Ciudad. Geografia. GEOG.
Categoria:
Geografía
1. Concepto. La c. es una aglomeración de habitantes, estable e importante, organizada para la vida colectiva, y en donde la mayor parte de su población vive de actividades no agrícolas. El primer problema que surge tras la definición es saber en qué momento una población rural pasa a ser urbana; se han buscado varios métodos de distinción numérica, bien siguiendo un criterio de densidad de habitantes por Km², o a base de buscar un número mínimo de habitantes. El problema presentaba múltiples facetas, por lo que la Conferencia Europea de Estadística de Praga recomendó que se considerara como c. al grupo de más de 2.000 hab., con tal de que, desde esta cifra hasta 10.000, la población que viviera del trabajo de la tierra no excediera del 25% del efectivo total. A partir de 10.000 hab., todas las aglomeraciones se consideran urbanas.Con este criterio queda patente que la mayor parte de la población del mundo vive en c., consiguiéndose índices de urbanización muy altos, como en Gran Bretaña y los Estados Unidos, donde se alcanza el 80%; el 70% en Alemania y Australia, el 67% en Francia, el 64% en España y el 63% en Bélgica. De ello se deduce claramente la importancia que ha cobrado el estudio de las c., que son las huellas más duraderas de las civilizaciones.2. Factores geográficos: situación y emplazamiento. Se entiende por situación de una c. la posición que ésta tiene respecto a los grandes conjuntos que fijan las relaciones necesarias para la realización de sus funciones. Por el contrario, emplazamiento es el asentamiento preciso de la c. Así, las c. se sitúan, p. ej., en estuarios, en la confluencia de ríos, en cruces de caminos; y dentro de esta situación, se puede elegir un emplazamiento fácil de defender y de fortificar. Al mismo tiempo, se ofrece la posibilidad de que, en una misma situación, haya diferentes emplazamientos de c. El emplazamiento primitivo suele proporcionar, en la mayoría de los casos, el centro administrativo-religioso-comercial de la nueva c. que surge de él.3. Funciones urbanas. Las funciones que la c. ejerce no sólo definen a ésta en sí misma, sino también a toda la región que aquélla toma como área de influencia. Una primera función, que suele ser común a todas las c., es la agrícola, que la c. desempeña mediante su área rural, a pesar de parecer antitético con la definición que se ha dado de ella. Muchas c., sobre todo en los siglos pasados, se han originado, o viven aún, con una función religiosa. C. así nacidas fueron Munster, Moutiers y Saint-Gall, que posteriormente evolucionaron, adaptándose a actividades diferentes. Pero sin duda, las c. religiosas más importantes son las de peregrinación, que, nacidas por motivos espirituales, presentan a veces emplazamientos extraños a una razón geográfica. Estas c. pueden ser de peregrinación anual, estacional o constante. Pero sea como fuere, las caracteriza su gran cantidad de hoteles, tiendas, etc., que las asemejan a las turísticas. El principal centro de peregrinación cristiano -aparte de Roma, cuya importancia por otros muchos conceptos excede el marco de la peregrinación- es Lourdes (v.), Francia, a la que acuden más de un millón de viajeros al año. De gran importancia histórica es Santiago de Compostela (España), que sigue atrayendo hoy gran número de peregrinos. Los dos centros de peregrinación no cristiana más importantes son Benarés (v.) en la India y La Meca (v.) en Arabia Saudita, con unos 300.000 peregrinos anuales. La función intelectual puede dar lugar a importantes c. en las que la población universitaria aporta el principal medio de vida, e incluso la mayoría de sus habitantes. Sirvan de ejemplo Cambridge, Uppsala, Princeton (Nueva Jersey) y Salamanca. En algunos casos al menos, la función intelectual ha dado su impronta a barrios característicos. En las c. modernas, se va perdiendo la función militar, que dio lugar a importantes centros como Singapur, Malta, Gibraltar, Cherburgo, Brest, etc., pues se tiende a montar las bases militares aisladas de los núcleos urbanos. Función típica de las c. de provincia y de Estado es la administrativa. La estancia de los dirigentes del Estado en ellas, con la secuela de funcionarios, origina la aparición de industrias que proporcionan los artículos de consumo; aparecen monumentos que le dan un marco adecuado, etc. Así se han originado Washington, Canberra, Madrid, Bonn, y en la actualidad Brasilia. Algunas c., aunque su actividad es variada, se han especializado en una función estival, turística o terapéutica. Lo común en ellas son sus condiciones naturales excepcionales. Destacan Leysin, Deauville, Baden, Acapulco, Miami, Vichy, Marbella, Torremolinos, etc. Es característico su uso meramente estacional. Es, sin duda, la comercial una de las funciones más visibles de la actividad urbana la que ha provocado mayor número de c. espontáneas, nacidas por la unión de elementos a un primitivo núcleo de mercaderes, asentado al lado de algún puente, vado o cruce de caminos. Hoy día, la mayoría de las c. ejercen una función industrial. Las primeras con esta actividad aparecieron al lado de los grandes yacimientos mineros, extendiéndose en la actualidad y superando incluso a la función comercial, con la que están íntimamente ligadas. Las c. industriales ofrecen a veces diversos aspectos, según sean petroleras, carboneras, de industria pesada, etc. C. con claro predominio industrial son Avilés, Tarbes, Le Mans, etc.4. Morfología y estructura urbanas. Las c. pueden clasificarse en: milenarias, que son las que no se han visto afectadas por las formas recientes de desarrollo urbano; las de largo pasado histórico, que han sufrido el choque de la industrialización; las coloniales, que son el resultado de la economía europea en el exterior; y las c. nuevas, que no han conocido un periodo preindustrial, creándose en tiempos recientes. De todas éstas, sólo las que cuentan con un largo pasado histórico aportan un núcleo básico y diferenciador. En Italia, las c. se caracterizan por tener un núcleo central con varios elementos: el palacio de Señoría, el Ayuntamiento, la catedral, la loggia o la plaza mayor, rodeada de arcos, etc. En el sur de Alemania y en Austria el centro es la Hauptplatz, que es el lugar del antiguo mercado, a la sombra de la catedral y del Ayuntamiento. Las c. francesas no aportan esta unidad y, por el contrario, presentan varios centros. En España el núcleo viene dado en general por la plaza mayor. El crecimiento de las c., tanto espacial como funcional, aparece estrechamente unido al desarrollo demográfico. Este proceso de crecimiento es rápido en la Europa occidental, debido a la revolución industrial que ha ido despoblando progresivamente el campo. En los países subdesarrollados, la población en las c. empuja hacia ella gran cantidad de mano de obra, con la que éstas crecen a un ritmo vertiginoso. En USA y URSS se dan grandes c. hongos, gracias a un enorme desarrollo industrial.La casa urbana y los barrios. Lo que caracteriza a una c. son aquellas cosas que tradicionalmente llamamos urbanas; p. ej., la casa ciudadana, que aparece alineada en calles, la red de canalizaciones que aportan el agua, el gas, la electricidad, etc., los servicios de todas clases, administrativos, sanitarios, culturales. Así, pues, el primer aspecto formal de la c. es la casa urbana, que normalmente viene caracterizada por una separación entre el lugar de trabajo y el de residencia, sin olvidar por ello múltiples excepciones. En general, se ha tendido siempre a dar gran importancia al clima como determinante de un tipo de casa, y a lo largo de los tiempos ha sido evidente la importancia de este factor. Sin embargo, actualmente los tipos de casas se están haciendo uniformes para todas las partes del mundo. Quizá hoy día influya más el nivel de vida como condicionador de un determinado tipo de vivienda.Los barrios deben estudiarse tanto desde un punto de vista funcional como social. Bajo el primer aspecto, éstos no se disponen al azar: los mejores lugares de comunicación, sea la vía férrea o el río, son elegidos por la industria; el comercio y la administración buscan lugares céntricos, mientras que, por el contrario, las residencias se sitúan más al exterior. La zona antigua de la c.. habitualmente de calles estrechas y casas altas ennegrecidas por la pátina del tiempo, se considera el centro, la llamada City. En ella las plantas bajas de los edificios están ocupadas por comercios, los primeros pisos por administraciones y sólo los últimos están destinados a residencias. Hay c. que tienden a disociar el centro cívico y judicial, la Cité, del centro comercial y de negocios. Los barrios son difíciles de estudiar funcionalmente, ya que suelen superponerse distintas actividades.Tipos de planos. Aunque las casas y los barrios pueden dar una importancia original a la c., esta originalidad se ve plenamente lograda tras la consecución de un plano hábil de la c. En el plano, intervienen diversos elementos físicos: hay c. que, por exigencias de un meandro, p. ej., adoptan forma de lóbulos, o alargadas si siguen un barranco. Existe una división inicial entre los planos, según hayan sido trazados de una sola vez o que obedezcan a crecimiento empírico; entre estos dos tipos y teniendo características de ambos, situaríamos el plano reformado. El plano sistemático surge, bien por influencia cultural, bien por moda o funp. ej., las ciudades estrelladas de Vauban construidas con fines defensivos. Entre los sistemáticos, se encuentran: los planos en forma de tablero de ajedrez, típico de las c. romanas, utilizado en grandes urbes como Turín, Mannheim, Washington, o en los nuevos barrios de grandes c. Planos en formas radioconcéntricas, son los que se desarrollan alrededor de un cruce de caminos; p. ej., Moscú, Viena, Colonia, etc. Planos en forma de estrella y de trébol o trebolados, que presentan las formas que su nombre indica.Cuando la c. crece de forma empírica, el desarrollo es policéntrico, aunque su núcleo antiguo se destaca perfectamente. También son frecuentes las c. con doble o triple plano, debido principalmente a una diferenciación racial o religiosa; así Antioquía yuxtapone una c. cristiana a otra turca y una tercera alamita. El crecimiento puede ser también desordenado, apareciendo un plano con redes de calles tortuosas, sin líneas directrices. Para evitar esto, se recurre al urbanismo (v.) que estudia el modo de organizar las c. de acuerdo con sus funciones.Suburbios o áreas suburbanas. Dependiendo de la c., existen áreas suburbanas o banlieues, que se han de tener en cuenta para comprender con toda exactitud lo que es una c. El área suburbana cumple la función residencial, al igual que la c., pero planteándose varios problemas:el de los transportes, la proXImidad de industrias, a veces insalubres, etc. El área suburbana desempeña funciones especiales: proporcionar aeropuertos, estadios, depósitos de agua; acoger inmigrantes y dar cabida a lugares de descanso, merenderos, zonas de recreo, etc. Se pueden distinguir tres áreas distintas suburbanas: la próXIma, que es la más urbanizada, en donde la agricultura puede ocupar un espacio mínimo, y donde fijan su lugar de residencia gran cantidad de personas, que con medios de transporte público trabajan en la c.; no suelen existir muchos comercios, excepto los alimenticios. El área suburbana media tiene una agricultura algo desarrollada que es una de las fuentes de abastecimiento de la urbe. El número de migrantes es ya más reducido. El área suburbana más alejada acoge a los ciudadanos que huyen de la c. al campo en los fines de semana.Las metrópolis. Existe un tipo de c. gigantesca que ha cobrado una importancia relevante en la vida moderna: la metrópoli. Su población es 10 veces superior a la mayor c. preindustrial, y su perímetro 100 veces mayor, gracias a los avances del transporte moderno; la metrópoli no es c. ni campo, sino la conjunción de ambas cosas; las zonas de trabajo y las residenciales aparecen en distritos diferentes; sin embargo, la metrópoli supone graves problemas como son la congestión del tráfico, la polución del aire, etc. La metrópoli delimita claramente sus partes; el centro comprende el complejo comercial y de negocios; le rodean los espacios industriales y fabriles, alrededor de los cuales se alzan las viviendas-residencias, y, por último, el espacio libre. Estos cuatro grandes componentes de la metrópoli deben ordenarse de tal forma que se reduzcan al mínimo los desplazamientos, que se facilite el acceso al centro, que las funciones estén integradas, etc. Todo ello encuentra dificultades serias en la forma predominante de la metrópoli: la mononuclear. La metrópoli continúa su ascendente desarrollo, por lo cual se buscan planes que regulen este crecimiento. Así se ha proyectado el plan constelación, que reúne varios conjuntos urbanísticos, apartados, que están especializados cada uno en una función; el plan de una metrópoli lineal, con varios centros alineados; el plan estelar o dactilar, con un núcleo central del que arrancarían varios dedos abiertos en todas direcciones, y entre los cuales habría cuñas de campo.5. La ciudad en la región. La c. extiende su influencia fuera del área suburbana, llegando a marcar su impronta en toda la región, e incluso a veces en todo el paíS. Varios son los factores determinantes de la atracción que ejerce en la región: comercial, bien sea por el uso de los comercios, mercados, bancos, etc., bien por el radio de distribución de comerciantes al por mayor, y extensión de empresas con múltiples sucursales; intelectual, acogiendo estudiantes de la región en universidades, centros de formación, etc., y extendiendo el radio de sus publicaciones; administrativo que se hace más pleno entre la capital de provincia y su distrito; comunicaciones, centros médicos y quirúrgicos, espectáculos, etc. También la c. es un polo de atracción de emigrantes (Barcelona, p. ej., extiende su radio de influencia por Andalucía). Otro factor a tener en cuenta es la repercusión de la urbe sobre la agricultura, la cual se orienta a su aprovisionamiento, actuando como dirigente del campo, que la sigue en todas sus actividades.6. Tipos de ciudades. De Europa occidental. Son de origen antiguo, renovadas lentamente tras la revolución industrial, respetando los núcleos primitivos. Dentro de este grupo se notan claras diferencias entre las de Gran Bretaña, que alojan al 85% de la población y que son la antítesis de lo rural, y las mediterráneas. En Gran Bretaña, hay una mayoría de c. poco industrializadas, que se contraponen con monstruosos núcleos como Londres (7.763.820 hab.), Birminghan (2.425.020) y Manchester (2.440.520). Datos de 1968. Las construcciones en general presentan casas de poca altura y muy parecidas entre sí, edificadas con ladrillos rojos o pardos. La c. mediterránea es un tanto rural, siendo el lugar de residencia de muchos campesinos. El lapón puede agruparse dentro de las c. europeas, por su similar forma de desarrollo. Presenta gigantescas conurbaciones periféricas, como Tokio (11. 165.944 hab.), Yokohama (1.860.000), Kobe (1.228.000), Osaka (3.133.000) y Kyoto (1.379.000). Datos de 1967; estas c. japonesas presentan un núcleo antiguo en damero, en torno a un castillo; las construcciones son tradicionalmente bajas, pero los nuevos rascacielos rompen la horizontalidad.De América del Norte y de Australia. Son de reciente construcción, y por tanto bien diseñadas. En ambas partes encontramos variantes; así, mientras USA acoge barrios negros, segregados racialmente, Australia es enteramente blanca, y mientras ésta construye en estilo victoriano, aquélla desarrolla hasta el máXImo los rascacielos. Por último, mientras que USA crea grandes c. en el interior, Chicago (3.520.000 hab. en 1966), Pitsburgo (2.376.000 hab.), etc., Australia lo hace exclusivamente en la periferia. Pero los puntos comunes son también numerosos; son países muy urbanizados, con abundancia de casas individuales, que suelen depreciarse ante el contacto con razas o clases inferiores. La City es muy pronunciada, creciendo extraordinariamente en sentido vertical, por la necesidad de locales, levantándose edificios como el Empire State Building, el Rockefeller Center, etc., en Nueva York. A veces la segregación racial y social lleva a la creación de un abismo entre la zona residencial como la Quinta Avenida neoyorquina, p. ej., y los barrios de Brooklyn o Harlem.Del Islam, India y China. Poseen, por lo general, una zona monumental a la que se agregan barrios de tipo europeo; por todos lados existe un característico bullicio, coeXIstiendo íntimamente modos de vida diferentes. Se distinguen en lo formal, pues frente a las calles tortuosas de las musulmanas, las de China son perpendiculares. La c. musulmana tiene una finalidad tanto comercial como política y religiosa. Por razones adversas, muchas de ellas han entrado en franca decadencia, como Ispahán, Qa¡rouán, etc. Suele estar la c. rodeada de una muralla, albergando todo tipo de barrios, con una c. europea a su lado, donde suelen establecerse los musulmanes ricos. Ejemplo claro en Tashkent. El comercio ha ocasionado el desarrollo de las c. puertos como Argel, Túnez, Alejandría y El Cairo. Hay también c. nuevas, enteramente europeas, como Casablanca.De África negra. Hasta la llegada de los europeos, que transformaron la vida urbana primitiva, las c. eran escasas, sobresaliendo Abéokuta, llorin, Ibadán y Zanzíbar. La participación europea ha dado lugar a c. comerciales como Dakar, otras en el interior, como Uagadugú, c.-mercado a la vez que centro administrativo; c. industriales, situadas junto a yacimientos minerales, en particular en Zambia y Katanga. Algunas de estas c. se han convertido en verdaderas metrópolis, como Salisbury y Lubumbashi (Elisabethville). Estas urbes se caracterizan por una marcada segregación racial, presentando alrededor del centro comercial-administrativo, controlado por los europeos, y de sus barrios residenciales, otros barrios de negroscon casas bajas, chozas y cuarteles-dormitorios (compounds).De Iberoamérica. Aparecen formando complejas redes, situadas en la periferia litoral del continente, por su inclinación hacia el comercio, sin penetrar en el interior, a no ser las surgidas al calor de grandes yacimientos mineros. La época colonial ha dejado gran cantidad de monumentos, que las convierte en c. históricas, como México, Lima, Puebla, Bahía, Recife, etc., lo que no impide la construcción de grandes rascacielos, que, p. ej., en Río de Janeiro caracterizan la Avenida del Presidente Vargas, o de edificios ultramodernos, como los que Le Corbusier (v.) y sus discípulos han desarrollado en todo Brasil, y especialmente en Brasilia (v.). En general, las diferencias económicas son muy acusadas, apareciendo, al lado de barrios residenciales como Copacabana, en Río de Janeiro, otros de chozas donde se amontonan viviendas rudimentarias. Otras c. acusan decadencia, debido al agotamiento de los yacimientos mineros que les dieron origen, como Ouro-Preto, mientras que se alzan otras extraordinariamente pujantes, como Belo Horizonte o Volta Redonda.De la Unión Soviética y de las democracias populares. Presentan urbes de nueva creación, como la c. siderúrgica de Dunapentele o la química de Varpalota, a la vez que todas se desarrollan fuertemente, gracias a una intensa industrialización. El considerar la casa como bien de consumo ha retrasado el desarrollo urbanístico de estas c., sobre todo en el aspecto externo, aunque últimamente se hacen numerosas construcciones modernas y se favorece la edificación individual, que embellece el aspecto general de las c. Por su importancia, debemos recordar que existen unas rígidas normas de urbanismo, que condicionan el desarrollo de la c. Los principales aspectos de las urbes son: los barrios antiguos, sólo respetados cuando tienen verdadero valor artístico; el centro administrativo y comercial, hipertrofiado por la escasa importancia del comercio libre; los barrios residenciales sin diferenciación social; las calles nuevas, con numerosos espacios verdes; las fábricas, separadas entre sí por barrios residenciales. Hecho curioso es el desarrollo de la c. agrícola, agrogorod, donde se concentran los obreros del campo.M. C. PEZZI CERETTO.
BIBL.: P. GEORGE, Geografía urbana, 2 ed. Barcelona 1969; GORDON CHILDE, Los orígenes de la civilización, México 1965; M. DERRUAU, Geografía humana, Barcelona 1968; La ciudad, ed. SCIENTIFIC AMERICAN, Madrid 1969; G. CHABOT, Les ailles, París 1948; J. BEAUJEU-GARNIER, Tratado de geografía urbana, Barcelona 1968; L. TORRES BALBÁS y oTRos, Resumen histórico del urbanismo en España, Madrid 1954; P. HALL, Las grandes ciudades y sus problemas, Madrid 1965; J. VILÁ VALENTí y H. CAPEL, Campo y ciudad en la geografía española, Madrid 1970; A. E. SNAILLEs, A Geography of towns, Londres 1953; P. LAVEDAN, Géographie des U2lles, París 1959; G. ALEXANDERSsoN, The industrial structure of American cities, Estocolmo 1956; J. H. JOHNSON, Urban Geography, Londres 1969; F. CHUECA GOITIA, Breve historia del urbanismo, Madrid 1968.
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