Chassériau, Théodore
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Biografía GER
Aunque la muerte cortase su carrera a los 37 años, Ch. aparece como la figura cumbre de la última generación pictórica romántica, la que empieza hacia 1840, tanto por la precocidad y variedad de su obra como por una seducción muy personal. N. en las Antillas (Samaná, Santo Domingo) en 1819, se educó en París y después en Roma, recibiendo ante todo la influencia de J. A. Ingres (v.), del cual fue discípulo predilecto. En aquel momento en que renacía la tragedia, destronando el drama romántico, sus primeros cuadros, que evocaban princesas legendarias de la mitología o de la Biblia (Andrómeda, 1840; Ester, 1842), fueron saludados por la crítica como la revelación de un joven maestro, que unía al sentido del ritmo plástico y a la elegancia del dibujo, una voluptuosidad y una languidez criolla. T. Gautier le llamaba "un indio formado en Grecia". Esta nota se mantuvo en sus obras ulteriores, como la admirable Ninfa dormida del Museo de Aviñón. De la misma manera sus retratos al óleo o a lápiz añaden al refinamiento del arabesco una llama espiritual, una inquietud muy ajena a su maestro Ingres (así en el ascético retrato del Padre Lacordaire, Louvre).Más tarde, muy admirador del cromatismo de E. Delacroix (v.), Ch. evoluciona, buscando una especie de "vía media" entre los dos grandes rivales. Al regresar de una estancia en Argelia, pinta varios cuadros de jinetes, fiestas, interiores árabes, cuyo orientalismo, muy influido por el de Delacroix, es distinto, menos fogoso, más íntimo y melancólico.Pero la actividad creadora de Ch. culminó en la pintura mural, en iglesias parisinas, S. Merry (Vida de S. María Egipciaca) y S. Philippe du Roule (con el amplio y patético Descendimiento que ocupa todo el ábside), y también en edificios públicos. En el conjunto pintado para la Escalera del Tribunal de Cuentas (en su mayor parte destruido a raíz del incendio de 1871, y cuyos vestigios pasaron al Louvre) supo rejuvenecer temas alegóricos tan trillados como La Guerra, La Paz, El Comercio, por la naturalidad de las figuras, la serena belleza de las composiciones, el sobrio refinamiento del colorido. Como decorador, Ch. constituye el lazo de unión entre Delacroix y P. C. Puvis de Chavannes (v.). M. en París el 8 oct. 1856.PAUL GUINARD.
BIBL.: H. MAÁCEL, Chassériau, París 1913; L. BÉNÉDIre, Chassériau, sa z+ie et son oeuvre, París 1932.
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