Costa Rica V. Lengua y Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Lengua. Lingüísticamente, las características de C. R. son el seseo y el yeísmo (que comparte con los demás países de la América hispana), y el voseo (que emplea en los mismos términos que la región del Plata). Las correspondencias entre el habla popular costarricense y el habla popular del Río de la Plata son notables, y la diferencia mayor entre ellas está en el tono y el tempo. C. R. no ha hecho el mismo esfuerzo que Argentina por dar al voseo características literarias. El voseo, como forma de lenguaje escrito, casi no es conocido en C. R., aunque en el hablado es universal, pues el tuteo no se practica del todo. Lingüísticamente, sin embargo, C. R. consta de tres regiones, pues en la costa occidental es notable la influencia del habla nicaragüense, y en la oriental, la de la inmigración considerable venida de Jamaica en el último tercio del s. XIX, que ha producido perceptibles influencias del idioma inglés en el habla popular de esa zona.Literatura. "Costa Rica dice Enrique Anderson Imbert salió de estas tierras de América, pero salió sin literatura". Es cierto. Quedan del periodo colonial unas coplas; de los primeros años de independencia, anónimas crónicas de costumbres. Pero la literatura aguardaba y empezó a manifestarse hacia finales del s. XIX; alrededor de 1890 hay una mediana actividad literaria, de la cual participa Rubén Darío (v.). La literatura costarricense nació bajo el influjo de Ricardo Palma (v.) y el signo del costumbrismo criollista (v. CRIOLLOS II). Las primeras novelas que se publican (1860, reed. 1963), las de Manuel Argüello Mora (18341902), se basan en hechos históricos o tienen que ver con ellos. Este es un precursor. Luego, al finalizar el siglo, surgen los primeros poetas y costumbristas. De los poetas, el más importante fue costumbrista: Aquileo J. Echeverría (18661909); de los prosistas, Manuel González Zeledón (18641936), Magón cuyas crónicas costumbristas derivaron poco a poco hacia el cuento y la novela breve. El retorno a C. R., tras pasar la infancia y la adolescencia en España y Francia, de Ricardo Fernández Guardia (18671950), produjo una polémica sobre el lenguaje: ¿se debía reproducir literariamente el habla popular criolla, o escribir castizamente? Magón, como cuentista, y luego el novelista Joaquín García Monge (18811958) con su criollismo, y Fernández Guardia, también cuentista, pero luego principalmente historiador, sobrevivieron, aunque éste último no tuvo seguidores importantes, mientras los otros hicieron escuela.Los primeros poetas de consideración, aparte Echeverría, surgen a partir de 1910, no con tanta influencia modernista como sus contemporáneos de otros países hispanoamericanos. La década 191020 es modernista, prin, cipalmente en la prosa. Francisco Soler (18881920) es el más destacado representante. La poesía es más parnasiana que dariana. Por otra parte, Santos Chocano (v.) y Lugones (v.) influyen más que Darío a pesar de la vecindad geográfica. La poesía de 192030 revela un conjunto de poetas dentro de esa línea (el principal, Julián Marchena, n. 1897). La prosa, entre tanto, sigue produciendo cuentos de costumbres y novelas patriarcales hasta la aparición de José Marín Cañas (n. 1904), hijo de españoles, que rompe los moldes con una prosa barroca y una narrativa apasionada (Lágrimas de Acero; Tú, la imposible;. El infierno verde; Pedro Arnáez, entre 1929 y 1942), amén de cuentos y teatro; junto a él aparece un poeta y pintor que implanta las nuevas formas poéticas: Max Jiménez (190047); y poco más tarde Rafael Estrada (190134), que influyen en casi todos los siguientes. Novela y poesía sufren una renovación a partir de 1940: Carlos Luis Fallas (191066) con Mamita Yunai y Gentes y Gentecillas, Fabián Dobles (n. 1918) con Ese que llaman Pueblo y En el San fuan hay Tiburón, y Joaquín Gutiérrez (n. 1918) con Puerto Limón y Manglar; marxistas los tres, son los principales novelistas; Arturo Echeverría Loria (190966), Isaac Felipe Azofeifa (n. 1909), Fernando Luján (191267) y Alfredo Cardona Peña (n. 1917), son los poetas más importantes. Junto a ellos, en edad intermedia, Carlos Salazar Herrera (n. 1906) es exclusivamente cuentista y goza de gran influencia sobre los escritores siguientes. Fallas, Dobles y Gutiérrez encabezan el movimiento de literatura proletaria, pero no tienen discípulos.La novela se estanca durante 20 años sin nuevos creadores notables posteriores a 1940. Los poetas de esa época sí tienen seguidores; primero una generación alrededor de 1950 muy influida por Juan Ramón Jiménez (v.); luego adviene en 1960, otro renacimiento: en la ciudad provinciana de Turrialba surge un pequeño grupo de poetas jóvenes que luego se extiende por todo el país, bajo la égida de César Vallejo (v.) y, en lo nacional, de Azofeifa. Al mismo tiempo parece resurgir la novela, dentro de una concepción introspectiva; no son los escritores proletarios quienes la influyen o determinan, sino (a través de una novela publicada en 1950, La ruta de su evasión, de Yolanda Oreamuno, 191656), los novelistas ingleses de 30 años atrás (Lawrence, Joyce, Virginia Woolf). Este renacer está a cargo principalmente de mujeres, y la actual corriente novelística latinoamericana (Cortázar, Fuentes, etc.) está representada en C. R. por novelistas femeninas. Pero hay todavía un grupo que insiste en seguir un criterio nacional y dentro de las tradiciones. La nueva generación se proclama cosmopolita (más en poesía que en novela, pero en ésta también) y la precedente insiste en ser nacionalista.En el teatro, la evolución costarricense es menos visible, y la obra menos consistente. Los primeros dramaturgos, a partir de 1901, escribieron dentro de la órbita de Echegaray (v.) y luego de Nicodemi. Alrededor de 1930 las influencias decisivas fueron españolas (Benavente, v.), y se creó una escuela efímera de sainete regional. Desde 1955 hay una tendencia a crear un teatro de acento nacional e intención universal, pero los esfuerzos de los últimos dramaturgos parecen, como en poesía y novela, estar prescindiendo del primero de estos conceptos. El fenómeno actual en la literatura costarricense es la pugna por salir del estrecho cerco de literatura provincial en que se ha movido desde que nació. Aun los que sostienen la necesidad de una raíz nacional en lo que se escribe, protegen la tendencia y la comprenden, a sabiendas de que en un mundo cambiante y constantemente integrado no es lícito seguir escribiendo para un reducido público que busca a los autores costarricenses como espejo y no como fuente.El cuadro general se completa con los cultivadores de literatura infantil: Carmen Lyra (18881948), seudónimo de M. Isabel Carvajal, Carlos Luis Sáenz (n. 1899) y Lilia Ramos (n. 1902); los ensayistas Roberto Brenes Mesén (18741947), Mario Sancho (18851948), Moisés Vincenzi (18941963), Abelardo Bonilla (n. 1899), León Pacheco (n. 1900), Mario Alberto Jiménez (191260) y Rodrigo Facio (191761); los biógrafos Luis Dobles Segreda (18911956) y Enrique Guier (n. 1900), y los historiadores Hernán G. Peralta (n. 1892), Carlos Meléndez (n. 1926), Rafael Obregón Loría (n. 1910) y Ricardo Blanco Segura (n. 1930).ALBERTO CAÑAS.
BIBL.: C. GAGINi, Diccionario de costarriqueñismos, San José 1918; A. AGÜERO, El español de América y Costa Rica, San José 1962; R. SOTELA, Escritores de Costa Rica, San José 1942; A. BONILLA, Historia de la Literatura costarricense, San José 1967; L. DOBLES SEGREDA, Indice bibliográfico de Costa Rica, 9 t., San José 192735.
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