Cronología. I. Ciencia Auxiliar de la Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Del griego tronos, tiempo y logos, tratado, es la ciencia que tiene por objeto la medida del tiempo (v.), para poder fijar la data y ordenada sucesión de los hechos históricos y regular la actividad humana. Se divide en C. natural o astronómica, que nos da las unidades fundamentales del tiempo, C. sistemática, que las combina en el calendario y C. aplicada o Cronografía, que forma series de los principales sucesos y dinastías. No trataremos de ésta, por su extensión y porque suele incluirse en los tratados de Historia; limitaremos nuestro estudio a las dos primeras o C. técnica.Los hechos humanos, para su comprensión histórica, deben situarse en el plano de dos coordenadas, el espacio y el tiempo en que tuvieron lugar, so pena de convertirse en un confuso amontonamiento; con razón se ha dicho que la Geografía y la C. son "los ojos de la Historia". De ahí la importancia y necesidad de los estudios cronológicos; y no sólo para la Historia, sino también para la perfecta adaptación del calendario.1. Unidades astronómicas del tiempo. El tiempo se mide en función del movimiento, de ahí el uso de relojes o cronómetros; mas éstos no lo determinan, sino que han de ajustarse a él. El Sol y la Luna constituyen el reloj fundamental para los humanos, cuyos movimientos, por su constancia, visibilidad e influencia en nuestra vida, han servido siempre para medir el tiempo y regular el calendario. La unidad fundamental de medida del tiempo es el día, determinado por una rotación completa de la Tierra sobre su eje, que con la sucesión de luz y noche condiciona la actividad humana. Después, el año, medido por la traslación de nuestro planeta en torno al Sol, que por la inclinación de la eclíptica causa las varias estaciones, climas y cosechas; y como unidad intermedia, el mes, derivado de la traslación lunar en torno a la Tierra, aunque no siempre se ajuste a ella; en muchos pueblos también se utiliza como unidad de medida la semana, cuya duración, siete días, es aproximadamente la de las fases lunares. El astrónomo Newcomb, en el pasado siglo, fijó con precisión estas unidades, hoy universalmente admitidas.El día solar trópico está comprendido entre dos medios días o pasos del Sol por el meridiano de un lugar; éste es el día real que señalan los relojes de sol; pero no es siempre igual, porque la órbita de la Tierra es elíptica, y se toma como unidad el promedio, el día solar medio. Su comienzo no fue el mismo en todos los pueblos:unos, persas, asirios... lo inician al salir el Sol; otros, judíos, mahometanos... al ponerse; los egipcios, romanos y modernos europeos y americanos, a media noche; los astrónomos generalmente al mediodía, hasta 1925 en que adoptaron el de media noche. Antiguamente su división era frecuente en cuatro partes, o en doce horas del día y cuatro vigilias nocturnas; la moderna en 24 h. de 60 min. y éste, 60 seg. La unidad mayor es el año trópico o traslación terrestre hasta volver al mismo punto equinoccial; y dura actualmente, según Newcomb, 365 días, 5 h., 48 min., 46 seg. Fue usada por todos los pueblos, pero no con el iflismo comienzo; astronómicamente ofrece cuatro puntos fijos: los solsticios, el 22 de diciembre y 21 de junio, y los equinoccios, el 21 de marzo y 22 de septiembre; de hecho, los de calendario lunisolar (judíos, griegos, etc.) tenían su comienzo aproximado en primavera u otoño; los de año vago (egipcios, mahometanos) indeterminado; los romanos en el 1 de marzo y después en el 1 de enero como modernamente los europeos y americanos.El mes se originó de la traslación lunar, pasando por las cuatro fases de la Luna: creciente, plenilunio, menguante y ocultación en el novilunio. Dura exactamente 29 días, 12 h., 44 min., 2,8 seg.; de modo que el año solar trópico abarca doce lunaciones de 354 días, 8 h., 48 min. y casi otros 11 días. Por eso los meses se acomodan diversamente al año. La semana es independiente y no se ajusta a las otras unidades.2. El calendario: tipos fundamentales. Ciclos. El calendario, del latín calendarium, tiene su origen en las calendae, día 1 del mes romano; es la combinación de las unidades cronológicas, y consiguiente distribución del tiempo, usada en cada pueblo para regular su actividad, señalando los días y periodos laborales, y las festividades religiosas y civiles. Si esas unidades astronómicas fuesen entre sí conmensurables, de manera que el año abarcase un número exacto de meses, semanas y días, todos los pueblos usarían el mismo; pero su disparidad real dio lugar a diversas combinaciones, con tres tipos fundamentales: el calendario solar, que prescinde de la Luna y reparte los 365 días del año en 12 meses de 30/31 días, sin relación con aquélla; el calendario lunisolar, con años de 12 lunaciones (354/355 días) y después de uno o dos años comunes, otro epagómeno (del griego epago: añadir) de trece meses (384 días) para esperar por el Sol; y el calendario lunar o mahometano, cuyo año consta de 12 lunaciones exactas (354/355 días). Es 11 días más corto que el solar; y muy vago y poco apto en la vida práctica (agricultura, etc.).En el cómputo del tiempo por calendarios entran también las eras (v.), series continuas de años a partir de un punto, como la de la fundación de Roma, y la cristiana desde el 754 de la fundación de Roma; y los periodos de años como el lustro y el siglo, de cinco y 100 años respectivamente. Asimismo los ciclos o periodos en que se repiten ciertos elementos de cómputo, como la indicción, de origen fiscal en tiempo del emperador Constantino, s. iv, que figura en la datación de los documentos más solemnes y bulas pontificias. Es un periodo de 15 años, cuyo comienzo se pone en el 3 a. C. Dado un año d. C. se le añade 3, la suma se divide por 15, y el resto da el número en que vamos, p. ej., Indicción VIII, sin atender al cociente. Ciclos bíblicos: el sabático, de siete años, y el jubilar de 49 ó 50. Eclesiástico: el jubileo romano, con indulgencias y gracias especiales, celebrado cada 50 años desde 1300 y actualmente cada 25. Es notable el jubileo compostelano por su antigüedad, desde Alejandro III en 1178 y por su frecuencia, cuando cae en domingo la festividad del apóstol Santiago, 25 de julio, a intervalos de 61165 años (así en 1948, 54, 65, 71, 76). Otros ciclos litúrgicos son el lunar o metoniano de 19 años; el solar de 28; el de Pascua de 532, producto de los dos anteriores; y el juliano de 7980, inventado por ,de que multiplicó los tres anteriores y puso su comienzo en el 4713 a. C.; muy útil para hallar los demás y comprobarlos en las dataciones.3. Antecedentes del calendario cristiano. Los hebreos usaron un calendario lunisolar, con 12 meses alternos de 29/30 días que suman 354; y para corregir el adelanto con respecto al Sol, después de dos años comunes, o de uno, si las cosechas iban muy retrasadas, añadían al siguiente un mes. Tuvieron la semana, a la que se ajustó el relato de la creación, siendo festivo el día séptimo, sabbat. Su fiesta principal era la Pascua, conmemoración de su liberación de Egipto; se celebraba el 15 de Nisán (v. ti) y es el antecedente de la Pascua cristiana.Los griegos usaron también un calendario lunisolar, con reglas fijas: primero la tetraetérida, de cuatro años lunares, tres comunes y un epagómeno, que resultó insuficiente para concordar con el Sol, pero dio origen a las Olimpiadas, que parten del 776 a. C.; después, la octoetérida, de cinco comunes y tres epagómenos; y, finalmente, la eneadecaetérida, de 19, propuesta por Metón en el 432 a. C. Había observado que en 19 años solares transcurrían íntegramente 235 lunaciones, y las distribuyó en 12 años comunes de 354/355 días y siete epagómenos de 384. Este ciclo metoniano representa la máxima aproximación a que se llegó en la concordancia SolLuna y es el llamado número áureo, pieza clave del calendario litúrgico medieval.Los romanos, durante la República, tuvieron primero un calendario lunar mal reglado, alternando, al parecer, un año común de 354 días con otro epagómeno de 376. Comenzaba el 1 de marzo (desde el 153 a. C., el 1 de enero) y seguían abril, mayo, junio quintilis, sextilis (llamados después julio, agosto en honor de César y Octavio), septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero. Dividían el mes en tres secciones desiguales determinadas por las Calendas, día 1, las Nonas el 5, y los Idus el 13, salvo en marzo, mayo, julio u octubre, que eran el 7 y el 15. Los otros días se contaban en orden inverso, por los que faltaban hasta el término siguiente incluyendo ambos extremos, p. ej., 1, 5 11 y 15 de mayo se decían calendis mai, tertio (ante) calendas, quinto calendas, Idibus mai; después por los que faltaban hasta el 1 del mes siguiente inclusive, así el 19 de mayo era XIV ante calendas ¡un¡¡.4. Calendario juliano y su adaptación al cristiano. Por negligencia de los pontífices, encargados de la regulación del calendario, éste se fue adelantando, hasta 90 días en el 146 a. C. Entonces Julio César lo alargó para esperar por el Sol, y asesorado por el alejandrino Sosígenes, implantó un calendario puramente solar, con tres años de 365 días, y el cuarto de 366 para recoger las seis horas de exceso anuales. El día añadido se unió al 24 de febrero, que era sextus ante calendas martii y se llamó bis sextus, de ahí, año bisiesto; en la Edad Media pasó a final del mes. César conservó los meses, alternando 31 días los impares y 30 los pares; mas el Senado dio 31 a agosto, pasando septiembre y noviembre a 30, y octubre y diciembre a 31, como actualmente. Sus nombres recuerdan el antiguo comienzo del año el 1 de marzo.El calendario cristiano medieval es continuación deljuliano, con sus meses y días y calendación retrógrada; pero adaptándole el cómputo litúrgico, basado en la Pascua hebrea, el ciclo griego de Metón y la Era cristiana inventada por Dionisio el Exiguo, monje del s. vi que, en visión cristocéntrica de la Historia, la comenzó en el nacimiento de Cristo, haciendo coincidir su año primero con el 754 de Roma. Erró por retraso de ca. 4,5 años; pero continuó así hasta hoy y se fue propagando lentamente por cronistas e historiadores; después pasó a las cancillerías (v. DIPLOMÁTICA) y desde el a. 1000 fue general en Occidente, pero con variedad de estilos o modos de comenzar el año: estilo de la Circuncisión, que lo inicia el 1 de enero; de la Natividad, siete días antes; de la Encarnación, el 25 de marzo anterior (cálculo pisano) o posterior (cálculo florentino); de Pascua, etc. Desde el s. xvi destacó el actual de 1 de enero, salvo en ciertas bulas solemnes, como la Deus Omnipotens de León XIII el 1 nov. 1884, declarando la autenticidad de las reliquias del apóstol Santiago en Compostela.Constituye una excepción en estos cómputos la Era hispánica que comienza 38 años antes que la dionisiaca. Aparece en el s. iv en algunas inscripciones de Asturias y se va generalizando desde el s. vii en la Península, pero es rara en Cataluña donde predomina la datación por los reyes carolingios. Fue después sustituida por la cristiana de la Encarnación, y más tarde de la Natividad, que entró en Cataluña en 1180; en Navarra, en 1234; en Valencia y Aragón, ca. 1350; en Castilla por las Cortes de 1383; y en Portugal, en 1420. Hacia 1600 se generaliza la de la Circuncisión el 1 de enero. Según A. d’Ors fue pseudocristiana motivada por la persecución de Diocleciano, anticipándose a la dionisiaca.3. El mes. El calendario medieval conservó los 12 meses del juliano, con los mismos nombres y número de días que tenían y tienen actualmente. Continuó también el cómputo de días por calendas, nonas e idus en los eruditos y escribanos, que usaban el latín; pero al pueblo le iba mejor el orden directo en que se suceden los hechos; esto se refleja ya desde el s. XI en los documentos privados; y en los escritos en romance o lengua vulgar de los s. XIII y XIV aparece la fórmula de "días andados" (los de la primera quincena, en orden directo) "y por andar" (los de la segunda, en orden inverso), p. ej:, "siete dían andados de julio", el 7; "cinco por andar", el 26 (incluido). De esta fórmula, se pasó pronto al orden directo, como es actualmente.La semana, de origen oriental, no se usó en Occidente hasta la aparición del cristianismo, que la heredó de los hebreos; los romanos nombraron sus días por las divinidades planetarias que según ellos presidían la primera hora de cada uno: así dies Solies, dies Lunae, dies Martis, dies Lovis, dies Veneris, dies Saturni. Los cristianos los llamaron "ferias"; la primera, domingo (dies Domini en que resucitó Cristo); las demás, feria segunda (el lunes), tercera, cuarta, quinta, sexta y sábado (conservó el hebreo); y así continuaron hasta hoy en el calendario litúrgico, mas el pueblo continuó en parte usando los nombres paganos, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, que el Renacimiento restituyó del todo; salvo en Galicia y Portugal, donde aún se oye cuarta feira, quinta feira, sexta f eira. En los documentos medievales y en el uso popular, es frecuente sustituir la indicación del mes y día por la fiesta litúrgica del mismo, o en relación con ella, p. ej., die (esto S. Mathei, 4 die post S. Joannem, in dominica Quasi modo, etc. Esto obliga a conocer el santoral y otros elementos litúrgicos del cómputo, que figuran al principio de breviarios y misales.4. Elementos del cómputo eclesiástico. Tablas y calendario perpetuo. La Pascua. El año litúrgico, con sus ciclos de Navidad, preparada por las cuatro semanas de Adviento; de Pascua, precedida por la Cuaresma y seguida por las siete dominicas post Pascha; y de Pentecostés, con las dominicas que siguen hasta el nuevo Adviento, está formado a base de semanas y depende de la Pascua o día en que resucitó el Señor, con sus fiestas movibles. La Pascua judía coincidía con el día y Luna 15 de Nisán (entre marzo y abril), que comenzaba al anochecer del 14. En ella murió Cristo, un viernes del a. 33 según la opinión vulgarizada; mas los doctos prefieren hoy el a. 30, con la muerte de Cristo el 7 de abril, resucitando al tercer día, domingo.En Oriente, algunas iglesias cristianas celebraron la Pascua a los dos días de la Pascua judía, aunque nofuese domingo; pero otras, y todas las occidentales, esperaban al domingo siguiente; y esto se hizo común desde el Conc. de Nicea en el 325; pero no todas usaban las mismas reglas de cálculo para conocer ese domingo, hasta que se generalizaron las que rigen actualmente, a saber: la, fijar el equinoccio el 21 de marzo; 2a, adoptar como plenilunio pascual la Luna 14 que coincide con ese día, o con otro inmediato posterior, calculándola por el número áureo; 3a, celebrar la Pascua el domingo siguiente: así tendrá como fechas extremas del 22 de marzo al 25 de abril. Por tanto, es domingo de Pascua el siguiente al primer plenilunio que hay después del 20 de marzo. Estas reglas se fueron adoptando desde el s. vi en Roma y España; pero hasta el s. ix no se logró la plena uniformidad en la fecha de la Pascua y de las fiestas movibles que de ella dependen.5.Términos del cómputo pascual. Para hallar la fecha de la Pascua en cada año, los computistas medievales inventaron ciertos artificios y términos, de interés litúrgico y también diplomático, pues figuran en muchas datas documentales. Número áureo indicaba el año en que iban del ciclo de Metón; para hallarlo se añade 1 al año, la suma se divide por 19, y el resto da el número áureo de aquel año. Epacta era la edad de la Luna el 22 de marzo; aumenta 11 días cada año (diferencia entre el solar y el lunar) y se le restan 30 si excede de ellos. Va reglada por el número áureo y se pone en su lista. De ella depende el plenilunio pascual (Luna 14 posterior al 20 marzo) y también se pone bajo el número áureo. Para hallar la feria de ese plenilunio y pasar al domingo siguiente (el de Pascua) sirve la letra dominical. Disponían una lista de los 365 días del año, asignando a cada día una de las siete primeras letras del alfabeto, al 1 de enero, A; al 2, B; al 3, C; al 4, D; al 5, E; al 6, F; al 7, G; y se repetían: al 8, A; al 9, B... hasta el 31 de diciembre. Si el primer domingo de un año correspondía, p. ej., al 2 de enero, la B era la letra dominical de aquel año y todos los días señalados con ella en la lista eran domingo; así se hallaban también las otras ferias. Falta averiguar ese primer domingo por medio del concurrente, número de días que en el año anterior hubo después del último domingo; p. ej., si en diciembre el último domingo fue el día 28, el concurrente del año entrante será 3,y dos días después, el 5 de enero es domingo con la E como letra dominical del nuevo año. Está reglado por el ciclo regular solar, periodo de 28 años, al cabo de los cuales los días del año vuelven a caer en las mismas ferias. Para hallarlo, se añade 9 al año dado, la suma se divide por 28 y el resto da el número del ciclo solar en ese año (si resulta cero, es 28). Bajo el número solar de cada año se pone su concurrente y la letra dominical (ésta puede omitirse, porque es =7concurrente).El regular solar y el regular lunar son números afectos a cada mes. El solar, sumado al concurrente del año, da la feria del domingo primero del mes; y el lunar da la Luna del mismo, y es fácil pasar a los días siguientes. Para averiguar todos estos términos, los computistas medievales idearon sendas fórmulas matemáticas que hoy se investigan en los códices. (Para España, v. Cordoliani, en bibl.). Aquí se dan en las tablas la, 2a, 3a6. Reforma gregoriana. El año juliano, de 365 días y seis h., excedía en 11 min. largos al año solar trópico; el Sol se adelantaba y el equinoccio vernal, que 1. César fijó en el 25 de marzo y después del Conc. de Nicea se puso en el 21, en el s. xvi ocurría el 11 de marzo. Fallaba, pues, el ciclo de cuatro años para el bisiesto, y si se alteraba, fallaría también el ciclo solar de 28 años para las ferias. Además el ciclo de Metón o número áureo tampoco era exacto, pues sus 235 lunaciones duran, en total, 1 h. 49 min. menos que los 19 años julianos; por eso el plenilunio pascual del calendario llevaba tres días de adelanto.Este desarreglo lo notaron algunos sabios, y los Conc. de Constanza, Letrán IV y Trento urgieron su reforma. En la concordancia con el Sol bastaba, según las Tablas Alfonsíes, adelantar 10 días para que el equinoccio volviese al 21 de marzo; y en adelante suprimir uno cada 133 años. Pero la gran dificultad estaba en el adelanto de la Luna, que hacía inútil el número áureo para señalar los novilunios. No se halló solución hasta que L. Giglio (Lilius) ideó unas tablas epactales y, a base de ellas, una comisión de ocho sabios, entre ellos el español Chaeón y el alemán Schlüssel (Clavius), elaboró un nuevo calendario que Gregorio XIII promulgó en su bula Inter gravissimas de 24 febr. 1581 de la Encarnación (15 oct. 1582 de la Circuncisión). Se saltaron 10 días pasando del jueves, 4 oct. 1582, al viernes 15 del mismo; y en adelante, se suprimió el bisiesto que ocurría cada fin de siglo, salvo cuando la centena sea divisible por 4. Así no fueron ya bisiestos el 1700, 1800, 1900; pero sí el 1600 y lo serán el 2000, 2400, etc.; es la llamada ecuación solar. Para el ajuste de la Luna se acordó tomar como base la epacta, considerando como índice no la Luna en 22 marzo, sino la de 31 de diciembre anterior a la entrada del año, y fijarla mediante una difícil ecuación lunisolar. Veinte años después de la reforma, el P. Clavius publicó su obra explicándola (v. bibl.). No pone fórmulas, sino que da indicadas la Pascua y fiestas movibles, y el número áureo, epacta, letra dominical y demás términos hasta el a. 5000. Pero en 1800 el alemán Gauss publicó un método que, sin el fárrago de términos medievales, da directamente la Pascua de un año cualquiera con seis fórmulas (y dos letras variantes).6. Propagación de la reforma. El calendario gregoriano lo adoptaron puntualmente, después del 4 oct. 1582, España, Italia y Portugal; Francia en diciembre del mismo año; los demás Estados católicos del 1583 al 1587; los protestantes hacia el 1700, pero Inglaterra e Irlanda en 1752, Suecia en 1753, Japón en 1873, China en 1911. Deshecho el Imperio turco y el ruso, fueron entrando: Rusia en 1918, los Estados balcánicos del 1917 al 1926, Grecia en 1927. Hasta adoptar la reforma, estos países iban con retraso de 10 días desde octubre de 1582, 11 desde 1 mar. 1700, 12 desde 1 mar. 1800, 13 desde 1 mar. 1900. Deben tenerlo en cuenta los que utilicen fuentes históricas de esos países.7. Cronología antigua americana. La América precolombina desarrolló un original sistema cronológico difícil de exponer con brevedad. Trataremos primero del calendario maya del Yucatán, más antiguo y que influyó en los demás de Mesoamérica y México (del peruano no hay datos suficientes). En Astronomía los mayas, mediante prolongadas observaciones de equinoccios, solsticios y ocultaciones de estrellas, llegaron a un conocimiento muy preciso del año solar, lunaciones, etc.; y para el cómputo del tiempo, que hacían por días (porque usaban dos años distintos), alcanzando grandes cantidades, inventaron un sistema vigesimal de posiciones, análogo al decimal, pero más antiguo y de mayor alcance. De 1 a 19 por puntos o globitos y rayas: o=1; =5; ooo=8; ooo=19. Las posiciones en columnas: abajo el kin, día; hacia arriba el vinal, 20 kines; tun, 18 vinales; katún, 20 tunes; baktún, 20 katunes, etc. (el tun 18 vinales= =360 días para aproximarse al año; en otras materias valía 20 vinales).La inscripción auténtica más antigua, grabada ca. 320 d. C. (plaquita de jade en el museo de Leyden) es:8.14.3.1.12 (de 8 baktunes hasta 12 kines); suma 1.253.912 días, que equivalen aprox. a 3433 años y muestra ya perfecto este sistema vigesimal en el s. iv, con una Era (elemento fundamental para abarcar y unificar todas las datas), cuyo punto inicial suponen ca. 3113 años a. C., mientras que en Europa el sistema decimal (inventado por los indostánicos en el s. viii y traído por los árabes en el xii), no fue usado hasta el Renacimiento por no entender el cero, necesario en la posición vacía; y la Era cristiana tampoco fue general hasta el s. xvi. El cero era como una concha, y el vinal, tun, etc., tenían su signo jeroglífico, que llevaba unidos los puntos y rayas de las unidades, 1 a 19, que actuaban en cada uno.El calendario. Usaban dos años: el tzolkín, año sacro y popular de 260 días, y el haab, de 365. El primero se basaba en 20 nombres, referentes a deidades astrales o naturales: ik, akbal, kan... imix, cuya serie se repetía 13 veces, y en ellas iba recibiendo cada nombre un número del 1 al 13, siempre diferente, hasta completar los 260 días (1 ik, 2 akbal... 13 ix, 1 men...); así un día cualquiera, designado por un nombre con número siempre diverso, era único e irrepetible dentro del año porque el mínimo común múltiplo de 13 y 20 es precisamente 260. (Como si, p. ej., "lunes tercero" en nuestro calendario actual fijase un día único en el año; pero hay unos siete). Así quedaba determinado el día natal de cada persona, con su deidad y fiesta propia, que le marcaba la norma ritual y cívica a seguir durante la vida.El haab, año solar de 365 días usado más bien por sacerdotes y astrónomos, tenía 18 meses de 20 días (=360) llamados pop, uó, zip..., más el último uayeb, de cinco, y se numeraban de 0 a 19 porque contaban porTZOLKIN, año sacro: 260 díasiÍ Nombres: Ik Akbal Kan Chiccháj 1° 1 2 3 4 8 9 10 11 2 3 4 59 10 11 12 20 trecenas= 3 4 5 6 260 d. 10 11 12 13 4 5 6 7 11 12 13 12.° 1 5 6 7 8 12 13 15.’ 1 2 6 7 8 9 13 18.° 1 2 3 7 8 9 10 HAAB, año civil: 360 Pop, ol lk 81o Zac, o C 6Ik 13iCICLO DE 52 AÑOS Día sacro unido al inicial de cada añoICALENDARIO MAYAn Cimí Maník Lamat Munuc Oc Chuén Eb Ben Ix 5 6 7 8 9 10 11 12 1312 13 3.° 1 2 3 4 5 6 76 7 8 9 10 11 12 13 5.° 113 6.° 1 2 3 4 5 6 7 87 8 9 10 11 12 13 8." 1 2 9.1 1 2 3 4 5 6 7 8 9 8 9 10 11 12 13 11 " 1 2 3 2 3 4 5 6 7 8 9 10 9 10 11 12 13 14.° 1 2 3 4 3 4 5 6 7 8 9 10 11 10 11 12 13 17.° 1 2 3 4 5 4 5 6 7 8 9 10 11 1211 12 13 20.° 1 2 3 4 5 6 5 díasUó, o Zip, o Totz, o Tzec, o Xul, o Yaxkín, o Mol, k 2Ik 9Ik 3Ik 10Ik 4Ik 11Ikeh, o Mac, o Kankín, o Muán, o Pax, o Kayab, o Cumhí Ik 7Ik 11k 8Ik 2Ik 9Ik 3Ik 1 2 3 4 5 6 7 8 91 Ik 2 Ma 3 Eb 4 Ka 5 Ik 6 Ma 7 Eb 8 Ka 9 Ik 14 15 16 17 18 19 20 21 221 Ma 2 Eb 3 Ca 4 Ik 5 Ma 6 Eb 7 Ca 8 Ik 9 Ma 10 Pop 27 28 29 30 31 32 33 34 35 1 Eb 2 Ca 3 Ik 4 Ma 5 Eb 6 Ca 7 Ik 8 Ma 9 Eb 40 41 42 43 44 45 46 47 481 Ca 2 Ik 3 Ma 4 Eb 5 Ca 6 Ik 7 Ma 8 Eb 9 CaCRONOLOGIA 1días terminados (como nosotros las horas, pues no decimos "es la una" hasta que está acabada). Los cinco últimos eran maléficos y se usaban sólo para quitar trastos y mejorar la casa para el nuevo año. Comienza en 0 pop, sigue 1 pop, 2 pop... 19 pop, 0 uó, 1 uó... y termina en 4 uayeb. El exceso anual de casi seis horas sobre los 365 días lo llevaban aparte en cuenta adicional, pues no usaban fracciones.Ciclo de 52 años. El haab se combinaba con el tzolkín: 1 ik0 pop, 2 akbal1 pop, 3 kan2 pop... En 13 imix iban 260 días y comenzaba otro tzolkín; pero el haab continuaba los 105 días restantes=ocho trecenas y un día, terminando en 1 cimí4 uayeb de la novena. El segundo haab entraba, pues, con 2 manik0 pop (cuarto nombre después de ik); y según el mismo desarrollo, el tercero entra en 3 eb0 pop, y el cuarto con 4 cabán0 pop. Estos cuatro nombres: ik, manik, eb, cabán, son los "portadores del año" con que entraba siempre en la época clásica, pero recibiendo número distinto, 1 a 13, durante 52 años (=13X4). En el ciclo de 52 años aparece el pop, primer día de cada uno diferentemente acompañado, y, por tanto, será diferente cualquier día de los 18.980 comprendidos en los 52 años. Esta proeza de fijar un día entre tantos, sin nombrar el año, resulta de la genial combinación de los números 13,20 y 365, cuyo mínimo común múltiplo es la suma antes dicha. Se expresa gráficamente por la "rueda calendaria", formada por dos circunferencias, una menor cuyo borde tiene 250 picos, marcados con los 260 días del tzolkín y otra mayor con 365 picos iguales, y en sus entrantes marcados los días del haab. Puestas en contacto con el pico 1 ik en el entrante 0 pop y haciéndolas girar, la menor dará 73 vueltas y la mayor 52, que son los años hasta que el pico 1 ik vuelva al entrante 0 pop para comenzar otro ciclo.Los restantes pueblos de Mesoamérica, olmecas, mixtecas, zapotecas y aztecas de México, usaron también el calendario maya, pero variando los nombres. Los aztecas daban a los 20 días básicos (el cempohualli) nombres de animales: cocodrilo, serpiente, perro, mono, jaguar, águila; o de objetos: casa, caña, hierba, flor; viento, agua, lluvia, movimiento... Con ellos y los 13 números que iban unidos, resultaba el tonalpohualli, año sacro de 260 días. El solar, llamado xiútil, de 18 cempohuallis (meses de 20 días) más cinco nemontemis (inútiles y maléficos). Era sobre todo importante el ciclo de 52 años xiuhmolpilli (anudación de los años), pues consideraban el tiempo como agente de los hechos y formado por renovados ciclos de 52 años; con el término de uno acabaría el mundo, y cuentan que, en su última noche, los habitantes de Tenochtitlán (ciudad de México) se retiraban a los montes próximos con gran tensión, a esperar la aurora, y al aparecer ésta la festejaban con enorme regocijo, porque los dioses concedían otros 52 años de vida al mundo.8. Calendario sarábigo, persa y republicano francés. Arábigomahometano. Interesa conocerlo por su relación con la Historia medieval de España, basada en parte en los cronistas árabes. Es calendario puramente lunar, con años de 12 meses: Muharram, Safar, Rabí` alawwal, Rabí alájir, Yumádá alñlá, Yumádá alájira, Rayab, Sa’bán, Ramadán, Sawwál, D51ga`da, Dñlhiyya. Los meses comienzan en el novilunio observado a ojo (después reglado), con 30 días los impares y 29 los pares, formando un año común de 354; pero en cada periodo de 30 años, 11 son abundantes de 355, añadiendo un día al mes último; son los años que, divididos por 30, dan residuo 2.5.7.10.13.16.18.21.24.26.29. El día comienza al ponerse el Sol (lo computamos con el cristiano que entra horas después). El a. 1 de la Hégira o Era musulmanacomenzó el 16 jul. 622 d. C. (al atardecer del 15); el segundo, el 5 jul. 623 (por ser 11 días más corto que el año solar); el tercero, el 24 jun. 624, etc., retrocediendo su a mayo, abril... hasta volver a julio después de ca. 33 años. Es sumamente vago y poco apto para la vida práctica (cosechas, expediciones, etc.); por eso un año árabe coincide parcialmente con dos cristianos (rara vez con uno) y un año cristiano con dos árabes (alguna vez con tres), y para hallar su correspondencia exacta hay que utilizar tablas de reducción.El calendario persa, llamado de Omar fayyam (v.), fundador del Álgebra y principal miembro de la comisión nombrada por el sultán para formarlo en 1079, comienza los años en el equinoccio vernal, e intercala un día cada cuarto año, como el calendario juliano; pero después de siete intercalaciones, la octava espera al quinto año; de modo que intercala un día cada 33 años (no cada 32) y no necesita suprimir el bisiesto en fin de siglo, pues restablece ya el acuerdo con el Sol cuando van 7 h. de atraso; sólo habrá que suprimir un día después de ca. 4400 años. Por eso se cita esta reforma como más perfecta que la gregoriana, que lo haría después de ca. 3200 años. Pero téngase en cuenta que para los persas no existía el problema del difícil acuerdo con la Luna pascual, y que el reajuste en fin de siglo es más recomendable para el cómputo civil. De hecho, este calendario persa fue usado por los astrónomos, pero no por el pueblo.Calendario republicano francés. Para borrar la influencia religiosa del calendario gregoriano en el pueblo, la primera República francesa, en la Convención de 5 oct. 1793, estableció un nuevo calendario, cuyos años comenzarían en el equinoccio de otoño, a partir del 22 sept. 1792, día en que se había proclamado la república. Constaba de doce meses, con nombres tomados de las estaciones y el clima: Vendemiaire, Brumaire, Frimaire, Nivóse, Pluvióse, Ventóse, Germinal, Floreal, Prairial, Messidor, Thermidor, Fructidor. Cada mes tenía 30 días y al último se le añadían 5 ó 6, vulgarmente llamados sansculottes. Dividieron el mes en tres décadas (siendo festivo el día último de cada una), el día en 10 h. de 100 min. y el minuto en 100 seg. Este calendario no prosperó en el pueblo, y con el Concordato de 1802 se restableció el culto, y el domingo como día festivo. Finalmente fue abolido el calendario de la república y se restauró el común gregoriano el 1 en. 1806.9. Hacia un nuevo calendario. La reforma gregoriana de 1582 remedió la necesidad entonces sentida de ajustar el año civil al solar. El exceso de un día se corregía después de ca. 3200 años, quedando estable el equinoccio vernal en el 21 de marzo; y se corregía también el desplazamiento de la Luna para la fijación de la Pascua. Conservó los meses desiguales y sin correspondencia de sus días con la semana, cosas ambas heredadas del calendario romano, y que no causaban entonces dificultades; pero actualmente, con el desarrollo de la vida social y económica, se desea una mayor regularidad y adaptación al ritmo laboral, con estadísticas y tablas de pago unificadas semanales, evitando también diferencias causadas por la movilidad de la Pascua y fiestas dependientes. Hace ya dos siglos que comenzaron tendencias de reforma con proyectos que llegan ya a varios centenares. En cuanto a la Pascua, que se quiere fijar con independencia de la Luna, y depende ante todo de la Iglesia, el Conc. Vaticano II (Ap. a la Constitución sobre la Sagrada Liturgia de 4 dic. 1963) declaró que "reconociendo la importancia de los deseos de muchos... no se opone a que la fiesta de la Pascua se fije en un domingo determinado dentro del calendario gregoriano, con tal que den su asentimiento todos los que están interesados, especialmente los hermanos separados de la comunión con la Sede Apostólica".Más difícil es el problema de la correspondencia del año y meses con la semana. Los 365/6 días forman 52 semanas y sobra un día (dos en bisiesto) que impide el acuerdo. Los proyectos de solución forman dos grupos: para el primero, el día sobrante se llama "blanco", sin nombre ferial, y queda fuera de la semana. Unos distribuyen las 52 semanas en 13 meses de cuatro semanas, logrando una estable concordancia (si, p. ej., un día 8 es lunes, lo será en todos los meses y años), pero este año no es divisible en semestres, cuatrimestres, trimestres y bimestres y trastorna todo eJ santoral. Otros ponen cuatro trimestres de 91 días: enero, abril, julio y octubre, de 31 (cinco domingos y 26 días laborables) y los demás de 30 (cuatro domingos y 26 días laborables). Es una solución incompleta porque, si, p. ej., el día 8 del mes segundo de un trimestre es lunes, lo será en el segundo de cualquier trimestre y año; pero no en los otros meses. Sin embargo, es la solución de la mayoría y muy promovida por la World Calendar Association.El segundo grupo rechaza los días blancos para conservar intacta la semana, antiquísima, común a los cristianos, judíos y árabes, y base de la liturgia. El año termina con las 52 semanas, y el día sobrante (o dos) forma ya parte del año siguiente, que entra adelantado, y, después del quinto o sexto año, dan al siguiente una semana más al final, para corregir los siete días de adelanto y esperar por el Sol (podrían hacerlo a los tres días, alternando atrasos y adelantos, sin separarse tanto; ya actualmente se adelantan 3/4 de h. hasta que el bisiesto los corrige). Después, unos lo dividen en 13 meses de cuatro semanas, como García Serrano; otros en 12 con los trimestres de 91 días, antes expuestos; o bien, con ocho meses de cuatro semanas y cuatro meses de cinco (35 días). Así conservan estable la semana, pero desigualan los años (con alguno de 371 días).Fuera de ambos grupos, el metropolitano polaco Baraniak, apoyándose en una interpretación de Lev 23,1516 sobre el Pentecostés hebreo, propone que en todo año haya un día festivo doble (triple en bisiesto) que llama dominica longa, así en los 365/6 días caben las 52 semanas. Es una solución simple, ¿pero viable? Finalmente, el Conc. Vaticano II, en la declaración citada sobre la Pascua, añade: "La Iglesia no se opone a los diversos proyectos que se están elaborando para establecer el calendario perpetuo e introducirlo en la sociedad civil, con tal de que conserven la semana de siete días con eJ domingo, sin añadir ningún día que quede al margen de la semana..., a no ser que se presenten razones gravísimas, de las que juzgará la Sede Apostólica".J. PÉREZ MILLAN.
BIBL.: Obras generales: J. SCALIGERO, De emendatione temporum, París 1583 (abre la moderna Cronología científica); D. PETAU, De doctrina temporum, París 1630; C. L. IDELER, Handbuch der mathematischen und technischen Chronologie, Berlín 1831; T. MOMMSEN, Rümische Chronologie, 2 ed. Berlín 1859; L. MASLATRIE, Trésor de Chronologie, París 1889; A. MOMMSEN, Griechische chronologie, Leipzig 1883; B. PEON, Estudios de cronología universal, Madrid 1863; J. AGUSTI, P. VOLTES y J. VIVES, Manual de cronología española y universal, Madrid 1952; J. PÉREZ MILLÁN, El calendario: su origen, evolución y reforma, Santiago de Compostela 1956; C. PAOLI, Programma scolastico di paleografía e diplomatica, III, Florencia 1889; A. GIRY, Manuel de Diplomatique, París 1925, 79314; A. CAPPELLI, Cronología, Cronografia e calendario perpetuo, 2 ed. Milán 1930.
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