Cimabue, Giovanni (Cenni Di Pepo)
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Biografía GER
Pintor italiano del s. XIII, que enlaza el estilo bizantino con el primitivo Renacimiento italiano. N. en Florencia, en 1240 según Vasar¡, fecha que no parece ser muy segura. Son muy escasos los datos que conocemos de la vida de C. El primer testimonio cierto corresponde a su estancia en Roma en 1272, donde posiblemente se formó. En 1301 y 1302 está en Pisa; allí pinta una Maestá para la iglesia de S. Clara y concluye el mosaico del ábside de la catedral, comenzado por un maestro llamado Francisco, con la representación de S. Juan Evangelista. La fecha de su muerte tampoco nos es conocida, pero es, sin duda, posterior al 1302.La obra principal de C. son los frescos que realizó para las iglesias inferior y superior de S. Francisco en Asís (ca. 1277-81). Desgraciadamente estas pinturas han llegado a nosotros en lamentable estado. En el brazo norte dei crucero de la iglesia baja pintó a la Virgen rodeada de ángeles, y en el coro a S. Francisco; la figura del santo es de tal realismo que parece un retrato. En el crucero de la iglesia alta están representadas dos CrucifiXIones y escenas del Apocalipsis junto con otras de las vidas de la Virgen, S. Pedro y S. Pablo. Muy posiblemente esta obra la realizó C. en colaboración con sus discípulos. Se ha descubierto recientemente su colaboración en el baptisterio de Florencia, pues se han identificado algunas figuras con el estilo del maestro. También se atribuye a C. un Crucifijo en la iglesia de S. Domingo, en Arezzo, posible obra de juventud. Otras obras de C. son la S. Cecilia -de la Galería Nac. de Florencia, la Virgen y el Niño (Ginebra) y una Virgen rodeada de ángeles, del Louvre. Además se conservan en los Uffizi (Florencia) una Virgen en el trono, y en la National Gallery (Londres) otra Madonna con el Niño, entronizada; en ambas destaca el interés del pintor por la arquitectura, afición tan común en los artistas medievales, representada en el trono que encuadra la escena.No cabe duda que C. preparó el camino a Giotto (v.), aunque no abandonó la tradición bizantina. Su principal novedad radicó en su interés por los juegos de luz y sombra, que proporcionaban al cuerpo su volumen y a los rostros una intensa expresión. En C. eXIstió, sin duda, una búsqueda de la psicología. Humanizó, por así decirlo, el estilo bizantino, y consiguió manifestar los sentimientos de sus personajes, a través de la expresión de sus rostros. La fama que C. alcanzó en Florencia fue tanta que el gran Dante le dedicó una estrofa en su Divina Comedia.V. t.: GóTICO 1; PREGIOTESCOS.NINA RODRÍGUEZ.
BIBL.: M. HÉRUBEL, Pintura gótica, 1, Madrid 1969; S. SAMEKLUDOVICI, Cimabue, Milán 1956; L. VENTURI, Los creadores del Renacimiento, Barcelona 1950.
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