Civilización y Cultura FIL.
Categoria:
Filosofía
INTRODUCCIÓN. Es corriente considerar los términos civilización y cultura como sinónimos. Sin embargo, admiten ciertas matizaciones y ofrecen caracteres diferenciales. Aunque empleados indistintamente, por analogías de contenido, ya desde su aparición en el pensamiento occidental se advierten diferencias tales, que aun en una terminología corriente, no ya filosófica o sociológica, es posible y deseable distinguir ambos términos, delimitando conceptos. Con frecuencia también se habla, en Historia y aun en Filosofía, de civilización y cultura, sin definir los vocablos y sin que a veces pueda adivinarse su significado por el contexto. Es por eso oportuno, como introducción, dar una breve panorámica del uso de ambos términos en el lenguaje antiguo y contemporáneo.La aparición de los vocablos. El término civilización deriva del latino civilis o civilitas, que designa en el latín clásico ciertas cualidades propias al ciudadano (civis), y, más en concreto, cierta amabilidad y delicadeza en el trato manifestada especialmente por los superiores hacia los inferiores. El Thesaurus Linguae Latinae recoge varias expresiones de la época en que civilitas se emplea como sinónimo de urbanitas, humanitas, clementia y politica sciencia. La civilitas se opone a la rusticidad y a la barbarie. Durante la latinidad clásica se emplea también el término cultura, que tiene el mismo sentido de cultus sustantivado y se refiere, especialmente en Cicerón y Horacio, a la disciplina del espíritu con una significación muy próXIma a la que tenía originariamente de laboreo o cultivo del campo. Robertus Stephanus recoge también en su Thesaurus Linguae Latinae numerosas variantes del concepto.Posteriormente, con el desarrollo del latín medieval ambos términos se califican de distinta manera. Civilitas se convierte en un concepto legal restringido y designa la raíz y la forma de la ciudad; y la cultura, disciplina de sí mismo, se integra en el concepto de moderación y en los ideales caballerescos de la época. Al decaer la ciudad romana y emerger las cortes feudales se debilita el contenido del término civilitas y se produce el hecho sociológicamente interesante de que su sinónimo urbanitas se traduce en las antiguas historias francesas de las Cruzadas por cortesía; porque, como señala W. H. Bruford, "la ciudad ya no es el mejor modelo de comportamiento refinado, sino la corte del rey" (Culture and Society in Classical Weimar 1775-1806, Cambridge 1962, 434).A partir del Renacimiento se despierta la admiración por el pasado grecorromano y se exhuman los viejos términos, pero el desarrollo económico de las ciudades italianas y de Occidente en general les da connotaciones nuevas. Civilitas se identifica aún con urbanitas y designa las buenas maneras de convivir, pero, más frecuentemente, el grado de evolución de las sociedades avanzadas en contraste con el retraso en que se encuentran los pueblos descubiertos. Jean Bodin fue el primero que empleó la palabra civilización en sentido moderno y en 1638 el italiano Bernardo Davanzati hablaba de "cultura civile" cultura civil, como sinónimo de civilización. La expresión ciceroniana cultura animi circuló también durante la Alta Edad Media y el Renacimiento, pero surgieron otras expresiones que la acercaron a la mentalidad de la época. A partir de 1400 el término preferido es humanitas, que condensa lo que hay en el hombre de mejor, de más noble como imagen de Dios, y que él puede y debe lograr por el propio esfuerzo. Esta idea de la configuración de la propia personalidad por la disciplina interior pervive en Europa y encuentra en la Ilustración alemana sus expositores más eminentes. Wieland, Herder, Goethe, Schiller, íntimamente vinculados a la república de Weimar, designan este proceso de perfeccionamiento interior con el término Bildung. El vocablo Kultur aparece también en sus escritos como sinónimo de Bildung, pero generalmente se reserva a "las manifestaciones más elevadas de lo que nosotros llamamos civilización, las que se expresan fundamentalmente en formas simbólicas: religión, filosofía, literatura, arte, música, el derecho y las formas de vida política y social. El lado de la civilización que ofrece al hombre bienestar material, transporte, vivienda, cocina, cualquier cosa técnica se llama Zivilisation" (W. H. Bruford, o. c., 6, 184-292, 436).Su uso en la ciencia moderna. S. Pufendorf desarrolla en 1672 una teoría de la cultura en la que incorpora el sentido personalista de raíz ciceroniana y el contenido de la civilitas. La cultura es el perfeccionamiento de la condición natural del hombre a través de la convivencia, e incluye la cultura animi predicada por los antepasados, y el cultus vitae, es decir, el mejoramiento de las condiciones de vida a través de las artes de la civilización (W. H. Bruford, o. c., 6). La cultura retiene aún la dimensión intrasubjetiva que pasa a la Ilustración, pero apunta hacia los aspectos objetivos que describe, ya a fin de siglo, J. G. Herder en su Ideas para una Filosofía de la Historia de la Humanidad (1784) y tomará un denso contenido antropológico en el s. XII, sobre todo en la monumental aportación de G. Klemm.La línea iniciada por Pufendorf y la influencia de Rousseau reaparecen en la obra de M. Kant, Antropología en sentido pragmático. "El hombre está destinado por su razón, dice Kant, a estar en una sociedad con hombres, y en ella, por medio de las artes y las ciencias a cultivarse, a civilizarse y a moralizarse, por grande que pueda ser su propensión natural a abandonarse pasivamente a los incentivos de la comodidad y de la buena vida que él llama felicidad; y en hacerse activamente en lucha que convierta lo rudo de su naturaleza digno de la humanidad" (o. c., Madrid 1935, 25-26). Kant no explica el sentido que da a estos términos, pero del contexto de la obra se induce que cultivarse equivale a perfeccionamiento interior por la educación; civilizarse, a perfeccionamiento de las formas exteriores de vida y de relación social, y moralizarse es sinónimo de hacerse bueno.El romanticismo nacionalista que se extiende por Alemania en los años siguientes prefiere el término Geist, espíritu, y es necesario esperar a que el desarrollo de la Antropología generalice de nuevo el de cultura, que G. Klemm integra sistemáticamente en su obra en 1843. Klemm entiende la cultura como conjunto de formas de vivir, costumbres, hábitos. La ciencia de la cultura tiene por objeto traer a la vista todas las realizaciones y concepciones humanas en todas las regiones y tiempo (Allgemeine Culture-Geschichte der Menschheit, Leipzig 1843, 21-22).Por su parte los pensadores franceses del s. XVII y XVIII recogen también la concepción renacentista de la cultura; pero Voltaire (v.) y Rousseau (v.) manifiestan su repulsa de una cultura que corrompe moralmente al hombre. El término hace referencia a las formas de vida predominantes en la época, tiene una dimensión objetiva y se emplea como sinónimo de civilización. Pero el desarrollo social de Francia no sólo generaliza la palabra civilización, sino que además le da un contenido específico que conservará durante todo el siglo XII. La civilización tenía originariamente carácter ético y expresaba la forma noble de conducta de los individuos entre sí y con la sociedad, pero a partir de la Revolución se llena de implicaciones políticas. "Napoleón, dice J. Moras, pone la palabra al servicio de su voluntad de poder y dominio, y el liberalismo retorna a la doctrina político-social de la civilización". La civilización se identifica con el progreso, el individualismo, la producción y constituye el fondo de las teorías de Constant, Guizot y Dunoyer. "El ethos de una asociación universal, perseguida vagamente por la Revolución, dinámicamente por Napoleón, se carga con el saintsimonismo de una energía socializante. Este ethos se asocia a una conciencia mesiánica que impone a Francia la misión de realizar en el ancho mundo las doctrinas sociales, políticas y económicas de la civilización" (J. Moras, Ursprung und Entivickung des Begrif fs der Zivilisation in Frankreich (1756-1830), Hamburgo 1930).El término cultura aparece tardíamente en inglés, en la obra de E. Tylor Primitive Culture (1871), que reproduce las ideas de G. Klemm y lo emplea como sinónimo de civilización: "Cultura o civilización es todo el conjunto que incluye conocimiento, creencias, arte, costumbres, leyes, normas y todas las habilidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad". Después de la I Guerra mundial se generaliza en la Antropología y Sociología esta definición de Tylor que representa la vertiente antropológica del culturalismo americano.Recogiendo A. Weber la evolución histórica de ambos conceptos en su estudio Proceso de sociedad, proceso de civilización y movimiento de cultura (Sociología de la Historia de la cultura, Buenos Aires 1957, 56 ss.), definía la civilización como "el conjunto de elementos materiales y externos que emplea el hombre para dominar la naturaleza". "La civilización es el reino de la existencia técnica y eficaz que ofrece a los pueblos los medios técnicos para dominar la naturaleza". Así entendida la civilización se identifica con la cultura material y cultura sin adiciones designa el sistema de valores de una sociedad, como se manifiestan en las formas de vida y de pensamiento que se transmiten de unas generaciones a otras por la socialización y el aprendizaje. Esta distinción es familiar a MacIver, Ch. Page, R. Merton, J. Fourastier, L. Munford, A. Toynbee, y puede ser considerada como adquisición definitiva de la Sociología científica.F. SÁNCHEZ LÓPEZ.
BIBL.: R. H. STEeHANVS, Thesaurus Linguae Latinae, 1, Basilea 1740, 1, 532-576. Para el estudio de la evolución del término cultura hasta el s. XVrli es básica la obra de J. NIEOERMANN, Kultur. Werden und Wandlungen des Begriffs und siner Ersatzbegriffe van Cicero bis Herder, Florencia 1941; A. L. KROEBER y C. KLUCKHOHN, Culture. A Critical Review of Concepts and Definitions, Cambridge (Mass.) 1952; C. VIÑAS Y WEY, Herder y los orígenes de la Sociología, "Rev. Internacional de Sociología" 89 (1965) 169 ss., y 90 (1965), 169-196.
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