Cordilleras Costeras Catalanas GEOG.
Categoria:
Geografía
Desde el punto de vista geológico las c. c. c. comprenden elementos heterogéneos. En su parte sudoeste (Sierras de Ports de Beceit, Cardó, etc.) están constituidas de hecho por un haz de pliegues que describe un arco convexo hacia el S y que se continúa con los de la Cordillera Ibérica (V. IBÉRICO, SISTEMA). Al E del Besós, las c. c. c. se extienden por el resto de un macizo herciniano, el macizo catalán, cuya mayor parte se halla sumergida en el Mediterráneo. La parte central, entre el Besós y el Priorato, se desarrolla parcialmente sobre los terrenos secundarios y terciarios pertenecientes a la cobertura de dicho macizo. A su vez, las montañas de S. LlorenQ del Munt, Montserrat, La Llena, Montsant y otras pertenecen desde el punto de vista geológico a la margen sudeste de la Depresión del Ebro, otra de las grandes unidades geológicas de la Península.Los terrenos que afloran en las c. c. c. forman tres conjuntos distintos: el zócalo, la cobertera, y los terrenos posorogénicos con respecto a la orogenia alpina (v. TERCIARIA, ERA).El zócalo está constituido por terrenos de edad paleozoica, fuertemente plegados durante la orogenia herciniana (V. PRIMARIA, ERA). Están representados desde el cambroordovícico hasta el carbonífero inferior. También están representadas ampliamente rocas graníticas, y, en menor escala, rocas volcánicas variadas que se formaron en relación con el ciclo herciniano. El zócalo aflora ampliamente en el tercio oriental de las c. c. c.: Montseny, Gabarres, Costa Brava, Montnegre, Sierra de Maresme y Tibidabo. Más al oeste se encuentran varios pequeños afloramientos, y uno mayor en el Priorato y norte del Camp de Tarragona.La cobertera está constituida casi exclusivamente por terrenos de edad mesozoica, discordantes sobre el zócalo. Prácticamente inexistente en la parte nordeste de las c. c. c., esta cobertera adquiere progresivamente potencia hacia el sudeste, al mismo tiempo que comprende una serie mesozoica cada vez más completa. Las facies predominantes en el mesozoico son marinas de aguas someras.Los materiales neógenos y cuaternarios forman el tercer conjunto, es decir, los terrenos posorogénicos. El mioceno alcanza sus máximas potencias en las depresiones del VallésPenedés, y del Camp de Tarragona. El Cuaternario alcanza notable extensión y potencias relativamente importantes en el llano de Barcelona, y en el Baix Camp. En la parte oriental de la Cordillera se encuentran algunos afloramientos de rocas volcánicas de edad reciente (Hostalric, Caldes de Malavella, etc.).En la Era Paleozoica, hasta el carbonífero, el ámbito de las c. c. c. formaba parte de una vasta cuenca sedimentaria de carácter geosinclinal que se extendía mucho más allá de sus límites actuales, y cuyos enlaces y relaciones con las demás de la Península no están bien conocidos. Durante el carbonífero, este ámbito fue afectado con gran intensidad por la orogenia herciniana y quedó así incorporado a la gran cordillera de plegamiento resultante de esa orogenia. Después, los materiales paleozoicos ya no han vuelto a ser afectados por nuevos plegamientos, y pasaron a constituir un zócalo; la orogenia alpina sólo ocasionó en el mismo fracturas y pliegues de muy gran radio. Al comienzo del trías, una vasta penillanura (v.) se extendía por todo el ámbito de las c. c. c. y áreas adyacentes, sobre los arrasados relieves de la antigua cordillera. Durante la Era Secundaria, los movimientos epirogénicos (V. EPIROGÉNESIS) muestran una más asidua tendencia a la subsidencia de la parte sudoeste de dicho ámbito y condicionan el desarrollo de la serie sedimentaria de la cobertera.En el eoceno, y más tarde también en la parte sudoeste, el ámbito de las c. c. c. se ve sometido a una tectónica de compresión, en relación con la orogenia alpina. Se desarrolla una estructura de fallas inversas en el zócalo, que repercuten en la cobertera. En la parte sudoeste, esta última más potente, se desarrolla una estructura de plegamento más o menos autóctona. En el neógeno, los movimientos de distensión, que afectan el Mediterráneo occidental y extensas regiones de Europa, originan en las c. c. c. una típica estructura de bloques delimitados por fallas normales. Se individualizan entonces las depresiones de la Selva, del VallésPenedés y del Camp de Tarragona, así como los rasgos fundamentales del actual relieve montañoso y el trazado de la línea de costa. En definitiva es a esta tectónica neógena a la que las c. c. c. deben su diferenciación como gran unidad estructural y morfológica en el conjunto de la Península.V. t.: PIRINEOS I; ESPAÑA I.JOSÉ M. FONTBOTÉ.
BIBL.: N. LLOPIS, Contribución al conocimiento de la morfoestructura de las Catalánides, Madrid 1947; L. SOLÉ SABARÍS, Geografia de Catalunya, 4 vol., Barcelona 195881.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.