Córdoba (Argentina) IV. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
C. es, de las grandes ciudades argentinas, la que, sin mengua de su adaptación a los estilos urbanísticos y artísticos que impone la evolución de los tiempos, mejor conserva el sabor del arte llamado "colonial", recuerdo vivo del llevado por España y refundido con el autóctono de los países hispanoamericanos. Son testimonio de ello grandiosas edificaciones civiles y religiosas que, construidas según el estilo español (gruesos muros,amplios patios, etc.), se distinguen por su solidez y monumentalidad, destacando en esta arquitectura las torres, que dan al conjunto de la ciudad un bello y muy característico aspecto. Entre los edificios civiles monumentales, los más importantes son la casa de la familia Allende, el teatro y la universidad.Pero lo que da más acusado carácter a C. son sus monumentos arquitectónicos religiosos. El más representativo de ellos es la catedral cuyos muros, dos veces centenarios, levantados sobre las ruinas del templo que se derrumbara en 1677, compendian el colosal esfuerzo que logró suplir la escasez de recursos y vencer las dificultades de todo género que demoraron su terminación hasta 1782. La catedral proclama su grandeza en la rigurosa estructura del amurallado recinto, en la elegancia de su cimborrio, en la reciedumbre de sus hieráticas torres barrocas, en la gravedad neoclásica del pórtico y en la suntuosidad de su interior, que encierra magníficos tesoros. De mediados del s. XVII es la iglesia de la Compañía de Jesús, de severas líneas, cuya primitiva fábrica pétrea se conserva todavía en perfecto estado. Gracias a la munificencia del jesuita Manuel de Cabrera fue posible realizar la ambiciosa idea del anónimo autor de los planos, cuya ejecución es obra del hermano Felipe Lemer. Son de citar, de la época de mayor esplendor jesuítico en C. (s. XVII), dos notables monumentos de la Compañía que se conservan en la campiña cordobesa: S. Catalina y Alta Gracia. El templo de S. Francisco inició la construcción de su iglesia matriz en 1575, aunque el actual sólo tiene siglo y medio de existencia.Los mercedarios no se establecieron definitivamente en C. hasta que fray Francisco Martel adquirió, en 1599, el solar que ocupa la actual basílica. Un manuscrito de 1601 alude a la construcción de la iglesia y otro, de 1605, la cita en términos que dan a entender que ya estaría edificada. Con los años se levantó otra iglesia para reemplazar a la anterior, y luego otra, hasta que en 1876 se concluyó la actual. Contemporánea de la iglesia de la Merced es la de S. Domingo, que fue consagrada, en 1862, santuario de la prodigiosa y legendaria imagen de la Virgen del Milagro, patrona de la archidiócesis. Por esta misma época en que jesuitas, mercedarios y dominicos evangelizaban C., Leonor de Tejada fundó el monasterio de S. Catalina de Siena, que inicialmente tuvo su sede en la misma residencia de la fundadora, y más tarde, al sufrir el edificio los graves daños de una inundación, las religiosas adquirieron la casa de Pedro Luis de Cabrera, a la que trasladaron el monasterio en 1639. Fundación de un hermano de Da Leonor, Juan de Tejada, fue el convento de S. Teresa, con su espadaña típicamente colonial. Más moderna es la iglesia de S. Roque, del s. XVIII, pero de su fábrica ni siquiera perdura la memoria del lugar en que fuera emplazada. Sólo relacionando documentos parece que puede ubicarse entre las calles del 27 de Abril y de Bolívar, donde se mantuvo hasta que la reedificaron en el solar que hoy ocupa. También son iglesias modernas la del Pilar, reconstruida en 1872, y el convento de las adoratrices, todavía más moderno, de comienzos del s. XX.Embellecen todos estos monumentos hermosas avenidas, como la de Colón, y plazas muy cuidadas, con jardines y monumentos escultóricos. Entre estas plazas descuella la de Vélez Sarsfield, en la que convergen algunas de las más importantes avenidas, y en la que se alza el monumento al notable jurisconsulto y político argentino que le da nombre, que es, por su valor artístico, uno de los monumentos más notables, no sólo de la ciudad de C., sino de toda Argentina. También es de destacar la plaza del general San Martín, la más céntrica de la ciudad, hermoseada por bellos jardines, en la que se eleva una magnífica estatua ecuestre del general que tan brillantemente intervino en las luchas en pro de la independencia de su país y de otros de Hispanoamérica.I. MATEO GÓMEZ.
BIBL.: D. ÁNGULO IÑÑIGUEz, Historia del Arte Hispano Americano, Barcelona 1956; ACADEMIA NACIONAL DE BELLAS ARTES, Documentos de arte argentino, Buenos Aires 194245; C. LUQUE CoLOMBRES, Iglesias de Córdoba, Córdoba 1959.
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