología que depende tanto de las propiedades heredadas como de las adquiridas que le impone el medio ambiente en que se desenvuelve a lo largo de su vida. Siguiendo a Kretschmer (v.) podemos distinguir tres tipos diferentes morfológicamente: 1) pícnico, en el que la silueta tiende a la curvatura, con cabeza redondeada, cuello ancho y corto, y vientre voluminoso, 2) atlético, con líneas proporcionadas que sirve de modelo o patrón, y 3) leptosómico, con silueta que tiende a la vertical, cabeza estirada, tórax alargado y vientre escondido; entre estos tipos diferenciados pueden darse otros intermedios que participan en alguna manera de uno y otro. El peso y la talla son factores que condicionan la apariencia externa del cuerpo.Dentro de la universalidad del hombre como especie, existen grupos humanos con rasgos físicos que les son afines y les diferencian ostensiblemente de los otros grupos; son las razas que presentan rasgos propios, tales como el color de la piel, la naturaleza y disposición del cabello, la disposición de los ojos, de la nariz, de los labios y de los pómulos.El aspecto exterior del c., considerado en conjunto, es conocido en genética, o ciencia que trata de la herencia, por "fenotipo", el cual es potencialmente variable e inherente al individuo y está considerado como el producto de la interacción de su exclusiva y constante constitución genética ("genotipo") con el medio exterior no genético. Así se considera que las razas humanas serían el resultado del enfrentamiento sostenido entre la individual constitución genética y los factores ambientales que le envuelven; algunos antropólogos explican los diferentes rasgos o caracteres raciales por un mecanismo de adaptación, pensando que la pigmentación negra de la piel surgiría en el trópico como defensa frente a las fuertes radiaciones solares, que la pigmentación blanca aparecería en el norte para permitir el paso de las débiles radiaciones solares, que la nariz alargada y fina de los caucasianos se formaría para suavizar la baja temperatura del aire que respiraban, que la nariz ancha y corta de los africanos se debería a los cálidos ambientes, y que el físico encorvado con largas extremidades de los sudafricanos y australianos ofrecería mayor extensión de la piel para facilitar la evaporación del c. Ello pudo ocurrir en tiempos pretéritos y justificaría los hechos, pero actualmente en virtud del desarrollo técnico logrado, se ha transformado el medio externo y la capacidad para el enfrentamiento, por lo que no son tan señaladas estas adaptaciones, ni sus marcadas consecuencias.4. Configuración interna. Hemos convenido que por medio de nuestros sentidos nos es fácil conocer el aspecto externo del c. h.; ahora, siguiendo el análisis del mismo nos preguntamos: ¿qué hay en el interior de la superficie que vemos y tocamos?, ¿qué sucede por debajo de esta superficie?, ¿cuáles son los mecanismos que nos permiten actuar?Es preciso recordar que todo lo que compone nuestro cuerpo como unidad somática deriva de nuestro principio inmediato: el óvulo fecundado como célula única. Si derivamos de una célula y somos seres altamente multicelulares, comprenderemos la gran cantidad de divisiones celulares producidas incesantemente. Pero no basta la multiplicación celular; es preciso que las nuevas células formadas se vayan diferenciando de forma que en alguna manera se especialicen para realizar una determinada función. Al complejo de células que tienen una función homogénea y, por tanto, diferenciada, se denomina tejido. Los tejidos se interrelacionan y se mezclan entre sí para formar los órganos, los cuales tienen una forma definida en el espacio y realizan una o varias funciones típicas cada uno. Los’ órganos se reagrupan en unidades funcionales o sistemas, y éstos, integrados coordinadamente, forman la unidad biológica: c. h. Todo el potencial biológico de multiplicación celular y de especialización y jerarquización estructural se halla contenido en la primera célula origen.Los tejidos como complejo de células uniformemente diferenciadas para el cumplimiento de una o más funciones homogéneas son cuatro: epitelial, sustentador, muscular y nervioso.El tejido epitelial, constituido por los epitelios, está integrado por agregados de células con disposición continua que recubren las superficies tanto externas como internas del c.; desempeña varias funciones principales: protección (la epidermis protege la superficie externa del cuerpo frente a los agentes externos hostiles), secreción (el epitelio de las glándulas segrega productos que vierte al exterior glándulas externas y otros al interior del torrente circulatorio glándulas internas), absorción (el epitelio que recubre la superficie interna del intestino o mucosa absorbe los alimentos que interesan al organismo), y captación de sensaciones (epitelios nerviosos o neuroepitelios).El tejido sustentador o de sostén está formado a su vez por otros elementos tisulares: tejidos conjuntivo, adiposo o graso, cartilaginoso y óseo; están encargados de determinar el armazón arquitectónico del cuerpo conjugando los diferentes órganos y sosteniéndoles, cumpliendo además una función metabólica importante; entre sus elementos se distribuye una sustancia llamada intercelular que puede ser líquida, blanda o sólida, y dispuesta de forma homogénea o con fibras incluidas.El tejido muscular (v. MÚSCULOS Y SISTEMA MUSCULAR) realiza una función principal de contractilidad merced al estímulo recibido de los nervios, y a que conduce este estímulo a lo largo de sus células y fibras; se distingue una musculatura llamada lisa que se contrae despacio,rítmicamente y de forma involuntaria, dispuesta sobre vasos circulatorios y órganos huecos; una musculatura estriada con contracción rápida, arrítmica y sometida a la voluntad, dispuesta sobre huesos y articulaciones que nos permiten mover y actuar; y una musculatura cardiaca de contracción rápida, rítmica e involuntaria o autónoma que rige los movimientos del corazón (v.).El tejido nervioso (V. NERVIOSO, SISTEMA) está especializado en conducir los estímulos recibidos del exterior a los centros y desde éstos a la periferia; está tan diferenciado que sus células, una vez desarrolladas, no se dividirán, persistiendo toda la vida; este tejido forma los centros nerviosos y los nervios periféricos.Órganos y tejidos se reagrupan en sistemas o aparatos que tienen unidad de función, los cuales son correlacionados a su vez por otros sistemas.El aparato locomotor permite al hombre actuar en el medio que le rodea, pudiendo así cambiar de lugar en el espacio e influir de forma mecánica sobre las cosas. La mano es el prototipo de herramienta y de todo trabajo mecánico. Además por este sistema hablamos y escribimos comunicando nuestras ideas nacidas en el sistema nervioso central, y hacemos aparente nuestro estado de ánimo mediante la mímica gesticulada. Los músculos hacen mover (función activa) a los huesos que se articulan entre sí (función pasiva). Este aparato se nutre por la sangre y la linfa; la actividad de los músculos se coordina por el sistema nervioso.El aparato digestivo (V. DIGESTIÓN Y APARATO DIGESTIvo ii) participa de la nutrición y del metabolismo. El c. aumenta sus componentes o los conserva por las sustancias que toma del exterior, y necesita una energía que conserve su temperatura y le permita producir un trabajo químico o mecánico. El sistema de la digestión cumple su misión a lo largo de un tubo que se continúa desde la boca hasta el ano; este tubo está recubierto en su interior por una mucosa y tiene unos orificios por donde desembocan los productos que segregan sus glándulas. El alimento es probado por el gusto y olido por el olfato, se desmenuza por la dentadura, es deglutido o tragado, e involuntariamente progresa por el tubo digestivo que realiza unos movimientos llamados peristálticos; así, el alimento se mezcla con los jugos del interior y se prepara para la absorción que tiene lugar en el intestino, para, por la sangre, traspasar el "laboratorio humano": el hígado. Los restos no absorbidos son eliminados por las heces. Los alimentos son de naturaleza animal, vegetal y mineral.El sistema circulatorio transporta la sangre (v.) a la proximidad de todas las células para que éstas se nutran, respiren y eliminen sus desechos. La sangre conduce el oxígeno necesario para los tejidos y retorna el anhídrido carbónico que liberan, conduce hormonas y anticuerpos formados y regula la temperatura. El corazón impulsa la sangre, las arterias la distribuyen, los capilares la intercambian y las venas la retornan. Parte del líquido que baña los tejidos vuelve a las venas por la vía linfática.El aparato respiratorio (v. PULMÓN Y APARATO RESPIRATORto) está formado por las vías respiratorias altas (fosas nasales y ocofaringe), intermedias (laringe) y bajas (tráquea y árbol bronquial). Se encarga de la respiración externa: capta oxígeno del exterior y libera anhídrido carbónico del interior. El oxígeno es necesario para la respiración interna de los tejidos, lo cual se realiza con combustión de carbono y de hidrógeno que producen una energía; del calor liberado en la combustión se establece una temperatura uniforme en el cuerpo. De la laringe, con sus cuerdas vocales, depende la fonación. El aparato urinario (V. RIÑÓN Y APARATO URINARIO) consta de dos riñones y de las vías (uréteres) que les comunican con la vejiga y a ésta con el exterior (uretra); su misión consiste en expulsar urea y ácido úrico resultante del metabolismo de las proteínas; elimina determinadas sustancias tóxicas, regula el metabolismo del agua, mantiene el equilibrio de las sales de potasio y de sodio y condiciona el sostenimiento de las propiedades físicas adecuadas de los líquidos del c. La orina comprende los elementos excretados.El aparato genital (v. REPRODUCCIÓN II) y los efectos de sus productos hormonales definen por sí solos al ser humano en sus dos variantes: varón y hembra. El hombre varón posee unos genitales internos que producen las células espermáticas como secreción externa y, como secreción interna, las hormonas sexuales masculinas; están formados por dos testículos o dídimos que, por el epidídimo, el conducto deferente y el conducto eyaculador, comunica con la uretra y por ella al exterior; anejo al sistema conductor hay glándulas accesorias que vierten sus productos condicionadores de la correcta misión de las células espermáticas; los genitales externos complementarios son el escroto y el pene. En la mujer, las dos glándulas sexuales u ovarios y sus vías conductorastrompas, útero y vagina, forman los genitales internos que. se complementan con los externos llamados, en conjunto, vulva. Los ovarios producen óvulos y hormonas sexuales femeninas en forma cíclica: ciclos ováricos y uterinos; tras la fase de ovulación y de renovación de la mucosa uterina que se descompone y sangra, se origina la menstruación o regla con un periodo variable que oscila entre 28 y 32 días. El aparato genital masculino y el femenino se hallan netamente diferenciados morfológica y funcionalmente, dispuestos a la perfección para que se coordinen de modo complementario en el desempeño de la función reproductora.Todos estos sistemas de órganos, aunque están bien individualizados en el sentido de la función que desempeñan, precisan de otros dos sistemas llamados de correlación, los cuales les unirán para su integración armónica; son éstos el sistema nervioso cerebroespinal y autónomo que actúa por medio de los impulsos nerviosos de una forma rápida y precisa, y el sistema de glándulas de secreción interna productoras de hormonas con acción lenta y general. El mecanismo de acción íntimo hormonal y nervioso es de base química y su trabajo es interdependiente, de manera que se relacionan mutuamente.Las hormonas influyen sobre el crecimiento, el metabolismo, la reproducción, la coordinación de las funciones vegetativas, la adaptación al ambiente, y en el modo de ser psíquico. El sistema nervioso (v.) cerebroespinal regula las relaciones con el ambiente externo y transmite las sensaciones, pudiendo estar influido por la voluntad. El sistema nervioso autónomo dirige la actividad propia y mantiene las funciones de importancia vital o vegetativas: respiración, circulación, digestión, metabolismo, secreción, excreción o eliminación, y reproducción; no se influye por la voluntad, actuando en forma independiente. El organismo humano se desenvuelve en un medio ambiental y, por tanto, precisa de un conocimiento del mismo; para ello dispone de complejos mecanismos receptores que captan todo lo que de noticia hay en su exterior, la cual es transmitida rápidamente al sistema nervioso cerebroespinal que reaccionará de acuerdo con la información; estos mecanismos receptores son los órganos de los sentidos; por la visión se conoce la forma,tamaño, aspecto exterior, color y distancia de los objetos; por la audición captamos las ondas sonoras y distinguimos sus gradientes de intensidad, consonancia, timbre, distancia y dirección juntamente con la noticia de nuestra situación u orientación en el espacio; por el gusto sabemos de los diferentes sabores de las cosas; por el olfato se distingue la presión de vapor de las sustancias; por el tacto apreciamos la cualidad de calor, frío y dolor.5. Sustrato químico. Hemos considerado la estructuración del c. h. como materia viva y nos preguntamos, ¿cuáles son los elementos básicos que componen nuestras estructuras? o, de otra forma, ¿de qué elementos estamos integrados? Son varios estos elementos y entran a formar parte de nuestro organismo en diferentes proporciones que de más a menos son: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio, fósforo, potasio, azufre, cloro, sodio, magnesio y hierro; y, en muy escasa proporción, silicio, yodo, bromo, aluminio, manganeso y cobre. Los diferentes elementos se combinan, dando lugar a sustancias inorgánicas: agua y sales, y sustancias orgánicas: proteínas, hidratos de carbono y grasas. El agua constituye por sí sola alrededor del 5060% de nuestro peso; su importancia es grande, ya que casi todas las reacciones químicas se verifican en estado de solución acuosa, y la mayor parte del transporte de materias por los tejidos depende del mismo. El medio intercelular contiene electrólitos, cargados eléctricamente, en suspensión; la sangre tiene una concentración de hidrogeniones o pH ligeramente alcalino. El recambio de materiales que se lleva a cabo en nuestro organismo de forma ininterrumpida obedece a propiedades físicas: filtración (paso de partículas a través de las paredes de los vasos capilares), difusión (distribución de los gases según su tensión y de las soluciones según su concentración, siempre de mayor a menor; las soluciones más concentradas atraen el agua (ósmosis=difusión a través de membrana semipermeable) produciéndose una diferencia de presión llamada osmótica; la presión osmótica del líquido intercelular depende de su contenido en proteínas y sales.6. Interés social y cultural. El conocimiento de nuestro c. es estudiado en muchos aspectos por varias y cada vez más prolíferas ciencias, los progresos de la técnica cursan paralelamente con descubrimientos de aspectos hasta ahora ignorados de nuestro soporte físico; nosotros no hemos hecho más que ofrecer una síntesis, en respuesta a las preguntas formuladas al principio, que nos puede servir de orientación y de consideración acerca de la magistral armonía integradora del c. h. desde el momento de la concepción hasta el cese de la vida, en el que la materia animada deja de serlo para convertirse en materia inanimada.En Génesis (1,2630) se hace referencia a algunos de los aspectos aquí recordados en el pasaje de la creación del hombre: respecto a la forma y sus tipos "...a imagen de Dios le creó; creólos varón y hembra... ", y cita funciones principales, nutrición "...comer...", metabolismo "...creced...", relación "...dominad a los peces del mar y a las aves del cielo y a todos los animales que se mueven sobre la tierra...", y reproducción "...multiplicaos...".De la consideración de la armonía que existe fuera de nosotros (el Cosmos) y la armonía que existe en nuestro propio cuerpo aún sin conocimiento absoluto de ambos, nos surge una idea de perfección en la que estamos insertos, inasequible racionalmente a nuestra limitada inteligencia.R. LÓPEZ PÉREZ.
BIBL.: A. FALLER, El cuerpo del hombre, Barcelona 1970; L. TESTUT, Tratado de Anatomía humana, Barcelona 1932; H. RoUVIÉRE, Anatomía humana, 3 ed. Madrid 1953; M. SOLÉRE y P. HAEGEL, Embriología, Barcelona 1967; A. C. DE COSTA y P. R. CHAVES, Tratado elemental de Histología y Anatomía, Barcelona 1953; A. C. GUYTON, Fisiología humana, 2 ed. México 1967; F. BÜCHNER, Cuerpo y espíritu en la medicina actual, Madrid 1969.
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