Coimbra HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. Su fundación, sin poder precisarse fecha exacta, es anterior a la llegada de los romanos, que la llamaron Aeminium. El nombre de C. proviene del de Conimbriga, con el que se conocía una fortaleza situada más al S y de la que aún se conservan ruinas. Bajo la ocupación visigoda, en la Edad Media, comenzó a adquirir prestigio, teniendo el privilegio de acuñar moneda propia. Los musulmanes durante su dominación erigieron en ella importantes fortificaciones. Los reyes cristianos leoneses ocuparon esta fortaleza en el s. X y, aunque fueron expulsados de ella poco después por Almanzor, lograron reconquistarla en 1064, tras una campaña de Fernando I de Castilla, quedando a partir de entonces en manos cristianas. Con C. y los territorios a ella adyacentes constituyó Fernando I de Castilla el condado de C., que entregó a un mozárabe, Sisenando. Este condado fue incluido por el rey castellano Alfonso VI en el de Portugal, que recibió como dote en calidad de feudo su hija María Teresa, cuando en 1128 casó con Enrique de Borgoña. Alfonso I Enríquez (1138-85) (v.), hijo de Enrique y María Teresa, aprovechando la minoría de Alfonso VII de Castilla, se proclamó independiente y fijó su residencia en C., que desempeñará a partir de entonces el papel de capital del nuevo reino. Poco después, C. fue escenario de las luchas sostenidas por Sancho II Capello (1223-48) contra el clero y la nobleza del país. En 1306, la Univ. de Lisboa, fundada por D. Dionís en 1290, fue trasladada, con aprobación de Clemente V, a C., que se convirtió en centro intelectual del reino. Alfonso IV la devolvió a su primitiva cuna en 1338 y, de nuevo a C., en 1354. En 1377, por voluntad del rey Fernando I, fue llevada otra vez a Lisboa, que la conservó bajo sus murallas hasta 1535, año en que Juan III el Piadoso la restauró definitivamente en C.A partir del s. XVI, como consecuencia de la orientación de Portugal a las empresas coloniales, se inicia la decadencia de C., suplantada por su rival Lisboa. Esta decadencia se acentúa a lo largo de los s. XVII y XVIci hasta el punto de que, cuando en el XII se organizó el plan de industrialización portuguesa, C. quedó totalmente olvidada. Esta postergación económica no ha sido óbice para que C. haya producido personalidades relevantes como el poeta Sa de Miranda (s. XVI), el escritor Machado de Castro (XVIII-XII) o el estadista Joaquín A. de Aguilar (XII). En octubre de 1810 la ciudad fue saqueada y ocupada, aunque sólo por breves días, por los ejércitos napoleónicos, que la tomaron como base para la ulterior marcha hacia Lisboa. En 1926 se incendió y quedó prácticamente destruido el monasterio de S. Clara, joya del s. XIII, fundado por Da Mayor Dias. En este convento murió Juana la Beltraneja y fueron sepultados muchos reyes de Portugal.La ciudad actual tiene dos partes. La zona antigua ocupa las laderas de la sierra de Lavrao. Es de calles estrechas y empinadas, y la integran el barrio episcopal y el centro universitario. La moderna o baja, al otro lado del Mondego, posee amplias avenidas y algunas industrias textiles y cerámicas. C. es sede episcopal, capital de distrito y cabeza de la segunda región militar portuguesa. Es, al mismo tiempo, un importante nudo ferroviario en las comunicaciones nacionales y posee valiosos monumentos artísticos.V. t.: PORTUGAL IV y V.M. VILAPLANA MONTES.
BIBL.: J. V. GONCALVES MARQUES DOS SANTOS, Coimbra e arredores, Coimbra 1927; A. GONZALVEZ, Coimbra, Oporto 1929; T. FONSECA, Coimbra, Oporto 1929.
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